Jazz

Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.

Paula Lizana

Inicialmente cultora de la canción melódica, la música popular y la bossa nova, Paula Lizana consolidó durante su estada en Francia una mirada mucho más abierta alrededor del canto, que la llevó a proyectarse en la música lírica, la ópera, los coros sinfónicos e incluso como una voz especialista en el campo del teatro musical. Durante su primera vida en Chile, editó el disco Primores (2005), que dio cuenta de esas experiencias tempranas, antes de convertirse en una cantante chilena en Europa.

Waldo Cáceres

Existen opiniones que consideran a Waldo Cáceres como el baterista definitivo del histórico Nahuel Jazz Quartet, conjunto que marcó la primera modernidad del jazz chileno. Y no se refieren a que Cáceres era el músico estable cuando el pianista Omar Nahuel falleció en 1969 y el grupo se disolvió, sino al sonido que impuso una vez que Orlando Avendaño, su baterista original y quien tenía mayor popularidad, se mudó a Estados Unidos. Ahí donde Avendaño elaboró un beat poderoso, Cáceres lo sustituyó por un elegante toque, rasgo que distinguió a este exponente de la batería swing, bop y estilo west coast por más de 50 años.

Claudio González

Abogado de profesión, Claudio González ha mantenido en paralelo una vida como guitarrista y compositor en los círculos musicales de Concepción, su ciudad natal, y de Santiago, donde se radicó luego para ejercer su trabajo formal. González se aproximó a la estética del jazz rock en sus primeros tiempos. Luego fue alumno del guitarrista Jorge Díaz y más tarde organizó un sexteto de jazz fusión con un enfoque latinoamericano, bien representado en su álbum Púrpura (2017), donde comparte protagonismo con el también guitarrista, profesor y productor del disco Emilio García. Allí, González reúne sidemen como Sebastián Jordán (trompeta), Lautaro Quevedo (piano), Nelson Arriagada (contrabajo) y Nelson Oliva (batería).

Roberto Boksamy

Pese a haber iniciado sus estudios de saxofón alto de manera tardía, Roberto Boksamy se instaló como uno de los solistas y líderes de conjuntos con mayor presencia entre su generación, sobre todo en el contexto pandémico. Al frente de agrupaciones de diverso formato, tríos, cuartetos y quintetos, ha desarrollado una música introspectiva en cuanto a sonido y muchas veces contemplativa desde la narración. Su álbum Canciones para un niño perdido (2023), con obras para cuarteto, son un ejemplo de ello.

Diego Farías

El guitarrista y compositor Diego Farías apareció como uno de los solistas del jazz contemporáneo de mediados de la década de 2000, junto con los nombres de Cristóbal Menares, Armando Ulloa y el sobresaliente compositor Esteban Sumar. Desde fines de la década demostró un peso específico propio como compositor y líder, presentando una serie de tres discos con música autoral para distintos formatos, tríos, cuartetos, quintetos y conjuntos intrumentales-vocales.

Andrés Celis

Como uno de los hallazgos del jazz contemporáneo durante los inicios de la década de 2000, el baterista post-bop Andrés Celis se sumó a una línea de estilo de jóvenes solistas donde tanto Félix Lecaros como Daniel Rodríguez además le precedieron en esos inicios precoces. Alumno del histórico Ricardo Ruiz, Celis desarrolló una identidad dinámica en la batería y sorprendente en variantes musicales percutivas, dado que además siguió el modelo de la escuela de Max Roach.

Gonzalo Mera

Ramificaciones procedentes del jazz contemporáneo, el rock y la música experimental se unen y definen la creación de Gonzalo Mera, siempre cargada de eclecticismo. Es un compositor y guitarrista de jazz  perteneciente a la generación de la pospandemia, cuyas influencias centrales se pueden encontrar en guitarristas modernos que han marcado tiempos como Bill Frisell y Kurt Rosenwinkel, pero también trashumantes como Wayne Krantz y Jonny Greenwood. La primera etapa de Mera en el jazz dejó una tríada de discos donde expuso su mirada compositiva de profundidad, tanto en la idea de la música como en una búsqueda reflexiva personal: In situ (2022), Continuo (2023) y Entre la distancia, el tiempo y la espera (2024).

Alsur

Antes incluso de que La Marraqueta comenzara a elaborar una propuesta que luego llamó "fusión criolla", existió el grupo Alsur. Ambos estuvieron emparentados directamente en lo estilístico y también en lo histórico, pues tanto La Marraqueta como Alsur surgieron desde el ensayo de jazz eléctrico llevado a cabo por un puñado de músicos jóvenes en los años '80 al interior del grupo Cometa. A partir de 1986, Alsur fue encabezado por el brillante guitarrista eléctrico y compositor Edgardo Riquelme, el que primero se aventuró a trabajar sobre la mixtura de la improvisación jazzística, la instrumentación rockera y la inspiración abierta de la música de raíz folclórica chilena.

Cristián Bidart

Para el más jazzista de los integrantes de Akinetón Retard, la categoría de "músico incomprendido" dentro de la escena jazzística estuvo lejos de convertirse en un estigma. Por el contrario, este mismo hecho posicionó a Cristián Bidart como un solista ligado a un circuito de avanzada subterránea que permitió que proyectara su propio punto de vista sobre el jazz avant-garde. Su trabajo durante la década de 2010 se amplió, incluso, a investigaciones sobre la percusión chinchinera.

