Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Banda sureña de rock, Desierto Florido eligió trabajar en el ámbito independiente y mantener una intensa actividad en vivo en la capital durante más de siete años. Goosfraba (2007), su primer disco, mostró un rock melódico y de base eléctrica, que interesó a algunas radios y motivó al grupo a radicarse en Santiago. Secretos&Voces, publicado al año siguiente, solidificó esa profesionalización. El grupo dejó de trabajar en 2010, aunque los dos fundadores del grupo, Jonathan y Nadab Sandoval, continuaron en la música a través del grupo Pulpo Pamplinas (en el 2011 debutaron con el EP Miles de razones).
Surgida con los años '60, Blops fue una de las pocas bandas de la época que pudo trascender su inspiración anglosajona para dar paso a creaciones originales y de poderosa identidad propia. El resultado fue un rock inteligente, con una poesía y un suave sonido que se mantienen frescos hasta hoy. Tras su disolución, en 1973 , sus tres discos constituyeron un patrimonio perdido hasta que el esfuerzo personal de sus integrantes permitió su reedición, en el año 2001. Fue ése un acto de justicia con un nombre fundamental del rock chileno. Su historia incluye dos fugaces intentos de reagrupamiento, un clásico de la envergadura de "Los momentos" y un impacto que, si bien nunca fue masivo, caló hondo en un sector del público y en la comunidad musical chilena.
Emma Lihn es el seudónimo de Karen Alfaro para su trabajo musical más vinculado al pop. La integrante de Las Capitalinas ya tenía varios meses de camino solista, con canciones propias y un sonido que articula música negra, pop y rock. Tomando como nombre Emma y el apellido del poeta Enrique Lihn, Karen Alfaro debutó como Emma Lihn en noviembre de 2012.
Un tipo de punk acelerado y adolescente —«pijama party style», en palabras de sus integrantes, que así titularon su único álbum conjunto— trabajó el cuarteto femenino Niña Con Frenillos durante cuatro años. Su música se desarrolló como un juego entre amigas, largado entre precariedades técnicas y escasas lecciones musicales, pero creció hasta mantener una agenda en vivo regular en Santiago y legar un álbum. Destacaba en ellas su actitud, carisma y complicidad. Para sus integrantes, hacer canciones y mostrarlas nunca dejó de ser un goce. Winnie, su vocalista, intentó más tarde una carrera solista, y publicó el disco The plot thikens.
Calandria es una banda rock pop nacida virtualmente como una continuación de Autotren, donde tocaban el guitarrista Andrés Martínez, el baterista Fernando León y el bajista José Domínguez, quien tenía un historia previa incluso en bandas como Solar y Tsunamis. La incorporación de la cantante y tecladista Pauline Shorter, que venía de Príncipe del Rock, configuraron la formación de cuarteto que tomó Calandria para presentar este primer ciclo de canciones melódicas y de ciertos bordes etéreos, oníricos y existenciales.
Fármacos es un nombre que durante diversos periodos se ha asociado a una banda, pero en realidad identifica al cantante, compositor y productor Diego Ridolfi quien le ha dado forma desde finales de la primera década de los 2000, primero en Chile y luego en México. Han sido parte de su historia integrantes de grupos como Astro y Miss Garrison, además de Fran Straube (Rubio). Su sonido puede asociarse a la raíz eléctrica, la exploración electrónica y la vocación abarcadora del pop.
El punk, la sicodelia experimental y la música brasileña dominan el espectro de influencias de esta Puta Marlon (o también conocida como La Puta Marlon), banda que integraron Juan Absoluto Ariztía (teclados y voces), Sebastián Marlon Astorga (guitarra y voces), Nicolás Henobarbo Barbo Barbo el Rey de los Barbos (voz), Sebote el Iracundo (bajo y voces), Jorge Marlon Elwein (batería). Formada el 2005, luego de un par de presentaciones en vivo grabaron el EP Puta Marlon y la música incidental para el largometraje Quitapenas, el primero de una serie de trabajos en esta línea. Al año siguiente editaron en forma independiente su primer álbum, titulado Demonios. Hacia 2007 participaron nuevamente en proyectos cinematográficos musicalizando la película Irrespirable, de Matías Pinochet, y Bajo agua, de José María de Ferari y Juan Guillemo Monsalve. Para 2008, el conjunto editó Puta Marlon 2006-2008, disco que promocionaron con más y nuevas presentaciones en vivo. En 2009 lanzaron El infierno de San Juan.
Inicialmente una identidad adoptada como proyecto musical en solitario por el cantante, guitarrista y también periodista Andrés Cúneo Kroneberg a inicios de la década de 2010, Soul Robots terminó siendo una banda de rock y pop en el amplio sentido del concepto: un cuarteto a dos guitarras y sección rítmica, además de la voz del propio Cúneo. En 2013 se estrenó en la música independiente, además de autogestionada y autoproducida, con el EP Cinta nueva.
Ha sido quizás «por culpa» de su buena voz, que Julián Peña sea más reconocido en su faceta de cantante que en la de compositor. Su impronta de rockero y su registro elegante han sido cotizados por bandas diversas, sobre todo Los Santos Dumont y Ángel Parra Trío, a las cuales se ha integrado como miembro estable en diferentes períodos. Entre 2003 y 2007, Peña —quien también es guitarrista y pianista— se ocupó en su propio proyecto creativo, Casanova, un cuarteto en el que logró al fin encauzar su interés fundamental: canciones pop bien arregladas y de innegable calidez. Desde la disolución de esa banda, se mantiene vinculado a la música a través de diversos proyectos, incluido el de la composición y grabación solista.
