Electrónica
Desde los experimentos en laboratorios de sonido por compositores venidos de la academia en los años '50 hasta la extendida escena de DJs y músicos que trabajan en diversas vertientes en nuestros días, la música electrónica ha sido uno de los campos más múltiples de las últimas décadas. Alojada primero en los círculos doctos pasó a la música popular con el empleo de los primeros sintetizadores análogos aplicados a la música pop y rock en los años '70, y luego ha viajado a través de los grupos "tecno" o "tecnopop" de los '80, las precursoras fiestas con DJs de fines de esa década y un horizonte de músicos y productores que desde los años '90 en adelante han multiplicado sus posibilidades. Entre la música más bailable y la más experimental, la electrónica se ha visto reforzada con el inicio de los sellos en Internet o netlabels que desde 2003 se han identificado sobre todo con esta música.
Inicialmente llamado Reptilian Beats, el proyecto de Reptila apareció en escena hacia 2018 con una propuesta musical puesta en marcha por la cantante Andrea Zárate y la percusionista y baterista Maite Rojas, y una idea acerca de la música, el sonido, el ritmo y la imagen escénica dispuestas en iguales proporciones. Reptila recoge distintas fuentes de sonido, los tambores orgánicos africanos y afrolatinos, los beats sintéticos de la electrónica y un sentido del pop sin fronteras ni etiquetas. El resultado ha sido una música situada en el espacio del world beat, con libertad de pensamiento y acción. Repitla logró una importante presencia en este sentido durante su actuación en el Festival Womad de 2022, que le dio visibilidad entre las músicas del mundo, y una posterior gira de conciertos en Europa. Andrea Zárate era la cantante del grupo multicultural LaSmala de Valparaíso, mientras que Rojas ha sido colaboradora de Javiera Mena, entre otros nombres. Más adelante el proyecto incorporó a la tecladista Dominga Corral, que también había tenido un paso por el folclor como acordeonista, por ejemplo en un dúo con Belencha Mena. Entre sus colaboraciones aparecen grabaciones junto a Michéle Espinoza (Mamma Soul), Fran Riquelme (Newen Afrobeat), Juanito Ayala, Sarazul y Paulopulus.
La creación y la gestión se han conjugado en el trabajo de Andrea Paz, uno de los nombres recurrentes en el circuito de música electrónica a partir de la primera década del siglo XXI, quien marcó un hito en 2019 al editar su primer disco, Cruz dimensional.
No es que la entrada a sus conciertos o el disco cuesten nuevenoventa, sino que el dúo formado por Ana Norambuena y Pablo Muñoz lleva ese nombre, tan familiar para los buscadores de ofertas. Como son sólo dos, se van intercambiando los instrumentos: teclado, sintetizador, guitarra, bajo, batería programada. Es la voz de Ana la que prende un puñado de lúgubres y grises canciones sobre la vida en Santiago bien delineadas por el pop, aunque con algo de herencia pospunk. Luego de darse cuenta de su común interés musical, ambos integrantes empezaron hacia 2003 a componer temas en una línea amplia, con la guía de Sonic Youth, Velvet Underground y Los Prisioneros como citas recurrentes.
Electrónica, pop, sonidos precolombinos, música incidental, rock y jazz. Casi no hay género musical que Guillermo Cuti Aste no haya trabajado en algún momento, animando una carrera que destaca como una de las más versátiles de las últimas décadas en Chile. Ejecutante de diversos instrumentos, el penquista es también compositor y arreglador, y ha llevado su música a teatro, cine y televisión. En el año 2009 presentó su primer álbum solista, Estatuas de sal.
Hay una ventana abierta hacia alguna playa del Caribe en la tapa del disco con que Mambotur empezó a vender música electrónica en Europa durante 2002, pero la imagen no es caribeña ni europea. La ventana de la foto está a unas cuadras de la calle Tobalaba en Santiago, en una casa de calle Crisantemos, y de donde salió un grupo chileno de música electrónica célebre en el mundo exterior. En la escalada de gente que desde fines de los años 90 mezcló bases tecno y sonido tropical en Chile, Mambotur fue el tercer peldaño después de Gonzalo Martínez y de Señor Coconut, y el dúo que mejor explotó el estilo.
A La Luz Resistant tuvo un recorrido en dos capítulos, el primero sobre la historia de Vinicio Vini Montalvo, el joven creador de este proyecto y sus atrevidas andanzas musicales y, el segundo acerca de la continuidad que su hermana menor, Valentina Montalvo, le dio al grupo luego de la muerte del músico en 2003, a los 22 años. Queda el recuerdo de una exploración electrónica de sonidos oscuros y profundos, y melodías quebradas, como salidas de un submundo industrial. En Santiago, el dúo tuvo presentaciones junto a gente como Original Hamster y Juan Pablo Mellado y legó apenas la grabación en un disco de compilado electrónico. Como tributo a Montalvo, Usted No! incluyó al final de su álbum Canguro cósmico (2007) la canción "Vini".
