Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
Casino fue un trío continuador de ciertos músicos chilenos atentos en los años noventa al influjo del pospunk y el noise. Dos de sus fundadores provenían de la banda Sintra, y en su historia se cruza también la de Pablo Giadach, destacado luego como productor y colaborador de The Ganjas. A lo largo de sus años de trabajo, entraron y salieron de la banda también músicos fogueados en Elso Tumbay, Bellyco, Pendex y Camión.
Considerada la primera orquesta de afrobeat chilena, Newen Afrobeat se formó en torno al compositor y cantante Nicolás Urbina (quien había integrado además el grupo Abya Yala), y desarrolló una música inspirada en el nigeriano Fela Kuti, precursor y punto de partida de esta corriente que desde los años '70 definió parte de una nueva música afro. Junto con la instalación de un discurso orquestal sostenido en los metales, las percusiones y el bajo eléctrico, las cantantes de Newen Afrobeat realizaron una investigación profunda sobre la escala pentatónica menor, presente en las músicas africanas, aquella que conduce la armonía vocal. En ese espacio contó con la cantante Francisca Riquelme como voz, rostro y figura escénica principal.
La baladista e intérprete de pop latino Anita Francisca Veas se ubica entre una partida de figuras que han hecho del espectáculo temático una disciplina propia: Mónica Victoriano, Ingrid García, Patricia Manríquez y Tatiana Zambrano, entre otras cantantes de una generación altamente preparada para el espectáculo y la búsqueda del éxito.
Acentos bluseros, rockeros y funkys han sido parte de la propuesta pop de la cantante Carla Flanagan a través de su primer trabajo solista, titulado Caminos (2008), con el que ella se transformó en una suerte de continuadora de un modo interpretativo que ya venía desde la década de 1990 con voces como las de Gloria Pérez (en Matahari) y luego Lorena Pualuan (en LaMonArt).
Cultora de pegadizos ritmos bailables que ella ha definido como "electro cumbia uterina", María Paz Artigas toma el nombre de Catártica Animal para proyectar un trabajo como cantante solista, siempre en ese campo de la transformación de la cumbia a partir de la influencia de los sonidos urbanos y otros elementos del pop. En momentos previos integró temporalmente el dúo melipillano de cueca femenina Las Pecadoras, que dejó un marcado acento feminista antes incluso de los tiempos de movilizaciones. El canto de Artigas aparece en el álbum Cuéntame una cueca (2016). "La afro cumbia y los sonidos urbanos son los que nos llaman a la catarsis colectiva. El baile es fundamental para explorarnos y reconocernos", ha dicho la autora de canciones como "Ay corazón" y "En libertad", singles principales del EP Soltar (2018).
Inad es el proyecto creativo iniciado en 2016 por Daniela Ibarra, fonoaudióloga de profesión, además de cantante, autora, productora, investigadora y militante de una propuesta que supera los solos márgenes del pop y la experimentación musical de los sintetizadores y la electrónica, y se sitúa en un espacios de lo poético, filosófico y científico. También vinculada al arte sonoro con el proyecto Cepams & Co, sus canciones ahondan en aspectos autobiográficos, a la vez que revisitan las raíces de la música flamenca y arábiga, debido a su ascendencia siria materna. Fue ella uno de los primeros nombres del colectivo de artistas femeninas que formaron el sello T3MPLUM (Martina Petric, Dindi Jane, De Lein, Ana Sofía), en publicar un EP bajo esta etiqueta, Medium (2020).
