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Marcelo Espíndola

Percusionista de formación académica pero también con un tránsito hacia proyectos de música popular como el emblemático grupo de pop-soul Matahari, Marcelo Espíndola ha desarrollado una investigación propia en el campo de la música electroacústica. Como parte de las primeras generaciones de compositores del resurgimiento de esta música, en 2004 se integró a la Comunidad Electroacústica de Chile y ha sido uno de los gestores de mayor data en el festival Ai-Maako. Resultado de todas esas experiencias es el álbum de obras acusmáticas que expuso como compositor con el título de De un tiempo a esta parte (2020). En sus primeros tiempos de instrumentista, con adiestramiento en la Universidad Católica, Espíndola integró el Grupo de Percusión UC, entre 1991 y 2006, período en el que participó en las grabaciones de los dos volúmenes de Música chilena para percusión. En el intertanto fue uno de los integrantes de la primera formación estable del citado Matahari, a partir de 1997, como versátil percusionista. Su sonido aparece en tres álbumes de la banda.

Sin Instrumento Alguno (S.I.A.)

El hardcore punk que nace en las esquinas de altos bloques de concreto y entre el ruido de autos manejados con violencia no siempre está más expuesto que el que llega desde la periferia de la urbe caótica. La prueba es S.I.A. (Sin Instrumento Alguno), una banda oriunda de Paine, en la provincia de Maipo, que desde 1998 viene llenando la cartelera nacional de conciertos y viajando región por región para tocar con persistencia.

Hombre Nuclear

Este trío santiaguino tuvo una corta existencia, con diversas apariciones en vivo por la capital, un pie en los sintetizadores de los años ochenta y otro en guitarras suaves. Tres años de trabajo, un único disco largaduración y un segundo EP editado a diez años de una primera disolución son la huella que dejó Hombre Nuclear. El debut Hombre Nuclear (2005) transformó al trío en uno de los primeros grupos chilenos en subir un disco completo a internet a través de su página oficial y permitir la opción de descarga. La banda preparó un álbum sucesor, pero éste nunca llegó a editarse. Un último registro del trío quedó en el compilado Disconectar (2006). Francisco Pinto ha desarrollado una carrera solista en el género electrónico.

Skipsapiens

Skipsapiens fue una sociedad de vida breve conformada por los músicos electrónicos chilenos Pier Bucci y Daniel Nieto, ambos con diversos proyectos en paralelo, y un trabajo más frecuente y conocido en otras bandas o alias (en el caso de Bucci, Mambotur; en el de Nieto, ADN y Danieto). La dupla definió su unión como algo espontáneo, que surgió para satisfacer su búsqueda en la investigación tecno a partir de patrones clásicos, y a través de novedosas texturas y ambientaciones. Luego de un tiempo de trabajo en el que también incorporaron a César Nieto, Oscar Burotto (ex LEM) y Pablo Sepúlveda, su primer disco, Skipsapiens (2001), apareció bajo etiqueta belga U-Cover. El dúo lo sucedió dos años más tarde con Eco, un álbum presentado por el sello del festival Mutek, a cuya versión 2005 (en Montreal, Canadá) Skipsapiens fue invitado poco después.

Sol y Lluvia

Sol y Lluvia es uno de los grupos más populares de la música chilena, y sus canciones son parte de la banda sonora de la resistencia a la dictadura militar. Nacidos a partir de un núcleo de hermanos, en un taller de serigrafía en la capitalina comuna de San Joaquín, la banda articuló una guitarra acústica, una batería de bombos y un bajo eléctrico para desarrollar canciones  de abierto contenido social y político, pero con melodías alegres y hasta bailables. Sus letras directas han hecho referencia a la paz, la represión y las desigualdades sociales, completando así la propuesta del conjunto. Si bien Sol y Lluvia se mueve al margen de los medios y la industria, goza de un arraigo popular innegable.

Los Bandoleros

Nacidos en la rural localidad de Teno, ubicada al norte de la ciudad de Curicó, Los Bandoleros tuvieron que recorrer un largo camino antes alcanzar un lugar en el rock chileno de fines de los años ’90. Las resistencias familiares, la búsqueda de suerte en Santiago y un paso por las Escuelas de Rock organizadas por el gobierno, antecedieron al single "Angustiado desahuciado", que los puso de golpe en las parrillas radiales. Fue así como, con una estética de bandidos rurales y un sonido de aires campesinos, llegaron a a una multinacional e iniciaron un intenso ritmo de presentaciones en vivo. La crisis de la industria retardó irracionalmente su segundo disco en un proceso que llevó al fin de la banda el 2002. Seis años después, sin embargo, la formación original grabó un tercer disco e inició la segunda etapa de su historia.

