2010
Del grupo de cantautores que comenzó a destacar en Chile a partir del año 2000, Nano Stern ha sido una de los más poderosos y de más amplio alcance. Su estilo se distingue en parte por su asombroso oficio sobre la guitarra, así como su libertad vocacional para plantearse desde un inicio como un músico itinerante y de apuesta global. Aunque a los ojos masivos Stern constituye un firme músico solista, sus primeros trabajos estuvieron asociados a los grupos Matorral y Mecánica Popular, incluso como músico adolescente. Sin embargo, fue su posterior partida a Europa a los 19 años de edad la que fortaleció un camino trazado por él mismo. Desde entonces ha publicado sus discos con presencia incesante en festivales de jazz, folk y fusión en los puntos más inesperados del planeta y ha conseguido un estatus entre los cantores chilenos más importantes en el inicio del siglo.
Artista sonora y exponente de la música experimental, Valentina Villarroel explora el sonido como el testimonio de la historia y de la geografía, y en ese sentido se ha planteado como paisajista sonora. Principalmente en recorridos por los territorios de la Región del Biobío, de donde proviene, y políticamente desde la puesta en relieve de los espacios de la naturaleza, la flora, la fauna y la geografía sureña, parte fundamental de los conflictos ecosociales. Los registros sonoros de Villarroel equivalen a auténtica composición musical. Cuantiosos trabajos suyos desarrollan este enfoque sobre el sonido como centro de las narraciones. Se puede apreciar en álbumes como Hechos en casa (2012), Pequeñas composiciones (2014), Paisajes sonoros I (2014), Confinacústico. Paisaje sonoro de Contulmo (2017), Paisajes urbanos (2018) y el registro del sonido del estallido social ocurrido en el Gran Concepción, en el serie 18 de octubre (Chile despertó) (2019). Ha participado en diversas instancias creativas y de investigación, como los festivales Tsonami de Valparaíso o las experiencias denominadas Caminatas de Escucha. Junto a la artista visual Camila Cijka es cofundadora de Aoir Laboratorio Sonoro, cuya propuesta interdisciplinaria rescata el sonido como marca fundamental.
Diversas caras adoptó el cuarteto Amarga Marga durante su breve pero dinámica trayectoria, aunque constante fue su gusto por las canciones de vocación pop, las letras de temáticas generacionales y la intensidad de sus actuaciones en vivo.
Aunque es un renombrado músico en la escena de la cueca, Lucho Castillo tiene un lado pop plasmado por primera vez en un EP el año 2012, Música Simple para un mundo complejo, y luego en el largaduración de 2018, Algo fundamental, donde se acercó definitivamente al rock. Lo dice en el primer tema del disco: “No estoy en contra en su totalidad / de la influencia internacional / Ojo con lo que es fundamental”. Castillo ha sido cantante, acordeonista y compositor de Los Tricolores, Los Vinelis y Los Piolas del Lote. Mantiene hasta ahora trabajo constante en vivo y de grabaciones, siempre en colaboración con bandas acompañantes.
Iniciada a mediados de los años '90 en un circuito de pubs y locales capitalinos, poco a poco la voz de Ivonne Jaña fue tomando cuerpo y poderío hasta convertirse en una intérprete de repertorios variados de pop, soul, R&B, balada y blues, e incluso dando un paso más allá en la aproximación del cancionero standard del swing, que ella llevó a puerto durante la década de los 2000. Así, se integró a la abundante escena de voces femeninas en el crossover musical de incios del siglo, con nombres como Consuelo Schuster, Nicole Bunout, Karen Rodenas, Andrea D'Arriarán, Thais Marie y Natacha Montory, entre otras cantantes.
El rasgo distintivo de una generación de voces formadas técnicamente en escuelas de canto popular, fue la versatilidad de los repertorios y Javiera Tagle dio una muestra de ello desde que apareció a mediados de la década de 2000 como una activa intérprete de pop, soul, funk, jazz, bossa nova y bolero. Junto con cantantes contemporáneas como Nicole Bunout, Karen Rodenas, Loretto Canales o Javiera Abufhele, Tagle compartió el gusto por todos esos ritmos y cancioneros diversos desde una formación en Projazz (donde muy pronto se convirtió en académica), pero ha sido más directamente la influencia soulera clásica de Aretha Franklin y luego voces neo soul como Erykah Badu o Jill Scott las que la han impulsado a ofrecer conciertos temáticos y a coliderar el grupo funk La Fuga junto al bajista Álvaro Aguirre. Como solista se ha presentado en espacios como el club El Perseguidor con su trío y en duetos de voz y piano junto a Diego Arístegui.
