Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Un músico que tocaba un macizo bajo eléctrico como si tratara de rasguear una guitarra a máxima intensidad y un baterista desplegado en rápidos e intrincados ritmos de cueca a punk mientras cantaba dulces melodías: ésa era la impresión sorprendente de cualquiera que asistiera al espectáculo de ver en vivo a Taller Dejao durante sus fugaces dos años de música. Formado por Daniel Riveros (voz y batería) y Javier Cruz (bajo), el dúo apareció entre el ya extendido circuito de rock independiente activo para 2004 con un nuevo modo de tocar: rock cruzado con compases folclóricos, melodías de innatas propiedades pop y letras alusivas a la naturaleza permitían a Taller Dejao hacer una tonada o un carnaval para bailar.
Popular colectivo rockero que tuvo su primera difusión a partir de las gubernamentales Escuelas de Rock en la primera década de los 2000. Su estilo lo han definido como “rock mestizo”, y conjuga punk, reggae, ska y sonidos étnicos, además de un poderoso trabajo en vivo. La fórmula ha tenido un inusitado eco internacional, y ha estado decenas de veces en escenarios de Europa (y también en México). Keko Yoma se ha definido desde su origen como una banda en vivo (“la banda es una fiesta”), de enfoque muchas veces humorístico, y vistosas presentaciones, con elementos teatrales.
Probablemente sea la agrupación chilena con mayor rotación de integrantes en su historia: cincuenta y cuatro. También, la de más de más altas ventas de un disco sencillo: 600 mil, según cifras reportadas por Camilo Fernández, productor musical que en 1962 publicó en el sello Demon "El rock del Mundial". Lo que es seguro es que Los Ramblers, banda capitalina surgida en los albores de la Nueva Ola, es la más original y genuina de entre una generación que, en su gran mayoría, se limitó a imitar modelos extranjeros. El citado hit mundialista, y canciones como "Prende una mechita" y "Eres exquisita" son el más reconocible legado del grupo, el cual continúa hasta hoy animando veladas puntuales, capitalizando un recuerdo que ya supera el medio siglo de vida.
Mitcheaux es la identidad musical adoptada por Miguel Torreblanca para el proyecto solista de una etapa posterior a su inicio como músico de rock progresivo, rock fusión y jazz rock a comienzos de los años 2000. Su nombre civil, en cambio, se asocia al trío Kamken, del que fue bajista y compositor, pero su historia musical lo ha llevado a trabajar en ámbitos más diversos y una vez que tomó la personalidad musical de Mitcheaux en 2012, la música que compuso alcanzó incluso al pop electrónico como extensión.
Como una auténtica primera dama del soul en Chile, Ema Pinto ha sido una figura central en el canto y la música de raíces negras, que ha llevado adelante desde 1999 junto a Matahari, a su vez el grupo principal en el pop-soul local. Ema Pinto tuvo un paso previo por la Ludwig Band en los '90, otro de los cultores del llamado "funky ñuñoíno" tras el regreso de la democracia al país. En 1996 coprotagonizó con Pancho Rojas una recordada versión de enfoque pop de La pérgola de las flores, con música del compositor Francisco Flores del Campo, dirigida por Andrés Pérez.
Compositor con trabajos en vivo y en estudio para múltiples búsquedas sonoras, Sebastián Vergara desarrolla una obra de diverso enfoque, piezas orquestales y camerísticas, además de trabajos en la electrónica de ambientes y secuencias, música para medios y propuestas de tipo experimental. En sus palabras, su trabajo musical busca "explorar la experiencia de escucha y producción de obra; trabajando la tensión entre el movimiento y lo estático, la contención y la liberación expresiva. También la visualidad y una narrativa implícita". Además de diversos encargos para imagen y arreglos para otros nombres en la música, Vergara se ocupa como docente. Tiene estudios de pregrado y posgrado en el área de la composición, los arreglos musicales, la estética y la filosofía.
En la fuerza del primer punk de resistencia nacido en Chile se inscribe la historia de Políticos Muertos, banda activa desde fines de los años ochenta, y que en un cruce intermitente de tres décadas, ha mantenido en el recorrido un inalterado y firme mensaje pensante sobre la convivencia en Chile. Políticos Muertos concentra su legado en un cassette (Políticos Muertos, 1997) y un CD (Todas las tumbas, 2015), además de un libro con su historia y sus letras, titulado este último con la definición que mejor se les ajustó durante su historia: «Rock paria».
