1990
Diez años de experiencia en grabaciones, giras continentales, premios y alta difusión junto a Los Tetas dejaron a Tea Time en una privilegiada posición como solista. El principal rimador y compositor de esa banda consiguió tener su disco propio en 2009, presentado entre otro montón de proyectos (incluso un libro de poesía) que reflejaba la diversidad de sus inquietudes. Camilo Castaldi, su nombre real, ha colaborado con varios músicos chilenos y ha sido parte también de grupos como Funk Attack y Criminal Jazz. Su trayectoria en la música muestra una extensa pausa, hacia 2017, debido a graves y públicas acusaciones de violencia contra una ex pareja, entre otros delitos, y que determinaron su expulsión de cualquier proyecto asociado a Los Tetas.
Uno de las pocas bandas chilenas que desde los márgenes de la industria ha tendido puentes entre décadas ha sido Fiskales Ad-Hok. Muchos nombres asociados al punk surgidos en medio del interesante momento creativo que motivó la resistencia a la dictadura fueron quedando en el camino o se vieron agotados una vez que Chile entró en la transición democrática. Pero Fiskales Ad-Hok ha ido encontrando con los años nuevos blancos de denuncia, ampliando su grito hasta asegurarse de que a nadie le sea fácil evadirlo. Su discografía, su trayectoria, y sus decisiones de autogestión la convierten en un grupo de referencia para el punk, la canción de denuncia y el rock independiente en nuestro país. Late en sus discos un mismo pulso de arrojo y disconformidad, capaz de convertir sus canciones en dardos veloces contra autoridades, promesas vacías y, a veces, hasta contra ellos mismos. Su sistema de trabajo autogestionado ha resultado de gran influencia para varias bandas formadas a la luz de su ejemplo, y demuestra que incluso un grupo de punks chilenos está capacitado para manejar su propia empresa (el sello C.F.A.), organizar giras a Europa, y agitar los escenarios locales sin más ayuda que la de sus fans. «Antifascistas, antisexistas y a favor de la autogestión», según propia definición, Fiskales Ad-Hok es, además, un grupo de características únicas en la historia de nuestro rock, con vaivenes en su historia y formaciones pero un trabajo activo por más de cuatro décadas. En febrero de 2025, la banda anunció una pausa que se hizo efectiva de inmediato.
Inspirado en la imaginería de García Márquez como base de un mundo latinoamericano paralelo, Makondo (o Macondo en algunas ocasiones) fue una breve transición musical entre los tiempos de los grupos Cometa y La Marraqueta. Impulsado por el bajista Pablo Lecaros, quien había quedado huérfano tras la disolución no anunciada del primero de estos elencos de jazz fusión, se organizó como un quinteto al que ingresaron otros músicos surgidos en los '70 y '80: Alejandro Chupete Vásquez (saxo alto), Roberto Toti Monsalve (piano), Alejandro Álex García (batería) y Santiago Santa Salas, (percusiones). Makondo trabajó principalmente en taller con la idea de mostrar un sonido de fusión que uniera las raíces folclóricas con el jazz de la vanguardia en aquellos tiempos. Como resultado de ello surgieron dos composiciones fundamentales de Pablo Lecaros, que fueron grabadas por Makondo en el disco colectivo Jazz Chile (1990), y luego ingresaron al repertorio de La Marraqueta, del que el bajista fue cofundador en 1992: "Chorinho para Bird" y la fundamental "Tonada para la pachamama".
La producción musical ha sido el campo principal de trabajo para Claudio Quiñones, aunque entre sus muchos encargos es posible también rastrearle canciones propias. Era ya un nombre de sesión prestigiado para cuando debutó, en 2002, con el álbum Fármacos, el cual trabajó por completo en solitario. Años antes había formado parte de la rearticulación del grupo Viena. Con todas esas experiencias, el autor se siente cómodo con la autodefinición de «constructor de canciones».
El guitarrista Pedro Frugone asumió la música como vocación temprana, y ha sido hasta hoy persistente en su trabajo y leal a ese llamado. De entre las muchas bandas de las que ha formado parte, las más importantes han sido Anachena, Viena y sobre todo La Ley, con quienes tocó por casi veinte años. Ha colaborado con diversos músicos locales, y en 2007 publicó un álbum solista.
