Canto y trova

Poemas y canciones de amor, de humor o de política fueron parte del oficio del trovador histórico, personaje nacido ya en épocas medievales y que mil años después regresó a la música popular con el mismo sentido. Su figura renació en los años '60, cuando en América Latina y Europa surgieron autores cuyas canciones –interpretadas con la sola compañía de una guitarra- hablaban de sentimientos personales y temas sociales. Canto y trova son formas modernas de expresión del trovador, quien a falta de despliegue instrumental centra el poder de su música en las letras y en su virtuosismo como ejecutante de esa pequeña orquesta de seis cuerdas. Desde Francia a Estados Unidos y desde Cuba a Chile, los cantautores reaparecieron en la década de los grandes cambios. En nuestro país se activó en el marco de la Nueva Canción Chilena y luego siguió con el movimiento joven del Canto Nuevo, pero su oficio es ahora tan genérico que ha superado todas las etiquetas.

Rocío Peña

Apadrinada por la baterista Juanita Parra e integrada a conciertos de Los Jaivas en 2009, la cantautora penquista apareció en 2007 en los circuitos universitarios de su ciudad como uno de los nuevos nombres de la canción acústica personal, que alterna el canto solo con guitarra y la influencia del pop. Rocío Peña participó activamente de la primera oleada de músicos cuyos trabajos se propagaron por plataformas de internet.

La Rue Morgue

Destacados por el aire blusero de su sonido, temáticas de amor y dos hiperdifundidos singles radiales, La Rue Morgue fue una de las bandas con mayor resonancia en el prolífico rock chileno de la segunda mitad de los '90. El cuarteto, sin embargo, no pudo sobreponerse a la baja respuesta de su segundo disco, y se desperdigó al poco tiempo después, en una baja de actividad que coincidió con la crisis discográfica chilena. El receso de tres años se interrumpió a comienzos del 2000, cuando con un cambio de integrantes, la banda regresó a los estudios con el fuerte apoyo de una multinacional, en una aventura que luego posibilitó esporádicas reapariciones, que se fue apagando paulatinamente avanzada la década. Desde 2017 a 2022 su líder Francisco Valenzuela se presentó con el nombre del grupo, hasta su fallecimiento a los 53 años.

Luchín Salinas

Luchín Salinas es un trovador porteño, cultor de la firme tradición del canto popular de peñas y bares de poetas, aunque al mismo tiempo ha sido un inquieto observador de las influencias musicales modernas, el rock, el pop y el folk, presentes en su creación autoral. Sus primeras canciones trovadorescas quedaron resigstradas en los discos Norte claro, sur oscuro (2014) y Del tercer mundo (2016).

Rodrigo Santa María

Junto con músicos como Pedro Melo, Manuel Meriño, Elizabeth Morris y Alejandro Soto, el antofagastino Rodrigo Santa María pertenece a un destacado nuevo frente de autores y compositores de música latinoamericana moderna que tomaron autonomía en el cambio del siglo. Santa María canalizó sus propósitos creativos en esta línea surtiendo de material musical para artistas emergentes en la década de 2000, pero sobre todo a través del grupo Santa Mentira, del que fue su director musical y principal compositor. Una vez instalado en Alemania, su perfil se consolidó en una mirada muy personal, giras, colaboraciones y composiciones de variados enfoques, que llevó al disco en Sobras completas (2010) y Élitro (2012).

Alberto Plaza

Pocos músicos en Chile pueden mostrar las cifras de venta de Alberto Plaza. Sus marcas comerciales son aún más impresionantes si se considera que las ha conseguido muchas veces tan sólo con una guitarra acústica, el instrumento clave de sus canciones y de una carrera musical que, aunque con los años derivó parcialmente hacia ritmos y colores tropicales, está construida sobre la base de históricas baladas de amor y de himnos de consideración humanista.

Francisco Villa

La de Francisco Villa ha sido una voz comprometida de la trova chilena. El cantautor ha hecho en una carrera de abundantes discos un trabajo siempre conectado con la realidad social del país y el mundo, en un formato artístico militante, emparentado con la tradición de los cantautores latinoamericanos de los años '70.

Caro Guttmann

La gestión, la recopilación y la cantautoría sostienen el trabajo musical de Carola Guttmann, creadora nacida en Santiago pero con fuerte vínculo con la tradición de Chiloé. Para cuando publicó Escrito en el agua, su primer álbum, una curiosidad musical de excepción la había llevado ya por una labor autodidacta de búsqueda e investigación profunda, y aplicada en decisiones que habían incidido fuertemente en su vida y su trabajo. Define ella: «El canto revitaliza la memoria que corre en la música y, al crear, renueva los mensajes para estos tiempos».

