Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
Una canción romántica titulada "Vuelves" le dio a Magaly Ortúzar su primera visibilidad en la industria del entretenimiento y el espectáculo. La pieza apareció en 2013 como parte del cancionero de la existosa teleserie "Las Vegas", de Canal 13, hecho que marcó también el futuro inmediato de la cantautora pop, ya convertida en Mäga, en el inicio de una experiencia solista que tendría su siguiente hito con el disco Para viajar... (2014).
La composición de canciones ha guiado hasta ahora el trabajo musical de Jaime Ciero incluso más que la interpretación. El cantautor ha desarrollado su trabajo en Chile y Estados Unidos (ha residido en Los Angeles, California, desde los años noventa) y ha ubicado su nombre en los créditos de éxitos radiales de Ariztía, María José Quintanilla, Luis Jara, Bárbara Muñoz y Alberto Plaza (a veces a solas y otras en coautoría). La balada-pop y canción romántica conforman su género de trabajo, tanto en la autoría como en la grabación propia, según quedó en evidencia en su disco Volar (2007).
Músico e ingeniero en sonido, Alejandro Manríquez integra una partida de guitarristas de jazz que fueron promovidos por el Instituto Projazz desde mediados de los años 2000 (Nicolás Yankovic, Armando Ulloa, Cristóbal Gómez, Diego Riedemann), pero su ruta camino fue acercándose siempre a la música de fusiones latinas. Primero como colaborador de las cantantes de jazz y bossa Muriel Valle y Verónica Garay, del compositor, bajista, pianista y acordeonista Pedro Melo (de Entrama), y finalmente a través de sus propios discos.
Como chelista de extendido oficio, Felicia Morales ha acompañado en el escenario y estudio a figuras importantes de la cantautoría y el pop chileno de los años 2000 en adelante: Javiera Mena, Fakuta, Fernando Milagros, Protistas, Caravana, Emisario Greda y Prehistóricos, entre muchos. Con Gepe, ha colaborado hasta ahora en tres discos, y su presencia es frecuente en conciertos en vivo de bandas y solistas para pasajes puntuales que requieren de su talento como ejecutante.
Desde los años '80, Silvia Lobo ha sido una de las voces más activas y con mayor experiencia internacional, indistintamente en los territorios de la bossa nova, la canción francesa y los standards de la era del swing, tres líneas que la definieron tempranamente como cultura de una genuina canción melódica. Su trabajo de recuperación del repertorio brasileño se adelantó veinte años a los tiempos de proliferación de intérpretes en este campo.
Yeti fue una banda formada casi en su totalidad por músicos sureños radicados en Santiago, que compusieron canciones pop-rock y trabajaron en conjunto por ocho años. Próximo en sus inicios a De Saloon o Alamedas, por las filas del grupo pasaron músicos luego destacados en otros proyectos, como Cristián Espiñeira y Arturo Rodríguez. El cuarteto original debutó en 2004, en torno a un extenso repertorio de canciones en constante cambio: «Muchas veces tocábamos en El Living, a la semana siguiente en La Batuta, y cambiábamos los catorce temas». Su álbum debut, Yeti (2008), llegó a ser distribuido en España. Fue sucedido dos años más tarde por Años luz, pero ya con escaso tiempo de promoción, antes del fin de la banda a mediados de 2011..
Inicialmente una identidad adoptada como proyecto musical en solitario por el cantante, guitarrista y también periodista Andrés Cúneo Kroneberg a inicios de la década de 2010, Soul Robots terminó siendo una banda de rock y pop en el amplio sentido del concepto: un cuarteto a dos guitarras y sección rítmica, además de la voz del propio Cúneo. En 2013 se estrenó en la música independiente, además de autogestionada y autoproducida, con el EP Cinta nueva.