Los Tres son el gran símbolo musical de los años noventa en Chile, y sus citas de reunión los han consolidado también como una sociedad clásica. Si bien su sonido se concibió y desarrolló como el de una banda de rock, con el tiempo expandió las fronteras del género, pues ha explorado también otras zonas —a veces, desconocidas o desvalorizadas— de la tradición musical. De la cueca a la balada, con algo de Nueva Ola y Nueva Canción Chilena, Los Tres han condensado en su discografía una mirada refinada sobre Chile y su pasado musical, con uno de los mejores sonidos logrados por una banda local desde los primeros ensayos locales de rock. En Los Tres confluyeron inicialmente el talento de cuatro instrumentistas de excepcional preparación, todos los cuales han mantenido destacadas carreras musicales también por fuera de su compromiso con el grupo. Desde el año 2000, cuando esa formación original anunció una pausa de trabajo, la historia de la banda siguió entre interrupciones, rearticulaciones, cambios de integrantes y la reunión de su formación original en 2023.
La cantante Camila Silberstein (n. 1988) y el tecladista Anthony Albert (n. 1986) formaron en 2009 este dúo de teen-pop, y en poco tiempo sus canciones y su imagen rompedora de adolescentes desenfadados llegarían hasta las oficinas de grandes ejecutivos discográficos. Sin haber publicado aún un primer largaduración, firmaron un contrato en México por diez años con la editorial Warner Chappel. Silberstein había competido en 2008 en la última edición del concurso de talentos “Rojo, fama contrafama” (que ganó la cantante Carolina Mestrovic), pero ya en la universidad se unió a Albert para iniciar nuevas colaboraciones musicales. En lengua celta, Alana significa “armonía”, y sus composiciones se acercaron a las referencias teen de Jonas Brothers o Demi Lovato. Alana comenzó el trabajo de producción con Gustavo Pinochet (cerebro detrás de artistas como Kudai, Sum, Nico y Ruch), para producir los singles “Soy” y “Todo por ti", que entró en la banda sonora de la teleserie “Primera Dama” (Canal 13, 2010). A fines de ese año, el dúo lanzó el disco Alana.
Esta sociedad a dúo es una de las vetas por las que buscar el trabajo musical del fundador de La Ley y Saiko, Rodrigo Aboitiz. Se trata de un proyecto de pop electrónico, a medias con el más joven pero experimentado Ignacio Redard. Su discografía hasta ahora ha sido una combinación de composiciones propias con reversiones de himnos discotequeros, aunque profundamente reformulados. Así, entre sus publicaciones se encuentran temas originales como "Parquet" y "Lo mismo", con una versión en inglés del clásico "Sin disfraz", de Virus, y otro para la seductora "Lobo hombre en París", de los españoles La Unión.
Su mezcla de rock sicodélico, espíritu independiente y la decisión de superar el sinfín de baches prácticos con que los ha enfrentado su historia caracteriza a otra de las bandas importantes surgidas en Concepción. De su formación inicial se escindieron destacadas carreras musicales paralelas, de entre las cuales destacan las del cantante Julián Peña, el baterista Iván Molina (Matorral) y el guitarrista Mauricio Melo, todos activos en diversos proyectos paralelos. Su trabajo conjunto, aunque intermitente, continúa hasta hoy, en la composición y grabación, y en presentaciones en vivo.
La experimentación con herramientas del pop y la electrónica caracteriza la música de Armisticio. Iniciado como compositor cuando todavía era menor de edad, en pocos años dio a conocer una numerosa cantidad de canciones y se posicionó en el circuito de música independiente surgido a mediados de la década de 2010.
Como uno de los hallazgos del jazz contemporáneo durante los inicios de la década de 2000, el baterista post-bop Andrés Celis se sumó a una línea de estilo de jóvenes solistas donde tanto Félix Lecaros como Daniel Rodríguez además le precedieron en esos inicios precoces. Alumno del histórico Ricardo Ruiz, Celis desarrolló una identidad dinámica en la batería y sorprendente en variantes musicales percutivas, dado que además siguió el modelo de la escuela de Max Roach.