Nacida circunstancialmente en Santiago pero con larga vida en Temuco, donde tuvo estudios de teatro y danza, la cantautora Giovanna Arce apareció durante los años 2010 con un repertorio de piezas que observan el folclor sureño chileno y que también se nutre de influencias del canto latinoamericano profundo y sus ritmos regionales. Su primer disco es Caleidoscopio (2015).
José Razzano fue un eximio músico uruguayo cuyo talento como cantante, guitarrista y compositor convenció al mismísimo Carlos Gardel de asociarse con él en un dúo de tangos, desde 1911 y por casi quince años. A ese hombre de confianza y referencia le rinde tributo con su nombre otro dúo de apego a la bohemia y el canto en Sudamérica, aunque no sólo tanguero, sino también en la intensidad sufrida del bolero y la cadencia coqueta del vals peruano.
No hay sala de conciertos ni subterráneo donde el cuarteto Bendita Prudencia no pudiera montar uno de sus espectáculos experimentales: rock con instrumentos no afines, improvisación colectiva, puestas en escenas teatrales y canciones existenciales fueron parte de una propuesta que puso a Bendita Prudencia entre los proyectos de la vanguardia musical de su época.
Corderolobo es el pseudónimo del ingeniero y músico Carlos Vargas y que nace de la unión de los apellidos de sus dos abuelas. Vargas, en la primera mitad de los 2000, fue parte de Yupisatam y colaboró con Jirafa Ardiendo, pero el 2010 inició el camino solista, con ediciones discográficas que incluyen libro de cuentos. Sus canciones van desde el sonido acústico al electro pop, y articula desde un charango a un sintetizador.
En la herencia de los ritmos de origen afro como el reggae chileno (Gondwana), el hip-hop latino (La Pozze Latina) y el pop-soul chileno (Matahari), el grupo Da Jungla fue uno de los que dieron pasos en estas tres direcciones. Formados como trío en 2004 con la figura de Vanessa Valdez en el micrófono central, abordó mezclas musicales en la canción pop contemporánea, con temáticas de celebración del cuerpo y también de conciencia social.
Aunque su debut discográfico solista, en 2007, fue una noticia sorprendente dada su previa figuración como animador, el vínculo musical de Sergio Lagos —un periodista conocido masivamente por su trabajo en televisión— ha sido constante. A su trabajo de casi una década junto al dúo Marciano, Lagos sumaba el paso por varias bandas escolares e incluso un período como entrevistador de músicos. Así, su veta de cantautor debe analizarse dentro de un trayecto extenso que no por dispar ha dejado de ser perseverante. Mantiene hasta hoy también al grupo Sergio Lagos & Los Gaffers.
Parte de la generación de mujeres que tomaron espacios en elencos femeninos de cueca durante las décadas de 2000 y 2010, como El Parcito, Las Peñascazo, Las Primas o Las Mononas, Las Pecadoras han desarrollado una propuesta de defensa de género aguerrida y frontal, anticipándose por algunos años al surgimiento decisivo de los movimientos feministas y poniendo en discusión los roles históricos de las mujeres en el universo poético de la cueca, limitadas a las casas de remolienda o a la espera del marido. Principalmente como un dúo formado en Melipilla por Daniela Meza y Claudia Ortiz, también integró el proyecto, aunque brevemente, María Paz Artigas. Enarbolan esa bandera en discos como A morder la manzana (2011), Cuecas de la matria (2014) y Cuecas por rebeldía (2016), además de un proyecto especial de cuecas para la infancia, en el álbum Cuéntame una cueca (2016), donde de paso alteran finales de algunos cuentos universales donde las mujeres también son desfavorecidas.
