Electrónica
Desde los experimentos en laboratorios de sonido por compositores venidos de la academia en los años '50 hasta la extendida escena de DJs y músicos que trabajan en diversas vertientes en nuestros días, la música electrónica ha sido uno de los campos más múltiples de las últimas décadas. Alojada primero en los círculos doctos pasó a la música popular con el empleo de los primeros sintetizadores análogos aplicados a la música pop y rock en los años '70, y luego ha viajado a través de los grupos "tecno" o "tecnopop" de los '80, las precursoras fiestas con DJs de fines de esa década y un horizonte de músicos y productores que desde los años '90 en adelante han multiplicado sus posibilidades. Entre la música más bailable y la más experimental, la electrónica se ha visto reforzada con el inicio de los sellos en Internet o netlabels que desde 2003 se han identificado sobre todo con esta música.
La distribución en línea y sus muchas bifurcaciones ordena el trabajo de Felipe Baradit Stevenson desde sus primeros proyectos en la música. El creador es uno de los gestores del prolífico sello Epa Sonidos, activo desde 2001 en Valparaíso, y asiento además una extensa y constante discografía con la etiqueta Pueblo Nuevo. Su música electrónica puede asociarse a la experimentación y a la exploración con máquinas (digitales y analógicas), y sistemas de sonido y registro. Sus primeras composiciones datan de 1999, cuando el viñamarino ya se interesaba en los discos de Nine Inch Nails y Aphex Twin, y «eran muy pocos los que conocían los computadores para componer».
No es que la entrada a sus conciertos o el disco cuesten nuevenoventa, sino que el dúo formado por Ana Norambuena y Pablo Muñoz lleva ese nombre, tan familiar para los buscadores de ofertas. Como son sólo dos, se van intercambiando los instrumentos: teclado, sintetizador, guitarra, bajo, batería programada. Es la voz de Ana la que prende un puñado de lúgubres y grises canciones sobre la vida en Santiago bien delineadas por el pop, aunque con algo de herencia pospunk.
La música de Lulú Jam! fue una propuesta para apreciarse sólo en parte a través de sus discos. Su esencia audiovisual cargó a sus shows, coreografías, vestuario y videos con parte importante de sus señas de identidad. Su pop cosmopolita, levantado sobre secuencias electrónicas y armonías vocales, confundía citas y épocas en un pulso vivísimo concebido para la pista de baile, aunque no exento de emoción íntima. El conjunto electropop, autodefinido alguna vez como «coral coreográfico», trabajó un tipo de pop que puede considerarse de adelanto a lo que más tarde fraguó en sociedades similares de mucha mayor difusión.
"Música electrónica en español y formato canción", es como define Teresita Cabeza el estilo musical de su camino solista, que arrancó a fines del año 2015, luego de que su anterior banda, Galatea, descendiera en actividad ante las múltiples ocupaciones de sus músicos. Testa es el nombre que adoptó la cantante, la voz en italiano para decir Cabeza, su apellido. Con ese alias entonces compuso en solitario una serie de canciones en el estilo dance, que fue mostrando en pequeños escenarios de Chile y México. En 2018 ampliaría ese espectro pop con un segundo disco, titulado Simbiosis.
La doble personalidad de Luis Herrera, tecladista de Medio Hermano e integrante a la vez del experimental grupo Sri Lanka 100, lo sitúa en el terreno de una música electrónica ecléctica con el alter ego de Premium Banana. La suya es una propuesta de música melódica bailable sostenida en beats, inspirada —en sus propias palabras— en la estilos de la electrónica británica de los '90 y cierto revisionismo del pop de sintetizadores de los '80. Iniciado como proyecto en solitario en 2009, la música de Luis Herrera comenzó a evolucionar con el EP Lapsus calami (2016) hasta alcanzar una fisonomía sónica muy depurada con el disco Réplica perfecta (2018).
Compositor con trabajos en vivo y en estudio para múltiples búsquedas sonoras, Sebastián Vergara desarrolla una obra de diverso enfoque, piezas orquestales y camerísticas, además de trabajos en la electrónica de ambientes y secuencias, música para medios y propuestas de tipo experimental. En sus palabras, su trabajo musical busca "explorar la experiencia de escucha y producción de obra; trabajando la tensión entre el movimiento y lo estático, la contención y la liberación expresiva. También la visualidad y una narrativa implícita". Además de diversos encargos para imagen y arreglos para otros nombres en la música, Vergara se ocupa como docente. Tiene estudios de pregrado y posgrado en el área de la composición, los arreglos musicales, la estética y la filosofía.
Los nombres de sus dos integrantes determinaron en partes iguales el bautismo del dúo que en 1997 formaron Martín Schopf y Jorge González; dos chilenos más conocidos en la música electrónica y en el rock como Dandy Jack y como el cantante de Los Prisioneros respectivamente. Ese grupo se llama Gonzalo Martínez, apareció en Santiago de Chile y se mantuvo activo apenas un año, pero su único disco bastó para adelantarse a la moda y ser el primero en experimentar con la mezcla entre música tropical y electrónica que años más tarde se volvería tendencia mundial.
