2000
Paz Quintana es el rostro y la voz de Tizana, la banda de fusión que ella formó a mediados de los 2000 en la Escuela Moderna de Música, junto a Natalia Contesse. Desde esa plataforma, la compositora y cantante desarrolló un amplio trabajo durante su primera etapa creativa en Chile, que entonces completó dos discos además de la activa participación en circuito en vivo vinculado a la fusión latina, el pop y la nueva cumbia. Tizana, sin embargo, recorrió un camino distinto al de su propuesta solista, en el que Paz Quintana ha marcado su posición como compositora, productora, cantautora y colaboradora de otros músicos del medio.
En Huaika se encontraron músicos con orígenes esenciales para la música chilena: dos hijos del cantante de Los Jaivas, Eloy y Ankatu Alquinta; y dos hijos del folclorista Jorge Yáñez, Leo y Jorge. Por encima de sus vínculos biográficos, la banda trabajó un sonido emparentado con tendencias señeras del rock de raíz folclórica. Huaika tuvo un golpe mortal en 2004 con el sorpresivo fallecimiento de su integrante fundador Eloy Alquinta. La banda se mantuvo luego un tiempo trabajando en vivo, pero los encargos paralelos de sus integrantes fueron espaciando sus presentaciones y grabaciones hasta detenerlas por completo.
Ha sido desde el campo de la investigación que José Pérez de Arce ha llegado a la composición e interpretación musical. Sus más interesantes proyectos al respecto están muy lejos de un ámbito docto o de lo que habitualmente se entiende por vanguardia. La gran pasión en su vida de investigador y musicólogo autodidacta ha sido conocer el mundo indígena y vernáculo, con trabajos pioneros en áreas como la música mapuche, los bailes chinos, y la instrumentación de tribus precolombinas. Además, Pérez de Arce desarrolla desde principios de década un señero trabajo de difusión del guitarrón chileno, el cual descubrió junto al cantor popular Santos Rubio y que guió su trabajo en el disco Nometomasencuenta, cruce entre esa tradición campesina y canciones del repertorio rock latinoamericano.
Aunque no figura entre los nombres protagónicos del movimiento, Aparcoa sí está situado detrás de gigantes de la Nueva Canción Chilena, activo desde los años 60 en Santiago y más tarde en el exilio europeo. El conjunto tuvo entonces un estilo multiforme, que lo paseó desde el folclor más purista en sus comienzos hasta avanzadas experimentaciones postreras que lamentablemente no fueron conocidas en Chile. Prueba de ello es su discografía. Iniciada en 1970 con un LP de neto tinte recopilador, dio un salto en 1971 con un segundo disco que recreó musicalmente el poema de Pablo Neruda Canto general para culminar en el LP Chile, con el cual se adelantó varios años en los giros estilísticos que recién a fines de la década de los setenta otros conjuntos imprimirían en el exilio a sus derroteros musicales. El año 2007, focalizados en su trabajo musical con un repertorio de cuecas bravas —género del que fueron adelantados conocedores y aprendices directos—, se reunieron algunos músicos, que con nuevos nombres hoy escriben una segunda época de Aparcoa.
Ratzinger es la banda metalera que el cantante y guitarrista Iván Luther Vega formó en 2005, a su arribo a Chile luego de una temporada en Estocolmo, Suecia.
Que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer es aplicable también a Sinergia, con la salvedad de que, en su caso, se trata de una mujer robusta detrás de un grupo de hombres. "Mujer robusta" fue el primero de muchos éxitos que impusieron el nombre de esta banda en el país completo, elevándolos como un peculiar ejemplo de una trayectoria rock guiada por cauces poco convencionales y de una encomiable persistencia. Entre sus canciones —plasmadas en varios discos y EP— aparece una serie de clásicos que han marcado la música popular en el comienzo del milenio.
Cantante de rock y pop, Marcela Perales tuvo su primera aparición masiva como integrante de Polémika Miró, grupo mixto que en 2003 interpretó la canción principal de "Protagonistas de la fama", el primer programa de telerrealidad de la historia, convirtiéndose de este modo en una experiencia pop de alta rotación. Ese mismo año el grupo sacó el disco Mucho más que dos, con el sello Warner, pero pronto se disolvió. Antes de ser solista, Marcela Perales realizó colaboraciones en diversos frentes musicales, con nombres que van ámbitos muy diversos: el compositor new age Joakín Bello, la cantante lírica Esperanza Restucci y el grupo metalero Dorso. Uno de sus integrantes, el guitarrista Gamal Eltit, trabajó directamente en el debut autoral de Marcela Perales, a través de un disco de rock titulado El juego (2021), sucesor de una primera experiencia discográfica con el álbum de versiones de rock clásico, realizado un año antes en el contexto pandémico, titulado Covers from the quarantine.
