Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Felipe Cadenasso es un guitarrista, cantante, compositor y productor vinculado al sello Cápsula Discos, responsable de una partida insigne de álbumes de la música independiente del siglo XXI. Ha sido integrante de los grupos Los Precarios, Fruto Prohibido (2000) y Matorral (2001), su más emblemático proyecto. Con este conjunto llegó a diseñar una música de sobresalientes abstracciones para el formato de canción, en los álbumes Remoto control (2013) y Gabriel (2015), que le valió una categoría mayor en la composición contemporánea de rock.
La Neura es uno de los escasos representantes en Chile de la cruza musical entre punk y el llamado rock in opposition (cuyos ensayos previos a nivel europeo desarrollaron bandas referenciales como This Heat, Aksak Maboul o Etron fou Leloublan, desde fines de los ‘70). La Neura se ubicó en aquel intenso terreno del caos controlado y el orden complejo no descifrable en la escucha fácil y superficial. Pero su presencia fue demasiado underground —incluso para el underground— durante la década de 1990 como para resonar con la contundencia de otro grupo pariente: Akinetón Retard.
Pese a la difusión radial de los temas "Las ballenas" y la balada "Todo", la corta historia de Barracos no pudo ganarse un espacio en la escena del buen pop que alguna vez protagonizó Upa, la anterior banda de Pablo Ugarte). Dos años de vida, un disco y el teloneo a los Rolling Stones en Santiago fueron los principales hitos públicos de su existencia. Formada en 1993, la banda tuvo que vivir un período en el que la escena de pop y rock chileno aun no alcanzaba la solidez y diversidad que llegaría a tener. Barracos se acabó antes, y al final se convirtió en algo así como la prehistoria del proyecto siguiente de su núcleo fundador: El grupo Ex.
Reconocido guitarrista de las escenas independientes de Concepción, Edgardo Yayo Durán comenzó a tocar hacia 2010, desarrollando lenguajes del rock, el jazz tradicional y el jazz contemporáneo, y las fusiones de raíz folclórica. Su aparición, junto a una serie de músicos de la generación marcada por el terremoto de Cobquecura que repercutió en la vida y la música en el Biobío, vino a renovar y de paso a proyectar a la ya añosa y activa escena del jazz de Concepción. Los discos de su primera etapa fueron Jugando jazz y Reconstrucción, ambos publicados en 2014.
El paso por varios grupos y la compañía constante de la guitarra (eléctrica y/o acústica) ha ocupado por años a Rodrigo Pinto, músico autodidacta de actividad incesante en solitario y junto a grupos como Ábrete Gandul y Los Chinganeros. A partir del año 2007, Pinto se viene afianzando como solista, profundizando su interés experimental e incorporando timbres nuevos a su música, como los de la trutruka, charchas, pandero. La amplitud de influencias y géneros de trabajo es su marca más distintiva. Su interés por la improvisación lo ha hecho acompañar en vivo a grupos como Colectivo No y Ensamble por la liberación del Yugo. Sus discos Cabezaspinto y los dos volúmenes de The Erasmo tapes han aparecido hasta ahora bajo etiqueta La Viseca Records, sello que el mismo músico administra.
Inicialmente un cuarteto base formado por Carlos (guitarra), Iván (bajo) y Álvaro Rodríguez (batería), además del cantante Tomás Soto, Altavoz es una banda de rock que agrupa elementos del rock-pop, el rock clásico y el rock progresivo. La primera formación grabó el EP Altavoz (2015), que incluyó la composición “América sufre”, con un discurso reflexivo acerca del ser humano y su comportamiento frente al planeta en crisis. Los contenidos en el repertorio de Altavoz denuncian problemáticas como la corrupción, la violencia y la destrucción de los ecosistemas. En 2016 el bajista Iván Rodríguez dejó la banda y un año después fue sustituido por Alexander Tardone. Producidos por Francisco González (ex Lucybell), en 2017 el grupo publicó un segundo disco EP, titulado El espejo de mi mente.
