Balada

Enamoramiento, encuentro, ruptura y despecho, las sucesivas fases de la relación de pareja, sostienen la temática esencial de esa canción llamada balada. Su intérprete, conocido como baladista, apuesta a una empatía cuya identificación masiva determinará su éxito o fracaso. Por eso en la balada son importantes la redundancia y el impacto melódico de un coro que se adhiera con facilidad al oído. Hacia los años ‘60 se desprendió de ramas urbanas como el bolero o el tango apostando a una categórica difusión radial y presencia en las listas de venta. En esa primera época utilizó el sonido de secciones de cuerdas en sus arreglos y más tarde cedió a las facilidades de los sintetizadores y guitarras. La balada exime a sus intérpretes de una obligación autoral, dejando la composición en manos de expertos mientras que del baladista se esperan otros atributos: que tenga una imagen recordable pues se trata de una estrella moderna de la canción, una capacidad vocal a la altura de los estribillos de ambición épica y una identidad pública que se acomode a los estereotipos del eterno enamorado. La expresión “balada romántica”, como se ve, es una redundancia.

Mapa musical

César Ávila

Como uno de los nombres destacados del concurso televisivo "Operación triunfo", César Ávila fue uno de los baladistas más populares en los inicios de la década de 2000. Sus fans lo describieron como "la voz que le canta al amor". Ávila fue una fugaz alternativa a Mario Guerrero como resonante voz en el recambio de la figura del  "eterno enamorado".

Paula Rivas

Investida como la "nueva reina de la cumbia" tras quince años de música, Paula Rivas se hizo conocida en 2007 como baladista romántica dura en la competencia televisiva "Rojo, fama contrafama", donde llegó a instancias finales y obtuvo una importante figuración. Sin embargo, cuando un año después el programa salió de pantalla, Paula Rivas inició una dinámica carrera solista como productora musical y cantante, cuyo enfoque estuvo siempre entre la música tropical y la balada latina. Su momento divisorio como artista popular se dio en 2023 con el doble triunfo que consiguió en los Premios Pulsar, por su disco Mariposa y su impacto en las audiencias de la cumbia.

Palmenia Pizarro

La mujer que con mayor sentimiento ha cantado el vals peruano y el bolero en Chile es Palmenia Pizarro. Iniciada a comienzos de los años ‘60, desarrolló su carrera en Chile y luego en México, donde vivió y cantó entre 1973 y 1997. Revalorada por una nueva generación de auditores desde los años '90, tal como ocurrió con Cecilia, Palmenia Pizarro reanudó su trabajo en escenarios en Chile en una ruta que la consolidó como una de las indiscutidas reinas en el canto popular. Solo se vio interrumpida debido a una enfermedad que la sacó de los escenarios en 2024, pero su nombre es parte de la historia ancha y profunda de la música popular chilena, con un sello, canto y sensibilidad quedaron marcados en valses y boleros como "Cariño malo", "Ódiame", "Ajeno" y "Amarraditos".

Gervasio

Vida y muerte marcan el recuerdo de Gervasio entre el público chileno. El cantautor de origen uruguayo desarrolló en nuestro país el grueso de su carrera musical, legando clásicos de la canción popular, como "Alma, corazón y pan" y "Con una pala y un sombrero". Su carrera avanzó desde la interpretación ligera pensada en hits para jovencitas a una auténtica canción de autor, que durante un tiempo lo vinculó al Canto Nuevo. Las confusas circunstancias de su fallecimiento, en octubre de 1990, constituyen hasta hoy materia de especulaciones, y motivan investigaciones aún en curso.

Ximena Abarca

Una auténtica "Jennifer López chilena" vio el público la noche en que Ximena Abarca se presentó en el escenario de la Quinta Vergara, en el Festival de Viña del Mar de 2004. A menos de un año desde que el primer reality show producido por Canal 13 lanzara a una inocente Catalina Bono, Ximena Abarca daba un giro hacia el atrevimiento y el erotismo de una performance encendida. Fue una de las más recordadas cantantes de toda la generación del pop televisivo de los 2000.

Inés Délano

Cantante melódica, pintora, dibujante y maestra de voces, en su paso por la música Inés Délano se convirtió en una pionera en la formación del canto popular en Chile, una vez que abandonó los escenarios en la década de 1970. Aunque conoció y manejó los repertorios tradicionales de bolero, tango y música popular norteamericana y europea, su historial también la instala como una de las más reconocidas y recordadas lady crooners del jazz chileno.