Benjamín López

Como parte de una tradición insigne de trovadores chilenos, Benjamín López Jadue ha construido una obra propia a partir de la guitarra, el canto, la raíz latinoamericana, la poesía y la escritura de canciones que cuentan con una mirada profunda a temas acerca de lo humano, el espíritual y el amor. Desde Viña del Mar y Valparaíso, la historia musical de López se puede separar en dos momentos, que limitan cronológicamente con la pandemia. Primero en su juventud como estudiante de música en Valparaíso, cuando incursionó en la fusión latinoamericana, y luego como cantautor guitarra en mano en escenarios pequeños, cafés literarios, centros culturales, salas y lugares al aire libre.

Niña Tormenta

Tiare Galaz adoptó el nombre de Niña Tormenta paulatinamente. Primero como un apodo íntimo, luego como un perfil en redes sociales y finalmente como su nombre artístico. Letras sencillas, protagonismo del ukelele, tenues percusiones y una voz suave pero firme caracterizan su cancionero, salpicado por constantes colaboraciones con otros músicos. A esa labor ha sumado, en distintas etapas, una rol como gestora cultural en el sello Uva Robot y en la agencia Capitán Cobalto.

Tita Parra

Los vínculos familiares han sido el principal ancla artística de Tita Parra, pero en ningún caso un fin en sí mismos. Cantautora, guitarrista y tecladista, la mayor de las hijas de Isabel Parra le ha dado forma a un cancionero de rasgos autorales, así como a un estilo de interpretación de raíz latinoamericana registrado tanto en sus propios álbumes como en los de otros músicos. Su discografía se distingue por una fusión que acomoda la raíz folclórica entre citas al jazz y a la música brasilera. Parte de su trabajo se ha dirigido por los derroteros exigentes de la electroacústica, con menciones escritas a problemáticas (identidad femenina, medio ambiente, meditación) de hasta entonces escasa reflexión en el cancionero chileno. Sus grabaciones y conciertos han contado con relevantes músicos de acompañamiento y apoyo, como, en diferentes momentos, Emilio García, Pedro Greene, Chicoria Sánchez y Manuel García.

Andrés Márquez

Andrés Márquez fue uno de los integrantes históricos de Illapu, y una de sus voces principales, hasta 1997, cuando se retiró para ser candidato a diputado por el Partido por la Democracia. Su derrota electoral, sin embargo, no lo llevó de regreso al grupo, y emprendió una historia solista traducida en un disco para Alerce. Su carrera artística se ha alternado con su trabajo político, encauzado un tiempo como concejal por Cerro Navia. Andrés Márquez es uno de los hermanos Márquez Bugueño que han conformado el eje histórico de Illapu, y estuvo en el conjunto desde 1975, acompañándolos durante todo su exilio y su período de mayor popularidad, en los años 90. Como una de las voces principales del conjunto, también fue clave a la hora de la composición, en un oficio que demostró en su álbum solista La vida es más.

Isabela Ro

Canciones como "La tarareada" y "Negrolove" han marcado el rumbo creativo de Isabela Ro, cantautora sureña que vincula la trova con el pop mestizo y las raíces de las músicas latinoamericanas, de cierta manera resultado de una experiencia de viaje por el continente. Ese enfoque musical está principalmente representado en el disco Pecapitales y rituales (2017), donde ella observa los siete pecados. Su nombre es Nicole Illesca y en una primera etapa su vida transcurrrió entre Valdivia, San José y Mafil, hitos de la Región de los Ríos. Además se forjó en la música cantando en calles y micros de Concepción, donde estudió. Sus influencias musicales son figuras centenarias como Ella Fitzgerald y Violeta Parra, a quien ha homenajeado, pero ella además declara proximidad con nombres de la música chilena de sus tiempos, como el poeta y rockero Mauricio Redolés y el trovador Tata Barahona. Isabela Ro ha aparecido como cantante, guitarrista y acordeonista, y sus presentaciones siempre mantienen gran intensidad.

Amapola Puz

Cantautora que toma elementos del folclor sureño para diseñar su propia canción con guitarra sola. Amapola Puz Medioli incluso ha incrusionado en la canción melódica y pop en una faceta de intérprete y concursante en festivales, aunque su proyecto autoral pone la mirada en el canto, la poesía y los aires de la raíz folclórica. Su primer disco es Plantá (2015), aunque en su prehistoria musical también grabó un disco como niña cantante de música mexicana, titulado Esos ojitos.

Cecilia Concha Laborde

Si bien Cecilia Concha Laborde es parte de una generación de cultores de la trova poética y el canto comprometido vinculados al Canto Nuevo, nunca perteneció a ese movimiento a pesar de su cercanía estética y política. Con esa independencia ha cruzado los tiempos vinculándose a diversas comunidades de cantautoras. Su único disco es Te traigo mis versos (2013), que se desprende del libro homónimo donde reunió sus escrituras, canciones, poemas y cuentos. Otras emblemáticas piezas de su repertorio han aparecido, sin embargo, en diversos álbumes colectivos: "Declaración de intereses", "Qué quieres país", "Amarraré a las cintas" o "Dame la rabia".

