Jorge Yáñez

Jorge Yánez es una figura importante de la música chilena, aunque su dedicación a ella la ha alternado con otros oficios y actividades. La relevancia de su repertorio tiene como piedra angular desde mediados de los años setenta el célebre vals chilote «El gorro de lana» pero su trabajo excede esa canción y es protagónico de varios momentos de la historia musical chilena. Ha tenido éxitos en radios y su imagen goza de un amplio reconocimiento público, debido a su trabajo como actor en cine y televisión. El trabajo musical de Yáñez ha combinado la raíz folclórica con la poesía popular y la reflexión política, y se cruza en diversas etapas con los de otros destacados creadores, como el conjunto Los Moros y Benedicto Piojo Salinas. Su oficio como compositor lo acerca a los géneros de la cueca, la tonada, el vals chilote, la paya y la décima.

Fechas

Santiago - 10 de febrero de 1937

Décadas

1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Jorge Yáñez

Marisol García

Primero, actor
Nacido en 1937, Jorge Yánez es el quinto hijo de una familia de seis hermanos, encabezada por un padre obrero llegado del sur a Santiago. Creció en el capitalino barrio de San Pablo. La muerte de su padre lo obligó a trabajar tempranamente en oficios que fueron desde cargador de La Vega Central a obrero en una fábrica de alimentos para aves, hasta que a los 18 años hizo el servicio militar.

Su admiración por el cine lo acercó al teatro, disciplina que comenzó a desarrollar en una compañía obrera, en la que además participó en un coro. Estudiando de noche y trabajando de día, ingresó a estudiar teatro a la Universidad Católica en 1962, y luego trabajó en el canal de esa casa de estudios. Así es como llegó a participar en las primeras telenovelas chilenas, como «El teleteatro del cuento Calaf» o «El Litre 4711», en un oficio que mantendría hasta el año 2009, cuando fue parte de una temporada de la serie «Los 80», de Canal 13.

Su participación en películas fundamentales como El chacal de Nahueltoro (1968), Caliche sangriento (1969) y Julio comienza en Julio (1978) consolidan su nombre también en la historia del cine nacional.

En simultáneo a su trabajo como actor, en la segunda mitad de la década de los sesenta, Yáñez comenzó a desarrollar su faceta musical y poética, inspirado por la viva escena de cantores en peñas en los albores de la Nueva Canción Chilena, y por recitadores escénicos como el actor Roberto Parada. Formó parte primero del grupo Los de la Trilla, de firma ancla folclórica (con ellos publicó un LP), y luego de Los Moros, valioso y recordado conjunto por temas como «Y con brotes de mi siembra», «Romance del que quedó a pie» y «Yo no discuto con Dios». Con un estilo que seguía el camino de Los Cuatro de Chile, Jorge Yánez articulaba música y poesía en esa sociedad con Eugenio Moglia, Patricio Liberona y Armando Zúñiga, con la que llegó a grabar tres discos.

Como solista
Con la separación de Los Moros, en 1976, comenzó el camino solista de Jorge Yánez, que al año siguiente tuvo su hito fundamental, con la grabación de «El gorro de lana» en su disco debut, Y qué jue…!, y en el que también incluyó célebres interpretaciones de poemas como «Nada», de Carlos Pezoa Véliz, o «Y qué jue…!», de Joaquín Fabres Ahumada.

Pero fue «El gorro de lana» el tema que le dio definitiva trascendencia. Se trata de un vals compuesto en 1974, que relata una sencilla historia de amor («grabado sin ninguna pretensión», según él), que se convirtió en un símbolo de la isla de Chiloé y en una canción que hasta hoy se enseña en colegios e incluye en el repertorio de un sinfín de conjuntos folclóricos. Yáñez se atribuye la autoría, que en ciertos momentos ha sido disputada por el cantor y poeta chilote Félix Cardenas.

En 1980, Jorge Yánez se hizo parte de la Agrupación Críspulo Gándara, junto a Pedro Yáñez, Piojo Salinas, Santos Rubio, Roberto Peralta y Alfonso Rubio, con la que rescataron y difundieron el oficio de la paya por primera vez en escenarios profesionales. Como payador y como folclorista, entonces, recorrió escenarios en todo Chile, y hacia mediados de los años ochenta su interpretación de «Los acacios de mi barrio» —un sentido retrato de la vida de barrio escrita por Andrés Rivanera y con música de Eugenio Moglia—, alcanzó una inusitada difusión radial.

Pero si ese trabajo folclórico había mantenido el grueso de su cancionero hasta entonces separado de la opinión política, El huemul (1987) vino a cambiar todo eso, con una colección de conmovedoras composiciones suyas sobre el drama de derechos humanos aún en marcha bajo dictadura. Se incluyeron ahí «La abuela que fuma», «Yo que siempre estoy contento» y «Décimas por los hermanas Vergara Toledo», entre otras composiciones abocadas al relato del conflicto íntimo derivado del asesinato a manos de agentes del Estado y el exilio.

Con una discografía extensa que hoy es posible pesquisar sólo en parte, Jorge Yánez se mantiene vigente en todos sus oficios, pero sobre todo en el musical. Solo o con sus hijos (Jorge y Leo, integrantes de Huaika) ofrece presentaciones dentro y fuera de Chile. La serie de homenajes recibidos en 2012, cuando celebró cincuenta años de vida artística, ratificó la importancia de su nombre en la historia cultural chilena.

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