Una cueca de barrios y tradición es la que busca homenajear con su trabajo el grupo La Gallera, cuarteto de impecables músicos que entre otros proyectos musicales han conseguido levantar un trabajo constante, «itinerando y puliendo su fiato en el oficio de cantores», en sus palabras. Su nombre como conjunto rinde tributo a la bravura de esta cultura urbana chilena, y para probarlo citan un texto del investigador Fernando González Marabolí: «El gallo es la creatura más noble de la creación. Porque no puede doblar las rodillas, tiene la mirada del león, el cuello encerdado como las fieras y en las patas los cachos del toro. Como no es un animal carnicero ni un ave de rapiña, no mata por hambre sino jugándose la vida. Es el que simboliza la bravura…».
Michu fue siempre el sobrenombre del compositor e intérprete Cristián Schmidt, activo durante cuatro años en el grupo Elso Tumbay como guitarrista y tecladista. Pero luego pasó a ser también el nombre del dúo formado por él y su hermana, Antonia, con el cual el músico eligió mostrar sus composiciones. La música de Michu, el dúo, refleja bien el desprejuicio y curiosidad que ha motivado el desarrollo musical de sus integrantes, dos jóvenes interesados en el rock, la electrónica y el folclore chileno, y que en el disco II (2007) afirmaron un sonido experimental basado en nuestros ritmos autóctonos.
Compositora oriunda de Caliboro, en los campos del Maule, que aprendió el oficio musical por su familia, y que desde adolescente recibió, además de los referentes folclóricos de su zona, la importante influencia de la música popular chilena, desde Violeta Parra a Los Prisioneros. Con letras que abordan historias del campo y severas críticas políticas, Evelyn Cornejo se ha convertido en una de las creadoras más importantes de la generación de 2010.
Desde la composición, la investigación y el oficio de guitarrista, Daniel Román se ubica en una posición especial en el mapa de la música. Fue formado en el folclor pero se expandió hacia el jazz contemporáneo, y esa dualidad lo ha llevado a explorar e integrar ambos territorios en su propuesta. De esta manera acuñó el concepto de "folclor de vanguardia", que más que solo una idea fue resultado de sus investigaciones musicológicas en Chile y en España, donde además él organizó sus primeros cuartetos, compuso, grabó y editó su disco de estreno como solista de jazz, Labio (2023).
Figura señera en la generación de compositores de la década de 1960, Gabriel Brnčić Isaza (ortográficamente escrito de esta manera) es el autor chileno más prolífico en el campo de la música electroacústica. Exiliado en Barcelona desde 1975, ha dejado una huella en España como creador y como educador. Se le considera un "compositor bisagra" dentro del panorama electroacústico de ese país, siempre ligado a las vanguardias, a través de contribuciones en el desarrollo de un lenguaje musical. Este trasciende los formatos instrumental o electroacustico, e integran ambos mundos mediante un método de composición unificado. A Brncic se le sitúa entonces como otro referente en la historia de la electroacústica, el hombre que sucedió a compositores fundadores como Juan Amenábar y José Vicente Asuar.
Para hablar del grupo de artistas reconocibles dentro de lo que alguna vez se conoció como «novísima canción chilena», el nombre de Alexis Venegas es ineludible. Activo en conexión con un público nostálgico de canciones acústicas, con parciales reminiscencias a la ética y al sonido de movimientos como la Nueva Trova Cubana y la Nueva Canción Chilena, aunque también de bien dispuesto cruce al pop. Y si se trata de autodefiniciones, Alexis Venegas prefiere un sustantivo sencillo: «cancionista».
Banda dueña de un rock directo, crudo y potente, desplegado en energéticas presentaciones en vivo, Basabdos editó dos discos que evidencian su afición a tríos como Jimi Hendrix Experience o los argentinos La Renga y Divididos. Un hecho puntual convertiría a estos últimos en una referencia obligada durante los ocho años de carrera cumplidos por el grupo, entre 1998 y 2006.