La corta vida del grupo Compiuters fue escuela suficiente para impulsar a Pablo Infante a continuar por cuenta propia el camino como productor musical. También conocido como Pol Infante, escogió primeramente el nombre de Efectos Espaciales al mismo tiempo como alias y como título de su disco debut, uno de los más llamativos editados en Chile en 2008. Con Infante como gestor a cargo, en Efectos espaciales convivieron cantantes y músicos invitados tan diversos como Valentina Fel, Nea, Manuela Baldovino (también ex integrante de Compiuters y cantante de La Montaña, otro grupo iniciado en 2008) y el crédito extra de un dúo entre Javiera Mena y Jorge González. Pop, rap y bases electrónicas son la banda sonora de ese primer disco que situó a Infante en el espacio de la creatividad a puertas cerradas y en solitario. Más adelante realizaría producción para bandas como MKRNI, Survey Team o Protistas, y en simultáneo a sus estudios de Filosofía en la Universidad Católica, centraría nuevos trabajos musicales desde la fenomenología. El alias de Efectos Espaciales fue sustituido por el de Pol de Sur, con el que Infante se instaló como compositor y productor de música electrónica.
El sensual sonido funk y rap de FunkReal estuvo marcado por las voces de los maestros de ceremonia Carito Plaza y Jesús-G, y por las fogosas letras del grupo, de osadas referencias sexuales. En sus dos álbumes el grupo desarrolló una poco usual combinación de ritmos negros, no sólo por su cita al funk, sino también de géneros como el G-Funk y el R&B, con generoso uso de percusiones.
Integrantes y exintegrantes de agrupaciones y bandas como Ensamble Escondido y Astrolabio conforman desde 2019 Salas F.C., conjunto centrado en la construcción de canciones bien sostenidas en sí mismas, de recursos austeros pero energía melódica firme. El nombre del conjunto es una doble cita a los vínculos familiares al interior del grupo y al entusiasmo futbolero compartido por los integrantes. Territorio virgen (2022) fue su primer álbum, continuado más tarde con nuevas grabaciones, shows y colaboraciones.
Una aproximación libre al folclor como raíz de todas las músicas ha llevado adelante Tatiana Passy Lucero González —más adelante rebautizada como LaTaty— a través de una creación mestiza que se proyecta desde allí. Esa experiencia también la alineó alinearse con la llamada "resistencia ternaria", concepto acuñado por el bajista Ernesto Holman, uno de sus profesores. Su primer disco es Küla (2020), una edición de doble temática entre la música de las raíces folclóricas y la transformación de esas mismas raíces, donde pone énfasis en los ritmos naturales de tres tiempos, principalmente representados por la cueca.
Una música que alterna la canción R&B, el pop dance, los ritmos de reguetón y sus coreográficas presentaciones en vivo marcan la propuesta del personaje de fantasía Lirah (que se pronuncia "Laira"). Ella es de Martina Olivares, cantante nacida en Calama y criada en Santiago que pertenece a la masiva oleada de nombres en el movimiento urbano de la generación Z y la música de la pospandemia, con voces y productores que coparon los espacios. Siendo adolescente ella participó en el programa de talentos musicales "Yo soy", de Chilevisión, interpretando a Dua Lipa, y luego comenzó a formarse como cantante y compositora dentro de los márgenes del pop. Sus primeras canciones fueron "Desacato", "Solo contigo", "Feliz Navidad" y "Castigo", que grabó junto al productor Joshvatunes. Este set precedió al EP debut de Lirah, titulado Red lips (2025), publicado cuando ella tenía 19 años y donde comenzó a esbozar un sonido.
Actriz de televisión y modelo desde la adolescencia, Josefina Cisternas pasó a la música pop como otras figuras de alta exposición mediática, desde Kel Calderón y Denise Rosenthal a actrices de su generación como Antonia Bosman o Geraldine Jane Neary. Nacida en Chile aunque con una vida familiar en Miami y luego una vida como modelo en Sao Paulo, entre sus influencias más directas dentro del pop anglo aparecen los nombres de los británicos James Bay y Ellie Goulding, la neozelandesa Lorde y el sudafricano Troye Sivan. Y presentada con su nombre oficial —o solamente como Jose—, desde 2016 la cantante comenzó a despachar una serie de singles, la mayoría de ellos vinculados en su primer momento a las pantallas: "Tú y yo", tema central de la teleserie nocturna de TVN "Dime quién fue" (2017), y "I'm not crazy", para la película de Nicolás López No estoy loca (2018). Allí mostró una faceta de sólida cantante pop, aunque ya al finalizar la década de 2010, Josefina Cisternas se unió a la ola de los ritmos urbanos latinos e incluso un acercamiento al trap con canciones como "Quién te entiende", "Love me" y "Algo que hicimos", repertorio central del que sería su primer álbum solista.
