Jazz
Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.
Fue la colorida figurita del Ratón Mickey, que él lucía en su chaqueta cuando salía a tocar, la que consolidó la identidad musical del saxofonista Fernando Mario Mardones Álvarez, mucho más conocido como Mickey Mardones. Es un ejemplar de aquellos músicos de cancheo y repertorios populares y bailables de los años '50 que hicieron el paso hacia hacia el swing y la improvisación jazzística. Junto con Carmelo Bustos y Kiko Aldana, Mickey Mardones completa una tríada de estos grandes saxofonistas que lograron trascendencia.
Era muy lógico que la historia del hijo del vibrafonista Carlos Vera Pinto se encaminara hacia el estudio de este instrumento de percusión melódica. Tuvo el vibráfono siempre a la mano, los discos de Lionel Hampton, Milt Jackson y Bobby Hutcherson en la repisa y acceso directo al Club de Jazz, escenario donde Vera padre se presentaba con el grupo Nexus, que comandaba junto al saxofonista alto Patricio Ramírez. Carlos Vera Larrucea se convirtió en uno de los últimos eslabones en la corta cadena del vibráfono en el jazz chileno.
Ciro Vega es uno de los guitarristas más representativos de la vanguardia musical vigente durante el apagón de los años '70 y '80, junto con otros nombres contemporáneos como Alejandro Escobar, John Clark y Vladimir Groppas. Un músico del jazz-rock naciente, aunque también de gran versatilidad estilística como músico de sesión en el estudio y escenario y permanente guitarra de las orquestas de televisión.
Ramón Eugenio Pérez Alé, es decir Moncho Pérez, es parte de una reconocida saga de bateristas de jazz venidos desde Concepción. Definió su estilo con poderío rítmico e intensidad, que le dio una identidad como nombre propio. Se formó como baterista en los cancheos de matiné, vermouth y noche, en boites y locales donde él actuó en conjuntos de música bailable. Pero Moncho Pérez se fue autoconstruyendo como solista de jazz partir de los años ’70, alcanzando cotas de mayor altura en sus años en el Ángel Parra Trío y luego como líder de sus tríos y cuartetos que mantuvo en Valparaíso y Viña del Mar. Solo después de 50 años de actividad como músico, en 2025 publicó su primer disco: Tralka wenü, es decir, Talcahuano.
Originalmente cantante y guitarrista del grupo talquino de fusión y jazz All Jazzera, Vanesa Bravo emprendió un camino como solista y líder de sus propios proyectos, que se centran en ese punto intermedio entre la canción popular y el formato instrumental del trío jazzístico, incorporando a su música todo tipo de ingredientes externos, desde el folk al bolero y desde la esencia musical del swing a un marcado enfoque de humor y sarcasmo en sus canciones. En ese derrotero, Bravo organizó su primer trío maulino, donde pasó definitivamente al contrabajo en una exploración del canto y la ejecución del instrumento en simultáneo, junto a los músicos Lalo Garrido (piano) y Nicolás Soto (batería), otros compañeros en la misma All Jazzera. Su primer disco es Más o menos (2023).
Formada por el guitarrista Gus Valenzuela y la violinista Danka Villanueva, que había tocado en La Mano Ajena, desde la década de 2010 Golosa la Orquesta ha sido una agrupación de diversos enfoques sobre la música popular, a su vez ramificada en distintas direcciones. En una primera época basó el repertorio en ritmos de la nostalgia, tomando bolero, tango, vals, chachachá, swing y jazz gitano, pero ya avanzados los años, y con nuevos integrantes en la formación, centró su propuesta en una idea musical propia donde las raíces de la música latinoamericana, festejo, saya, cueca o huayno, fueron predominantes dentro una fusión con el rock y el jazz.
Monserrat Sembler, o Monse Sembler, es una exponente de múltiples músicas que cruzan territorios desde el canto trovadoresco a la música docta y desde el pop y la música de raíces latinoamericanas al jazz. Su creación como nombre propio llegaría en un disco como cantautora luego de largos períodos como flautista y acompañante de figuras mayores de la música popular, como las estrellas pop Mon Laferte y Denise Rosenthal y el trovador Benjamín Walker.