Productor, compositor, intérprete, performer, gestor discográfico y DJ, Matías Aguayo es un músico esencialmente cosmopolita, por circunstancias biográficas y por decisión. Períodos de vida y trabajo en Berlín, París, Buenos Aires y Ciudad de México han contribuido a perfilar una personalidad artística dinámica y siempre propositiva, de cruce entre la música electrónica y otras disciplinas. Puede asociársele al grupo de músicos chilenos destacados en la escena electrónica alemana y que desde los años 90 estableció en Europa su sede de trabajo (Ricardo Villalobos, Dandy Jack, Dinky, entre otros), pero, a estas alturas, su trabajo avanza por una pista creativa interdisciplinaria e intergéneros (también afín a la canción popular). En 2009 fundó el sello Cómeme, que impulsa la promoción del sonido latinoamericano. Sus grabaciones y shows hasta ahora lo han puesto en contacto con artistas como Lucrecia Dalt, Battles, Djs Pareja, Vicente Sanfuentes, Atom Heart, Bronko Yotte y Mostro, entre otros. Como músico de residencia extranjera, Matías Aguayo se ha presentado en vivo en Chile de manera esporádica, aunque siempre bien comentada.
Trío formado por el guitarrista Gabriel Feller, el bajista Rodrigo Ríos y el baterista Julio Denis, que asumieron cada uno una identidad en el nombre de este proyecto nacido en 2004 y que realizó una mezcla entre jazz, rock, funk, electrónica y música imporvisada. En una breve historia dejó una grabación y puso a sus tres integrantes hacia diversas escenas musicales.
Las artes plásticas y visuales fueron la formación académica de Silvio Paredes y en varios sentidos su trabajo en el campo de la música se ha situado en la búsqueda por aplicar algunos de los conceptos allí aprendidos a piezas sonoras, bandas y discos. El bajo eléctrico y el stick han sido los principales instrumentos de trabajo para uno de los fundadores del grupo Electrodomésticos, que también integró agrupaciones pop de distinta época, como Primeros Auxilios en los '80 y Los Mismos en los '90 y 2000, del que también fue fundador, compositor y conceptualizador. Como nombre propio ha desarrollado una búsqueda, también ramificada hacia la electrónica experimental, la electrónica de ambientes, el pop y la performance.
“Punky rap synthesizers” fue el concepto estilístico con que se identificó el cuarteto Compiuters: mezcla de electro, pop y rap tributario de la música sintética de la década de 1980, que desde sus tiempos recordaba a exponentes locales anteriores como Nadie y Aparato Raro, y también a extranjeros de mayor impacto como Devo. En su muy breve vida musical dejaron solo un álbum, el homónimo y bien recibido Compiuters (2007) y fueron parte destacada de la naciente escena independiente del pop que estalló en la década de 2000.
Multi-instrumentista, compositor, investigador de músicas folclóricas de distintas partes del mundo y creador de un diálogo entre aerófonos múltiples y aves chilenas, Rodrigo Aros Gho —también presentado como Raag— ha sido uno de los músicos más versátiles en el entorno del sello de world music Mundovivo, al que se unió a comienzos de los años ’10 con un proyecto de paisajes sonoros e improvisaciones en bosques nativos chilenos. Su trilogía de investigaciones llevadas al disco en La voz del viento Raco (2012), Pwelche (2013) y Likandes. Paisaje de cantos (2015), realizados junto al músico, ingeniero y productor Prabha, marcaron el inicio de su proyección como creador en solitario.
Concebido por la actriz Celine Raymond y el músico Cristóbal Montes, Kali Mutsa es un proyecto musical de fusiones, a cuya génesis sonora acuden una multiplicidad de fuentes y estéticas: tradiciones gitanas, componentes electrónicos, influencias andinas y un especial cuidado en la danza y la puesta en escena. El año 2011 editaron un primer álbum, titulado Ambrolina. Todos los músicos se presentan con seudónimos, donde la actriz Celine Raymond (cuya imagen y voz es la eje del grupo) se presenta a sí misma como Kali Mutsa, envuelta en toda una mitología como historia.
Parecerá hoy sorprendente, pero fue el gusto sincero por el reguetón lo que motivó al alemán Uwe Schmidt y el chileno Vicente Sanfuentes a unirse a mediados de la década del 2000 para un ejercicio de estilo paralelo a sus habituales incursiones en subgéneros diversos de la electrónica. Una pionera mezcla de pulsos tecno y percusión electroportorriqueña exigía una denominación nueva, y al dúo le acomodó identificarse como cultores del acitón, aunque probablemente hayan sido los únicos en el mundo que lo cultivasen.
