Música infantil
Rondas, adivinanzas, parábolas, cuentos, trabalenguas y juegos, la música infantil se ha nutrido en su esencia de canciones simples, breves y de pocos acordes. Sin embargo, con el tiempo el género ha evolucionado hacia grabaciones más sofisticadas, con abundantes instrumententos y composiciones experimentales que caben por igual en ese campo de la música para niños, también llamada música para la infancia dado el peso que fue tomando en su transformación. Orientada a veces la primera infancia y en otras a prescolares o preadolescentes, en lo que usualmente se cree es una categoría reducida y acotada, caben propuestas musicales diversas que pueden sostenerse en la narrativa libre, el enfoque didáctico, la poesía y sobre todo la diversidad e inclusión social. La música infantil llegó a tomar un espacio propio en la historia y bien ganado como movimiento.
Renata Espoz es Resostenido, un nombre musical simbolizado en el acorde de Re sostenido, fonéticamente relacionado con su nombre y simbólicamente expresado en la idea de "un paso más allá". Cantautora de la generación joven de fines de los años 2000 (Natalia Molina, Vilú, Florencia Lira, Francisca Meza, Javiera Barreau, Rocío Peña, EyMacarena), su creación fusiona la canción folk pop con ritmos, aires e inspiraciones de la música latinoamericana de raíz. Gran parte de su vida musical ha transcurrido desde Sao Paulo, donde conoció la riqueza de la música brasileña y donde ha multiplicado sus colaboraciones, alternadas con visitas a Chile. Resultado de esa experiencia es el álbum Nada é acaso, nada es casualidad (2016), parte de una serie de grabaciones de mediana y breve extensión donde ella escribe y canta acerca de la libertad, el amor, los viajes y distintas temáticas sociales. Además es profesora de música y entre sus trabajos en este campo aparecen proyectos como la compañía brasileña de música infantil CaMbaLhota MuSicaL y sus propuestas de música para la primera infancia.
La televisión ha sido una gran vitrina para el talento del pianista y orquestador Valentín Trujillo Sánchez, aunque no del todo justa con la profundidad de su trabajo y el alcance de sus vastos conocimientos musicales. El casi eterno acompañante del animador Don Francisco, como director de orquesta en “Sábados Gigantes” es, también, uno de los arregladores fundamentales de la música popular chilena durane una era de oro para la industria fonográfica, tanto en discos como en grandes conciertos. Junto con ello, Trujillo fue proyector de nuevas figuras de la música a lo largo de las primeras décadas del siglo XXI. En 2024 su nombre marcó un hito más al convertirse en el primer intérprete de música popular en ser distinguido con el Premio Nacional de Música.
Formado por compositores de la Universidad de Chile Bernarda Castillo, José Castro y Andrés Mondaca, Wachún se organizó como un proyecto de música para la primera infancia, centrado en la difusión de los derechos de los niños y su participación. En 2018 se integró la actriz Josefa López para completar este elenco final, que ha participado decisivamente en espacios musicales, de educación y divulgación como integrantes de Crin Chile. Ese mismo año estuvieron en Feria Internacional del Libro de Santiago y la Feria Pulsar, y en 2019 lo hicieron en el FamFest, con coloridas puestas en escena que incluyen canciones, narración de historias, juegos y marionetas. Su primer disco es Melodías infantiles (2018), un trabajo que se desprendió de las instancias de participación que los músicos tuvieron con niños, recogiendo sus experiencias y vivencias para la elaboración de contenidos en sus canciones. Del mismo modo, en sus conciertos Wachún desarrolla escénicamente ese mismo sentido de la participación con la audiencia infantil.
Una trayectoria con énfasis en la composición de música para cine, teatro y danza ha sido el camino profesional del pianista José Miguel Miranda. Junto a su habitual socio, José Miguel Tobar, se ha hecho cargo de muchísimas bandas sonoras de filmes y programas televisivos locales, aunque también deben destacarse trabajos suyos a solas para directores teatrales y coreógrafas. Su huella asoma en porciones del trabajo de nombres tan diversos como Electrodomésticos, Isabel Aldunate y Cometa, a los que ha apoyado como sesionista. El exitoso proyecto Tikitiklip lo vinculó por primera vez a la música infantil.
Autora de los populares versos ‘‘Ayúdeme usted, compadre / pa’ gritar un viva Chile’’, Clara Solovera es una de las principales creadoras de la música típica chilena. Suya es esta clásica ‘‘Chile lindo’’ (1948), canción que encabeza la lista de himnos costumbrista de las tonadas chilenas, además de ‘‘Mata de arrayán florido’’ (1948), ‘‘Manta de tres colores’’ (1956), ‘‘Álamo huacho’’ (1963), ‘‘Te juiste pa’ ronde’’, o ‘‘Huaso por donde me miren’’, parte del repertorio que hace de ella una de las más prolíficas fuentes para la tonada.
