2010
Con la consigna de "tradición de la cueca porteña", Los Paleteados del Puerto han sido músicos esenciales en la historia de la cueca en Valparaíso, por su identidad de cueca urbana y por los años de experiencia que acumulan sus integrantes incluso desde antes de la formación del grupo, a comienzos de 1991. El conjunto surgió a instancias del veterano arpista Alberto Rey, el mismo del Dúo Rey-Silva, que comenzó a tocar con ellos en Valparaíso, y se los llevo a Santiago a grabar sus dos primeros discos, Alberto Rey y Los Paleteados del Puerto (1991) y el álbum colectivo Cuecas electorales (1992).
El nombre de Uwe Schmidt excede con creces la escena chilena, y sus múltiples seudónimos deben pesquisarse no sólo en su natal Alemania, sino en cada foco significativo para la música electrónica global; de Tokio a Nueva York, de Buenos Aires a Goa. Pero el hecho de que Schmidt haya fijado por varios años residencia en Santiago de Chile (desde 1997, y en parte por el nacimiento de su hija junto a la tecladista chilena Cecilia Aguayo) lo convierte en un referente cercano, que además no ha cesado de establecer vínculos de trabajo con músicos y gestores locales. Su discografía es un mapa extendido (probablemente imposible de fijar al detalle), de fronteras móviles y disposición siempre dinámica.
Juan Pablo Izquierdo es uno de los actores más relevantes de la música chilena del siglo XX y comienzos del XXI. Director de vasta trayectoria internacional, con experiencias en Estados Unidos y diversos países de Europa, uno de sus focos ha sido el estreno y promoción de la música contemporánea. Claudio Arrau, León Schidlowsky, Fernando Rosas, Juan Orrego Salas y Pablo Garrido son apenas algunos de los músicos chilenos con los que estableció importantes vínculos, como parte de un recorrido que lo llevó a obtener reconocimientos como el Premio Nacional de Artes Musicales en 2012.
Aunque nacido en Chile, su paso durante su infancia y adolescencia por distintos puntos de América Latina forjaron a Mike de la Cruz con una personalidad musical híbrida, que reventó en el 2011 con un disco debut y un explosivo single, de abrumadora difusión radial y televisiva: "Tu boca". Un "reguetón andino", como él lo define, que combina los rigores del género – letra con alusiones sensuales y una bailable rítmica- con instrumentos como el charango y el tiple (que en el disco lo graba el integrante de Quilapayún, Ismael Oddó). Tras estudiar teatro y canto lírico en los años '90, y con experiencias en bandas más cercanas al rock, Mike de la Cruz comenzó su carrera el año 2011.
Una cantautoría que no omite los atributos de la canción pop aunque sitúa sus atmósferas melancólicas siempre en ese universo poético personal, conduce la música de Francisca Quintero. Es parte de una generación de compositoras guitarra en mano y madura escritura de textos en la que se pueden encontrar los nombres de Martina Lluvias, Antonia Navarro, Catalina Navarro o Dulce y Agraz, entre otras creadoras. Sus colaboraciones con músicos como Benjamín Walker, en la canción "Silencio acelerado", y sobre todo el resultado de una ópera prima como La carta (2022), cruzada y definida por la pandemia, le valieron un espacio en la escena de los años '20.
Matilde Isabel Fuentes Pino, mucho más conocida como Chabelita Fuentes, es un nombre fundamental en el canto de la tonada centrina desde mediados del siglo XX. Fundadora de Las Morenitas en 1954 y con un paso preliminar por el conjunto de varones Los Provincianos, su traslado a San Vicente de Tagua Tagua la llevó a encarnar el espíritu de la cantora campesina. No solo en lo relativo a su rol como recopiladora e intérprete de guitarra, arpa y canto melodioso sino activa en múltiples oficios que la rodean: animar veladas, bordar, cocinar fabulosas preparaciones, criar niños, acoger amigos. Precedida por figuras como Ester Soré, Carmencita Ruiz y Silvia Infantas, Chabelita Fuentes obtuvo para sí el título de "primera dama de la tonada" en su época, que describió una trayectoria de siete décadas.
