2000
"Soy payador rancagüino" es la definición que firma Leonel Sánchez Moya, escrita en el verso octosílabo propio de la décima. Aunque nacido en 1961 en la localidad de la Punta de Codegua, hoy llamada la Punta de Mostazal, este payador con nombre de futbolista, campesino y cerrajero de profesión, se estableció en Rancagua en 1971. Es junto a César Castillo, El Tranca; y Luis Carreño Campos, entre otros, uno de los nombres frecuentes en el canto popular acunados en la Sexta Región.
La música electrónica ha sido el principal campo desde el que Andy ha proyectado su creatividad como compositor, productor e incluso gestor del sello discográfico 11:11. Más allá de esa labor, desde mediados de la década de 2000 su trabajo puede rastrearse también en bandas, colaboraciones junto a artistas como Kinética y Rubio y como autor de obras contemporáneas y música incidental para artes escénicas.
Cantante melódica e intérprete de boleros y swing, Andrea D'Arriarán pertenece a la abundante oleada de solistas de la canción que han sido formadas en academias como Projazz y la Escuela Moderna de Música, donde ella tomó algunos estudios. Entre esas voces que aparecieron a fines de los años 2000 están Natacha Montory, Karen Rodenas, Thais Marie, Maite Solana y Sofía Tupper, entre otras.
Conjunto folclórico originario de Quehui (comuna de Castro), en Chiloé, aplicado en la investigación en cantos y danzas tradicionales para un valioso trabajo de divulgación cultural que se extiende por ya más de tres décadas. Ha tenido presentaciones dentro y fuera de Chile, buscando «trabajar con base en las manifestaciones expresivas desde las artes más allá de los estereotipos y sólo las formas en descuido del contenido», en palabras de su director, Cristián Yáñez. Muestran una discografía relevante, de varios títulos desde 1998 (además de un DVD), y una agenda en vivo constante.
Mariana Montalvo es una de las figuras chilenas del canto latinoamericano, poético y de protesta, fuera de las fronteras del país. Desde que llegó a París en 1974 se vinculó a los músicos de la resistencia, desde el compositor Sergio Ortega y el cantor Ángel Parra, hasta el trovador Patricio Manns, con quien compartió espacios en el conjunto Karaxú, formados por músicos exiliados. Además participó en el grupo de música latinoamericana Los Machucambos, formado por músicos de diversas nacionalidades, que tuvieron gran presencia en Francia. Con estudios de guitarra clásica en el Conservatorio Nacional, su rumbo se encaminó entonces al canto popular con guitarra y cuatro venezolano, que desarrolló a lo largo de cuarenta años. Fue, además, la primera chilena en grabar para el sello de world music Putumayo, Cantos del alma (2000). Murió en 2017 y fue sepultada en el cementerio Père Lachaise.
Con la consigna de "tradición de la cueca porteña", Los Paleteados del Puerto han sido músicos esenciales en la historia de la cueca en Valparaíso, por su identidad de cueca urbana y por los años de experiencia que acumulan sus integrantes incluso desde antes de la formación del grupo, a comienzos de 1991. El conjunto surgió a instancias del veterano arpista Alberto Rey, el mismo del Dúo Rey-Silva, que comenzó a tocar con ellos en Valparaíso, y se los llevo a Santiago a grabar sus dos primeros discos, Alberto Rey y Los Paleteados del Puerto (1991) y el álbum colectivo Cuecas electorales (1992).
Sólo unos momentos después de que Carlos Vera Larrucea apareciera como el gran hallazgo del vibráfono jazzístico, un nuevo solista haría ingreso en el circuito de los años 2000. Diego Urbano dejó bien escrito su nombre en el jazz nacional, sorprendiendo a músicos de todas las generaciones. Un solista vital y lleno de swing, que ha continuado aportando a la breve historia de este instrumento de percusión melódica, iniciada en los años '70 con Guillermo Rifo y que con Diego Urbano sumó otro eslabón.
