Electrónica
Desde los experimentos en laboratorios de sonido por compositores venidos de la academia en los años '50 hasta la extendida escena de DJs y músicos que trabajan en diversas vertientes en nuestros días, la música electrónica ha sido uno de los campos más múltiples de las últimas décadas. Alojada primero en los círculos doctos pasó a la música popular con el empleo de los primeros sintetizadores análogos aplicados a la música pop y rock en los años '70, y luego ha viajado a través de los grupos "tecno" o "tecnopop" de los '80, las precursoras fiestas con DJs de fines de esa década y un horizonte de músicos y productores que desde los años '90 en adelante han multiplicado sus posibilidades. Entre la música más bailable y la más experimental, la electrónica se ha visto reforzada con el inicio de los sellos en Internet o netlabels que desde 2003 se han identificado sobre todo con esta música.
Parecerá hoy sorprendente, pero fue el gusto sincero por el reguetón lo que motivó al alemán Uwe Schmidt y el chileno Vicente Sanfuentes a unirse a mediados de la década del 2000 para un ejercicio de estilo paralelo a sus habituales incursiones en subgéneros diversos de la electrónica. Una pionera mezcla de pulsos tecno y percusión electroportorriqueña exigía una denominación nueva, y al dúo le acomodó identificarse como cultores del acitón, aunque probablemente hayan sido los únicos en el mundo que lo cultivasen.
El nombre de Ottavio Berbakow es conocido en el circuito underground desde mediados de los años '90 como uno de los primeros exponentes nacionales en editar discos de música electrónica junto a LEM, su dúo con Oscar Burotto (Sembe), además de por su trabajo de divulgación, como panelista del programa "Perdidos en el espacio" de Radio Universidad de Chile y como redactor en la revista especializada Música marginal. Pero fue durante una estada en Italia en 1999 que Berbakow adoptó el nombre de Esqueleto para desarrollar su proyecto en solitario.
El nombre de Uwe Schmidt excede con creces la escena chilena, y sus múltiples seudónimos deben pesquisarse no sólo en su natal Alemania, sino en cada foco significativo para la música electrónica global; de Tokio a Nueva York, de Buenos Aires a Goa. Pero el hecho de que Schmidt haya fijado residencia en Santiago de Chile (en 1997, y en parte por el nacimiento de su hija junto a la tecladista chilena Cecilia Aguayo) lo convierte en un referente cercano, que además no ha cesado de establecer vínculos de trabajo con músicos locales.
Sensorama 19-81 es el nombre con el que el músico Rafael Casanova empezó a grabar por cuenta propia en 2007, después de una breve temporada como guitarrista y tecladista invitado de la banda de pop rock Teleradio Donoso. Dedicado por su cuenta a la composición de música instrumental como guitarrista, tecladista y en diversas programaciones, Sensorama 19-81 sorprendió con las composiciones ricas en timbres y atmósferas de su primer disco, el EP de seis canciones Sensorama 19-81 (2007), y ha reanudado el trabajo con el disco de larga duración Retrato de un desconocido (2008) y la serie de cuatro piezas para guitarra con interferencia electroacústica Polaroyd (2009): un trabajo que lo mismo incluye instrumentos convencionales, efectos de sonido y grabaciones cotidianas para el propósito de construir historias sonoras.
Una propuesta pop electrónica de vida breve pero pistas señeras en el circuito local fue la de Redulce, primera sociedad juvenil para Ignacio Redard, quien luego iba a destacar en infinidad de proyectos en la misma línea, a solas y en bandas. El trabajo desarrollado primero junto a Pablo Andulce sobre secuencias y melodías cristalizó con la ayuda de Gabriel Vigliensoni, primero en dos canciones ("Tween boy/girl" y "Car song"), aportadas a los compilados Un paisaje electrónico e Epop esencial (2006), y luego en el álbum Five minute love (2008). Los tracks de ese disco —"todos muy arriba", según Redard— colaban colaboraciones como las de la cantante Sofía Oportot (en una versión en castellano para el antiguo hit estadounidense "When the rain begins to fall") además de varios invitados extranjeros: Cosaquitos en Globo, DKDent, Mr. Pauli y Riviera F.
La creación de ritmos atmosféricos por medio de programación experimental es cómo define Pier Bucci el objetivo de su búsqueda musical. El chileno se ha mantenido trabajando principalmente en solitario desde su mudanza a Alemania, en el año 2002, pero su trayectoria está ocupada también por importantes colaboraciones conjuntas, entre las que se cuentan los proyectos Skipsapiens, Monne Automne y Mambotur.