Puerto Varas Big Band

Casi una década después de que la Conchalí Big Band se lanzara en la aventura del modelo de una orquesta jazzística compuesta únicamente por adolescentes, a orillas del lago Llanquihue iba a nacer una segunda agrupación con estas características. El saxofonista Carlos Ralil, quien tocaba jazz en los pequeños circuitos portomonttinos y portovarinos se puso en contacto con el trompetista Gerhard Morhninweg para adelantarle los bocetos del proyecto de la big band.

Madriela Marchant

Inicialmente conocida en escenarios sureños con el pseudónimo de Solange, la cantante romántica Madriela Solanch Marchant Campos retomó su nombre cuando dio el significativo paso de dejar Chillán, donde había transcurrido su vida, para probar suerte en la capital y poco después estrenarse como solista en la primera edición del concurso televisivo “Factor X”, de TVN, en 2011. Allí, la cantante finalizó con el tercer lugar, pero ello le significó el inicio de una carrera en la música pop que tuvo un paso inicial con el disco Mírame (2012).

Diego Álvarez

Diego Álvarez llegó a la cantautoría solista luego del paso por Mecánica Popular (1999) y Bocallave (2005), sin que ambos planos entraran en conflicto entre sí. Su formación de algún modo auguraba su deseo de trabajar en solitario. Álvarez estudió en la Escuela Moderna de Música Composición y Arreglos en Música Popular para luego perfeccionarse en jazz con profesores como Jorge Díaz y el legendario Panchito Cabrera (con quien integró en 1999 la agrupación Santiago Hot Club). Pero fue su tiempo de trabajo junto a Mecánica Popular lo más definitorio en su formación de guitarrista.

El Monteaguilino

La pequeña localidad de Monte Águila, en la Octava Región, le dio al chileno José Sepúlveda su primera visión de mundo y, más tarde, el apodo que lo haría conocido en todo el país. Pese a no haber ganado premio alguno, El Monteaguilino fue estrella en el Festival de Viña 1988 y hasta hoy se cuela a radios folclóricas, fiestas y jornadas dieciocheras con “Caballito de metal”, la famosa canción del «tren y su chiqui chiqui cha / que alegra el triste corazón» .

Ludwig Band

Dos etapas de vida tiene la Ludwig Band: Una fue durante la primera mitad de los '90, cuando fueron parte de las nuevas camadas de rock chileno de entonces, y la siguiente partió el 2007, cuando la banda se rearticuló con nueva vocalista y nuevo disco. Entre ambas existe en común un sonido que bebe de raíces negras y de pop, y un grupo de músicos que son los arman la base musical de la Ludwig Band.

La Tropa

Para Roberto Lecaros —el patriarca del clan de jazzistas chilenos que lleva ese apellido— la enseñanza fue tal vez la más trascendental de las artistas de su historia como músico. Desde que en 1979 fundara una de las primeras academias de formación en estos rudimentos, Lecaros tuvo siempre la mirada atenta en los "diamantes en bruto" que pudieran aparecer en su entorno. Su club, el recordado L'Atelier, operó como escenario de lanzamiento de nuevas figuras desde los años '80: los guitarristas Mauricio Rodríguez o Roberto Dañobeitía, los contrabajistas Jorge Rocha o Rodrigo Galarce, y el baterista Cristóbal Rojas se llevaron su primeros aplausos en L'Atelier o tocando al interior de las bandas de Roberto Lecaros.

Voodoo Zombie

El psychobilly, el horror y los zombies conforman la tríada que delimita la propuesta musical y estética que entrega este cuarteto santiaguino. Se formaron el año 2006 y tempranamente situaron como nombre principal del "psychobilly" en Chile, mezcla de rockabilly y punk, además de presentarse en escenarios de Perú, Brasil, México y Estados Unidos, en el marco de tocatas de fanáticos del género y festivales relacionados. A lo largo de su discografía han experimentado algunos cambios, pero no han dejado de ser una banda activa, con seguidores dentro y fuera de Chile. Se definen a sí mismos como " referentes indiscutidos del horror punk latinoamericano".

Ariztía

Aunque se inició como un trío melódico vocal, Ariztía fue uno de los grupos chilenos de los años '90 que además de baladas grabaron canciones pop. En tres discos y ocho años ganaron un rápido éxito inicial, enfrentaron el lugar común de la "proyección internacional" propio de su tiempo y se separaron con varios éxitos radiales como "No te olvido", "No es mi culpa" y "Para que no se muera este amor", junto a canciones pop más inadvertidas como "Tengo miedo" y "A veces me parece". Durante 2008, y tras diez años de silencio, el trío anunció su rearticulación. Se mantienen hoy como un grupo activo.