Eric

Dos líneas de balada se expusieron en 2009 a través de los discos de Germán Espinosa (La batalla urbana) y de Eric (Te busco). La primera incorporó toques de trova con guitarra, con Alberto Plaza como referente, y la otra buscó en el pop latino para seguir un camino trazado antes por Álvaro Véliz. El autor de la famosa canción “Mía” fue quien produjo ese primer disco de Eric Phillips, simplemente Eric al micrófono, editado por el Sello Azul como continuidad en la balada de sus primeros nombres: Katty Ravlic, Patricio Herranz, Guz, Claudio Carrizo o Johanna Rezzio.

Los Hermanos Arriagada

Para la historia del bolero chileno, Los Hermanos Arriagada son quienes popularizaron en ese ritmo la gran canción del compositor Armando González Malbrán, "Vanidad", originalmente escrita como un foxtrot lento (o slowfox). Pero en el recuerdo de los seguidores de la canción romántica se cuentan como imprescindibles también sus versiones para “Poema”, “Sigamos pecando” y la traducción de “Nathalie”, la famosa canción del francés Gilbert Becaud. Un canto de tres voces al unísono apoyado en sobrios pero imaginativos arreglos orquestales fue parte de la marca de un conjunto que probablemente consiguió más difusión fuera de Chile que en su propio país, y que encontró un modo diferente de presentar lo que en los años sesenta era casi un subgénero: el de los boleros a trío.

Guz

Más difundido por sus exitosos encargos que por sus propias grabaciones, Gustavo Pinochet es un solicitado compositor pop. Además de aportar canciones a numerosas teleseries, ha trabajado con una extensa lista de músicos —desde Coni Lewin a Daniel Guerrero—, de entre los cuales la sociedad más importante ha sido la que mantuvo durante cuatro años junto al grupo Kudai. Con ellos tuvo una sonada ruptura a principios del año 2006, tras la cual se ha ocupado en su banda Sum y en nuevas asesorías musicales en Chile y el extranjero.

Pía Ovalle

Poco después de que Pía Ovalle diera sus primeros movimientos en una precoz carrera solista, el medio ya la había llamado la “mini Celine Dion”. La cantante tenía trece años cuando grabó su disco Sueños (2005) y en él sus propiedades vocales se inclinaron hacia la balada melódica característica de la estrella canadiense. Pía Ovalle no sólo siguió a la Dion, sino que también se mantuvo en la tendencia de las muy jóvenes debutantes en la pantalla hacia 2004 y 2005: María José Quintanilla y sus rancheras, Gabriela Ernst y el cante flamenco y Christell y los éxitos infantiles. Más adelante estudió Medicina y se encaminó hacia el área de la nutrición clínica y la educación alimentaria, dejando de lado la música en su adultez.

Francia Valdés

El mayo del año 2011, Francia Valdés alcanzó el segundo lugar en el programa "Mi nombre es", de Canal 13, como la “doble” de Amy Winehouse, y como tal ha mantenido una carrera musical, que la ha llevado a teatros, pequeños escenarios y programas de televisión, incluso fuera de Chile. Cantante desde pequeña, Francia Valdés estudió canto en la academia de Luis Jara y Licenciatura en Música en la Universidad de las Américas. En el 2013 presentó un disco solista con el Sello Azul, que incluía un cover de Amy Winehouse ("Back to black”), pero donde reveló su faceta como compositora. Así lo dijo al diario La Segunda: “Mi prioridad siempre fue hacer mi música, ser reconocida como Francia... Me gusta mucho imitar a Amy, porque fue un empuje para generar los recursos para hacer mi disco. Pero somos completamente distintas”.

Andrea Tessa

Intérprete de diversos repertorios con una voz poderosa, Andrea Tessa ha sido referente del canto popular en Chile desde los años '80. Hija de la soprano lírica Victoria Vergara, la cantante volcó su herencia decididamente hacia la balada, el pop y el jazz clásico. Por los primeros géneros se hizo ampliamente conocida en televisión, mientras que el último lo ha reservado mayoritariamente para sus actuaciones y más recientes grabaciones.

Alberto Plaza

Pocos músicos en Chile pueden mostrar las cifras de venta de Alberto Plaza. Sus marcas comerciales son aún más impresionantes si se considera que las ha conseguido muchas veces tan sólo con una guitarra acústica, el instrumento clave de sus canciones y de una carrera musical que, aunque con los años derivó parcialmente hacia ritmos y colores tropicales, está construida sobre la base de históricas baladas de amor y de himnos de consideración humanista.

