2000
La vida musical del cantautor Javier Labbé es rica y sincrética, tal cual su música y su poesía, fiel reflejo de los diversos espacios donde aprendió este arte que se cultiva entre vivencias comunes. Una colección inmensa de vinilos y altas torres de casetes y CDs de los más variados ritmos y estilos; la guitarra y la voz de su padre, el piano de su abuela y tardes de estudio frente a ese instrumento fueron los primeros indicios de una fuerte afición musical que se despertaría con todo el ímpetu de la adolescencia.
Lo más cercano a la figura de la radiante lady crooner practicando swing en hoteles de lujo, en Chile tuvo nombre y apellido durante los 2000: Alexandra Inzunza. Una de las cantantes de jazz que nutrieron la escena con glamour, sentido de la puesta en escena, conocimiento acabado del repertorio clásico de los standards tradicionales del género y un manejo del inglés superior (dado por los primeros años junto a su familia en Sidney).
Trío de música experimental nacido desde la Universidad Católica, a partir de la experiencia del guitarrista Marco Palma, como alumno de composición. El conjunto, que operó como núeclo de rock, con guitarra, bajo y batería, dio, sin embargo, mayor protagonismo a los materiales sonoros, obtenidos de objetos de la vida cotidiana. La banda perteneció a una generación de cultores de música improvisada durante la década de los 2000, junto a nombres como Payaya, Dolores Fiuler, Sollec y Yonhosago.
La unión del último vocalista de Los Santos Dumont y tres ex integrantes de la banda independiente Sintra dio forma a Casanova, el proyecto en el que al fin el cantante Julián Peña pudo lucirse como compositor. Sus álbumes han desarrollado el interés de sus integrantes por un pop bien facturado, con ganchos en los estribillos, texturas de guitarra eléctrica y versos de sorprendente cercanía al oyente. Aunque en 2007 se anunció su separación, Casanova volvió a ofrecer conciertos en el verano de 2014, tras lo cual comenzó la preparación de un nuevo disco, concretado cuatro años más tarde.
Si Horacio Salinas ha sido el director histórico de Inti-Illimani, si Jorge Coulon ha sido su mejor vocero y José Seves ha tenido la voz más poderosa del conjunto, entonces Horacio Durán ha sido el rostro más característico de este fundamental conjunto chileno. Integrante del grupo desde sus inicios, Durán es el hombre identificado con el charango en la alineación de Inti-Illimani, así como el más carismático y cercano al borde caribeño que el conjunto ha desarrollado a lo largo de su carrera. Reconocible además por el pelo cano que lo caracteriza desde el regreso del conjunto a Chile tras el exilio, el músico ha desarrollado un trabajo propio en paralelo al grupo. De este modo integró el conjunto chileno-italiano Trencito de los Andes, con el que grabó el disco Escarcha y sol (2000), y es también parte como solista de la comunidad de charanguistas chilenos y como tal figura en los discos colectivos Charango: autores chilenos (2001) y Charango: autores chilenos, vol. 2 (2016).
Diego Álvarez llegó a la cantautoría solista luego del paso por Mecánica Popular (1999) y Bocallave (2005), sin que ambos planos entraran en conflicto entre sí. Su formación de algún modo auguraba su deseo de trabajar en solitario. Álvarez estudió en la Escuela Moderna de Música Composición y Arreglos en Música Popular para luego perfeccionarse en jazz con profesores como Jorge Díaz y el legendario Panchito Cabrera (con quien integró en 1999 la agrupación Santiago Hot Club). Pero fue su tiempo de trabajo junto a Mecánica Popular lo más definitorio en su formación de guitarrista.
Tras su participación en la versión argentina del reality show "Gran hermano" en 2007, Mariela Montero se instaló en Chile para integrarse en 2009 al elenco de "Pelotón VIP" e iniciar de este modo una carrera en la industria del entretenimiento, como modelo y activa participante de programas de telerealidad. Esto la llevó a ganar un espacio en el circuito de celebridades durante esos años.
El nombre de Ofelia María Gana Aguilera es referencial en el canto campesino centrino, pese a que se inició recién a sus 30 años en el oficio. Antofagastina de nacimiento, terminó situada en la localidad de Salsipuedes, en la comuna de Malloa. Ha sido compositora de canciones folclóricas pero sobre todo intérprete, recopiladora y cultora y defensora de la antigua vihuela chilena. En 2012 recibió la distinción gubernamental de Tesoro Humano Vivo.
Parte de una numerosa familia vinculada a la música, Fa García ha encauzado su vocación creativa en áreas diversas, lejanas casi siempre a la exposición pública. Pianista, cantante y compositor, el músico integró durante los años ochenta el grupo Plástico, y ha musicalizado numerosas bandas sonoras para televisión y comerciales.
El bolero de puerto es un tipo de género musical cargado no sólo por sus señas formales sino también por el involucramiento biográfico que muchos de sus mejores cultores tienen con él. Aunque nació en los años ochenta, Demian Rodríguez está enlazado a esa larga tradición que en Valparaíso y San Antonio marcaron antes de él cantores como Jorge Farías, Ramón Aguilera y Rosamel Araya, y conjuntos como Los Chuchos. Su música es por un lado un homenaje a esa línea de música sentimental y bohemia, pero también la prueba de sus propias dotes de cantautor. Ha elegido insertarse en una historia que le resulta cercana, aportando a ella con nuevas ideas, versos y melodías.
De una conjunción de estilos metaleros de diversas intensidades surgió en 2000 Audiopsicótica, banda en busca de una puesta en escena inquietante y de referencias sombrías, asociable al metal chileno del siglo XXI. Vario cambios de integrantes marcan su historia, que ha tenido un desarrollo continuo a lo largo de los años, con publicaciones en disco desde un primer EP en 2003.