Aunque su rostro no sea el de un músico reconocible al instante, Juan Guillermo Memo Aguirre ha hecho famosas en toda Hispanoamérica sus canciones para programas infantiles. Durante décadas de trabajo en Estados Unidos, el chileno llegó a musicalizar las versiones en castellano de series animadas de enorme popularidad en los años ochenta, tales como La abeja Maya, El festival de los robots y Capitán futuro. Con sus canciones sencillas y de eficaces melodías, Aguirre es un músico inscrito en la memoria infantil de gran parte de los adultos de hoy, y cuyas esporádicas presentaciones en vivo confirman su enorme aunque atípico alcance. Su oficio, sin embargo, excede ese campo y lo inscribe como un prolífico compositor de canciones, jingles y cortinas televisivas.
Compositora, cantante y poeta, Tita Munita nació en Santiago y es hija de la también poeta Marta Zañartu. Luego de cursar dos años de arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso optó por un cambio, y continuó estudios en la Escuela Moderna de Música (guitarra), la escuela Antilhue y el Taller 666 (teoría), histórico reducto de resistencia cultural en los primeros años de dictadura. Ha alternado la docencia de la música con la conducción de talleres de guitarra, el trabajo solista y la participación en el conjunto musical para niños Agualuna.
Junto al reconocido grupo Mazapán, el ensamble convocado por el flautista Rodrigo García y el violinista Gonzalo Pinedo bajo el nombre de Zapallo, es una de las columnas más firmes y estables en la música infantil. Con una historia prolífica en cuanto a composición original, recopilación de material y grabación de discos desde los inicios de la década de 1980, sus canciones dibujaron la escenografía colorida y construyeron la imaginería para sucesivas generaciones de niños.
La reinvención del popular disco Tolín, Tolín, Tolán, de Charo Cofré y María de la Luz Uribe (1972), fue la base de este proyecto, uno de los más brillantes de la música para niños mostrado en Chile en los 2000. Gestado inicialmente por Alejandra Egaña y Paz Puga para acompañar una serie de doce capítulos de microprogramas, en los que se combinaban canciones y motivos artesanales chilenos. El proyecto fue creciendo, y tuvo una segunda parte, esta vez inspirado en piezas del Museo Chileno Precolombino de Santiago. La música ocupó inicialmente a la dupla Miranda/Tobar, pero fue incorporando con el tiempo a varios invitados, y a sostener luego una serie de shows en vivo, con destacados músicos a bordo.
Achú fue un programa musical infantil, ideado los hermanos Pablo y Felipe Ilabaca, entonces integrantes de Chancho en Piedra. Las canciones formaban parte de una serie de fábulas, con fines educativos, que ellos concibieron para dos personajes ficticios que ellos mismos representaban en escena, con animaciones realizadas por la productora Zumbástico. Achú fue parte una importante oferta de animaciones infantiles que desarrollaron en canales de televisión en la primera década de los 2000, como "Diego & Glot", "Villa Dulce" o "Pulentos".
Siguiendo con la tradición de la música infantil más allá de las canciones instaurada por el grupo Mazapán desde comienzos de los '80, el trío vocal Tiramizú nació en 1996 como la respuesta directa a su propio público: los niños.
Intimista, reflexiva y melancólica en su poesía, Francisca Meza es una trovadora de absoluta generación espontánea. A los 24 años tomó por primera vez una guitarra que se encontraba en su casa y cantó de una sola vez su primera pieza autoral, "Cosas por hacer", un auténtico manifiesto personal que dos años después fue grabada en su disco debut, Podas y brotes (2010). Fue un trabajo que la instaló en una generación de cantautoras que tienen como denominador común la raíz latinoamericana y la canción pop, como Paz Quintana, Carmen Salvador, Natalia Contesse, La Pájara y Javiera Barreau, entre otros nombres.
La noche en que los productores del programa de talentos de TVN “Rojo, fama contrafama” realizaron una gala con sus figuras en una abarrotada Tortuga de Talcahuano, jamás pensaron que iban a encontrar a una nueva estrella tan fortuitamente. La pequeña Christell Jazmín Rodríguez Carrillo (con apenas ¡cinco años!) no sólo se adjudicaba el triunfo en un concurso de imitación de la exitosa cantante púber María José Quintanilla, sino que después de tamaño respaldo del público iba a ingresar directamente en las listas de preferencias y fichajes de este programa juvenil.