Los propósitos creativos de un músico como Juan Pablo Cáceres iban a estar mucho más lejos que su paso por el rock experimental como el primer baterista del grupo Yonhosago, del que se retiró en 2003 tras grabar Album 1 (descuento). Como ingeniero estructural y compositor contemporáneo, Cáceres se convirtió en un continuista de la tradición electroacústica iniciada por ingenieros-compositores como Juan Amenábar y José Vicente Asuar. Desde esa plataforma llegó a formar parte de los nombres de la generación de los 2000 que trabajó con formas como la “computer music” y fondos como el “tiempo real”.
El uso extensivo del sampler, el gusto permanente por las melodías y una sutil lectura social son claves a través de las cuales se puede escuchar la música que el productor porteño José Manuel Cerda desarrolló durante cerca de una década bajo el alias El Sueño de la Casa Propia, que luego cambió por Bruxista.
Pablo Flores es cultor de una electrónica narrativa, auditiva, experimental y cargada de un discurso político, que en su caso comenzó a gestarse en los años 2000 y que derivó en su álbum inicial, Namm (2004). Es fundador del colectivo y netlabel de música experimental Jacobino Discos, que editó ese mismo primer trabajo, además de miembro de proyectos de distinto alcance y enfoque como Aves de Chile, Indio y C/VVV. En su recorrido, Flores ha tomado distintos seudónimos musicales, como Aysén y Namm, el más importante de ellos. También ha alterado esa ortografía para presentarse como Nnnaaammm, y es conocido por integrar la primera formación de músicos que acompañó al cantautor Gepe.
Parecerá hoy sorprendente, pero fue el gusto sincero por el reguetón lo que motivó al alemán Uwe Schmidt y el chileno Vicente Sanfuentes a unirse a mediados de la década del 2000 para un ejercicio de estilo paralelo a sus habituales incursiones en subgéneros diversos de la electrónica. Una pionera mezcla de pulsos tecno y percusión electroportorriqueña exigía una denominación nueva, y al dúo le acomodó identificarse como cultores del acitón, aunque probablemente hayan sido los únicos en el mundo que lo cultivasen.
La historia musical de Dorian Chávez está ligada principalmente a su trabajo como DJ en la naciente escena de la música electrónica durante la década de 1990, cuando fue parte de la comunidad de impulsores de la cultura dance. También presentado como DJ Dorian Chávez, tuvo una decisiva residencia de 12 años en el club La Feria, uno de los símbolos de la electrónica nocturna capitalina en esos tiempos. Participó en fiestas por distintas ciudades de Latinoamérica, destacando los eventos Southamerican Music Conference de Buenos Aires y las versiones locales de la Love Parade. Y como productor ha colaborado junto a Tony Mass en distintos proyectos, desde compilados hasta producciones propias, además de trabajar mano a mano con Francisco Allendes en el proyecto Pacific Coast Project. Su muerte prematura, a los 53 años, impactó a la comunidad musical de la electrónica.
En el CluBizarre, desaparecido espacio céntrico en Santiago, se vistieron por primera vez de porristas para bailar simples coreografías y entretener a un público joven, aunque mayor que ellas. Kinder Porno fue uno de los primeros dúos electropop del siglo XXI en Chile, y mantuvo por un tiempo una energía pícara y lúdica (a veces, de descolocadora transgresión, como en canciones dedicadas a Claudio Spiniak), con un único disco publicado y shows frecuentes (muchas veces, en locales con horario para menores y sin patente de alcohol). El dúo femenino al mando trabajó con llamativo desprejuicio canciones entre el rock, el electro, el J-pop y el axé, casi siempre de letras sexuales.
La creación de ritmos atmosféricos por medio de programación experimental es cómo define Pier Bucci el objetivo de su búsqueda musical. El chileno se ha mantenido trabajando principalmente en solitario desde su mudanza a Alemania, en el año 2002, pero su trayectoria está ocupada también por importantes colaboraciones conjuntas, entre las que se cuentan los proyectos Skipsapiens, Monne Automne y Mambotur.
El más prolífico de los integrantes del trío pop Hombre Nuclear no tardó un año luego de la disolución de ese grupo en debutar como solista. Con sus discos Warm milk (2007) y Boo boo (2009), el cantante e instrumentista profundizó en los revestimientos electrónicos, pero no en función de una música abstracta, sino aplicados a canciones pop, pulsos bailables y melodías instrumentales o cantadas. Su fómulta ha trascendido: Su disco Boo Boo se acerca a las 200 mil descargas locales, lo que es toda una marca en el género. El 2016 editó Retarded, con un sonido mucho más bailable. Los tres discos forman parte del catálogo en línea del sello Pueblo Nuevo, y en todos desfilan un diverso y vasto listado de colaboradores, que van desde Javier Barría a Fakuta.
