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Isabel Aldunate

Intérprete por definición, Isabel Aldunate es una de las cantantes más versátiles de su generación. Iniciada a fines de los años ’70, ha combinado expresiones como la poesía y el canto comprometido con géneros como el musical y la canción ligera, tanto en sus discos Yo te nombro, Libertad (1984) y Prontuario (1987) como en obras escénicas recientes entre “Valparaíso vals” (2006) y “Gabriela apasionada” (2007), y ha sido además una exponente significativa del trabajo de compositores chilenos como Desiderio Arenas y Joakín Bello entre otros. Ha puesto su registro vocal de soprano al servicio de un repertorio de autores y compositores mayores como Violeta Parra y Patricio Manns y de creadores de su generación, entre los que se cuentan Eduardo Yáñez, Osvaldo Torres, Luis Alberto Pato Valdivia y Desiderio Chere Arenas.

Rafael Cheuquelaf

Periodista, fotógrafo, músico y productor, Rafael Cheuquelaf Bradasic es conocido por su larga participación en el proyecto de electrónica camerística experimental de Lluvia Ácida, que ha llevado junto adelante junto a Héctor Aguilar desde mediados de los años '90 en Magallanes. A través de una discografía abundante ha propuesto una investigación histórica, territorial y política a partir de una música electrónica en constante transformación. Como músico independiente ha publicado una serie de álbumes de distintas dimensiones, siempre sostenidos en el uso de los teclados análogos.

Cristián Bidart

Para el más jazzista de los integrantes de Akinetón Retard, la categoría de "músico incomprendido" dentro de la escena jazzística estuvo lejos de convertirse en un estigma. Por el contrario, este mismo hecho posicionó a Cristián Bidart como un solista ligado a un circuito de avanzada subterránea que permitió que proyectara su propio punto de vista sobre el jazz avant-garde. Su trabajo durante la década de 2010 se amplió, incluso, a investigaciones sobre la percusión chinchinera.

Quelentaro

La de Quelentaro fue una carrera extensa y marginal a los medios masivos de difusión, sostenida en una poesía solemne, cercana al mundo obrero del que provenían sus integrantes. Aunque nacidos como un grupo, casi toda la historia de Quelentaro fue la del dúo afianzado entre los hermanos Gastón y Eduardo Guzmán, cantautores capaces de sostenerse mutuamente incluso durante el quiebre impuesto por el exilio.

Ángela Acuña

Cellista y compositora de formación clásica, Ángela Acuña es una figura recurrente en los créditos de música incidental en el cine, en teatro y en televisión. Colaboradora de muchos musicos locales, desde el 2008 es parte de Malabia junto a Javiera Parra y Christian López, y el 2011 debutó con el disco solista Caverna, donde reunió sus trabajos por encargo para varios proyectos y canciones propias. En 2016 lanzó un segundo disco, con un mayor acento autoral: Música de Ángela.

Hugo González Hernández

Hugo Hernán González Hernández es oriundo de San Carlos, Ñuble, pero fue en Santiago donde descubrió la poesía popular y en particular la paya. Es un destino similar al que tuvo un cantor como Manuel Sánchez, con quien además Hugo González comparte una generación de nuevos payadores integrada por nombres como Alejandro Cerpa Fuenzalida (n. 1974), Myriam Arancibia (n. 1976) y Jano Ramírez (n. 1979). Iniciado a comienzos de los años noventa, González ha tenido maestros escogidos en los instrumentos que toca: empezó en el guitarrón con la guía de los hermanos Santos y Alfonso Rubio en Pirque, y en la guitarra traspuesta con el cantor, poeta y payador Francisco Astorga, de La Punta de Codegua. Ha participado en numerosos encuentros de payadores, donde además ha demostrado su buen oficio en la guitarra grande.

Mauricio Vicencio

Autor, compositor y fundador del grupo Altiplano en 1976, Mauricio Aquiles Vicencio Alquinta es chileno pero está radicado desde 1978 en Quito (Ecuador), donde se dedica a la divulgación de la música andina. Ejecutante de instrumentos de vientos, cuerdas o percusión, como prueba su discografía solista, Vicencio es el compositor principal de decenas de grabaciones, y ha efectuado trabajos de investigación sobre chamanismo, organología, armonía, ritmos andinos e historia de las culturas andinas con seminarios y charlas por América Latina y Europa.