Un proyecto personal era lo que tenía en mente el productor y sonidista Mariano Pavez en 2001, cuando bajo el seudónimo de EM 3,14 formó este grupo, su primer emprendimiento individual en una carrera dedicada a la producción para otros músicos. Primero un dúo con invitados y después una banda de cinco hombres, EM 3,14 estuvo activo por cinco años y grabó dos discos antes de disolverse en 2005.
La presentación de su disco Tagadá —en diciembre de 2016, en el capitalino Teatro El Puente— fue también el debut en vivo de País Violento, dúo de música sostenida en secuencias y programaciones formado por los hermanos Damián y Diego Noguera, de vida breve y aporte diverso al recorrido de la música chilena hecha con máquinas. Su vocación experimental nunca se alejó por completo de los cauces pop, aunque tuvo también un cariz opinante.
Compositor con trabajos en vivo y en estudio para múltiples búsquedas sonoras, Sebastián Vergara desarrolla una obra de diverso enfoque, piezas orquestales y camerísticas, además de trabajos en la electrónica de ambientes y secuencias, música para medios y propuestas de tipo experimental. En sus palabras, su trabajo musical busca "explorar la experiencia de escucha y producción de obra; trabajando la tensión entre el movimiento y lo estático, la contención y la liberación expresiva. También la visualidad y una narrativa implícita". Además de diversos encargos para imagen y arreglos para otros nombres en la música, Vergara se ocupa como docente. Tiene estudios de pregrado y posgrado en el área de la composición, los arreglos musicales, la estética y la filosofía.
Involucrada por muchos años como baterista estable de bandas de rock (Fármacos, Picnic Kibun y, sobre todo, Miss Garrison, donde además fue cantante), Francisca Straube terminó con el tiempo por asentarse como solista, bajo el seudónimo de Rubio y a cargo de un sonido de mayor experimentación y búsqueda que el que había transitado hasta entonces. En Rubio, la músico santiaguina ha explorado sobre todo en máquinas, secuencias y su propia voz, articulando una propuesta amplia que también le otorga importancia a su envoltorio visual. Parte de su historia al respecto la ha desarrollado como inmigrante, en España y en México.
El nombre de Mariano Pavez aparece en decenas de discos chilenos de rock, de pop, de metal o de fusión, pero también tiene un camino musical personal, que se plasmó primero en dos proyectos colectivos: EM 3,14 y Murciélago. Aunque en ambas historias, él era líder y gestor, solo el año 2012 resolvió presentar un disco solo con su nombre: 13 lunas es algo así como su debut solista, y donde puso canciones con un sonido menos rockero que sus trabajos anteriores. El 2014 grabó un disco con remozadas versiones de canciones de los '80, junto a una veintena de invitados, y el 2017 lanzó su tercer trabajo, reuniendo un poco su historia que ya se acerca a los 20 años de vida.
DJ Caso —el nombre musical de Sebastián Rojas— comenzó en el oficio del scratch y de las tornamesas siendo un escolar del Colegio Alemán. Desde ese lugar se acercó a los músicos de Makiza a comienzos de los años 2000 y tras el fin de ese proyecto fue parte de Némesis, el grupo que surgió con dos de sus ex integrantes. A partir de ese vínculo comenzó a colaborar en muchos proyectos lejanos al hip-hop. Fue parte de Javiera & Los Imposibles, colaborador del Ángel Parra Trío y es fundador del grupo pop Tunacola. Su nombre ha aparecido en al menos 40 discos y banda sonoras, como músico o como productor, y en ese primer período de actividad solista publicó álbumes como Cajón de sastre (2011) y Scenes (2014). Rojas es además cofundador de la Galería Cima, espacio para las artes visuales en un edificio en plena Plaza Italia, en cuya azotea se montó una cámara que fue decisiva para la información en tiempo real de la protesta social que tuvo lugar allí tras el estallido de octubre de 2019.
Yadak es un nombre ficticio, aunque bien podría ser el de un personaje en una película de ciencia ficción. La artista visual y lumínica Andrea Gana ha realizado investigaciones en este género cinematográfico desde el área de la Estética, que como consecuencia directa transfirió a sus proyectos creativos desde la luz y desde el sonido. En ellos se puede advertir ese ambiente irreal de lo que se entiende como ciencia ficción. Conocida sobre todo como integrante del colectivo Delight Lab, desde 2018 comenzó a realizar experimentaciones en la electrónica de escucha, apreciación y reflexión, siempre en el cruce con otras disciplinas artísticas, como el video, la danza o la performance.