El canto, la danza y el teatro han sido fuentes de inspiración y expresión para Carolina Stefanía Aguilera Cifuentes, más conocida en los ambientes del Biobío como La Canarito, cultora de diversas músicas de raíz que van desde el folclor profundo como la cueca hasta expresiones asimiladas en su uso como la música afrolatina y tropical. Escénicamente, Carolina Aguilera utiliza un elenco instrumental de medianas dimensiones que se presenta como La Canarito y su Bandada. Chorera de nacimiento y penquista por adopción, es parte de una pródiga generación de mujeres cantoras y cantautoras vinculadas al folclor de esa zona del sur, que incluye a Vasti Michel, Fabiola González, Claudia Melgarejo, Liliana Riquelme y Cecilia Gutiérrez, entre otras.
Juan Orrego Salas es una de las figuras clave de la música docta chilena en el tránsito que la composición vivió desde la tradición hacia la era de las primeras vanguardias académicas. Premio Nacional de Música en 1992, el también musicólogo fundó y dirigió importantes instituciones y educó a compositores en Chile y Estados Unidos hasta la década de 1990. Pero también ha sido uno de los compositores chilenos más interpretados y grabados en el extranjero, con un catálogo que incluye más de 120 obras en todos los ámbitos y un estilo que ha influido en autores latinoamericanos. Juan Orrego Salas murió en 2019, en Estados Unidos, a la edad de 100 años.
Entre la valiosa comunidad de poetas populares de la ciudad de Pirque, Juan Pérez Ibarra es el más dedicado a la tradición del canto a lo divino o poesía popular de inspiración religiosa. Discípulo y compañero de Osvaldo Ulloa y Santos Rubio, cantor, poeta popular y guitarronero, es también cuasimodista y ministro de la comunión, además de gestor de encuentros en torno al canto popular y al guitarrón.
Todas las coristas quisieran llegar a ser solistas, pero no todas las solistas pueden lograr armonizaciones perfectas como las buenas coristas. Agudo axioma vocal que bien conoció Gloria Pérez, una de las voces que desde los '90 y junto a Gisa Vatcky mejor desarrollaron las propiedades de la cantante de apoyo en los micrófonos secundarios.
La canción nacional de Chile tocada sólo con las 25 cuerdas del guitarrón fue el saludo con que este músico dio por inaugurado en noviembre de 2006 el quinto Encuentro Nacional de Guitarroneros, celebrado como cada año en Pirque. El guitarrón y esa ciudad son dos señas básicas de Fidel Améstica —Rodrigo Iván Silva Améstica—, uno de los cultores de este tradicional instrumento chileno en los años '00, pero que desde él se ha ampliado a un excepcional trabajo de pensamiento y divulgación sobre su tradición asociada. Fue alumno del avezado guitarronero pircano Alfonso Rubio, pero decidió ampliarse desde la paya también a los oficios de instrumentista y compositor.
Nicolás Bottinelli, conocido como Niko Bottinelli en los ambientes del teatro, es también un músico de amplio espectro. Alguna vez se autopresentó públicamente como "acróbata, malabarista, clown, actor autodidacta, teatrista callejero, iluminador, montajista, cuequero aficionado, compositor, cantor de cabaret, profesor de técnicas circenses, instructor de yoga, guitarrista, manipulador de marionetas de gran tamaño y vocalista de un grupo de cumbia". Con su nombre artístico de El Gallo Bottinelli dio pasos determinantes en su escalada como solista. En 2017 presentó su primer álbum, El gallo, donde contó con las colaboraciones de gente como Cuti Aste, Ismael Oddó, Martín Benavides y María Colores.
«Los bronces de la fe», presentó una vez un diario a la Banda Santa Cecilia, conjugando así su doble vocación por el sonido tradicional de los vientos y la celebración religiosa. El conjunto nortino es vivo representante de la riqueza del sonido andino, al que homenajea en la práctica constante, en el rigor de la interpretación y, sobre todo, en la composición de piezas propias. Esa creación y oficio lo celebran públicamente durante las fiestas religiosas de santuarios y las de su ciudad, Arica, además de pasacalles y grandes fiestas del Norte Grande, como la de la Virgen de las Peñas, y por supuesto La Tirana. Sus integrantes, siempre variables en número, pueden llegar a decenas de músicos, con una formación básica de cinco trompetas, cinco bajos, una tuba, un clarinete y tres percusiones. Un disco doble (Raza de bronce, con grabaciones en vivo y en estudio) y un documental dejan registro hasta ahora de su valiosa historia.