La Isla de la Fantasía

Más que un grupo musical, La Isla de la Fantasía es el principal e histórico conjunto de cantores e instrumentistas dedicados a la cueca y la música popular en Valparaíso, y representa tanto una sede natural de unos precursores de la canción porteña como un punto de encuentro activo entre esos hombres y mujeres experimentados y las nuevas generaciones interesadas en esa tradición.

Gervasio

Vida y muerte marcan el recuerdo de Gervasio entre el público chileno. El cantautor de origen uruguayo desarrolló en nuestro país el grueso de su carrera musical, legando clásicos de la canción popular, como "Alma, corazón y pan" y "Con una pala y un sombrero". Su carrera avanzó desde la interpretación ligera pensada en hits para jovencitas a una auténtica canción de autor, que durante un tiempo lo vinculó al Canto Nuevo. Las confusas circunstancias de su fallecimiento, en octubre de 1990, constituyen hasta hoy materia de especulaciones, y motivan investigaciones aún en curso.

Zeca Barreto

En mucho menos de lo duró que su larga estada en Chile, el cantautor bahiano Zeca Barreto terminó por incorporarse a la historia moderna de la música popular chilena como un punto de encuentro y proyección de una nueva música, la popular brasileña, desconocida en sus múltiples frentes. Junto a otras figuras como Joe Vasconcellos (fusión latinoamericana), Marinho Boffa (jazz) y Célio Oliveira (samba), Barreto ayudó a establecer un público emergente y una nueva comunidad de cultores.

Inti-Illimani

Varias décadas de trabajo en la música de raíz latinoamericana, con fuertes influencias de Europa y del folclor más profundo de Chile, hacen de Inti-Illimani una escuela de sonido y ética para la cultura nacional. Si bien el conjunto se formó en 1967 para dar vida a un repertorio de orientación andina, su larga trayectoria, su paso por el exilio en Europa y las incesantes búsquedas de sus músicos lo han convertido en un espacio de creación y evolución sonora de las más trascendentes. La presente ficha biográfica se concentra en la historia de sus inicios y desarrollo hasta la división del conjunto en dos facciones, ambas activas en un regular y saludable trabajo musical, aunque paralelo: Inti-Illimani ® e Inti-Illimani Histórico.

Pegotes

El vínculo social que caracteriza la composición punk queda más que reflejado en Pegotes, una banda de origen penquista, de letras críticas y referencias barriales plasmadas en varios discos desde su formación, en los años '90. El grupo ha sabido recorrer un camino desde la independencia y la autogestión por casi tres décadas, logrando posicionarse en la primera línea del punk rock chileno.

Los Santiaguinos

A partir de la tradición de la cueca urbana y el contacto personal con cantores tan fundamentales como Hernán Nano Núñez, Los Santiaguinos han sido uno de los conjuntos nacidos en los años noventa en Chile que colaboró a darle continuidad a la cueca «chilenera» y capitalina (tal como Los Trukeros, Las Torcazas y varios otros). A lo largo de su historia han mostrado una evolución que va más allá de la recreación de la raíz. En su repertorio en vivo, una mayoría de cuecas comparte espacio con foxtrox, tonadas, baladas y, si la ocasión así lo requiere, hasta cumbias. Aunque su respeto por la tradición es firme, «no hay que ser más papistas que el papa», creen en el conjunto, en el cual la voz privilegiada y aniñada de Gerardo Hoffman, el pulso de la batería y un sempiterno vestuario de traje y corbata aportan un sello inconfundible.

Mauricio Venegas Astorga

La diáspora protagonizada por los diversos músicos chilenos dedicados a las raíces latinoamericanas en el extranjero es, para el caso de Mauricio Venegas Astorga, también una diáspora interior. A partir de la música de raíz andina su oficio se disparó en direcciones tan diversas como la "música del mundo" y las bandas sonoras para cine y TV que son parte de la carrera de este músico, compositor, cantante y poeta nacido en Coronel, al sur de Chile, y residente en Inglaterra desde 1977.