Antes de ser una banda, Silvestre fue el proyecto en solitario de Nicolás Torres, baterista fundador de Entreklles. Luego del fin de ese grupo, el músico se aplicó en la composicion y grabacion de un disco solista, editado de modo independiente el año 2000 bajo el título Silvestre. Su posterior trabajo junto a Pettinellis dejó ese camino interrumpido por tres años, aunque la banda se afirmó luego con nuevos integrantes y se mantiene hasta hoy como una propuesta de rock de clara raíz chilena (o «campestre», como han dicho sus integrantes). Definen su música de acuerdo al sentido de su nombre: Silvestre (no confundir con el proyecto de nombre similar de Archi Frugone) es una mala hierba que crece libremente y que, aunque la corten, vuelve a crecer en otro lugar.
Lánguida, volátil, repetitiva y siempre acústica es la música de The Versions. Una guitarra de doce cuerdas y un tiple dotan sus canciones de un sonido etéreo, tal como se oye la voz en inglés de un cantante que evoca siempre lisérgicas imágenes. Surgido en paralelo a The Ganjas, es éste un trabajo más esporádico y orientado a una constante revisión de grupos rockeros de viejo cuño. De ahí el origen del nombre de la banda.
Cristián Espiñeira llegó al pop y al rock como bajista de grupos como Pettinellis y Yeti en una segunda etapa musical después de desempeñarse como contrabajista clásico y de jazz en los ’90. Nacido en Los Ángeles, Espiñeira tuvo sus inicios Concepción integrando una pequeña banda de dixieland penquista como reemplazante del legendario contrabajista Eugenio Urrutia. Si historia musical más determinante se situó en los territorios del rock y el pop, alternando su trabajo de producción como de músico y colaborando en distintas épocas con figuras como Álvaro Henríquez, Francisca Valenzuela o Piero Duhart.
Una historia de altos y bajos, de hits en radio y esfuerzos de extrema precariedad, de conquistas y pérdidas esenciales, ha mantenido a Los Peores de Chile como una de las bandas de mayor carisma dentro del circuito punk chileno. Su discografía, aunque limitada, es relevante más allá del par de golpes radiales obtenidos en los años 90: en la formación de sus integrantes late el amor profundo por las raíces de la música sureña estadounidense, una invitación que resultó siempre atrayente gracias al valor de un vocalista de auténtico espíritu iconoclasta, el calvo e inolvidable Pogo (1957-2022). La banda ha tenido momentos de pausa y de reactivación, pero consigue un puesto indiscutido dentro de los recuentos de lo mejor del rock chileno en los años de transición democrática gracias a la fuerza, humor y carácter de dos singles que los llevaron a radios e incluso a televisión abierta: "Cicciolina" y "Síndrome Camboya". La muerte de Pogo, en octubre de 2022, hizo girar el trabajo de los Peores, aunque sin descontinuarlo.
Diversas caras adoptó el cuarteto Amarga Marga durante su breve pero dinámica trayectoria, aunque constante fue su gusto por las canciones de vocación pop, las letras de temáticas generacionales y la intensidad de sus actuaciones en vivo.
Calandria es una banda rock pop nacida virtualmente como una continuación de Autotren, donde tocaban el guitarrista Andrés Martínez, el baterista Fernando León y el bajista José Domínguez, quien tenía un historia previa incluso en bandas como Solar y Tsunamis. La incorporación de la cantante y tecladista Pauline Shorter, que venía de Príncipe del Rock, configuraron la formación de cuarteto que tomó Calandria para presentar este primer ciclo de canciones melódicas y de ciertos bordes etéreos, oníricos y existenciales.
Pop-rock melancólico fue el de este grupo santiaguino, que, con guitarras y armonías de voces, recibió su sonido desde las islas británicas y lo combinó con guiños al pop latino. Durante su casi década de trabajo, Astrolabio se distinguió tanto por la combinación de dos cantantes-guitarristas y el sello urbano de sus canciones.
Durante los años '90, y cruzando hacia la siguiente década, La Desooorden fue una activa banda dentro del reducido circuito de rock independiente en Valdivia. Una constante agenda en vivo y una propositiva discografía distinguió el trabajo de este grupo durante sus dieciocho años de trabajo, en los cuales su música combinó rock de tendencia progresiva con citas a la raíz folclórica latinoamericana. Algunas de sus canciones aluden a debates medioambientales de su zona.
