Hip-hop
Uno de los más importantes movimientos recientes en la música local junto con el punk y el metal, el hip-hop recoge en Chile desde fines de los '80 los cuatro elementos de esa cultura, entre el verso, la producción musical, la ilustración y el baile. En otras palabras, el rap, el DJ, el graffiti y el breakdance. Varias oleadas se han sucedido en esta historia, desde sus orígenes a fines de los '80, la nueva escuela de mediados de los '90 y ramificaciones posteriores entre la combatividad, la elaboración musical o la sensibilidad poética de contemporáneos que limitan con un bullente escenario underground germinado en el nuevo siglo.
Aunque su historia suele quedar fuera del radar de los medios, Los Marginales está entre los nombres fundacionales del rap chileno, y su actividad, desarrollada en Santiago desde fines de los años 80, precedió al momento en que el género llegó a radios y grabaciones profesionales. Fue una apuesta hip-hop que avanzó entre escenarios callejeros, grabaciones caseras, difusión boca-a-boca y resistencia política dura, con una dictadura aún en ejercicio. De todos modos, consiguieron no sólo ser una inspiración importante para muchos raperos de futuro prestigio nacional, sino también firmar el primer contrato discográfico de una banda hip-hop chilena con un sello multinacional. Su único cassette, Marginal, se publicó en 1992.
Barry, Walala, Ramón, Benzo y Nea, preadolescentes de una villa llamada Jardines del Nuevo Amanecer e integrantes de una banda hip-hop, son los protagonistas de "Pulentos", serie animada en 3D que Canal 13 presentó en 2005 y cuya buena recepción mereció una serie de extensiones asociadas. Había ahí, entre otras cosas, una notable banda sonora, a cargo de relevantes músicos nacionales, como Ana Tijoux. Dos temporadas, una película, dos discos y una serie de conciertos son el testimonio de la historia del virtual quinteto.
Por sus muy diversos encargos como productor, DJ Raff fue un tiempo uno de los colaboradores y asesores más importantes del circuito hip-hop chileno. Pero su decisión de defender su trabajo propio lo llevó también no sólo a la composición electrónica propiamente tal sino que también a una fabulosa proyección internacional.
Nacida en Santiago, pero residente desde niña en Tocopilla y luego en Antofagasta, Ángela Lucero Areyte tuvo una compleja infancia en el norte, y en ese contexto a los 12 años comenzó a hacer rap. Con una hija pequeña, se trasladó a Santiago el año 2015 y buscó algunas presentaciones, hasta que el 2016 la contactó Jimmy Fernández, con quien lanzó el disco Inmarchitable, y definido por ella como autobiográfico. Su severa y firme forma de rapear, las letras directas y un rítmico trabajo en sus bases, la destacaron entre los discos del género de 2018. La edición de un disco durante la pandemia y el lanzamiento de Mariposa el 2021, la situaron entre los grandes nombres del género, con un llamativo acercamiento al pop y luego a la música urbana. El 2025 presentó su disco Adicción, donde continuó con acercamientos a otros géneros, y sumó duos con nombres del pop y la balada.
Si bien Movimiento Original ha ocupado la mayor parte del camino artístico de MC Piri, hay muchos otros episodios de su historia al margen de esa agrupación, de la que salió el 2015, tras siete años y tres discos. Piri comenzó en la música de adolescente, en el grupo Excelencia Prehispana, con quienes editó un disco (Uno a uno). El 2008 se integró a Movimiento Original, donde fue uno de los cantantes y el responsable de la incorporación a su repertorio de temas de origen folklórico. Esa vocación la volcó también en su primer disco solista, Madera, editado el año 2014. Un año después salió de su banda, e inició un camino solista, que debutó el 2016 con el disco Dejando huella, donde sigue por los mismos derroteros musicales de su ex banda.
Destacada en su trabajo junto a bandas como Ovolo y FunkReal, Carito Plaza ha sido una de las voces más persistentes en el cultivo local del soul, funk y R&B. Luego de dos álbumes junto a esta última banda, la cantante y autora ha avanzado en un trayecto solista, y en la colaboración junto a músicos como C-Funk, Boomer, Solo di Medina y Latin Bitman.