A través de una extensa carrera dirigida por su firme y a la vez dulce sello de autora, Isabel Parra se ha destacado como una de las más reconocibles voces de la música popular chilena, más allá de sus excepcionales vínculos familiares. La hija de Violeta, hermana de Ángel, sobrina de Roberto y madre de Tita —por nombrar sólo a algunos de sus parientes destacados en la canción— se caracteriza por una pluma delicada, pero de ácida observación cuando así lo dicta la contingencia; y es entre estos dos polos que se debaten sus más importantes composiciones. Es, entre otras cosas, la gran voz femenina de la Nueva Canción Chilena.
Homero Caro es uno de los exponentes que a comienzos de los años '70 conjugaron el canto comprometido con el interés por el folclor y el movimiento de la Nueva Canción Chilena, con la influencia directa y el apoyo de figuras mayores como las de Violeta Parra y Víctor Jara.
Para la historia del bolero chileno, Los Hermanos Arriagada son quienes popularizaron en ese ritmo la gran canción del compositor Armando González Malbrán, "Vanidad", originalmente escrita como un foxtrot lento (o slowfox). Pero en el recuerdo de los seguidores de la canción romántica se cuentan como imprescindibles también sus versiones para “Poema”, “Sigamos pecando” y la traducción de “Nathalie”, la famosa canción del francés Gilbert Becaud. Un canto de tres voces al unísono apoyado en sobrios pero imaginativos arreglos orquestales fue parte de la marca de un conjunto que probablemente consiguió más difusión fuera de Chile que en su propio país, y que encontró un modo diferente de presentar lo que en los años sesenta era casi un subgénero: el de los boleros a trío.
Conocida como actriz de teatro y televisión, la primera disciplina artística de Amaya Forch fue, sin embargo, el canto, que estudió en la Escuela Moderna de Música y que ha desarrollado de modo más consistente desde alrededor del año 2000. Además de una serie de grabaciones, Forch participó del musical El hombre de la mancha y ha sido jurado de programas televisivos de talentos. Los discos de sus primeros tiempos como cancionista se concentraron principalmente en repertorios latinoamericanos del bolero, la copla y la canción romántica; además de una incursión en el folclor chileno con La consentida (2012) y de colaboraciones con el maestro del piano Valentín Trujillo. En 2019 actuó como voz solista en los conciertos de reinvención de repertorio llevados a cabo por el director Sebastián Errázuriz y el Ensamble MusicActual.
Osvaldo Leiva es un cantautor que perteneció al movimiento cultural y musical del Canto Nuevo durante la década de 1980, pero que también tuvo presencia en espacios de la música en televisión de la época. En 1982 ganó el concurso del programa "Chilenazo" con su canción más famosa, "El flaco Chile", y luego participó en dos versiones de la competencia nacional para el Festival OTI. Profesor de música, compositor y con un virtuoso dominio de la guitarra, nunca editó un disco durante la dictadura de Pinochet, y sólo registró algunas canciones aisladas con autoproducción. A fines de los '80 dejó la música para iniciarse en la apicultura. Resultado de esa experiencia es una obra que sobrepasaba la cantautoría y la trova donde se había desempeñado: la "Suite Miel, música del ballet de las abejas", compuesta en 1994 como una obra situada en el espacio de la música de tradición escrita, y que llegó a ser incluida en programas de la Orquesta Sinfónica de Chile.
Los Tres son el gran símbolo musical de los años noventa en Chile, y sus citas de reunión los han consolidado también como una sociedad clásica. Si bien su sonido se concibió y desarrolló como el de una banda de rock, con el tiempo expandió las fronteras del género, pues ha explorado también otras zonas —a veces, desconocidas o desvalorizadas— de la tradición musical. De la cueca a la balada, con algo de Nueva Ola y Nueva Canción Chilena, Los Tres han condensado en su discografía una mirada refinada sobre Chile y su pasado musical, con uno de los mejores sonidos logrados por una banda local desde los primeros ensayos locales de rock. En Los Tres confluyeron inicialmente el talento de cuatro instrumentistas de excepcional preparación, todos los cuales han mantenido destacadas carreras musicales también por fuera de su compromiso con el grupo. Desde el año 2000, cuando esa formación original anunció una pausa de trabajo, la historia de la banda siguió entre interrupciones, rearticulaciones, cambios de integrantes y la reunión de su formación original en 2023.
El guitarrista Alberto Cumplido fundó Quarto Mundo en Barcelona en 1984. Un proyecto de ensamble de cámara —de intermitencia entre actividad y silencio— ideado como una vía de acceso y proyección de cierta música de su catálogo que no estaba escrita para guitarra solista, duetos (con el percusionista Ricardo Vivanco) o tríos de jazz contemporáneo.