Autodenominados con el apelativo de nerd rock, Candelabro ha sido una las bandas referenciales dentro de una escena independiente en los tiempos de la pospandemia, junto a Asia Menor, Hesse Kassel y Estoy Bien. En su música Candelabro combinaba elementos del art rock con instrumentos electrónicos y melodías naturalmente pop, mientras que narrativamente buscaba representar a una juventud tímida, retraida y alejada de otros movimientos musicales de moda al relatar situaciones de la cotidianidad urbana a través de sus canciones. Su álbum de 2025 Deseo, carne y voluntad, tuvo especial impacto en la música desde esa perspectiva y desde la propuesta sonora tan amplia que alcanzó entonces.
Canciones orientadas hacia el shoegaze y el dream pop son las que cultivó The Dagger Complex, una banda chileno-estadounidense que luego de iniciar su carrera en Santiago, vivió cambios en su formación y se estableció en el extranjero, donde ha continuado funcionando bajo el nombre Gloss Coats.
Son relatos urbanos en forma de canciones melodramáticas las que el autor, pintor y abogado Luciano Hutinel ha escrito y también ha interpretado en un circuito de música independiente en la ciudad de Viña del Mar y el puerto de Valparaíso. Fue en su primera adultez, recién a los 33 años, cuando Hutinel salió del trabajo oficial como abogado y se abocó ciento por ciento a la creación de pinturas y de canciones que luego editó en su primer disco solista, Hoteles olvidados (2007).
Sofisticada y pop, la música de Amongelatina tuvo olor a psicodelia y a kitsch, oscilando durante su historia entre el retro, la bossa nova, el punk y el lounge. La primera formación del grupo se fraguó a partir de la alianza de dos ex tecladistas de Los Santos Dumont y Jirafa Ardiendo (Marcel Molina y Romina Tironi), que con otros dos integrantes pudo levantar un primer disco, 100% poliéster (2000), y presentarse en diversos locales capitalinos, incluyendo un teloneo de los franceses Holden. La partida de Molina y Tironi a España, en 2002, inició la primera rotación de músicos en el conjunto, lo cual no impidió la publicación de nuevo material.
Es probable que Parkinson haya sido el grupo preciso en el momento incorrecto. De haberse formado en otro período, su rock enérgico e imaginativo podría haberse impuesto entre un público extenso, pero la banda tuvo la desventura de trabajar durante una etapa especialmente árida para la difusión de música chilena. Recién se desinflaba el llamado boom del pop local que pocos años antes había convertido en estrellas por igual a Los Prisioneros y a Cinema. Los sellos contaban las pérdidas que les había generado entusiasmarse de más, y las radios retrocedían luego de haber convertido en éxito hasta a las más dudosas grabaciones. Entre tanto recelo, no deja de ser un mérito que Parkinson haya logrado imponer dos canciones recordadas por siempre: "Papel floreado" y "El vino"; éste último, un título del que se hicieron fanáticos hasta Nicanor Parra y Don Francisco. El conjunto ha tenido amagos de reunión desde su separación de 1995, pero nada lo suficientemente firme como para pensar en nuevos discos.
El usual desinterés de los músicos por clasificar su obra es un lugar común que no corre con este grupo, iniciado como Familia Miranda y transformado luego en Familea (se pronuncia "Famílea") Miranda. En el ejercicio de definir su estilo, por ejemplo, caben términos autoacuñados como "Añejeida noiserock" y "Super sonic acid noize lo-fi". O "Rock millonario de Santiago de Chile", si hay que mostrar el pasaporte. Lo que hacen no tiene nombre: cada vez hay que inventarle uno nuevo, desde sus inicios en 1999 en Santiago de Chile hasta la expedición europea que sostienen desde 2006 a la fecha con sede en Barcelona. Así se escucha en sus discos Familia Miranda (2001), Ferguson (2003) y Ensayo ≠ error (2006). Es rock instrumental, propulsado por guitarras eléctricas, con actitud punk pero inquietud por experimentar y donde la imaginación no sólo sirve para inventar nombres: esta música suena fuerte, pero responde a una relojería fina y rigurosa.