María José Sessarego es Tamy Sessarego, cantante de pop latino que ha hecho incursiones en discoteques y programas nocturnos de televisión con sus audaces canciones de temáticas sexuales, pero al mismo tiempo románticas, incluido vistosos cuerpos de baile en escena. Alumna de la academia de Luis Jara y perteneciente al staff del sello Caribe Records, Tamy Sessarego publicó en 2009 su único disco, Pecado original, de la mano del productor Mauricio Parra y el arreglador Carlos Corales. En ese álbum alternó temas bailables y baladas como "A 100 kilómetros", "Quién te va a creer", "Más de ti", "Sin tus besos", "Sacudiré tu piel" o la homónima "Pecado original".
De una generación siguiente a la de Los Tetas y Chancho en Piedra en los '90, éste es uno de los grupos chilenos que a fines de esa década descubrieron el funk. Y en su caso es una inspiración tan cierta que el nombre oficial de la banda es La Rabona, pero a menudo el nombre completo es con apellido: La Rabona Funk.
Renata Espoz es Resostenido, un nombre musical simbolizado en el acorde de Re sostenido, fonéticamente relacionado con su nombre y simbólicamente expresado en la idea de "un paso más allá". Cantautora de la generación joven de fines de los años 2000 (Natalia Molina, Vilú, Florencia Lira, Francisca Meza, Javiera Barreau, Rocío Peña, EyMacarena), su creación fusiona la canción folk pop con ritmos, aires e inspiraciones de la música latinoamericana de raíz. Gran parte de su vida musical ha transcurrido desde Sao Paulo, donde conoció la riqueza de la música brasileña y donde ha multiplicado sus colaboraciones, alternadas con visitas a Chile. Resultado de esa experiencia es el álbum Nada é acaso, nada es casualidad (2016), parte de una serie de grabaciones de mediana y breve extensión donde ella escribe y canta acerca de la libertad, el amor, los viajes y distintas temáticas sociales. Además es profesora de música y entre sus trabajos en este campo aparecen proyectos como la compañía brasileña de música infantil CaMbaLhota MuSicaL y sus propuestas de música para la primera infancia.
Inicialmente como productor, luego como parte de sociedades (Redulce, The Plugin, DíaCero), y al fin como solista, Ignacio Redard ha sido un intérprete y conceptualizador de reciente pop electrónico chileno. En proyectos personales, y como compositor y colaborador de otros músicos, nacionales y extranjeros, ha demostrado dotes singulares de versatilidad y radar sonoro global.
Pulsos bailables, sensibilidad pop, pasajes eléctricos y ruidosos y el carisma de la vocalista Fanny Leona son señas de identidad para ubicar a Playa Gótica, uno de los numerosos grupos surgidos en Santiago a mediados de la década 2010 y poseedor, sin embargo, de un carácter propio y distintivo. Cuando preparaban su segunda producción, anunciaron en 2019 que la historia de la banda llegaba a su fin.
La cantante antofagastina Loreto Araya Abdala es Loreto, exponente de un pop con ciertos matices rockeros y aproximaciones al reggae y al blues. Iniciada en 2006 como estudiante de teatro en la Universidad Arcis, al poco tiempo ingresó a los círculos musicales alternativos y así comenzó a cantar y componer. Sus primeras experiencias de este tipo las canalizó en la banda Puñal, pero más significativamente en la banda que puso en marcha en los años '10 y que finalmente se convirtió en su grupo de apoyo con el que publicó en 2017 su debutante La furia. Loreto ha sido, además, profesora de canto y cultora del teatro musical.
En el triángulo de nuevos guitarristas de jazz que despuntaron al finalizar la década de 1980, aparecen Ángel Parra y Pedro Rodríguez, y en un vértice menos visible también se encuentra Álvaro Bello como otro de esos solistas que se abrieron paso hacia el jazz de la transición. Pero el músico chileno hizo su carrera largamente en París, ciudad en la que se radicó desde 1991 y desde la que logró no solo sus mejores momentos como sideman y en el liderazgo de sus propios proyectos jazzísticos, que incluían acordeón francés, sino también como compositor de música para escena y para imagen.