Electrónica
Desde los experimentos en laboratorios de sonido por compositores venidos de la academia en los años '50 hasta la extendida escena de DJs y músicos que trabajan en diversas vertientes en nuestros días, la música electrónica ha sido uno de los campos más múltiples de las últimas décadas. Alojada primero en los círculos doctos pasó a la música popular con el empleo de los primeros sintetizadores análogos aplicados a la música pop y rock en los años '70, y luego ha viajado a través de los grupos "tecno" o "tecnopop" de los '80, las precursoras fiestas con DJs de fines de esa década y un horizonte de músicos y productores que desde los años '90 en adelante han multiplicado sus posibilidades. Entre la música más bailable y la más experimental, la electrónica se ha visto reforzada con el inicio de los sellos en Internet o netlabels que desde 2003 se han identificado sobre todo con esta música.
Daniel Jeffs Munizaga es el nombre completo de Djef, uno de los artífices junto a Mika Martini del prolífico sello de música chilena de raíz electrónica Pueblo Nuevo iniciado en 2005. También junto a Martini formó en 2004 el dúo Chiste, y por su cuenta ha editado los discos Arroz California (2002) y Live at Trianon Club (2005) y los EPs Soft white (2005) y Love (2006). Además ha participado de las compilaciones Oscilación (2004), Memorias de un calabozo (2006), Pueblo Nuevo primer aniversario (2006) y Música chilena de raíz electrónica (2007), en todos los cuales se ha caracterizado por una aproximación minimalista y experimental al sonido. En 2010 inició un nuevo trabajo de colaboraciones junto a la compositora y cantante Renata Anaya, llamado Aoraquï.
El pop y la electrónica han sido territorios que la compositora, cantante y productora Entrópica ha habitado desde su irrupción a comienzos de la década de 2010. Su trabajo se ha caracterizado por su voz suave y de tonos graves y por el uso de sintetizadores y pulsos bailables, además de una particular preocupación por la visualidad y numerosas colaboraciones con artistas como Javiera Mena, Sofía Oportot, Ignacio Redard, Francisco Pinto y Franz Mesko, entre otros.
“Punky rap synthesizers” fue el concepto estilístico con que se identificó el cuarteto Compiuters: mezcla de electro, pop y rap tributario de la música sintética de la década de 1980, que desde sus tiempos recordaba a exponentes locales anteriores como Nadie y Aparato Raro, y también a extranjeros de mayor impacto como Devo. En su muy breve vida musical dejaron solo un álbum, el homónimo y bien recibido Compiuters (2007) y fueron parte destacada de la naciente escena independiente del pop que estalló en la década de 2000.
El más prolífico de los integrantes del trío pop Hombre Nuclear no tardó un año luego de la disolución de ese grupo en debutar como solista. Con sus discos Warm milk (2007) y Boo boo (2009), el cantante e instrumentista profundizó en los revestimientos electrónicos, pero no en función de una música abstracta, sino aplicados a canciones pop, pulsos bailables y melodías instrumentales o cantadas. Su fómulta ha trascendido: Su disco Boo Boo se acerca a las 200 mil descargas locales, lo que es toda una marca en el género. El 2016 editó Retarded, con un sonido mucho más bailable. Los tres discos forman parte del catálogo en línea del sello Pueblo Nuevo, y en todos desfilan un diverso y vasto listado de colaboradores, que van desde Javier Barría a Fakuta.
The Keith Harings es un proyecto de música electrónica fundamentada en la improvisación en tres frentes, formado por el compositor Ricardo Luna (Tunacola), el poeta Felipe Cussen (Orquesta de Poetas) y el diseñador Claudio Pérez (Usted No!). El trío planteó el desarrollo de una narrativa en la misma idea del free jazz, sin estructuras ni parámetros preestipulados, que permitieran la construcción de una obra en el instante, utilizando sintetizadores, controladores midi, máquinas de ritmo y de muestreo y procesadores de voz.