Mantekilla Digital es el segundo proyecto de la rapera Nalini Galdames, integrante del pionero dúo femenino de hip-hop Corrosivas. También fue este un dúo, aquí junto a su pareja, el productor y rapero Chico A. La asociación de MCs desarrolló un rap directo, inteligente y con el uso de bases que incluían samples, secuencias e instrumentos reales, como guitarras y teclados. Sus primeras canciones se volcaron en un disco debut publicado en 2002: Reponedores del sentido. Más adelante Mantekilla Digital editó un EP, aunque la intensidad de su vida familiar, con cuatro hijos, determinó un alejamiento de los escenarios. El año 2011, Nalini inició una carrera solista bajo el nombre de La Derretida, siempre con Chico A como productor. En ese proceso de trabajo solista, que marcó la publicación del álbum Sólido & líkido (2016), Mantekilla Digital regresó a los escenarios en 2018, de manera intermitente y esporádica.
Parte del mecanismo musical de FDA, agrupación que fue clave en la consolidación del hip-hop chileno en el siglo XXI, DJ Dacel ha sido un protagonista desde su posición de beatmaker, DJ y productor, con trabajos múltiples para raperos, discos y sellos discográficos, aunque en paralelo también elaboró su propia música solista. Daniel Celso Huerta tomó la identidad musical de DJ Dacel a partir del acrónimo de sus nombres, y con esa marca fue referente en la escena hiphopera moderna. Una de sus mayores contribuciones fue la creación de Beatminds, instancia que posibilitó el encuentro y la visibilidad de muchos productores o beatmakers de la escena local y que alcanzó una importante proyección. Se recuerda la producción de primeros mixtapes de hip-hop, junto con sesiones a cuatro tornamesas con DJ Spacio. Entre sus cruces y colaboraciones DJ Dacel trabajó con gente como Panthy, Pera Prezz, Felamusic, Ceaese y Kinética, sobre todo en su disco de triple volumen Hyadum (2021), además del EP colaborativo 97 (2026), con Ana Tijoux.
Makiza es un nombre fundamental del hip-hop chileno de la primera década del siglo, y su legado de tres discos abrió nuevas vías de influencia para el desarrollo del género en el país. Su interrumpida carrera puede resumirse además en una frase con la que alguna vez el propio grupo definió su relación: «En el amor puede pasar cualquier cosa». Con sucesivos períodos de separación y reunión, el grupo concluyó definitivamente su romance a mediados del año 2006, luego de un destacado e influyente trabajo de casi una década; el cual hoy destaca no sólo por la alta calidad de sus grabaciones, sino también por haber impulsado el desarrollo de músicos más tardes destacados de sobra de modo solista o en otros proyectos, incluyendo a Ana Tijoux, Cenzi y Seo2.
La camada de baladistas salidas desde programas y concursos televisivos tuvo su contraparte en la universidad y Paola Guerrero es una de las voces que nivelaron la balanza entre el TV pop y el pop de academia, junto con solistas como Consuelo Schuster, Paula Herrera o Carla Flanagan en la Escuela Moderna de Música, una de estas factorías de cantantes.
Fueron el conjunto masculino más importante adscrito al Neofolklore, pero incluso antes de que en Chile comenzara a usarse ese término, los integrantes de Los Cuatro Cuartos se ocupaban en investigar la música de raíz de diferentes partes del mundo para adaptar algunas de esas ideas a la estructura de la tonada chilena, preparando así el cambio que luego producirían en el cancionero local. Si bien su estampa pública era la de un conjunto vocal —sus elaboradas armonías son una de sus marcas distintivas—, en privado esos mismos intérpretes mantenían encenditos debates sobre folclor, jazz y la música internacional que hoy se calificaría de étnica. En esa formación rigurosa y en esa mirada atrevida se explica parte importante de su éxito, importante en sociedad, pero también vehículo para proyectar el talento individual de nombres fundamentales de nuestra música popular, como los de Pedro Messone, Luis Chino Urquidi y Willy Bascuñán.
El librepensamiento de un percusionista como Juan Coderch hizo posible que mundos tan históricamente “opuestos” como la música desde la academia y la música desde la calle pudieran conectarse en ciertos instantes. Coderch no sólo revolucionó la mentalidad y las capacidades técnicas de un percusionista sinfónico, sino que igualmente fue un ejemplo de versatilidad estilística, uno de los más agudos y respetados percusionistas de la música popular chilena desde los años '80.