Mara Sedini

Mara Sedini contaba con un pasado como periodista y cantante. Tres canciones marcaron en 2018 su rumbo musical: "Regresa a mí", "Sin vuelta atrás" y "1.000 pedazos" fueron la antesala de su disco debut, titulado Ser, que le redituaría exposición en el medio. Cantante melódica con estudios en el conservatorio de artes escénicas The American Musical and Dramatic Academy de Nueva York, se vinculó con proyectos de grandes dimensiones, relacionados con teatro, cine y musicales. En 2014 regresó a Chile y se integró al elenco de coristas de Myriam Hernández. Junto con el productor Rodrigo Hurtado, elaboró un repertorio de canciones en el estilo pop romántico, que derivaron en ese disco debut como solista. Más adelante pasó a integrar paneles de actualidad política en televisión, formó parte de la campaña presidencial del candidato de derechas José Antonio Kast y en 2026 llegó a ser ministra de ese gobierno.

Aticoy

Si bien inicialmente apareció como una agrupación, parte de los proyectos promovidos por el Sello Azul en su generación de 2015, Aticoy es definitiva la identidad musical de la cantante Natalie Orellana. De hecho, ese fue el apodo que ella misma recibió en su infancia y el nombre con el que se organizó ese primer núcleo musical para el disco Brotar, una propuesta pop desde la perspectiva de la música de raíz. Más adelante, Natalie Orellana adoptó un estatus solista rodeada de esos mismos músicos colaboradores, y se mantuvo publicando canciones y discos bajo su identidad de Aticoy.

Natalino

Natalino es una de las expresiones más exitosas de la música romántica hecha en Chile en la primera década del 2000. Formado por dos hermanos y un amigo, que ya tenían un década trabajando en conjunto con el nombre de La Pé, el trío desarrolló una balada-pop, con claras referencias a la canción italiana, y sus canciones han gozado de una extraordinaria difusión mediática, dentro y fuera de Chile. Su participación en bandas sonoras de teleseries, su presentación en el Festival de Viña del Mar del 2009 y sus ventas superiores a 30 mil copias, en plenos tiempos de crisis discográfica, ratificaron el ascendente camino de Natalino, que desde entonces se ha mantenido, con un importante trabajo internacional.

Luis 'Chino' Urquidi

Pese a nunca haber recibido instrucción formal como músico, Luis Chino Urquidi se hizo cargo de al menos dos de los más exitosos proyectos de canción popular desarrollados en Chile a partir de los años sesenta. Como fundador de Los Cuatro Cuartos y Los Bric-a-Brac, Urquidi destacó como un talentoso arreglador y pianista, hábil en la armonización de voces y en la elección de un repertorio que fue a la vez masivo y propositivo. Su aporte fue fundamental para el desarrollo de música a nivel popular capaz de ser, también, rigurosa en las armonías. Su inicial interés por el jazz derivó con los años en su investigación del folclor y el pop. Sus socios artísticos incluyeron a gente como Pedro Messone, Las Cuatro Brujas y Los Hermanos Zabaleta.

Carolina Soto

Si Monserrat Bustamante fue en su minuto “la chica de Rojo”, los fanáticos que empujaron en favor de Carolina Soto entonces la llamaron “la diva de Rojo”. Fue una competencia frontal entre dos de las baladistas más fuertes del medio musical vinculado a los estudios de televisión. Entre las estrellas de mucho más popularidad, luces y aplausos dentro del concurso de talentos vocales de TVN (“Rojo, fama contrafama”), Carolina Soto se abrió paso desde posiciones secundarias hasta alcanzar el máximo reconocimiento y adjudicarse las finales (“Gran Rojo”) con una recordada performance sobre la canción romántica. En la perspectiva de los tiempos, Carolina Soto fue un eslabón central en la larga tradición de la balada chilena durante el nuevo milenio.

Paulina Rojas

Mendocina de nacimiento y viñamarina por adopción, Paulina Rojas ha sido intérprete de muchos repertorios en torno a la música brasileña, el bolero, el pop en sus formas más variadas y la balada anglo con modelos como Celine Dion o Whitney Houston. Pero en su primer disco solista se definió mayormente como cultora de una balada latina que tiene referentes en los años ’80 con Myriam Hernández o Soledad Guerrero. En el álbum Vuelvo a soñar (2010) Rojas transitó por esa ruta y de paso marcó su ingreso en la escena de “nuevos románticos” de esos tiempos.

Jaime Ciero

La composición de canciones ha guiado hasta ahora el trabajo musical de Jaime Ciero incluso más que la interpretación. El cantautor ha desarrollado su trabajo en Chile y Estados Unidos (ha residido en Los Angeles, California, desde los años noventa) y ha ubicado su nombre en los créditos de éxitos radiales de Ariztía, María José Quintanilla, Luis Jara, Bárbara Muñoz y Alberto Plaza (a veces a solas y otras en coautoría). La balada-pop y canción romántica conforman su género de trabajo, tanto en la autoría como en la grabación propia, según quedó en evidencia en su disco Volar (2007).