Camila Illanes Huneeus es Mila Illanes, una de las voces femeninas del circuito del pop independiente, aparecida en 2017 con las canciones "Lejos" y "Me dejaré llevar". Si bien había sido cantante desde su adolescencia se convirtió tardíamente en autora de canciones de corte folk, con las referencias principales de solistas como el estadounidense Bon Iver o el noruego Erlend Øye. Sin embargo su encuentro con productores variaría considerablemente el enfoque del material original hacia un pop declarado. En ese reajuste ella trabajaría con Marcelo Aldunate, quien había participado en los inicios de Francisca Valenzuela, y con Claudio Quinoñes, con producciones para Nicole (en los '90) y Coni Lewin (en los 2000). Al alero de ambos nombres estrenaría en 2018 su EP debut Tírate con el sello FAQ Music.
La historia solista de Claudio Narea es minoría dentro de su currículo, porque la mayor parte de su carrera musical ha sido militando en bandas: primero en Los Prisioneros, luego en los Profetas y Frenéticos y, entre el 2001 y 2003, de nuevo en la banda sanmiguelina. Acumula tres discos como cantautor, en los cuales ha sido fiel a un rock de raíz bluesera bien ejecutado y de sutil lírica social.
El proyecto musical liderado por la destacada actriz y dramaturga Manuela Infante es Bahía Inútil. El grupo tomó forma con la grabación de su primer disco, montado en un estudio casero de Punta Arenas durante el verano de 2011. Allí se registraron un puñado de canciones de tono melancólico, todas cantadas en inglés (Infante vivió su parte de infancia en Canadá), y que luego contó con la producción de Fernando Milagros, parte del grupo durante unos años. Es un trabajo que su cantante asegura que «surge del placer de cantar y llorar cantando». Su nombre es una referencia a una zona de Tierra del Fuego que se llama justamente así (por ser un sector que, aunque geográficamente es una bahía, no tiene los requisitos para albergar barcos), y que conjuga bien el concepto de su música: «Un territorio que se caracteriza por ser de pura desolación y silencio, pero, a la vez, grandioso y sobrecogedor. Un espacio que no sirve para más que emocionarse».
Si bien fue uno de los alumnos nominales del virtuoso guitarrista Emilio García, para cuando Armando Ulloa se encontró en 1999 con Pedro Rodríguez liderando al Marx Trío, algunos de sus conceptos musicales fueron trocados de manera automática. De la lógica de la serie de acordes del jazz straight ahead o el sonido tipo fusión, Ulloa pasó a la expansión tímbrica y un trabajo de composición siguiendo la línea de hombres como Bill Frisell o Ben Monder, a la cabeza de tríos con algunos de los más sobresalientes jazzers de la generación 2000.
Para el más jazzista de los integrantes de Akinetón Retard, la categoría de "músico incomprendido" dentro de la escena jazzística estuvo lejos de convertirse en un estigma. Por el contrario, este mismo hecho posicionó a Cristián Bidart como un solista ligado a un circuito de avanzada subterránea que permitió que proyectara su propio punto de vista sobre el jazz avant-garde. Su trabajo durante la década de 2010 se amplió, incluso, a investigaciones sobre la percusión chinchinera.
No pudo existir una declaración de principios más directa que la juvenil expresión "¡viva la noche!" para una figura pop como lo fue Karen Paola (Karen Liecelotte Bejarano Flores). Su primer álbum llevó el título de Viva la noche (2004), y fue editado a través de Mega, la estación televisiva que contó con el popular rostro de una joven que catapultó al estrellato. Un disco de paso que vino a describir a la eufórica generación adolescente de los 2000 a través de baile, karaoke, búsqueda de la fama y muchas horas de televisión en tiempos anteriores a las redes sociales. Karen Paola fue definida por los medios como "la diva del pueblo".
En paralelo a su trabajo junto a Los Jaivas, hacia el año 2010 el guitarrista Ankatu Alquinta comenzó a trabajar en varios proyectos vinculados al jazz. Todos ellos, al final, derivaron en Chilatin Beats, camino de fusión electrónica y sonidos latinoamericanos que, hacia el comienzo del año 2011, se consolidó con la sociedad del músico electrónico Dorian Chávez, DJ de dilatada trayectoria.