Su mezcla de rock sicodélico, espíritu independiente y la decisión de superar el sinfín de baches prácticos con que los ha enfrentado su historia caracteriza a otra de las bandas importantes surgidas en Concepción. De su formación inicial se escindieron destacadas carreras musicales paralelas, de entre las cuales destacan las del cantante Julián Peña, el baterista Iván Molina (Matorral) y el guitarrista Mauricio Melo, todos activos en diversos proyectos paralelos. Su trabajo conjunto, aunque intermitente, continúa hasta hoy, en la composición y grabación, y en presentaciones en vivo.
Productor, compositor y multiinstrumentista, Camilo Cintolesi desarrolló durante años su labor musical vinculándose a otras bandas, principalmente Tiro De Gracia (de la cual fue parte durante dos años). Acumula hasta ahora dos álbumes solistas (en 2005 y 2010), así como una experiencia breve como gestor de un sello independiente (Maravilla Records). Hijo del músico Vittorio Cintolesi, vivió parte de su niñez en París, y se inició en tempranas clases de piano y guitarra eléctrica. Formó sus primeras bandas cuando aún era estudiante escolar, de entre las cuales la más destacada fue Roma (con la cual publicó Vagomundo, en 1990; y, más tarde, el EP Rock chileno). Cintolesi tiene el título de ingeniero de ejecución en sonido, y como tal asesoró puntuales etapas de las bandas Bambú, Weichafe, Rojo Latino e Índice. Desde 2016 su vehículo de trabajo musical es la Camilo Cintolesi Band.
Hay varias etapas en la historia de Lucybell, separadas cada una por las distintas formaciones del grupo y una evidente evolución en su sonido. Con más de tres décadas de trabajo, y una proyección continental paulatina; a la biografía del grupo la definen también las entradas, salidas y reingresos de sus integrantes, todos los cuales registran además proyectos en paralelo al de la banda. Fue una dinámica que nunca amenazó la estabilidad de su nombre, capaz de mostrar una trayectoria firme en un estilo distintivo, que, sin abrazar los códigos más obvios de lo popular, consiguió varios hits (“Mataz”, “De sudor y ternura”, “Carnaval”, "Milagro", “Mil caminos”, "Tu sangre", "Sembrando en el mar", y otros). Su éxito en Chile derivó en los esfuerzos de internacionalización que ocuparon durante un tiempo al grupo, sobre todo en Los Ángeles (California) y Ciudad de México. A inicios de 2025, Lucybell —para entonces, ya consolidado como un trío— anunció formalmente el «receso indefinido» de su trabajo en la música, el cual se hizo efectivo con masivos shows de despedida en Santiago de Chile, en octubre de 2025.
La primera parte del camino solitario del ex Prisioneros Claudio Narea se llamó Profetas y Frenéticos, banda que tuvo varias formaciones y que, de alguna manera, fue el reflejo de las distintas etapas personales por las que pasó el guitarrista tras el fin de su proyecto más popular. A través de un rocanrol clásico, la banda existió en malos tiempos para la música local y, pese a contar con un miembro del trío sanmiguelino en sus filas, su impacto no fue más allá del disco debut. Tras su disolución, y luego de años de trabajo solista de Narea, el grupo anunció su rearticulación a mediados del 2008.
Una música de auténtica visualidad, que tiene el sello de la cantante Patricia Rojas, marca la propuesta de María Bonobo, grupo creado al interior de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile por un elenco de estudiantes. A menudo representada en la figura de "la banda de los cuerpos desnudos", María Bonobo nació como inspiración espontánea tras la experiencia que significó su show de apertura del concierto de (me llamo) Sebastián en 2015, en la propia universidad. El nombre del proyecto proviene de la influencia del escritor Pedro Lemebel junto al comportamiento sexual de los chimpancés bonobos. Y su música expone signos del rock y el pop, pero también de aspectos de la electrónica de teclados, además de los ritmos urbanos que se impusieron a fines de la década de 2010. En sus discos EP de 2016 y 2019 han trabajado junto a músicos como Pedro Frugone e Ignacio Redard.
