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Carlos Corales

A pesar de ser conocido masivamente como un músico de populares orquestas televisivas desde los años '80, la historia artística de Carlos Corales lo enviste con un título muchísimo más contundente que estas simples membresías. Corales es una de las llaves maestras en la instauración de la estética y la música psicodélica, el blues y el rock and roll en Chile desde fines de los '60, a través de su liderazgo del grupo Aguaturbia.

Deplasticoverde

Se llama Carolina Espinoza y es licenciada en física de la Universidad de Chile, pero cuando sube a tocar a un escenario con un par de músicos o bien sola con una guitarra acústica se llama Deplasticoverde. Y de actuar con regularidad en vivo hacia 2009, esta cantante y compositora empleó un año en estrenar un videoclip y un primer disco con los que ha ganado espacio y atención entre los nuevos músicos de pop independiente santiaguinos.

Patricio Liberona

Se inició en conjuntos de raíz folclórica a fines de los años '60 y ha desarrollado gran parte de su trabajo en los escenarios de la música, pero Patricio Liberona siempre ha mostrado la inquietud por rebasar esos límites, y puede considerarse un cantautor de oficio intermitente. El teatro, la actuación, la escritura, la pintura, la escultura y los guiones son oficios que ha desempeñado este autor, un hombre que tras integrar desde 1970 uno de los jóvenes conjuntos de la Nueva Canción Chilena en Los Moros, fue parte como solista de los años del Canto Nuevo, pero ha dejado el grupo de su trabajo impreso en formatos diferentes al del disco.

Enrique Díaz

El norte profundo está presente en la música y la poética de Enrique Díaz, contrabajista, compositor, improvisador y experimentador cuya historia musical tuvo intensos capítulos en el Chile de la dictadura y en Alemania, país donde llegó para estudiar en 1987 y donde permaneció hasta 2006. Ese año regresó a su país para convertirse en académico de la Universidad de La Serena. Creativamente, Díaz ha realizado trabajos en frentes diversos, desde la música clásica y contemporánea hasta el jazz moderno, la fusión, la música étnica y la improvisación libre.

The Universal Orchestra

En una época en que las orquestas populares no tuvieron ni la más mínima parte de los espacios con que siempre contaron en la noche bohemia capitalina desde los años '20, la irrupción de la big band dirigida por Juan Azúa bajo el nombre de The Universal Orchestra vino a reactivar la estética de la música ligera de atril y el swing jazzístico. No sólo pasó a ser la más reconocida entre sus pares desde los comienzos de la década de los 2000, sino que su versatilidad estilítica, el glamour de sus presentaciones, la inclusión de históricas voces y la convocatoria de buena parte de los mejores solistas del jazz de la época, hicieron de The Universal Orchestra un suceso en sí misma.

Barroco Andino

Hasta la década de los '70, la música popular chilena había tenido interesantes puntos de intersección entre líneas de muy distinta procedencia. Quilapayún se había introducido en estructuras propias de la música docta al trabajar estrechamente con los compositores Luis Advis y Sergio Ortega, mientras Los Jaivas terminaron abordando el folclor con guitarra eléctrica y batería. Pero ninguna de ellas llegó a ser tan aventurada como el proyecto que impulsó el compositor y arreglador Jaime Soto León, quien en 1974 convocó a los primeros músicos del grupo que fue conocido como Barroco Andino. El nuevo horizonte de la música europea del período 1580-1760 interpretada ahora con instrumental, sonoridades y sensibilidades del mundo altiplánico y latinoamericano.

Cristián Vogel

Llamado con frecuencia "británico de origen chileno", Cristian Vogel es el más importante productor de música electrónica internacional nacido en Chile. Tras décadas de residencia en Brighton y en Barcelona, es una figura principal del tecno en Europa, si bien su música es experimental y ajena a los cánones más comerciales de ese estilo.

Juan David Rodríguez

La música acompañó desde niño a Juan David Rodríguez, hijo del recordado cantante tropical Juan Chocolate Rodríguez, y con estudios de piano clásico desde los 10 años. Antes de terminar sus estudios escolares, recorría como pianista el circuito de casinos y hoteles, y no tardó en conseguir precoces apariciones en televisión. Pero su paso profesional más significativo fue en 2003, cuando llegó a los cásting de Televisión Nacional para sumarse como cantante a las filas del programa de talentos "Rojo, fama contra fama". Se impuso entonces como ganador de la tercera generación del programa.

Octopus King

Como rótulo, Octopus King responde al nombre del compositor y teclista Cristóbal Pulpo Rey (n. 1978). Es el responsable de la gestación de esta banda que lleva su propio nombre, pero que más que una agrupación estable se configuró como un "sistema de sonido" tal como lo plantearon otros proyectos afines como Júpiter Jack o Alüzinati. La esencia musical de Octopus King fue la rotativa de caracteres para las composiciones de Rey, una banda inamovible como respaldo y la convocatoria abierta de solistas vocales muy distintos.

Homero Caro

Homero Caro es uno de los exponentes que a comienzos de los años '70 conjugaron el canto comprometido con el interés por el folclor y el movimiento de la Nueva Canción Chilena, con la influencia directa y el apoyo de figuras mayores como las de Violeta Parra y Víctor Jara.

