Alüzinati

Alüzinati tardó mucho tiempo en reponerse de la deserción de Anita Tijoux. Era la frontwoman del más fuerte y agudo proyecto chileno sobre el jazz electrónico a mediados de los 2000, que se había convertido en el sucesor de la experiencia inicial del grupo Cyberjazz. Ambas bandas tuvieron a diestros improvisadores en sus líneas y generaron una nueva forma de enfrentarse a los grooves musicales. Todo lo que tuvieron de pop grupos como LaMonArt, Ovolo o Feria, Alüzinati lo tuvo en música soul. Y todo lo que estas mismas bandas tuvieron en soul, Alüzinati lo tuvo en acid jazz (aunque para ellos el concepto más directo fue el de nu jazz).

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Años

Santiago, 2003 -

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Integrantes

Anita Tijoux, voz (2003 – 2004).
Ariel Pino, teclados (2003 – •).
Cristóbal Pera Pérez, guitarra (2003 – •).
Jaime Ferrada, bajo (2003 – 2005).
Carlos Cortés, batería (2003 – 2007).
Agustín Moya, saxo tenor (2003 – •).
Sebastián Jordán, trompeta (2003 – •).
Roberto Trujillo, bajo (2006 – 2010).
Roberto López, bajo (2010 – •).

Iñigo Díaz

El proyecto se gestó en los inicios de 2003, en el reencuentro de dos ex colaboradores de Los Tetas: la cantante de Makiza a su regreso de un período en París, y el pianista Ariel Pino, quien por entonces estaba dejando su participación en los quintetos bop que lideraba junto al tenorista Max Alarcón y participaba además como versátil teclista en las bandas fusión de Pedro Villagra. Ambos músicos estaban abriendo sus sensibilidades hacia la música pop negra. Uno desde el hip-hop (hacia Me’Shell NdegéOcello) y el otro desde jazz (hacia Herbie Hancock), más allá de la motivación de recrear el tema central de la serie de animación “Capitán Futuro”, que los había congregado inicialmente. Pero aquellas sesiones inéditas se transformaron en las primeras maquetas de las canciones que luego una banda inspirada en Brand New Heavies y Head Hunters, de nombre Alüzinati y con Tijoux en las voces y Pino en los viejos pianos amplificados, pondría en su debut el 8 de agosto de 2003 en una Sala SCD colmada.

Una sección rítmica eléctrica de alto voltaje y groove llegó a la planta. Estaba formada por el guitarrista Cristóbal Pera Pérez, el bajista Jaime Ferrada (ex sideman de Ricardo Arancibia) y el baterista Carlos Cortés, quien también provenía del jazz y en ese momento permanecía como hombre estable del cuarteto del guitarrista Nicolás Vera. Poco después se sumaron los vientos con la explosiva dupla de nuevos bopers: Agustín Moya (saxo tenor) y Sebastián Jordán (trompeta).

Más que un septeto, Alüzinati quedaba configurado como una bomba de tiempo en el escenario. Aunque sólo hasta la actuación del 25 de junio de 2004 en la Sala 2 de Concepción, que se registra como la última vez que el grupo tuvo a Tijoux frente a un micrófono. Al poco tiempo ella se unió a la reconstitución de Makiza y Alüzinati entró en un receso que incluso llegó a entrampar la salida de Pirinola power, uno de los álbumes más esperados de 2004.

Entonces Ariel Pino reorganizó el proyecto y luego del silencio obligado, Alüzinati dejó de ser una banda y se transformó en un sistema de sonido, donde la labor de postproducción en el estudio cobró gran valía, el sonido se hizo milimétrico y las canciones inconclusas fueron grabadas por un grueso staff de solistas que dieron al conjunto distintos caracteres: Pedro Foncea, Diego Capi Calderón (del grupo hip-hop Rapaces), Javier Barría y Consuelo Schuster entre otros. Finalmente Alüzinati recuperó su posición, pudo editar Pironola power (2007) con Roberto Trujillo (entonces en el grupo pop-soul LaMonArt) en el bajo y se reconstituyó como la avanzada banda que fue en los comienzos.

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