Músicos de generación espontánea y con una mente abiertamente musical aparecen muy de cuando en cuando. El guitarrista y profesor Jorge Díaz es posiblemente uno de ellos, pues sin más instrucción que sus propios trabajo y estudio, hizo sus armas como músico autodidacta llegando a transformarse en uno de los solistas mejor preparados y más dúctiles en el jazz desde mediados de los '90. Es parte de la generación de la transición, que incluye a referentes como Cristián Cuturrufo, Carlos Silva, Christian Gálvez, Rossana Saavedra o Felipe Chacón, los nombres que giraron alrededor del Club de Jazz en sus tiempos en Ñuñoa.
La población La Legua, de la capitalina comuna de San Joaquín, vio nacer a este grupo de música latinoamericana, identificado en sus palabras con «la rumba y el son» y de formación cambiante aunque siempre numerosa. Iniciados con los instrumentos del grupo Kusimarka, en 2000 participaron en el Te Deum ecuménico de la Catedral de Santiago, y un año después presentaron su primer gran trabajo, la cantata Jesús de niño a Hombre (2001).
Sólo el aporte de "El corralero" basta para inscribir a Sergio Sauvalle en la tradición de la música popular chilena, si bien su trabajo incluye también varias otras composiciones dignas de mención. El músico grabó el tema poco después de renunciar a Los Huasos Quincheros, asociado a Pedro Messone en un cuarteto de vida breve llamado Los de Las Condes, con quienes presentó ese clásico relato de drama campesino en el Festival de Viña del Mar de 1965.
Cellista, compositor, improvisador, pero ante todo un músico experimental, desde Francia y desde España Matías Riquelme ha sido cultor de una música moderna y subterránea, llevada a cabo en solitario pero también a través de distintos ensambles que ha dirigido, como Cellp, proyecto que abordó el jazz, la electrónica, el rock, la música docta y la música improvisada en diversas dimensiones.
Más cercana a la canción brasileña, Daniela Benito ha sido activa intérprete de repertorios latinoamericanos y, en su caso, una ariete más en la fuerte influencia que la bossa nova ha ejercido en músicos de las generaciones de 1990 en adelante: Ana María Barría, Marcelo Vergara, Valentina Carrillo, Carolina Ansoleaga o Paula Liz. De hecho, obtuvo en 2008 el primer premio del Festival Chile canta Brasil con la canción “Sozinho”, de Caetano Veloso. Parte de una vitrina de nuevas cantantes lanzadas desde el Instituto Projazz a mediados de los años 2000 como muestra de una opción por la depuración vocal, ha participado de ciclos de jazz y canciones compartiendo escenarios de pequeñas dimensiones con Natacha Montory, Javiera Abufhele o Valentina Payeras, algunas de ellas compañeras en el sexteto vocal Imanencia. Siempre acompañada de un músico de cabecera como el guitarrista (en rigor, bajista) Maximiliano Flynn, en 2007 y 2008 actuó en dúo, y luego de su viaje de estudios y recopilación a Brasil, el grupo se reorganizó como cuarteto en 2009 para explorar nuevas posibilidades rítmicas. En 2010, la cantante fue invitada por el pianista Roberto Bravo para interpretar dos canciones de Tom Jobim en su disco Poesía y música.
Cantante y actriz, Valeria Cox apareció en pantallas durante la última temporada al aire de popular programa televisivo "Rojo, fama contrafama", que dominó las audiencias juveniles hasta 2008 (ese año triunfó Carolina Mestrovic). Allí hizo sus primeras armas como cantante romántica y aspirante a estrella latina. Más tarde se trasladó a México para estudiar teatro en la Unam de Ciudad de México y así extender sus estudios en artes escénicas que inició en Santiago. En 2011 participó en el concurso de talentos "La academia", realizado en ese país, donde fue conocida por su pila, siemplemente Valeria. De esta manera, la chilena engrosó un listado de cantantes nacionales que actuaron en certámenes internacionales, como Loretto Canales, Francisca Silva, Licetty Alfaro, Karen Olivier, Gabriel Suárez, Miguel Garcés y Rubén Álvarez, entre otros.