La corta vida del grupo Compiuters fue escuela suficiente para impulsar a Pablo Infante a continuar por cuenta propia el camino como productor musical. También conocido como Pol Infante, escogió primeramente el nombre de Efectos Espaciales al mismo tiempo como alias y como título de su disco debut, uno de los más llamativos editados en Chile en 2008. Con Infante como gestor a cargo, en Efectos espaciales convivieron cantantes y músicos invitados tan diversos como Valentina Fel, Nea, Manuela Baldovino (también ex integrante de Compiuters y cantante de La Montaña, otro grupo iniciado en 2008) y el crédito extra de un dúo entre Javiera Mena y Jorge González. Pop, rap y bases electrónicas son la banda sonora de ese primer disco que situó a Infante en el espacio de la creatividad a puertas cerradas y en solitario. Más adelante realizaría producción para bandas como MKRNI, Survey Team o Protistas, y en simultáneo a sus estudios de Filosofía en la Universidad Católica, centraría nuevos trabajos musicales desde la fenomenología. El alias de Efectos Espaciales fue sustituido por el de Pol de Sur, con el que Infante se instaló como compositor y productor de música electrónica.
Sri Lanka 100 ha sido el principal vehículo musical del compositor Ricardo Herrera. Los inicios del proyecto están marcados por una propuesta agresivamente experimental, con el collage como principal herramienta en su música. Fue con su tercer álbum, Gunkanjima (2014), que el proyecto tomaría distancia de ese enfoque y se volcaría al formato de la canción instrumental en clave synthpop. Este sonido definiría, así, la discografía del proyecto para un siguiente período.
Duobit partió como el proyecto a dúo de Víctor Mahana y Daniela Jordán (María Perlita), quienes se asociaron por tres años de acuerdo a un esquema de total colaboración: programaciones y bases a cargo de Víctor; y letras y voz, bajo la responsabilidad de Jordán. El fruto de su trabajo quedó registrado en el disco Mis amigos (2008), que el dúo puso a disposición para descarga gratuita y definió de un modo peculiar: «Atari and Nintendo chipsounds, analog vintage drum machines, power bass y guitarras; grandes coros, voces claras y mucho sentido del humor». Negro sarcasmo, ambientaciones densas y versos dramáticos eran algunas de sus marcas. Un viaje de Daniela Jordán a Europa, en el 2008, dejó a Duobit con una nueva vocalista, María José Andrade (Mahose). Con esta nueva formación el dúo mantuvo presentaciones en vivo y la composición de canciones. En 2009, Víctor Mahana presentó un disco solista, El jardín escondido, parte de una exposición homónima de su trabajo como artista visual, y con el registro de tracks trabajados en proyectos previos como VicVeyond, RamadanZ y Vmproject.
Miguel Tapia es el baterista de Los Prisioneros. Su nombre – tal como el de Jorge González- está presente en la totalidad de historia de la banda: De 1984 a 1991, y, luego, del 2001 hasta el 2006. En los períodos sin Prisioneros, Miguel Tapia se ha mantenido vinculado a la música con distintos proyectos, aunque con ninguno ha alcanzado un gran eco masivo. A fines del 2010 presentó su primer trabajo con el otro ex integrante de trío sanmiguelino, Claudio Narea, en una nueva sociedad que ellos bautizaron simplemente Narea-Tapia, y desde el 2013 es parte del colectivo de fusión latinoamericana Travesía.
Esta sociedad a dúo es una de las vetas por las que buscar el trabajo musical del fundador de La Ley y Saiko, Rodrigo Aboitiz. Se trata de un proyecto de pop electrónico, a medias con el más joven pero experimentado Ignacio Redard. Su discografía hasta ahora ha sido una combinación de composiciones propias con reversiones de himnos discotequeros, aunque profundamente reformulados. Así, entre sus publicaciones se encuentran temas originales como "Parquet" y "Lo mismo", con una versión en inglés del clásico "Sin disfraz", de Virus, y otro para la seductora "Lobo hombre en París", de los españoles La Unión.
La presentación de su disco Tagadá —en diciembre de 2016, en el capitalino Teatro El Puente— fue también el debut en vivo de País Violento, dúo de música sostenida en secuencias y programaciones formado por los hermanos Damián y Diego Noguera, de vida breve y aporte diverso al recorrido de la música chilena hecha con máquinas. Su vocación experimental nunca se alejó por completo de los cauces pop, aunque tuvo también un cariz opinante.
La música de Violeta es puro pop. No podía ser de otra manera, si su música ha surgido casi completamente de Liverpool donde ha vivido por una década especializándose en Estudios de Música Popular. Violeta asistía a las fiestas organizadas por Hive Collective en esa ciudad, donde se montaban shows de electrónica con DJs locales.
Nueva York y Berlín son las ciudades donde Alejandra Iglesias ha jugado como parte de la selección de productores y DJs chilenos activos en el extranjero: allí opera como Dinky. Radicada en EE.UU. en 1997, fue un sello alemán el que publicó sus primeros discos y ella se estableció en ese país en 2003. En sus fiestas y discos puede encontrársela acreditada también como Miss Dinky y DJ Dinky J.