El año 2003 Los Tetas grabaron un dúo con Germaín De la Fuente y ese encuentro fue la base del proyecto The Black Angels. El cantante Camilo Castaldi, se acercó a partir de entonces a la música de Los Ángeles Negros, redescubriendo su potencial funk, y así comenzó a fraguar, en sus palabras, “la idea de merodear los coros de Los Ángeles Negros con mis propias historias”. Junto al guitarrista de jazz Nicolás Vera, su compañero en Criminal Jazz, y la aprobación del autor Orlando Salinas, el 2015 obtuvieron un Fondo de Cultura para hacer el disco Canción negra. Allí plasmaron diez canciones de Los Ángeles Negros con una base instrumental dirigida por Vera, que convocó varios invitados, como Paz Court, Panty (de La Habitación del Pánico) , y músicos de Los Tetas como Rulo y Cee-Funk. El rapeo de Castaldi, con sus propias letras, dio el sello final al disco, que fue lanzado a fines de 2016.
Laura Ortiz surge desde comunas metropolitanas del norte, como Recoleta y Conchalí, con el nombre de guerra de Cheskv Liz (que se pronuncia Cheska Liz). Cantante, autora de letras, rapera e improvisadora, es reconocida dentro de la escena de la música urbana por su estilo rebelde y confrontacional, sus temáticas sobre vida en los márgenes, mirada feminista y relatos autobiográficos, pero sobre todo por el alcance que ha tenido como solista en el chanteo (declamación de un texto extenso en un limitado espacio de compases), que ha identificado su sello interpretativo. Su primer disco, 11:11 (2020), que lanzó a los 18 años, integra rimas, canto melódico R&B y un contundente sonido urbano de época.
Cantante y MC, Karin Hofmann se presenta como solista con el nombre de Ka Efe (K-Efe, K-F) en un proyecto propio, paralelo al de Sundaya, que ella integró desde sus años de vida en Nueva York. Sus canciones tienen una marcada carga sexual y musicalmente incursionan en espacios del neosoul y el hip-hop, a la vez que incorporan aspectos de las músicas latinas, ritmos de cumbia, pulsos urbanos e incluso elementos que provienen del flamenco, que ella bailó desde niña.
Shita es el hombre musical de Sofia Vidal, una adolescente formada en el hip-hop, que hizo el traspaso hacia la música urbana imperante a fines de la década de 2010. Se le suele incluir en la primera ola de figuras femeninas en este terreno, junto con Princesa Alba, Lizz y Paloma Mami, que tomaron cuerpo hacia 2018. Su música, de hecho, se situó en un punto relativamente equidistante entre la misma Paloma Mami en el trap y la reguetonera Tomasa del Real, con temáticas tanto de empoderamiento femenino ("Quiero dejar al hombre como un objeto sexual, no a la mujer"), como del dinero y la cultura del lujo. Sus primeras canciones fueron "No no no" y "Tengo", que marcaron su posición en esos dos mismos aspectos temáticos. Por esa época Shita realizó colaboraciones con Polimá Westcoast ("Flex on my ex"), Harry Nach, (un remix para "1:00 AM"), Chriss Romero ("Mentiré), B-Fox ("Matando liga") y Mia Thais ("Así es mi vida"), pero tras su presencia en el cartel preliminar del Festival Lollapalooza de 2020, poco antes del inicio de la pandemia, Shita comenzó a desaparecer paulatinamente del medio.
Paul Barreaux perteneció al popular programa dominical “Venga conmigo” de Canal 13 conducido en los '90 por el cantante-animador José Alfredo Fuentes. Como figura televisiva, el bailarín Paul Barreaux llegó a ser considerado el primer “rapero sin calle” de la historia. Fue su éxito inicial en el staff del grupo de baile “Generación 2000” el que lo catapultó en 1995 y 1996 a una plataforma pop que se tradujo en un disco de hip-hop editado por BMG bajo el nombre de Kaviar klub (1997). La historia musical no llegó mucho más allá.
Gianluca fue uno de los primeros nombres que dio visibilidad a la música urbana que vivió una explosión masiva en Chile a finales de la década de 2010. Su trabajo como cantante y productor, sin embargo, ha sido más personal que callejero y ha transitado de forma libre por sonidos como el hip-hop, el reguetón y el trap, y también por territorios como el pop y sus variantes más experimentales.