Quelentaro

La de Quelentaro fue una carrera extensa y marginal a los medios masivos de difusión, sostenida en una poesía solemne, cercana al mundo obrero del que provenían sus integrantes. Aunque nacidos como un grupo, casi toda la historia de Quelentaro fue la del dúo afianzado entre los hermanos Gastón y Eduardo Guzmán, cantautores capaces de sostenerse mutuamente incluso durante el quiebre impuesto por el exilio.

Eduardo Soto

Como músico nacido en el archipiélago de Calbuco y con una vida posterior en Ancud, Eduardo Soto aparece como un cantautor de muy fuerte y profunda raigambre territorial, en una poética de paisajes y vivencias insulares que palpita también en sus canciones trovadorescas a guitarra y canto, como en el primero de sus discos, Eduardo Soto (2010). Con todo, tras una serie de viajes que lo llevaron por Sudamérica y Estados Unidos, Soto experimentó un evolución sonora que lo acercó a la canción pop, por entonces ya rodeado de bandas mayores de apoyo y el uso de la guitarra folk con cuerdas metálicas. Su experiencia musical se manifestó finalmente en esa saga de discos autorales que marcaron una primera época en su historia: Indómito (2012), el EP Desaprender (2014) y El sueño de los coihues (2022). Entre sus cruces de canto y trova, Soto ha compartido escenario con cantautores y cantautoras como Alonso Núñez, Pablo Morales, Tamara Quijada, Gabilú, Kennya Comesaña e incluso una figura del pop como Daniela Aleuy.

Nico Michel

Las comarcas cordilleranas de Lonquimay constituyen el espacio decisivo en la historia personal de Nicolás Michel, y desde allí su nombre se ha proyectado como el de un trovador eminentemente sureño. Sus canciones aparecen como crónicas territoriales o visiones impresionistas de La Araucanía, sobre todo en la panorámica que muestra su primer álbum, Sur temprano (2016). Allí se exhiben textos sobre reflexiones y pasiones personales, pero también sobre la poética de la naturaleza, crítica social y canción contingente, temáticas que han marcado su escritura y su canto.

Anís

La simpleza que rodea las canciones no es más que un espejismo frente a una música de peso, anchura, profundidad y sensibilidad como la de Anís (María Belén Azócar). La cantautora viñamarina llegó a integrarse a una escena de folk pop alrededor de nombres referenciales del sello Uva Robot, cuando de pronto ella se encontró en la capital viendo a solistas como Niña Tormenta y Diego Lorenzini en el escenario. Esa experiencia la impulsó en 2019 a componer y depurar sus propio material, un tipo de canción desprovista, acústica y acompañada por pequeños elementos sonoros que definió esa época inicial para Anís. Más adelante, en 2025 dio sus primeros pasos a nivel fonográfico con el EP Esto tiene un final, producido por el propio Lorenzini. Fue parte de ese largo proceso marcado por la pandemia como telón de fondo y por la intensa exploración musical y escritura de canciones acerca del tránsito hacia la vida adulta junto con las encrucijadas respecto de la identidad, la vulnerabilidad y el amor. Además, por esos tiempos de estudiante universitaria, Anís descubrió la fotografía análoga y se relacionó con las artes visuales y el video arte. Un ejemplo de ese lado suyo como artista visual fue el videoclip para su canción "Santiago (duerme al fin)", desarrollado con la técnica de revelado fotográfico con luz solar llamada cianotipia y que en este caso puntual el relato fue construido a través de más de 1.300 fotogramas.

Taller Recabarren

Taller Recabarren fue uno de los muchos proyectos que ocuparon al compositor Sergio Ortega durante su exilio en París, y se convirtió en uno de los grupos importantes para la difusión de música chilena en Europa en los años setenta. Aunque su discografía fue breve, incluyó una importante cantata histórica basada en la vida de Bernardo O’Higgins.

Benjamín Walker

Cantautor aplicado en la música desde la infancia, Benjamín Walker ha recogido la tradición del canto y la guitarra como herramientas para un cancionero autoral adulto. En 2014 comenzó a abrirse espacios en la música profesional, ya con un oficio en la guitarra adiestrado con clases desde los 6 años y con composiciones propias desde la adolescencia. Hijo de la cantante Cecilia Echenique, Walker tomó influencias de cantores chilenos que van desde Víctor Jara a Manuel García, pero incluye en ese vínculo también a referencias argentinas, sobre todo Pedro Aznar y Luis Alberto Spinetta.