Álvaro Zambrano es un guitarrista que se formó en la escuela del rock, con Alejandro Silva como maestro. Fue parte de la banda de Pancho Rojas cuando se disolvió Mandrácula, y luego cumplió ese rol en el grupo Julio Pino, donde se acercó a la fusión y al pop. Pero el 2013 inauguró su carrera solista, a través del Sello Azul de la SCD, y con un regular ritmo de presentaciones en vivo hoy canta sus propias canciones, que él mismo ha catalogado como folk-rock.
Precozmente se inició Betania López en el predominantemente masculino círculo nacional de reggae y ska. Años de residencia en Texas y Florida la acercaron a la música caribeña y afroamericana, y ése fue el cauce que decidió buscar en su trabajo como cantante. Su música combina elementos de reggae, ska, rocksteady y hip-hop, y ha ido incorporando con el tiempo un foco de creciente inquietud social, conectada a las lucha de su tiempo, como lo demuestran los singles post-estallido social "Santa capucha" y "Censura".
Existen nombres inconfundibles en la música popular chilena, pero el de Flor Motuda es excepcional incluso entre los músicos de más firme identidad artística. Suele definirse a su trabajo como extravagante o experimental, pero acaso su principal valor esté en cómo ha ofrecido una propuesta de reflexión social por completo novedosa; aguda como pocas en su descripción de lo más pedestre de nuestra convivencia.
Umbría en Kalafate pertenece a la generación de la década de 2000 de bandas instrumentales que mezclan rock, la electrónica y otros sonidos occidentales con ritmos e instrumentos propios de culturas ancestrales, influenciados por próceres de la Quinta Región como Los Jaivas o Congreso. Formados en 2002 en Valparaíso, contemporáneos de Pequeñas Partículas, Holograma y Cazuela de Cóndor, su creación musical va en directa relación con la identidad territorial.
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La impuntualidad de la mayoría de sus integrantes para las citas de ensayo dio origen al nombre de este grupo de la Quinta Región que, en su opción por la música bailable, se emparenta más con el ska y el punk que con los ritmos tropicales. El trabajo en vivo y el amplio despliegue instrumental han sido sus marcas de identidad, vinculadas de modo esencial a la fiesta y al humor destemplado de sus letras.
Aunque su debut discográfico solista, en 2007, fue una noticia sorprendente dada su previa figuración como animador, el vínculo musical de Sergio Lagos —un periodista conocido masivamente por su trabajo en televisión— ha sido constante. A su trabajo de casi una década junto al dúo Marciano, Lagos sumaba el paso por varias bandas escolares e incluso un período como entrevistador de músicos. Así, su veta de cantautor debe analizarse dentro de un trayecto extenso que no por dispar ha dejado de ser perseverante. Mantiene hasta hoy también al grupo Sergio Lagos & Los Gaffers.
Pop-rock melancólico fue el de este grupo santiaguino, que, con guitarras y armonías de voces, recibió su sonido desde las islas británicas y lo combinó con guiños al pop latino. Durante su casi década de trabajo, Astrolabio se distinguió tanto por la combinación de dos cantantes-guitarristas y el sello urbano de sus canciones.
En la rearticulación de la banda pop No me Acuerdo —el primer grupo de Gonzalo Yáñez—y la incorporación de una voz femenina reside la génesis de Betty Boy, grupo capitalino de pop y rock activo en la segunta mitad de la década del 2000. El cuarteto comenzó a trabajar con los muchos temas de No me Acuerdo que quedaron sin grabar luego de la salida de Yáñez (quien, sin embargo, volvió a asociarse al grupo como productor de su primer disco). Junto a Cabaretta, telonearon el concierto por los quince años de Lucybell, además de participar en el festival de bandas de rock organizado por la firma Yamaha. Su único disco, Al mejor postor (2006), mostró canciones de distorsión y congoja, como "Imagina" ("escúchame, mira que tu amor / rima con mi dolor / antes de haber sufrido"). Con él viajaron en 2008 a Buenos Aires, y luego abrieron el concierto de Sonic Youth en Santiago. Poco tiempo después, la voz quedó a cargo de Geraldine Merchant.
Si en los '70 los experimentos chilenos tuvieron a los grupos Aquila y Fusión como los primeros y prácticamente los únicos exponentes del nuevo jazz, las referencias durante la década de los '80 están dirigidas al legendario ensamble jazz-rock Cometa, según advierte el musicólogo Álvaro Menanteau en su investigación Historia del jazz en Chile (2003). Allí el académico recoge la relevancia e influencia que tuvo Cometa dentro de una nueva edad para el jazz, como punto de confluencia para una generación completa músicos que encontraron en los instrumentos electrificados su creatividad.
El reencuentro de dos antiguos compañeros del colegio Andalicán que alguna vez compartieron gustos musicales, unido al amor por la guitarra eléctrica, concretó en 2003 una colaboración bilateral. Sebastián Valdivieso y Javier Barría formaron el dúo Flora y Fauna y trabajaron a puertas cerradas, sin la opción de presentarse ante el público. Autoeditaron dos discos titulados a modo de enciclopedia de flora y de fauna, asociables al folk-rock antes de separarse, y dejar a Barría embarcado en una destacada carrera de cantautor solista.