Entre la evidente escasez de trompetas solistas en los comienzos de los 2000 (en comparación con las de secciones instrumentales y los saxofones solistas), Sergio Contreras hizo su reaparición en el jazz nacional después de pasar por un intenso asentamiento en Barcelona. Antes de esas largas temporadas de estudio había probado como sideman en el trío del pianista Jaime Pinto, el sexteto del guitarrista Ramiro Molina, junto al grupo La Pichanga (entonces encabezada por el pianista Mario Feito) o en algunas bandas encabezadas por el saxofonista de la vieja guardia Carmelo Bustos.
El cantor y folclorista Carlos Medel, más conocido como el Negro Medel, es uno de los más perseverantes cultores de la música tradicional chilena, con una carrera iniciada a comienzos de los años '50, unida al fundamental conjunto de proyección folclórica Millaray y sostenida como solista entre 1963 y su muerte, ocurrida en 2007, meses después de haber obtenido el Premio a la Música Presidente de la República de Chile. Hijo de madre cantora y también del paisaje de la zona central que lo vio nacer, el Negro Medel hizo de su guitarra, su pantalón arremangado y sus ojotas del atuendo campesino una extensión del mismo carácter auténtico con que se dedicó durante cinco décadas a recopilar y difundir la música tradicional chilena.
Nacida y criada en el Maule, Carmen Patricia Valdés Morales es depositaria de una profunda tradición alrededor de la cantora campesina de rodeos, animadora de campeonatos y figura central en las medialunas rurales. Un oficio que comenzó a cultivar en 1996 cuando cantó por primera vez en el rodeo de Villa Alegre, a unos 25 kilómetros de Linares, su ciudad natal. Ese canto a viva voz de Carmencita Valdés, en espacios abiertos la mayoría de las veces, llegaría al disco recién una década después, con los álbumes El capataz (2006) y Homenaje a un gran campeón (2007), dedicado al jinete Ramón Cardemil Moraga, considerado uno de los mayores nombres del rodeo chileno del siglo XX.
Sesionista, sideman, productor y profesor, el baterista Carlos Figueroa Salazar arrastra una historia ligada al instrumento definitivo de la percusión desde las dos ramas de su genealogía. Su padre es Carlos Figueroa, el más importante baterista-investigador-instructor de la era moderna y su madre es hermana de Patricio Salazar, uno de los más populares baterías de la misma época, vinculado primero a la Nueva Ola y luego a las orquestas televisivas. Ese ADN convirtió a Figueroa Salazar en un versátil intérprete de estudio, escenario, giras y sesiones desde fines de los ’80, cuando era un adolescente y hasta que a los 35 años editó su primer álbum como líder, Carlos Figueroa (2007), que llegó a ser nominado en 2008 al Grammy Latino.
El trabajo solista y junto a una serie de bandas ha ido alternándose en la trayectoria musical de Paula Hinojosa, una chilena con actual residencia en Barcelona, y un recordado paso por la animación radial (el programa "Cuerdas locales" en radio Zero) y la difusión de bandas nacionales en programas de videomúsica ("Vía libre" y "Los sin Sello" en el canal de cable Vía X), entre 1995 y 2002. Su técnica vocal podría acercarla a un tipo de jazz o de fusión (guiado inicialmente por el estilo vanguardista de Arlette Jequier en sus años junto a Fulano) que la cantante ha ido ampliando de acuerdo a sus sucesivas experiencias profesionales.
Lo de tener una carrera musical «internacional», ha tenido, en el caso de Yael Meyer, evidencia geográfica innegable. Nacida en Chile, vivió quince años en EE.UU., siguió en Boston sus principales estudios musicales, y mantiene lazos de trabajo con países tan distantes como España y Corea del Sur. Su pop de canto en inglés y ambientaciones sugerentes lo ha definido ella misma como «música electroorgánica».