Fue la unión de tres agrupaciones distintas (Bneno Squadz, Area 51 y Expo) lo que en 1999 dio forma a Trovadores Tales, un colectivo de raperos provenientes de la población Villa La Escuela y Colón Oriente, y uno de los primeros proyectos en Chile dispuesto a abandonar los esquemas más rudimentarios del género para experimentar con el dub y el soul. Su vocación por la autogestión les granjeó un estatus de culto, que consiguió llevarlos a escenarios de otros países de Sudamérica y que legó dos álbumes.
Cuando el rap-metal comenzó a dominar la escena musical, hacia fines de los años noventa, el impacto de bandas como Rage Against The Machine, Korn y Limp Bizkit fue muy fuerte en Chile, y no solamente entre los militantes de la cultura metalera. Uno de los grupos que adaptó de mejor manera este estilo fue el cuarteto 2X. Sus letras, cargadas de rabia juvenil y denuncia, representaron el sentir de un público que recibió su propuesta como toda una novedad.
«Juego callejero» llamaron a su música los primeros integrantes de Tapia Rabia Jackson (o Tapia Rabia), uno de los pocos grupos chilenos de hip-hop suburbano que alcanzó a trabajar dentro de la dinámica corporativa antes del auge de internet. El grupo tuvo en Zaturno a su líder y principal foco de atención, pues fue quien armó el conjunto luego de trabajar durante cinco años y dos álbumes junto a los exitosos Tiro de Gracia.
Desde 1999 es que Eduardo Herrera gana reconocimiento en el circuito rapero chileno, al que ha asombrado con los seudónimos Jota Droh y —su reversa ortográfica— Hordatoj. Con las calles de San Joaquín (la comuna en la que creció), Lo Prado, Pudahuel y San Bernardo como primeros escenarios, aprendió a solas cómo canalizar su gusto por el funk, el jazz y el R&B en atractivas secuencias rapeadas, que más tarde ha puesto al servicio tanto de sus propias grabaciones, las de las bandas La Habitación del Pánico y DMT (junto a Toly Ramírez hijo, ex Los Tetas), y también las de importantes asociados, como Ana Tijoux, Jonas Sanche y Portavoz.
Pocos músicos chilenos pueden jactarse de haber pasado por más bandas durante los años ochenta que Sebastián Levine. Pinochet Boys, Electrodomésticos y Supersordo fueron algunos de los nombres que ocuparon a Levine durante algo así como una década, antes de que decidiera una partida del país que, con intermitencias, ya se extiende por más de dos décadas. La búsqueda de una vida creativa y nómade marca la biografía de este percusionista chileno, en los créditos de numerosos discos.
De Kiruza fue un grupo pionero en la introducción de ritmos negros (afrocaribeños, principalmente) en Chile, y una de las bandas más innovadoras que pasaron por la escena de música local durante los años '80. En plena dictadura desarrollaron una fusión que bebía del funk y el soul, sonidos apenas cultivados hasta entonces en Chile, y que ellos combinaron con elementos latinoamericanos y temáticas tercermundistas, creando un cóctel único en este lado del mundo, y que resultaría de gran influencia para posteriores grupos de hip-hop, funk y afines. Con períodos de interrupción en su trabajo conjunto, la banda se mantiene activa hoy, viva como referencia y también taller creativo y de eléctrica puesta en escena, con una agenda en vivo en marcha y el anuncio de nuevas grabaciones.
Jimmy Fernández es un patriarca del rap en Chile, no sólo por su trabajo pionero junto a La Pozze Latina, sino también por sus proyectos solistas y colaboraciones con otros músicos. Su trayecto biográfico se ha repartido principalmente entre Chile y Panamá, lo cual explica el nombre artístico que utilizó un tiempo, Panama Red. Sus señas de solista se encuentran en discos propios y casi incontables colaboraciones.
Como afuerina en el sentido más profundo dada su calidad de sureña llegada de golpe a la capital, Leonora Tonini Cáceres se abrió paso en el ambiente de la música urbana siempre en una constante transformación. Con una propuesta de varios bordes, que recoge elementos del rap de sus orígenes, el trap que se impuso en su tiempo, el pop y la electrónica, ella apareció a lo menos con dos alteregos musicales y rumbos casi opuestos: como Kuina mostró una música desbordante en ritmo, sonido y ruido, descrita en el EP Konejo di plata (2022), y como Leonora Laffont presentó una música más accesible a la escucha, poética y sensible.