Júpiter Jack

La rotativa de solistas vocales nunca fue un impedimento para el acid-jazz que montó Júpiter Jack en un activo circuito de clubes capitalinos de espacio reducido. Óscar Sepúlveda, su productor, guitarrista y líder lo estableció así desde los mismos comienzos como núcleo en el home studio y hasta su conformación como ensamble de escenario, inspirado en los modelos de versátiles proyectos ingleses como Incognito o Brand New Heavies, y desarrollando una propuesta musical sobre funk, soul, R&B y jazz electrónico.

Silvia Urbina

La más importante de las fundadoras del grupo Cuncumén junto al cantante y compositor Rolando Alarcón es Silvia Urbina. Parte de la primera alineación de ese conjunto de proyección folclórica a contar de 1955, ella se mantuvo en el grupo hasta 1961, época en la cual desarrolló además el conjunto paralelo de los Cuncumenitos en el que aplicó su oficio de educadora en la formación de niños dedicados al folclor chileno. Cantó y grabó discos a dúo con músicos como Rolando Alarcón y Patricio Manns, y luego se mantuvo activa en diversos escenarios folclóricos. En octubre de 2004 recibió el Premio Nacional de Folclore que entrega el Sindicato de Folcloristas y Guitarristas de Chile, en reconocimiento a su cuarenta años de trabajo como investigadora y profesora.

Paula Monsalve

New-age y folk son dos etiquetas que no incomodan a Paula Monsalve para ubicar el lugar de su música, si bien en la difusión de su trabajo esta cantante y autora con largos períodos de residencia en el extranjero ha buscado permitirse el cruce con cauces diversos y amplios, también personales. Su motivo es, en sus palabras, «la música de tu tierra, de tu gente, la música que crece dentro tuyo: ésa es tu música propia». Madrid y Fairmount (Indiana, Estados Unidos) han sido hasta ahora las capitales para su trabajo, anclado desde un inicio a la matriz latinoamericana.

Sicadélica

La historia de Sicadélica asocia inevitablemente su sonido al de una generación, aquella del dream-pop ensayado primero en Inglaterra y abrazado también en Chile durante los años noventa por bandas que encontraron en la distorsión de la guitarra eléctrica, la languidez vocal y la ambientación a partir de efectos eléctricos una identidad a la vez sugerente y evasiva. Se hicieron conocidos, entonces, entre la audiencia que en Santiago seguía a Solar y Sien. Pero Sicadélica esperó para mostrar su principal particularidad, cual es la de haber esperado veinte años para publicar un disco. En efecto, En silencio (2019) reunió el trabajo antiguo de la banda, y fue presentado en vivo (en Sala Máster) como en una promoción hecha y derecha, con tres de sus miembros fundadores (salvo el bajista Nicolás Loi) a bordo.

María Jimena Pereyra

La ganadora de la primera generación del programa televisivo "Rojo, fama contrafama" fue, en el año 2003, María Jimena Pereyra. El triunfo la llevó a convertirse en punta de lanza del fenómeno mediático y discográfico que generó ese espacio de TVN. Junto a ella, Leandro Martínez, María José Quintanilla, Daniela Castillo y otros jóvenes intérpretes saltaron del anonimato al estrellato en pocos meses, convirtiéndose en artistas súperventas que fueron acogidos con entusiasmo por una industria en crisis. Tras tres discos, a fines del 2006 salió del programa, y aunque nunca se ha desligado e la televisión -ha sido conductora o panelista en varios espacios- nunca ha dejado de presentarse en vivo y de editar discos.

Kollahuara

Su conjunción chileno-bolivana hizo de Kollahuara uno de los grupos andinos más destacados de la historia musical de nuestro país porque consiguió, quizás como ningún otro, atrapar y luego proyectar las raíces más genuinas de la cultura altiplánica. Nacido a la par que Illapu, a comienzos de los años '70, Kollahuara se diferenció desde un comienzo del grupo antofagastino por plasmar un repertorio absolutamente plegado al acervo andino. Por ello tal vez su popularidad no se encumbró tanto como la de Illapu, pero a cambio logró el reconocimiento de los entendidos.