Rafael Cheuquelaf

Periodista, fotógrafo, músico y productor, Rafael Cheuquelaf Bradasic es conocido por su larga participación en el proyecto de electrónica camerística experimental de Lluvia Ácida, que ha llevado junto adelante junto a Héctor Aguilar desde mediados de los años '90 en Magallanes. A través de una discografía abundante ha propuesto una investigación histórica, territorial y política a partir de una música electrónica en constante transformación. Como músico independiente ha publicado una serie de álbumes de distintas dimensiones, siempre sostenidos en el uso de los teclados análogos.

Fechas

Punta Arenas - 19 de junio de 1975

Décadas

1990 |2000 |2010 |2020 |

Géneros

Grupos

Dos linajes magallánicos marcan las ramas familiares del músico: Cheuquelaf, una raíz pehuenche presente allí; y Bradasic, una de las familias de inmigrantes croatas establecidos en Punta Arenas. El músico tuvo tempranos estudios de piano en Punta Arenas, donde ha transcurrido toda su vida, a excepción de un paso por Valdivia para estudiar Periodismo. Esa identificación con el territorio ha sido clave en la observación de Cheuquelaf desde la música.

Influenciado primeros por compositores de teclados como Jean-Michel Jarre, Vangelis e Isao Tomita, y más adelante por Kraftwerk, Depeche Mode, Front 242 y la electrónica británica, junto con Electrodomésticos y Los Prisioneros de los '90, integró el grupo dark Mantiza como tecladista siendo adolescente. Para entonces ya había abandonado el rigor del estudio del piano pero mantenía intacta la proximidad física con el instrumento. Su encuentro con Héctor Aguilar se registró en 1995, en el Barrio Yugoslavo de Punta Arenas, donde ambos vivían. Aguilar ya estaba experimentando con ruido y sonido con un proyecto que tentativamente se iba a denominar Lluvia Ácida. Con la aparición de Cheuquelaf tomó entonces una primera forma a través del caset que inicia el recorrido del dúo: Simulación (1996).

Al año siguiente, Cheuquelaf comenzó a explorar en solitario —y en paralelo—, los teclados y el alcance de las melodías a través de una primera saga de álbumes bajo el pseudónimo de Nebula: Formador (1997), un trabajo de atmósferas oníricas y minimalistas, con pianos y sintetizador, inspirado en el comic "The Sandman" (Neil Gaiman); Cielos grises (1999), un retrato impresionista de los inviernos de Punta Arenas y Valdivia, y Monocromías (2001), álbum que combinaba espacios del ambient con momentos de marcada rítmica.

En esos primeros 25 años de música con Lluvia Ácida abordando temáticas territoriales sobre geografía, historia, ciencia, contaminación del medio ambiente, pueblos originarios, la Antártica, los conflictos sociales y la literatura magallánica, Rafael Cheuquelaf retomó su creación como nombre propio, ya sin la identidad de Nebula. Así publicó Austronáutica, otro sobrevuelo de los tiempos en transformación, un relato propio con el uso de teclados como el Moog Realistic M-1 y una música de diversos momentos synthpop, ambient, dub y synthwav.