Ignacio Díaz

A los 19 años Ignacio Díaz debutó como el primer guitarrista que incorporó a sus filas la orquesta de swing Los Andes Big Band y allí permaneció por dos temporadas hasta que en 2000 fue sustituido por Gabriel Feller. Así Díaz continuó un camino mucho más enfocado al trabajo de estudio sobre el jazz-rock y la fusión, y también académico, como uno de los profesores más jóvenes de la Escuela Moderna de Música.

Gonzalo Gómez

Contrabajista de la generación de la segunda mitad de los años 2000, comparte la categoría con una partida de abundantes nombres: Rodrigo Espinoza, Pablo Vidal, Eduardo Peña, Nelson Vera, Milton Russell, Sebastián Gómez, Sebastián González, Cristián Orellana. Extrajazzísticamente, Gómez realizó una sobresaliente colaboración con el cantante pop Gepe, en su proyecto de reinterpretación de canciones recopiladas por Margot Loyola, que se transformó en el disco Folclor imaginario (2018), y situó al contrabajista en otros ambientes de la música popular, sobre todo en la cueca urbana que profundizó durante ese período.

La Noche

Cada década ha tenido en Chile su jerarca en ritmos tropicales, y en el primer decenio del 2000 el trono lo ocupó La Noche, referente mayor en el paso de la cumbia festiva a la cumbia romántica, y uno de los conjuntos más vendedores del país durante al menos un lustro. Años de trabajo sin mucha difusión prepararon su temple para la locura que se desataría a partir de 2006 con hits como "Es el amor", "Quiero ser libre" y "Que nadie se entere"; composiciones en clave de cumbia villera argentina con letras que desdeñan el molde del amor romántico para insertar las relaciones de pareja en triángulos, cuartos de motel y ocultos encuentros eróticos. El salto fue entonces enorme en proyección, desde su origen en el Valle de Aconcagua (en pueblos como Catemu y Llay Llay) a los más grandes y mejor pagados escenarios del país. En la historia del conjunto, el más notorio cambio se dio en 2010 con la salida del cantante Leo Rey, tras lo cual La Noche ha pasado por varios otros movimientos de integrantes.

Dina Gómez

La abuela de su vocalista, el comediante Felipe Avello, inspiró el bautizo de la única banda que se recuerde en Chile con nombre y apellido de mujer difunta. Para más señas, la señora Dina Gómez de Avello vivió y falleció en Lota, Octava Región, y sobre su tumba, en ese mismo pueblo minero, la banda de su nieto filmó su primer videoclip. Durante unos años, Dina Gómez, la banda, fue una suerte de brazo musical en el difundido trabajo de Avello en radio y televisión. Aunque Las Últimas Noticias presentó en 2005 a Dina Gómez como «la última locura de Avello», el tiempo demostró que se trataba de una empresa con sustento. Un único disco estampa el paso del periodista por la composición y el canto.

QuieroStar

QuieroStar fue por un tiempo la sociedad de tres músicos ya conocidos en otras vías musicales, como los grupos Lulú Jam (en el caso de Sofía Oportot) e Intersecs (Raúl Durán y Arturo Saray). El trío se planteó como una propuesta pop sin presiones ni apuros, pero con gran cuidado en su puesta en escena (con recursos evidentes de la dinámica teatral, por ejemplo). El santiaguino Club Bizarre fue la plataforma inicial de muestra para su pop de aristas electro y disco, y su único álbum hasta ahora, Amistades pasajeras (2010), fue el registro de ese período de música en la discoteca. Con un trabajo de frecuencia intermitente, QuieroStar se mantiene con grabaciones y videos, y con Sofía Oportot como rostro y voz reconocible. En 2018, el single "Primera vez" destacó la alianza con $990. Se mantiene ahí la autodefinida línea de «sonidos sintéticos-melódicos-melancólicos desde Santiago de Chile».

Antonio Contreras - El Torito de Collipulli

Antonio Contreras, El Torito de Collipulli, es uno de los hombres en los que confluyen los múltiples oficios del canto a lo poeta. Cantor a lo humano y lo divino, poeta popular y payador, también es gestor del Encuentro Nacional de Payadores de Portezuelo, en Chillán, y además de participar en grabaciones compartidas con otros payadores tiene en Poeta, guitarra y canto (2002) un disco propio hecho de canto a lo humano y lo divino.