El canto, el guitarrón, la paya y la poesía popular son todos ingredientes de la tradición que se encuentran en Pedro Yáñez, uno de los más persistentes cultores del canto en Chile. Nacido en la ciudad sureña de Campanario, conoció desde esa cuna la raíz tradicional antes de llegar a Santiago, donde estuvo entre los fundadores de Inti-Illimani y del Dúo Coirón e inició su carrera entre movimientos tan principales como la Nueva Canción Chilena, el Canto Nuevo y el canto a lo poeta, del que ha sido uno de los mayores impulsores hasta hoy. Un nuevo hito en su camino fue el popular elenco de payadores que formó en 1980 junto a Santos Rubio, Jorge Yáñez y Benedicto Piojo Salinas, previo a su trabajo desarrollado desde entonces como abanderado de la paya en asociación con Eduardo Peralta y Cecilia Astorga, entre otros. En 1999 ganó el Premio Nacional de Música Presidente de la República.
Más que un grupo musical, La Isla de la Fantasía es el principal e histórico conjunto de cantores e instrumentistas dedicados a la cueca y la música popular en Valparaíso, y representa tanto una sede natural de unos precursores de la canción porteña como un punto de encuentro activo entre esos hombres y mujeres experimentados y las nuevas generaciones interesadas en esa tradición.
Octopus fue una banda de rock progresivo instrumental, nacida en el seno de la escuela de música Projazz, en Santiago. Su trabajo se basó en composiciones propias, interpretadas desde una plataforma de amplia experiencia y estudios de todos sus miembros. Ellos definieron su música como «basada en juegos rítmico-melódicos, contrapuntos y cambios de cifras junto con otras situaciones musicales, que junto con la potencia de cada integrante, dan como resultado un sello propio y característico».
El versátil saxofonista Raúl Gutiérrez es uno de músicos más prolíficos en el jazz chileno. Su historia, siempre escondida y lejana debido a su larga estadía fuera de nuestras fronteras, está asociada al latin jazz, la música afrocubana y la música tropical, además del liderazgo de una serie de big bands. Es el fundador y director de Irazú, proyecto que desde comienzos de la década de 1980 condujo en Alemania y que luego sustuvo en una larga permanencia entre Cuba y México desde la década de 2000. Bajo el cartel de Raúl Gutiérrez & his Cuban Big Band o bien como Raúl Gutiérrez y sus Estrellas Cubanas, el saxofonista, director y arreglador chileno abordó abundantes repertorios de música cubana, son, bolero, mambo, salsa neoyorquina y standards jazzísticos cubanizados en una serie imparable de álbumes publicados a partir de 2010.
Los grupos o proyectos paralelos les permiten a los músicos desarrollar intereses con los que complementar su quehacer principal. Es una fórmula que, entre 2005 y 2006, también adoptó el guitarrista y cantante de Weichafe (antes en Bambú), Angelo Pierattini. El músico se mantuvo brevemente al frente de este trío que también integraron la bajista Masiel Reyes y la baterista Carolina Arévalo, ambas del grupo Lilits.
De todos los tríos jazzísticos que lideró el guitarrista Pedro Rodríguez, sólo uno llamado Dead Man adquirió total autonomía y un discurso de proyección que logró llegar al estudio de grabación. El resultado fue Dead Man plays Dead Man (2006), único álbum de este power trío con una música moderna elaborada desde distintos frentes: jazz, rock, folk, fusión. Tras su tercera salida del país, Rodríguez se reunió con su antiguo colaborador de La Banda del Capitán Corneta, el bajista Nelson Arriagada, y sumó al baterista alemán Dieter Zipper Schmigelok, quien había realizado una larga y versátil carrera como sesionista y sideman en Europa.
Después del reinado juvenil que gozó la bailarina y cantante pop Karen Paola en sus años en “Mekano”, iba a ser otra figura tan popular como controversial la que dominaría las pantallas de la mediatarde en un programa adolescente. Natalia Rodríguez llegó a “Yingo” con 18 años y con el seudónimo de Arenita. Así era conocida en el circuito de fiestas “pokemonas”, tribu urbana a la que pertenecía. En 2007 se integró a este programa juvenil de Chilevisión, y no sólo impuso ahí su fuerte personalidad. De esta manera siguió avanzando hasta grabar un disco de canciones pop y ritmo de reguetón, titulado homónimamente. Arenita se convirtió en una siguiente figura musical desde la plataforma televisiva, que ya había lanzado en un lapso de cuatro temporadas a las bailarinas Yamna Lobos y Kathy Barriga y las celebridades de reality shows Angélica Sepúlveda y Jenny Contardo. Pero fuera del circuito televisivo primero y fuera de Chile después, desde 2018 siguió una vida en Suecia, lejos de la música y la televisión.
A lo largo de tres décadas, Alejandro Gaete ha sido un versátil músico de la industria local. Fue guitarrista de pop, rock, fusión y jazz, integrante de orquestas televisivas, sesionista en vivo y estudio, arreglador y productor musical y autor de canciones festivaleras. Su vida como músico solista se inició entrados los años 2000, con la edición en discos de sus canciones y temas instrumentales.
La cadena de canción chilena forjada desde Valdivia a guitarra y voz tiene en Camilo Eque un eslabón destacado, por la seriedad de su dedicación y el alto nivel de sus colaboradores. El cuidado por la palabra, y el vínculo entre su composición, naturaleza y raíz latinoamericana distinguen hasta ahora el trabajo de este autor, cuyo sonido se ha ido enriqueciendo con los años en una disposición sonora de conjunto, con timbres diversos y ritmos integrados.