En las muchas facetas asumidas por la carrera musical de Jorge González, Los Updates fue una de las de más íntimo vínculo con sus pasos biográficos. El nacimiento del dúo tuvo relación con la decisión del cantautor de alejarse un tiempo de Chile, establecerse en México (más tarde, España) y retomar su asentado interés por la música de baile, esta vez en sociedad con su esposa, Loreto Otero. En cuatro años de trabajo, Los Updates se legitimó como un proyecto musical cosmopolita, y que ocupó de manera estable al ex Prisioneros. Tras su disolución, el músico continuó en su trabajo como cantautor solista.
Parte de una oleada de nombres nacidos en este milenio, Simone Corbalán se presenta como Ochi con una música amplia y de gran personalidad, que desde el underground de la electrónica fue obteniendo espacio y ganando tramos. Su pasado musical está vinculado a bandas punk que integró en la adolescencia y estudios de teatro musical. Productora, compositora y DJ, apareció en 2019 con una grabación experimental para el disco Luto y publicaciones con los sellos Magia Blanca, Caustics y Pueblo Nuevo, además de presentaciones en Alemania y España tocando con su computador.
La historia musical de Dorian Chávez está ligada principalmente a su trabajo como DJ en la naciente escena de la música electrónica durante la década de 1990, cuando fue parte de la comunidad de impulsores de la cultura dance. También presentado como DJ Dorian Chávez, tuvo una decisiva residencia de 12 años en el club La Feria, uno de los símbolos de la electrónica nocturna capitalina en esos tiempos. Participó en fiestas por distintas ciudades de Latinoamérica, destacando los eventos Southamerican Music Conference de Buenos Aires y las versiones locales de la Love Parade. Y como productor ha colaborado junto a Tony Mass en distintos proyectos, desde compilados hasta producciones propias, además de trabajar mano a mano con Francisco Allendes en el proyecto Pacific Coast Project. Su muerte prematura, a los 53 años, impactó a la comunidad musical de la electrónica.
Por la edad, este grupo pertenece a la generación de músicos chilenos iniciada a mediados de los 90: Supersordo, Maestro, Pánico, Yajaira o Congelador. Por el circuito, coinciden con las escenas alternativas de entonces hasta las de sucesores como Familia Miranda o Guiso. Pero Tobías Alcayota es gente demasiado inquieta para caber en los márgenes de una generación o una escena. Usaron cualquier instrumento y disolvieron sus fuentes originales en un estilo propio, y legaron una impronta de referencia. Como precisan, ‘‘no sólo nos interesa la música, sino todo lo escénico. Los tres nos unimos en este personaje que se ha ido armando con los años. No es literal, pero es importante sentirnos objetos de algo que se genera a través de los tres y no individualmente’’.
Promovido desde los ensambles del histórico Ernesto Holman, Marcelo Peña es uno de los músicos y gestores más profundamente invoclucrados con la cosmovisión mapuche. Peña, originalmente baterista de rock progresivo, llegó a ser adelantado intérprete de percusiones del jarrón de greda que el ex músico de Congreso llamó metawe y que él reconsideró ortográficamente como metahue, el mismo nombre que bautizó su primer disco de música electro-étnica de inspiración mapuche, Metahue (2003).
Rafael Pérez (DJ Raff) y José Antonio Bravo (Latin Bitman), con activas trayectorias en los ambientes de la música electrónica y el hip-hop, unieron fuerzas en 2013 para experimentar en un nuevo proyecto de esta naturaleza. RVSB, es el acrónimo de la expresión «Raff versus Bitman», que desde entonces ha identificado sus grabaciones y presentaciones conjuntas, siempre en paralelo a las activas agendas solistas de ambos.
El nombre de Uwe Schmidt excede con creces la escena chilena, y sus múltiples seudónimos deben pesquisarse no sólo en su natal Alemania, sino en cada foco significativo para la música electrónica global; de Tokio a Nueva York, de Buenos Aires a Goa. Pero el hecho de que Schmidt haya fijado por varios años residencia en Santiago de Chile (desde 1997, y en parte por el nacimiento de su hija junto a la tecladista chilena Cecilia Aguayo) lo convierte en un referente cercano, que además no ha cesado de establecer vínculos de trabajo con músicos y gestores locales. Su discografía es un mapa extendido (probablemente imposible de fijar al detalle), de fronteras móviles y disposición siempre dinámica.