Bajista de jazz fusión y jazz funk, Matías Martinoli se formó en la Escuela Moderna de Música con profesores como el referencial solista Pablo Lecaros y el maestro de la orquestación Toly Ramírez. También fue alumno de improvisación de jazzistas de los '90 como Jorge Díaz, Claudio Rubio y el virtuoso Christian Gálvez. En sus inicios como músico en las escenas independientes más allá de la universidad, se vinculó a nombres de su generación, como el guitarrista Fernando Raín o el pianista Diego Ortiz, quienes se incorporaron poco después su cuarteto eléctrico. Integrado al elenco del sello Animales en la Vía, Martinoli debutó en el disco como Verde 61 (2018).
Ha sido una excepción en el jazz mundial, y ciertamente en el jazz local, el liderazgo de los contrabajistas, músicos hechos y formateados para el apoyo de un solista o como parte de una sección de ritmo. Salvo grabaciones como las de René Sandoval, Marco Reyes y Daniel Navarrete, el contrabajo permaneció por décadas en el plano secundario. Por eso la aparición de Rodrigo Álvarez desde Concepción señala también una vía de acceso a estas variantes. Álvarez publicó Creciente (2010) junto a otros músicos de esa ciudad sureña, y más tarde, con Concepción (2015), consolidó una faceta como compositor de jazz. Luego, Álvarez alcanzaría también la composición para música de cámara contemporánea, con obras para piano, cuarteto de cuerdas o clarinete solo.
Formado indistintamente en las guitarras clásica y flamenca, y con estudios de composición docta en la Universidad Católica, Tomás Gubbins dio un giro en su enfoque musical a medida que se vinculó con el jazz y comenzó a escribir piezas y liderar conjuntos, proceso que desembocó en el disco Proyecto satélite (2016). Gubbins ha sido uno de los solistas de guitarra que tiene un pie en la tradición de Jim Hall y otra en la vía moderna de John Scofield.
Santiago Monroy, o Santi Monroy, es parte de la ola pospandémica del jazz chileno. Compositor, sideman y líder principalmente de tríos, ha observado el universo del piano desde una mirada contemporánea. Ello está bien representado en las composiciones con que contribuyó al álbum Contienda (2025), donde desarrolla un mano a mano con el flautista Nicolás Navarrete como colíderes del cuarteto, y que además toma cierta inspiración en las figuras del saxofonista John Coltrane y el pianista McCoy Tyner, a quien Monroy ha tributado. En sus primeros momentos como pianista, ha tocado en los cuartetos del saxofonista Sergio Olivares y del vibrafonista Mauricio Gallardo, junto con encabezar esos citados tríos bajo su dirección, con distintos elementos en sus formaciones, como los contrabajistas Eduardo Peña, Nahuel Blanco o Juan Ríos, y los bateristas Carlos Cortés, Sebastián Acevedo o Rodrigo Donoso.
Como guitarrista y cantante, Camila Meza fue una figura bivalente desde sus inicios. Sobre todo en el campo del jazz contemporáneo que desarrolló en Chile y Nueva York, la ciudad donde llegó en 2009 para estudiar en la New School for Jazz and Contemporary Music, y donde autogestionó su trabajo principal como activa compositora, líder y sidewoman. En el paso de ese período inicial en Santiago y su vida siguiente en la capital mundial del jazz y su serie de discos y proyectos neoyorquinos, Meza terminó por convertirse en uno de los nombres principales de la generación cero-cero. En 2020 obtuvo un premio Pulsar por un álbum como Ambar (2019), que representó un hito en su recorrido musical.
Si bien fue uno de los alumnos nominales del virtuoso guitarrista Emilio García, para cuando Armando Ulloa se encontró en 1999 con Pedro Rodríguez liderando al Marx Trío, algunos de sus conceptos musicales fueron trocados de manera automática. De la lógica de la serie de acordes del jazz straight ahead o el sonido tipo fusión, Ulloa pasó a la expansión tímbrica y un trabajo de composición siguiendo la línea de hombres como Bill Frisell o Ben Monder, a la cabeza de tríos con algunos de los más sobresalientes jazzers de la generación 2000.