Proyecto de pop dance encabezado por Rodrigo Rigo Bahamondes que basa su propuesta en las raíces de la música negra, la electrónica y la pista de baile, una propuesta de poderío sónico y ritmos que se mantuvo en ciertos círculos underground. En su primer disco, Feat. (2012), Le Fruto presentó un desfile de colaboradores en sus canciones, como Juan Sativo, Tea Time, Carito Plaza, Solo di Medina o La Derretida, lo que definió, ya desde su título, esa función creativa que encabezó Bahamondes y la banda, rodeada de invitados con peso propio en la música pop independiente.
Entre 1965 y 1968 fue parte, como guitarrista y cantante, de Los Vidrios Quebrados, fundamental conjunto de la génesis del rock compuesto e interpretado en Chile. Junto a esa banda trabajó el clásico álbum Fictions, y no volvió a involucrarse en grabaciones hasta 2013, cuando presentó un debut solista. Gran Avenida tuvo producción de Felipe Cadenasso y fue presentado en vivo con el apoyo instrumental de Matorral. Aunque su trabajo en la música no ha seguido la pauta de un compositor profesional, O'Brien ha sido un creador inquieto, que también tiene una novela publicada (El uno se llama Diego) y una obra teatral de su autoría (Polvo de estrellas). «Prácticamente toda mi generación está revisando su pasado: regraban sus viejos éxitos o celebran sus reediciones. Pero a cuarenta y cinco años de Fictions hoy es el momento de grabar canciones nuevas que representen el aquí y ahora de nuestra vida», explicó sobre su decisión de retomar la música cuando presentó su primer álbum.
A los 17 años, Carolina Mestrovic se convirtió en la última ganadora del programa “Rojo, fama contrafama”, una vez que cumplió el lustro iniciado en 2003 como concurso de talentos de canto y baile. Desde ese estudio de TVN fue promovida una generación completa de baladistas jóvenes y cantantes pop: María Jimena Pereyra, Leandro Martínez, Mario Guerrero, Daniela Castillo, María José Quintanilla, Carolina Soto, Monserrat Bustamante o Bárbara Muñoz, fueron las primeras estrellas que editaron discos bajo ese alero. Carolina Mestrovic, en cambio, sólo alcanzó a participar del último aire con baladas anglo y canciones pop dance.
Taulis es el segundo apellido del compositor, guitarrista y productor Sebastián Wallerstein, quien ha configurado un proyecto ecléctico en variantes musicales y múltiple de colaboraciones, orientado a la canción de fusiones entre el pop, el rock, el funk y la electrónica de altas fidelidades. Su música va desde la agudeza de la composición y sus arreglos, las propiedades los músicos que convoca y de producción de sonido. El proyecto inicial de este laboratorio llegó al disco en 2007 con el homónimo Taulis, pero ya en 2010 de Wallerstein depuró un sello más personal y maduro, con Dos.
El post-hardcore ha servido como una etiqueta para describir la música de Tenemos Explosivos, un quinteto cuya trayectoria ha estado marcada por los valores de la autogestión y la especial condición de un vocalista y letrista establecido en el extranjero. Así, han desarrollado un singular método de trabajo y han transformado sus ocasionales presentaciones en vivo en ceremonias de alto valor emotivo.
Voz, nombre y figura validada y reconocida en los ’80 como parte del recordado “Ranking juvenil”, Soledad Guerrero es probablemente la única autora y cantante promovida desde ese set de “Sábados gigantes”, junto con otras voces que alcanzaron cotas de diversa altura en el pop posterior: Myriam Hernández, Luis Jara, Irene Llano o Andrea Labarca, entre otros. Además de establecer su sello en la música de la industria publicitaria, Soledad Guerrero ha escrito y grabado sus propias canciones a lo largo de varios discos.