31 Minutos no es exactamente el nombre de un grupo ni proyecto musical, sino que el de uno de los programa televisivos para niños más inteligentes y exitosos hechos alguna vez en Chile. El noticiero de títeres inaugurado en el 2003 tuvo, también, una popular banda sonora —trabajada entre músicos aficionados y otros de gran oficio—, que sin duda excedió los propósitos de sus creadores. Cada temporada de programa tuvo su disco respectivo, y algunos de sus títulos pueden ya considerarse clásicos de la música popular chilena. Además de las colaboraciones con nombres de gran renombre (Jorge González, Buddy Richard, La Sonora de Tommy Rey), desde 2011 la banda en vivo de 31 Minutos ha tenido conciertos, giras y shows en festivales masivos como Lollapalooza y en otros momentos de muy alto impacto: su presentación en el Tiny Desk en 2025 y el concierto ante 230 mil personas en el Zócalo de Ciudad de México en 2026.
Cantante, autora, instrumentista y educadora de pedagogía Waldorf, desde ese ángulo Antonia Schmidt ha sostenido su propuesta creativa de una música para niños que supera el mero enfoque didáctico tradicional. En sus palabras, la suya es una "música para sentir". Desde esa perspectiva, ha compuesto canciones con temáticas sobre meditación y medioambiente, además de recopilación de cuentos, mitos y leyendas de Chile y Latinoamérica que presentó en sucesivos trabajos. En esa discografía destaca Música para la Tierra (2014), el álbum que la puso de lleno en el circuito de la música infantil.
Desde inicios de la década de los 2000, Ana María Barría apareció como activa intérprete de música popular brasileña (MPB) y también como cultora de flamenco. Lideró distintos proyectos, en un abanico de múltiples variantes musicales: desde tríos eléctricos de MPB y bossa nova, hasta ensambles de cámara de música contemporánea brasileña y duetos vocales-instrumentales. Sus primeros contactos con la música chilena llegaron a su natal y lejano Puerto Aysén con el arribo tardío del Canto Nuevo y grupos de fusión como Congreso y Fulano, donde la agresiva performance de Arlette Jequier sería para ella una influencia.
Parte de la primera generación del programa de talentos de TVN "Rojo, fama contrafama", María José Quintanilla fue entonces la menor de los participantes. Ese estatus de niña cantante empujó a muchas aspirantes que comenzaban en la canción mexicana en puntos diversos del país a subir al escenario. Aunque Quintanilla no ganó la competencia televisiva de 2003, su carisma, su talento vocal y el repertorio mexicano de corridos y rancheras la convirtieron en la intérprete de mayor popularidad de esa generación de jóvenes voces. Su primer disco dejó la alta marca como uno de los más vendidos en la era del CD, éxito refrendado por ella en su participación en el Festival de Viña del Mar de 2004, con catorce años de edad. Más adelante se convirtió en figura televisiva en programas familiares. Quintanilla se mantuvo fiel a sus orígenes rancheros como intérprete, estableciendo también puentes con la balada y el pop. Su carrera musical ha seguido activa por más de 20 años desde ese trascendente debut televisivo, con intensa actividad en escenarios de Chile, conciertos de gran popularidad, giras y presencia en festivales.
Don Barbarroja es un conjunto de música infantil que basa su repertorio y puesta en escena a partir de material poético chileno para niños. Fue formado alrededor del músico y compositor Leonardo Fontencilla, quien durante toda la década de 2010 integró el grupo de fusión Bombyx Mori. Un disco suyo titulado Estrellamar (2010) se basó en el libro Poemas infantiles (1965), de Efraín Barquero, y la recepción fue tal que Fontecilla organizó una agrupación para continuar con el proyecto de poemas del Premio Nacional de Literatura de 2008. Fue el punto de partida para uno de los conjuntos de este circuito musical sugidos en la década de 2010: Paztitas, Mosquitas Muertas o Los Patapelá.
La música para niños, por un lado, y el canto de raíz con contenido levantado por la Nueva Canción Chilena son las dos grandes puertas de entrada a Charo Cofré, aunque están también en su trabajo la calidez del folclor campesino y el coraje de la cantautoría en el exilio. Inspirada desde un inicio por Violeta Parra, y expuesta luego a las nuevas influencias que encontró en Europa, Charo Cofré firmó un cancionero reflexivo, a veces denunciante, apegado al paisaje chileno y a quienes lo habitamos.
Educadora de párvulos de profesión, y asesora de programas televisivos infantiles, Paula Arriagada llegó a participar de discos luego de su exitosa experiencia temporal de conducción del espacio "Encontrémonos en Mundo Mágico", en UCV-Televisión, durante la primera mitad de los años '90.