Clarinetista en su origen, luego saxofonista alto y en ocasiones sopranista, Luz Cuadros ha transitado por distintos derroteros musicales, primero como sidewoman y sesionista de proyectos de fusión, música latinoamericana, pop y cumbia, hasta estrenar un perfil como líder y compositora de una música de enfoque moderno que atraviesa los territorios del jazz, las fusiones y la música docta contemporánea. Su primer trabajo en esta línea es Desestructura (2017), donde ella escribió obras para noneto.
Pianista, compositor, arreglador, conductor de orquestas y productor discográfico, Francisco Aranda Reinoso es el ejemplar más joven entre los músicos que se iniciaron en conjuntos de la Nueva Ola y que luego se reconvirtieron en figuras autónomas como directores y productores. Es una camada de talentos en la pluma, la batuta y la gestión, que comienza en los años ’60 con gente como Juan Azúa, Toly Ramírez y Jorge Pedredros y deriva en Horacio Saavedra, Juan Salazar, Miguel Zabaleta y Pancho Aranda, nombre recurrente dentro del círculo del Festival de Viña del Mar y la industria televisiva de los años '80.
Formada en Valparaíso, la Situación de Calle Big Band se inició en 2015 con un grupo de músicos de la Quinta Región que integraban distintas agrupaciones orquestales y combos de música popular, jazz, salsa, funk y cumbia. Su nombre pone en relieve la precariedad que viven los músicos en distintos ambientes, pero al mismo tiempo la resiliencia para sobreponerse a las dificultades a través de música que toma un valor político, de resistencia y comunidad. Ha sido dirigida por el trombonista José Moraga, músico local que durante ese tiempo desarrolló distintos proyectos orquestales, conduciendo y componiendo para su propia big band. La SdC Big Band (como también se le conoce a la Situación de Calle) mantuvo actividad en escenarios de la Quinta Región, teatros, salas y espacios al aire libre de la ciudad puerto, pero al mismo tiempo desarrolló una labor educativa en su territorio que la emparenta con proyectos llevados adelante por agrupaciones similares de mayor trayectoria como la Conchalí Big Band y la Mapocho Orquesta. Han colaborado en distintos planos, conciertos, jornadas educativas y grabación de discos, con músicos como los directores de orquestas de jazz Carl Hammond y Gerhard Mornhinweg, el trompetista Sebastián Jordán, el cantante de Congreso Francisco Sazo, la cantante Daniela Aleuy y la cantautora porteña Pascuala Ilabaca. Sus álbumes son Situación de Calle Big Band. Volumen 1 (2016); Tierra (2020), que incluyó un repertorio íntegramente original y fue nominado al Premio Pulsar; Visiones (2025), con piezas de José Moraga, y El secreto de los arbustos (2025), que incluyó canciones de la misma Ilabaca y composiciones en lenguaje orquestal y de jazz de Moraga.
Saxofonista tenor, flautista y ocasionalmente clarinetista, Rodrigo Aguirre es un elemento de las escenas de la música de vanguardia, la improvisación libre, la composición docta, el rock y el jazz contemporáneo desde la década de 2000. Su nombre ha tenido visibilidad como integrante de la MediaBanda desde 2007, donde no solo ha integrado la sección de vientos liderada por Cristián Crisosto sino que ha aportado con material para el repertorio de Bombas en el aire (2017). Como músico de jazz, tras un recorrido como sideman, apareció como líder con el disco Tal cual (2020).
En el tránsito desde la música de raíz folclórica asociada al movimiento del Canto Nuevo hasta los experimentos electroacústicos de la música de fusión, existe un solista tan interesante como Jorge Campos. El bajista eléctrico Marcelo Aedo tal vez no haya sido tan conocido como el pivote del Congreso contemporáneo, pero llegó a construir su propia identidad en las cuatro (o cinco) cuerdas desde la multimilitancia como sesionista y hasta el protagonismo solista.