Hermanos Brothers fue una suerte de plataforma móvil para que los músicos y productores Pedro Subercaseaux y Vicente Sanfuentes se sostuvieran mutuamente en medio de los múltiples encargos de trabajo que cada uno recibe en paralelo. Tras dejar registrado el disco de 2002 Hermanos Brothers, el grupo dejó de funcionar cuando las carreras solistas de sus integrantes se volvieron demasiado demandantes. Mientras Sanfuentes ha desarrollado un destacado trabajo como solista y productor, Subercaseaux afianzó carrera solista bajo el seudónimo Pedropiedra, luego de un tiempo de trabajo como parte de los grupos CHC y Yaia.
Entre períodos de extensa pausa y asociaciones intermitentes, Icalma ha sido el alias musical o bien el proyecto solista del músico y arquitecto Philippe Boisier, cuyo pasado incluye el paso por el rock de tintes góticos junto a Lvna In Caelo, el punk-pop delirante de Panico, y la banda experimental Mambotaxi, formado a instancias suyas con el propósito de tocar en vivo la música que venía componiendo desde mediados de los años '90. Como Icalma, Boisier dio espacio a una creación personal que atravesó distintos espacios, desde la música incidental o música para medios, al diseño sonoro y el pop, en una propuesta muy característica de ambientaciones electrónicas austeras y evocadoras en convencido diálogo con el paisaje chileno.
Artista visual y fotógrafo, Giorgio Gio Foschino ha sido exponente de una escena de electrónica chilena situada en el espacio del ambient, aquella música que trabaja sobre elementos como el minimalismo, la reiteración y la continuidad para crear atmósferas que no habitualmente no se ven interferidad por beats sino que crean un ambiente continuo. Gio Foschino es cofundador del sello discográfico Isla (representado gráficamente como I S L A), una plataforma que permitió dar espacio y visibilidad a una serie de compositores cuyo denominador común ha sido la llamada "electrónica intermedia", vale decir un punto equidistante entre las corrientes del ámbito bailable y aquellas definidas para la escucha. Entre 2015 y 2023 Isla surgió mancomunadamente con el también productor y músico Nicolás Alvarado (Fármacos), sobre todo a partir del trabajo que realizaron juntos como dúo IIOII. En paralelo, como nombre propio Foschino elaboró sus propios trabajos narrativos en esa misma línea ambient, representada en álbumes de breve y media extensión como Ambi (2018) y Aculeo (2020), publicados por Isla, y el largaduración Fin de mundo (2025), con el sello magallánico Eolo, un álbum que marcaría otra etapa creativa suya en su mudanza a Punta Arenas, de donde provenía su familia. En esos trabajos Foschino observó aspectos de la naturaleza, las geografías abismantes, el agua como símbolo del movimiento y el horizonte como símbolo de la vastedad.
Maco es el seudónimo con el que Pablo Mellado (Bipolar) ha desarrollado la veta solista de su trabajo musical, tanto en Santiago como en Europa. El compositor tuvo estudios formales de música durante su infancia, con clases en el Conservatorio de la Universidad Católica de Chile. Durante su juventud, sin embargo, se concentró en el rock, participando de diferentes bandas eléctricas e independientes (como Piedra Líquida; también con Miguel Hiza, de Parkinson). Su composición solista adulta guarda relación con lo que él describe como la crónica «de un universo a la vez doméstico, excéntrico y centrado en una poética de lo auditivo». Sus presentaciones en vivo muestran un trabajo que comparte esfuerzos entre las programaciones en un laptop, máquinas de efectos y una guitarra eléctrica. Ha participado en espectáculos de características peculiares, como el festival Patagónica (febrero 2004) o el ciclo de música y cine "Oktubre rojo" (cine Normandie, octubre del 2004), en el que musicalizó en vivo la película chilena El húsar de la muerte. Su producción discográfica ha mostrado cierto giro de crítica social, como lo demuestra el título de su álbum La abstracción y la lujuria son el perro de guardia de las clases altas (2004).
Si bien la matriz de su música se ha sostenido en la creación y los experimentos con teclados y computadores realizados por el ex músico de Christianes Juan Carlos Oyarzún, la fisonomía de Souvlaki terminó por completarse con el color vocal de la cantante Carolina Mora. Iniciado entonces como proyecto solista en 2005, Souvlaki tomó su nombre de uno de los discos fundamentales del shoegaze británico —Souvlaki (1993), del grupo Slowdive—, y un año después ya se había configurado como un dúo. La propuesta musical se ha proyectado desde la llamada electrónica "de dormitorio", en combinación con aspectos del folk, del ambient y del ruido declarado. Souvlaki ha compartido espacios con solistas como Nutria y El Sueño de la Casa Propia, y de paso se anotaron como número de telón de la banda francesa Nouvelle Vague en su visita a Chile en 2007. Han aparecido en discos compilatorios internacionales, mientras sus autoediciones consideran una recopilación de material diverso, tanto de piezas sin letra como de canciones propiamente tales. Sus dos discos son Uno. Instrumentales 2005-2009 (2012) y Dos. Canciones 2006-2009 (2013).