La música electrónica ha sido el principal campo desde el que Andy ha proyectado su creatividad como compositor, productor e incluso gestor del sello discográfico 11:11. Más allá de esa labor, desde mediados de la década de 2000 su trabajo puede rastrearse también en bandas, colaboraciones junto a artistas como Kinética y Rubio y como autor de obras contemporáneas y música incidental para artes escénicas.
Lucien Nicolet estampó su primera firma en graffitis callejeros de Santiago de Chile, cuando su nombre, a mediados de los años '90, era DJ Magi-k. Luego, hacia fines de la década, ganaría su segundo alias en Europa para volverse uno de los productores y DJs chilenos activos en el circuito electrónico internacional, donde hoy es reconocido por igual como Lucien Nicolet, Luciano o Lucien 'n' Luciano.
Sin contar con nombres como los de Paula Schopf y Alejandra Iglesias en Alemania, Paula Burgos Nielsen figura como una de las primeras DJs mujeres en la escena de la música electrónica de baile chilena. Hacia 1998 Burgos trabajaba como modelo cuando hizo contacto con músicos alemanes que la introdujeron en el oficio de las tornamesas y el arte de las mezclas. Su nombre llegó a ser principal en la escena electrónica en el inicio del siglo. En 1999, la osornina ya aparecía como figura en extensas sesiones de música house con una residencia en el club Meridiano, y luego fue rostro y propuesta en continuas fiestas asociadas a Módulo Central, además de festivales realizados a lo largo de toda la década siguiente y espacios como La Feria, Tantra, Quinto Sol, La Batuta y La Salita. Se le ha asociado a esa misma armada chilena en Alemania (Dandy Jack, Ricardo Villalobos, Chica Paula, Dinky), y ha aparecido en sesiones de diverso formato con nombres que van desde Atom Heart y Jorge González hasta Mambotur, Marcelo Umaña, Zikuta, Kinaytra, DJ Larva y Latin Bitman. Junto al músico Rubén Roli Urzúa (Fiskales Ad-Hok), apareció en fiestas que introdujeron el pulso firme del electropunk. Luego de algunos años de trabajo en el sur del país, en la década de 2010, Burgos siguió activa en Santiago, asociada en colectivos de gestión y opinión, como Woman In Power (que codirigió junto a Adine Frost y Alisú).
Influencias y propagaciones de la electrónica de baile se identifican en la propuesta de El Nombre Llegará, dúo conformado por los compositores y productores Kamila Govorcin y René Roco. Músicos con vidas creativas paralelas, además de ser fundadores de los sellos Panal Records y Tensa Records, respectivamente, consolidaron una asociación que iría a mostrar sus bordes en tiempos pandémicos, aunque el proyecto duró una breve temporada. Su propuesta musical tomaba aspectos del tecno puro, la IDM y ciertos acercamientos a la sicodelia, la improvisación desde los dispositivos y el uso de la voz como declamación poética.
Nombres artísticos con leves variaciones (ha sido DJ Bitman, Latin Bitman o Bitman, a secas) ha utilizado durante su trayectoria el músico, productor y gestor José Antonio Toto Bravo, nombre fundamental para la música hecha con máquinas en Chile, desde el año 2000 en adelante. Integró el dúo Bitman & Roban antes de volcarse a un trabajo como productor de música funcional, remezclador de hits y, al fin, creador solista, con vistosas colaboraciones en el camino y notoriedad en el mercado musical de Estados Unidos. Nombre habitual en festivales como Lollapalooza-Chile, su trabajo figura tanto en discos como en videojuegos, series de televisión y publicidad. Sus cruces en estudio y en vivo extienden una lista que incluye a Ana Tijoux, Jimmy Fernández y Los Tetas, entre muchos grandes nombres locales.
Dos marcadas etapas tuvo la cantante, compositora y experimentadora Valentina Mardones en el breve lapso que definió su inicio en la música. Primero como voz de conjuntos de rock experimental como Zeptelar y MediaBanda, y luego como la solista independiente que tomó el nombre de Hola Papá para elaborar sus trabajos alrededor de la electrónica experimental y la improvisación. Su primer álbum, el homónimo Hola Papá (2019), rompió cierta lógica al obtener el premio Pulsar en la categoría Música electrónica en 2020.
Sombra es la plataforma que ha puesto a la actriz y comediante Jani Dueñas en el espacio de la música. Ella ha sido la voz y la imagen en blanco y negro de Sombra, una maquinaria musical que ha sintonizado su trabajo con el de diversos colaboradores, en sus inicios los compositores y productores Cristóbal Carvajal y Nicolás Alvarado (ambos con pasado en grupos como Holden y Fármacos). Como concepto musical aunque también poético, Sombra reúne esos atributos posibles de reconocer en una música donde se exploran los espacios del sonido sintético, la electrónica de pulsos y de atmósferas, la canción pop deconstruida y la narrativa «sombría» en canciones que fueron publicadas en 2022 en el mixtape Uno: "El baile de los muertos", "Cruel verano", "Una montaña".