Tita Parra

Los vínculos familiares han sido el principal ancla artística de Tita Parra, pero en ningún caso un fin en sí mismos. Cantautora, guitarrista y tecladista, la mayor de las hijas de Isabel Parra le ha dado forma a un cancionero de rasgos autorales, así como a un estilo de interpretación de raíz latinoamericana registrado tanto en sus propios álbumes como en los de otros músicos. Su discografía se distingue por una fusión que acomoda la raíz folclórica entre citas al jazz y a la música brasilera. Parte de su trabajo se ha dirigido por los derroteros exigentes de la electroacústica, con menciones escritas a problemáticas (identidad femenina, medio ambiente, meditación) de hasta entonces escasa reflexión en el cancionero chileno. Sus grabaciones y conciertos han contado con relevantes músicos de acompañamiento y apoyo, como, en diferentes momentos, Emilio García, Pedro Greene, Chicoria Sánchez y Manuel García.

Matías Cena

Matías Cena es un nombre que comenzó a escucharse como parte de una generación de cantautores surgida de la mano de las primeras plataformas digitales, pero luego su música tomó rumbos diversos. Solo o acompañado por diversas formaciones, ha construido un cancionero que puede adoptar la forma de piezas acústicas o de un rock enfervorizado, pero siempre mantiene una singular veta poética. 

Pablo Ilabaca / Jaco Sánchez

Tuvieron que pasar muchas bandas, seudónimos y proyectos para que Pablo Ilabaca se presentara al fin musicalmente con su nombre propio. Antes de ese «debut» solista propiamente tal (en 2021, con el disco Canciones para conversar con la muerte), publicó discos como Jaco Sánchez, se hizo conocido como K-V-Zón (guitarrista fundador de Chancho en Piedra, e integrante hasta el 2018), asumió voces de muñecos junto a 31 Minutos, y trabajó un interesante pop-rock junto a otros conocidos músicos en Pillanes. Los giros parecen drásticos, pero han mantenido la identidad de Ilabaca como autor: desprejuiciada, curiosa y cómodo en las colaboraciones con talentos de similar calado.

Calatambo Albarracín

Calatambo Albarracín es uno de los primeros compositores y divulgadores de música folclórica identificados con el norte chileno. Fue autor de "El cachimbo de Tarapacá", de la cueca "Caliche" y del "Trote tarapaqueño", entre otras conocidas canciones, y recopiló piezas de gran valor para el repertorio chileno, como "El huachitorito". A lo largo de más de seis décadas dedicadas a la creación y la investigación se volvió abanderado de un género propio, el de las cuecas calicheras, y un símbolo de la música pampina. En 2012 obtuvo la investidura de Figura Fundamental de la Música Chilena, otorgada por la Sociedad Chilena del Derecho de Autor. Falleció en septiembre de 2018.

Cuarteto de Guitarras de Chile

Ensamble camerístico formado por el fundamental guitarrista clásico Luis Orlandini, e integrado por tres de sus discípulos que adiestró en la Universidad de Chile durante los años '90: Rodrigo Guzmán, Sebastián Montes y Luis Mancilla. En su época en la música de concierto para guitarra, el conjunto vino a dar una mirada nueva a la música escrita para este formato. Ha editado los discos Cuarteto de Guitarras de Chile (2000) y Conciertos para guitarra de Joaquín Rodrigo (2001).  

Lautaro Quevedo

Lautaro Quevedo es uno de los pianistas de jazz más relevantes de una historia que transcurre desde la década de 1990 a la de 2000, donde se consolidó como solista y compositor, tras haber actuado como músico en muchos frentes y estilos hasta iniciar una búsqueda de su propia voz. En esos inicios llegó a ser conocido como "el sideman de Chile". Fue músico de pianos eléctricos en una serie de proyectos de jazz fusión de la época, aunque luego ese desempeño quedaría desplazado por su trabajo como líder de conjuntos acústicos, donde mostró su categoría como un músico pensante, sofisticado y altamente preparado. Lautaro Quevedo fue así otro cultor del llamado "piano trío", junto a nombres que integran esa generación de pianistas: Carlos Silva, Gonzalo Palma, Felipe Riveros y Mario Feito.

Aliosha Solovera

Solovera es un compositor y músico con estudios fuera de Chile, sobre todo en Austria y Eslovenia, pero cuyo trabajo de creación se ha realizado fundamentalemente en Chile a partir de los años '90. Su nombre es parte de una nueva generación de músicos doctos, que se adcriben a las nuevas vertientes de la música comtemporánea (como la música pura), pero con una obra que se distingue por la trascendencia de esos códigos y se llegada a audiencias mayores.

Mauricio Nader

Vinculado a las diversas escenas del metal contemporáneo, Mauricio Nader ha mostrado una versátil presencia como músico de bandas así como solista del bajo eléctrico, instrumento con el que expandió sus propiedades como intérprete. Nader anota militancias en agrupaciones de diverso rango en el género, como Six Magics, Hidalgo y Alejandro Silva Power Cuarteto, pero además, promediando la década de 2010, realizó una exploración personal de las capacidades instrumentales del bajo activo, elaborando discursos propios en el campo de la técnica llamada chordmelody. Así llegó a grabar discos con piezas adaptadas para el bajo sin acompañamiento.

Bordemar

Bordemar es uno de los más importantes grupos chilotes en actividad. Su cultivo del folclor de la isla —aunque con citas a otros géneros populares, como el jazz o el pop— ha sido ininterrumpido desde mediados de los años ochenta, y ha fortalecido una discografía de ineludible referencia para cualquier interesado en el género.