Importantes composiciones del cancionero popular chileno llevan el nombre de Scottie Scott en sus créditos, pues fue desde el área silenciosa de la autoría que esta descendiente de escoceces aportó más constantemente a la música local. Temas suyos fueron intérpretados por gente como Gloria Simonetti, Los Ángeles Negros, Las Cuatro Brujas y Andrea Tessa; muchas veces en el marco de competencias de festivales. Antes de su prematuro fallecimiento, en 1996, Scottie Scott alcanzó también a coordinar las bandas sonoras de algunas de las más importantes teleseries chilenas, desde la famosa "La madrastra", en adelante.
Fue tal la popularidad de José Alfredo Fuentes durante su juventud, que su carrera profesional completa puede explicarse por el fervor acumulado en esos primeros años como cantante, cuando su estampa de galán ingenuo y su vibrato maduro motivaron un fenómeno descrito alguna vez como «la beatlemanía chilena». Pese a ello, sería injusto comparar su caso al de decenas de contemporáneos suyos que alargaron durante décadas un par de hits cosechados alrededor de la época de la Nueva Ola. Su trayectoria ha sido larga pero activa, ha tenido varias composiciones propias y, en algunos períodos, ha mostrado una sorprendente propuesta.
El abrazo al pop más luminoso, bailable y gozoso guía a Giovanni Gellona en su trabajo musical. «No soy un músico docto ni estoy al nivel de los nuevos consagrados en la música nacional. Me siento más atraído por la genialidad de Cecilia Pantoja, la pelvis de Juan Antonio Labra y la energía de Raffaella Carrá», admite el cantante sobre su pauta de influencias y el alcance de sus canciones.
Un trabajo persistentemente solista y un vínculo firme con el teatro caracterizan hasta ahora el trayecto musical de Tomás González, cantautor y multiinstrumentista, que en sus composiciones puede mostrar tanto ecos de trova como fusión étnica y visos de electrónica.
Penthouse fue una banda chilena con nombre y sonido inglés que recogió distintas influencias de las islas británicas, y las pasó por un filtro melancólico. Formado a fines del 2003, el grupo de amigos convertido en banda se presentó por primera vez en un festival de la santiaguina Universidad Tecnológica Vicente Pérez Rosales cerrado por Congreso, en el que Penthouse quedó seleccionado entre los ocho finalistas. Grabaron un primer álbum, Penthouse (2005), con la producción de Alejandro Gómez y Ricardo Contesse, ambos de Alamedas, pero el disco nunca tuvo una edición formal, hasta que el grupo juntó esas canciones con otras nuevas y presentó su debut oficial, Todos contra todos. A la larga, el registro quedó como su única publicación.
La Machi es el nombre musical de Eugenia Kena Toledo, cantante porteña y cultora de una música que combina la raíz latinoamericana con influencias del jazz, el pop, el soul y la fusión. Profesora de música y canto, además de arreglista, ha desarrollado toda su carrera en Europa, desde que llegó a vivir allí en 1990 para iniciar sus estudios de jazz vocal, armonía y arreglos en Barcelona, y proyectarse por tres décadas como un nombre de la música chilena fuera de nuestras fronteras.
Productor, músico y compositor, Hugo Beiza fue un nombre vinculado de lleno en el movimiento de la Nueva Ola, y que protagonizó parte de la época de esplendor de la industria discográfica chilena. Su prematura muerte, a los 26 años de edad, truncó una carrera de enorme prolifidad y talento. Se inscriben en su catálogo autoral éxitos popularizados por Los Red Juniors, como "Al pasar esa edad" y "A tu recuerdo" (ambos, en coautoría con Jorge Pedreros), Alan y sus Bates ("Recuerdos de verano"), Los Bric-a-Brac ("Nunca jamás") y Carlos Contreras ("Dime Dios"). También se cuentan composiciones suyas para Luz Eliana, Luis Dimas, Gloria Simonetti y Pedro Messone.