Gameover fue el grupo con más vocación pop del circuito de rock independiente de comienzos de los años 00. Iniciados en círculos punk y en torno al pop ingenuo del sello Gatomo, ganaron marcas como su actuación con Stephen Malkmus en el Teatro Novedades en abril de 2002, , el triunfo en el concurso de nuevas bandas del programa radial ‘‘Super 45’’ (2001) y sus tres canciones en la película Los debutantes (2003), incluida una versión de ‘‘Creo que te quiero’’, del grupo Nadie. El nombre no se dice en inglés. Se pronuncia ‘‘gameover’’.
Con la consigna de "tradición de la cueca porteña", Los Paleteados del Puerto han sido músicos esenciales en la historia de la cueca en Valparaíso, por su identidad de cueca urbana y por los años de experiencia que acumulan sus integrantes incluso desde antes de la formación del grupo, a comienzos de 1991. El conjunto surgió a instancias del veterano arpista Alberto Rey, el mismo del Dúo Rey-Silva, que comenzó a tocar con ellos en Valparaíso, y se los llevo a Santiago a grabar sus dos primeros discos, Alberto Rey y Los Paleteados del Puerto (1991) y el álbum colectivo Cuecas electorales (1992).
Como muchos en su gremio, los DJs, productores y músicos electrónicos Ricardo Villalobos y Lucien Nicolet han elegido varios seudónimos para ir publicando los diversos discos, remezclas y singles que pueblan sus respectivas discografías. Sense Club es uno más de esos nombres, uno que en la práctica identifica las ediciones y presentaciones en vivo que ambos vienen desarrollando desde 1998, poco después de conocerse en Santiago de Chile.
«Preservar en la conservación histórica del repertorio popular bailable de todos los tiempos en Chile», es cómo esta orquesta define la orientación de su trabajo, y en esa definición hay pistas sobre los cauces de su sonido pero también sobre su conciencia al hacerlo circular. Rumberos del 900 se alista en la tradición de grandes orquestas de baile que han trabajado en Chile desde los años '40, y avanza en pleno siglo XXI en un pulso afrocaribeño, rigor interpretativo y repertorio que se conecta con ella, de la Orquesta Huambaly a la Ritmo y Juventud (entre sus influencias, también mencionan a combos extranjeros clásicos, como los de Pérez Prado y La Sonora Matancera).
En la comuna santiaguina de San Bernardo surgió el primer grupo de la cantante Denisse Malebrán. Fue un cuarteto de dream pop formado entre compañeros de colegio, que alcanzó a publicar un único álbum antes de su disolución (Turbomente (1997) fue el primer álbum en formato CD-Rom lanzado alguna vez en Chile). Con lecciones formales de canto y sincero entusiasmo por la música, Malebrán se vislumbraba como promesa dentro de la música chilena, aunque hubo que esperar, primero, su paso de Turbomente a Polaroid —junto a los hermanos Mauricio (Sokio) y Daniel Díaz—, y, al fin, a su definitivo ingreso a las filas de Saiko.
El tránsito entre Chile y Francia ha marcado la trayectoria de María Paz Santibáñez, una pianista que ha tocado en las principales salas del país, ha desarrollado una carrera internacional como concertista y ha grabado discos en los que autores europeos se encuentran con compositores chilenos. Habiendo sufrido la violencia de la dictadura militar en los años 80, su trabajo también ha tenido un foco en la promoción de los derechos humanos y un concepto que ella ha definido como “memoria y futuro”.
El cerebro y motor del grupo nu jazz Alüzinati fue un agudo conocedor de los teclados setenteros, y seguidor de músicos funk como Herbie Hancock o Bernie Worrell. Toda una estética que se vio reflejada en sus composiciones para Alüzinati. Sin embargo Ariel Pino arrastra una trayectoria como pianista de jazz en ese circuito desde mediados de los '90, que a la larga lo transformó en un teclista ambivalente: en el swing con el piano Steinway, y en el groove para los pianos Rhodes, Hammond y Clavinet. Su manejo de estos sonidos electrónicos y lenguajes lo llevaron a integrarse al Ángel Parra Trío en 2013.
Humberto José Miguel González pasó a la inmortalidad como Pollito, uno de los representantes de la denominada bohemia tradicional porteña, que animó en Valparaíso desde mediados del siglo XX y hasta entrado el siglo XXI. El piano fue su principal instrumento, con el que dominó un abanico sonoro que abarca desde el tango a la cueca, y el tradicional bar Cinzano fue el territorio donde su nombre quedó asociado para siempre a un patrimonio popular porteño, que se forjó en la cotidiana experiencia de la música en vivo antes que en la producción discográfica.