Confirmada la disolución de Pánico, la banda que lideraron durante más de dos décadas, Eduardo Henríquez y Carolina Chaspoul (Edi Pistolas y Carolina Tres Estrellas en su antigua agrupación), fundaron Nova Materia, un dúo con el que profundizaron sus exploraciones en torno a la música electrónica y la utilización de materiales diversos para la creación musical.
Electrodomésticos agitó la escena artística chilena de los años ochenta no sólo desde un punto de vista musical, sino también en lo visual y técnico. Sus inclasificables grabaciones mezclaron como nadie antes en el país instrumentos en vivo, new-wave británico y rock progresivo, ruidos callejeros, la voz grave de Carlos Cabezas y ciertos experimentos técnicos que constituyeron el primer uso sistemático de, por ejemplo, samplers como recurso de trabajo rockero. Todo ello lo convirtió en un referente ineludible de la creación de resistencia durante la dictadura, y en un nombre de gran influencia para las corrientes independientes por venir en el país. Su historia, dividida en dos etapas, aún se escribe, con un trabajo de grabaciones y presentaciones en vivo que esquivan el imperativo puramente nostálgico.
Con la idea de la música creada en el aquí y el ahora, vale decir la creación en tiempo real, Aoraquï presentó una propuesta de improvisación a través de sus dos elementos, la cantante y compositora Renata Carrasco (también Renata Anaya como cantautora), y el músico electrónico Daniel Jeffs (Djef desde los tempranos años 2000, como cofundador del netlable Pueblo Nuevo). El proyecto expuso en su música la idea del encuentro entre los lo digital y lo natural, lo que ellos denominaron "electrónica orgánica".
Felipe Schuster integró Hic Sunt Leones, banda de la segunda mitad de la década de los 2000, con la que elaboró un sonido pop que si bien no alcanzó ecos masivos, fue ampliamente reconocido por su factura. Hacia fines del 2011, cuando ya el proyecto no existía, Schuster comenzó a desarrollar un trabajo solista que el 2012 presentó en vivo, y en el disco Atiempo (2013). Con sonidos similares a su banda de antaño, un tributo al tema "Campos verdes" de Eduardo Gatti, que grabó junto al propio cantautor y la producción de Pablo Stipicic. Al tiempo que alterna su oficio musical con su profesión de abogado, ha seguido componiendo canciones y su segundo trabajo fue La montaña (2015), y desde entonce sigue lanzando singles en sociedad con el compositor Javier Barría.
Cientos de veces dijeron los integrantes de Plan V que lo suyo se trataba de una asociación circunstancial; y cientos de veces insistieron en preguntar periodistas y fans sobre cuánto tenía que ver Plan V en la decisión de Gustavo Cerati de alejarse para siempre de Soda Stereo, el fundamental trío argentino disuelto en 1997. No resultaba fácil tratar como un grupo menor a un cuarteto que incluía a alguien tan famoso como Cerati, por muy discretos que fueran sus tres compañeros. Pero el tiempo ha ido ubicando a Plan V ni más ni menos como lo que fue: el desvío temporal de un célebre músico pop trasplantado a Santiago de Chile por razones familiares, y con ganas de respirar otros aires creativos en la música electrónia. La banda fue, además, una motivante plataforma para creadores que luego continuaron en proyectos tales como Bitman&Roban o Bucci.
El nombre de Mariano Pavez aparece en decenas de discos chilenos de rock, de pop, de metal o de fusión, pero también tiene un camino musical personal, que se plasmó primero en dos proyectos colectivos: EM 3,14 y Murciélago. Aunque en ambas historias, él era líder y gestor, solo el año 2012 resolvió presentar un disco solo con su nombre: 13 lunas es algo así como su debut solista, y donde puso canciones con un sonido menos rockero que sus trabajos anteriores. El 2014 grabó un disco con remozadas versiones de canciones de los '80, junto a una veintena de invitados, y el 2017 lanzó su tercer trabajo, reuniendo un poco su historia que ya se acerca a los 20 años de vida.
Cantante de electropop y pop dance con influencias de David Guetta, Black Eyed Peas, y los latinos Belanova y Miranda. Se ha presentado en escenarios de Santiago y Rancagua con puestas en escena que incluyen cuerpo de baile y vistosos vestuarios. El músico presentó sencillos y el 2011 debutó con el disco disco Soy de aquellos, lanzado en la discothieque Blondie, y ese año se trasladó a México, donde ha continuado su carrera musical.