"Cumbia social melodramática romántica" fue el nombre del estilo específico registrado en un principio por este grupo, sumado desde su inicio en 2008 a la oleada joven de la cumbia chilena. Con el cantante Max Vivar a cargo de la dirección y de la composición de las canciones, Villa Cariño ya cuenta con su primer disco, Terapia intensiva, lanzado un año más tarde de su debut, en 2009.
Todas las coristas quisieran llegar a ser solistas, pero no todas las solistas pueden lograr armonizaciones perfectas como las buenas coristas. Agudo axioma vocal que bien conoció Gloria Pérez, una de las voces que desde los '90 y junto a Gisa Vatcky mejor desarrollaron las propiedades de la cantante de apoyo en los micrófonos secundarios.
Si se considera su trabajo simultáneo en al menos tres bandas sumado a sus discos solistas, Cristóbal Briceño merece el título del más prolífico de los cantautores de su generación. Su plataforma más vistosa es la que desde 2011 mantiene en el grupo Ases Falsos, pero sus canciones se han repartido también en trabajos de Fother Muckers, Los Mil Jinetes, Cristóbal Briceño y La Estrella Solitaria, Las Chaquetas Amarillas y Dúo Niágara. Y hay más. Hábil en la conducción melódica sobre guitarra, su estilo como letrista incluye la doble observación social y sentimental de su entorno.
Indygo fue un grupo formado a fines de los años noventa en Santiago, que, en ocho años de historia, grabó un disco, integró el catálogo inicial del sello Cápsula y acogió la primera experiencia de banda de Edita Rojas, que más tarde destacó como baterista de Electrodomésticos y Carlos Cabezas. Activo entre 1997 y 2005, el grupo cultivó un rock oscuro, influenciado por grupos como los estadounidense Tool y Deftones y los locales Lucybell, entre otros.
Montgomery fue un grupo de pop-rock, cuidadas melodías y parcial acercamiento a la balada latina. Durante sus diez años de trabajo alcanzaron a publicar un único disco, producido por el prestigioso Carlos Cabezas. Su formación de sexteto se apoyó en una singular combinación de tres guitarras. Trabajaron varios años bajo el nombre Areaselva, que cambiaron a Montgomery cuando ingresaron al estudio de grabación recién en 2006, para registrar su primer álbum, cuyo sonido les valió algunas comparaciones con La Ley.
Las Sombras fue un quinteto de San Bernardo nacido en la primera mitad de los años ‘60, bajo la inicial influencia de Cliff Richard y Los Shadows (de este último conjunto tomarían su nombre). Se desarrollaron como banda de apoyo del cantante Lalo Valenzuela, y en 1966 publicaron el single “Tres horas más”, original Hugo Beiza y Jorge Pedreros. Aunque el éxito de Las Sombras iba en ascenso, al interior del grupo las cosas se entramparon cuando el cantante Nano Vinés decidió dejar la banda por motivos personales. A partir de allí, el grupo evolucionó desde un sonido beat melódico a uno más progresivo y psicodélico, que entonces se reflejará en mayor dimensión en el próximo proyecto musical de este mismo elenco: Los Ángeles Salvajes.
Al molde clásico de rock’n’roll rindió tributo el grupo santiaguino Los Gatos Negros. De acuerdo a la escuela de Chuck Berry, Eduardo Agrela enfunda su guitarra en la más prendida electricidad, y en cuya voz desgarrada se olía toda la influencia del blues.
El curioso seudónimo escogido por el cantautor Arturo Figueroa para presentar sus canciones tiene una explicación profesional. En uno de sus primeros encargos como periodista para un gran diario, Figueroa reporteó el efecto irreparable de las termitas sobre las viviendas. Penetrar del mismo modo intrusivo los oídos de su audiencia puede resultar una buena definición para el objetivo de su música, un rock inicialmente experimental, luego más directo, y siempre rigurosamente autogestionado, trabajado tanto en solitario como en diferentes asociaciones, y que alcanzó a registrarse en cinco discos antes de su reformulación en el dúo Las Naves (junto a Roberto Rojas). El suyo fue un trabajo esencialmente solista, pero que llegó a contar con colaboraciones de músicos reconocidos, como Leo Quinteros, Felipe Cadenasso y algunos integrantes de Solar (banda que pasaría a integrar en 2018). En su trabajo académico, Figueroa mantiene líneas abiertas de investigación sobre música popular.