Arena Quinteto

Alrededor del pianista, compositor y académico andacollino Herman Sapiains, formado además en el piano clásico en la Universidad de La Serena, el ensamble Arena Quinteto ha transitado musicalmente por los caminos que unen el jazz y el folclor sudamericano. Es uno de los exponentes de esta corriente moderna de la fusión, representada de buena manera por la música del saxofonista Pedro Villagra, una de las principales influencias de Sapiains. Inicialmente formado en 2008 como conjunto camerístico en La Serena, con el nombre de L'Arena Trío (con piano, contrabajo y flauta traversa), la incoporación de la batería y un segundo solista de vientos le dio la fisonomía de quinteto de jazz tradicional. Sin embargo su enfoque musical, desde la relectura de ritmos y aires latinoamericanos, fue determinante en los resultados. Sus álbumes son Arena Quinteto (2012) y Un poco de fe (2016).

Sebastián Jordán

Sebastián Jordán es el más importante trompetista del jazz chileno consolidado como solista en la década de 2000. Egresado con rango de excelencia desde las orquestas Irazú (1997) y Los Andes Big Band (1998), pasó a ser el principal referente del instrumento de su generación, estableciendo un discurso propio con un lírico y profundo, a través de sus proyectos como solista-líder y de su múltiple participación como sideman en la escena conteporánea. Así, se convirtió en el sucesor de Cristián Cuturrufo en la línea cronológica de la trompeta en el jazz chileno.

Felipe Duhart

Parte de la generación de guitarristas de jazz que ganaron espacios en los años '10 como sidemen o solistas, Felipe Duhart ha recorrido diversos territorios musicales. Su sonido nace en el rock pero desemboca en todo tipo de fusiones vinculadas al jazz y a la música latinoamericana. Como acompañante ha explorado tanto el soul-jazz como el jazz manouche, mientras que en su calidad de líder ha encabezado tríos, cuartetos y sobre todo quintetos de jazz contemporáneo en la combinación de guitarra y piano. Duhart comparte circuitos musicales con solistas como Italo Aguilera, Gonzalo Ostornol, Francisco Saavedra, Diego Riedemann, Matías González y otros.

Rodrigo Álvarez

Ha sido una excepción en el jazz mundial, y ciertamente en el jazz local, el liderazgo de los contrabajistas, músicos hechos y formateados para el apoyo de un solista o como parte de una sección de ritmo. Salvo grabaciones como las de René Sandoval, Marco Reyes y Daniel Navarrete, el contrabajo permaneció por décadas en el plano secundario. Por eso la aparición de Rodrigo Álvarez desde Concepción señala también una vía de acceso a estas variantes. Álvarez publicó Creciente (2010) junto a otros músicos de esa ciudad sureña, y más tarde, con Concepción (2015), consolidó una faceta como compositor de jazz. Luego, Álvarez alcanzaría también la composición para música de cámara contemporánea, con obras para piano, cuarteto de cuerdas o clarinete solo.

Nahuel Jazz Quartet

Este ensamble pionero en la consolidación del jazz modernista en Chile a partir de los años '60, fue el proyecto único y fundamental del pianista Omar Nahuel. Su presencia durante toda la década no sólo cambió el perfil de los jazzistas nacionales que encontraron en él un modelo para desarrollar líneas musicales vanguardistas. Además llegó a ser el gran grupo profesional del jazz y de paso grabó el primer LP en nuestra historia de una banda establecida. Es el punto de partida para toda una época, desde la perspectiva en que se le mire.

Orlando Avendaño

Orlando Avendaño instala su nombre en la historia del jazz chileno como el baterista que estableció definitivamente en los escenarios la dinámica, la intensidad y la agresividad de los primeros solistas bop surgidos en Nueva York a partir de la década de 1940. Fue, a la larga, el sucesor de Lucho Córdova como figura predominante en el jazz tras los tambores y platillos, experimentando una carrera profesional meteórica que lo llevó a integrar una serie de conjuntos fundamentales a partir del año 1960. Orlando Avendaño es el “niño terrible del jazz”.

Juan Pablo Salvo

Formado desde su niñez en la trompeta clásica y el fiscorno en la Escuela de Música Enrique Soro, Juan Pablo Salvo es el primer músico de su generación en iniciar un proyecto como líder dentro del jazz. Esto se vio reflejado en 2017 con el disco Mensaje, que publicó a los 18 años con el sello Vértigo y para el que escribió no solamente una suite titulada "Elementos", sino un arreglo para quinteto de la canción "Run Run se fue pal norte", de Violeta Parra, justamente en el año de su centenario. También con un paso por la Conchalí Big Band, experiencia que lo guió desde el jazz tradicional de orquestas al jazz contemporáneo de ensambles, su quinteto con músicos generacionales incluyó entonces al experimentado Cristián Gallardo (saxo alto), como solista principal, otro de los egresados de esa big band de niños y adolescentes.

Jasper Huysentruyt

Desde 2011 radicado en nuestro país, el pianista belga Jasper Huysentruyt es considerado un nombre más en la escena del jazz chileno contemporáneo, con activa presencia en escenarios del circuito, liderazgo de tríos que lo han llevado a publicar discos del catálogo local, una participación como sideman y también la conformación de la que fue entonces conocida como "la sección rítmica" del sello Animales en la Vía, junto a Roberto Carlos Lecaros (contrabajo) y Matías Mardones (batería), con la que grabó una serie de discos del período.

Tomás Gubbins

Formado indistintamente en las guitarras clásica y flamenca, y con estudios de composición docta en la Universidad Católica, Tomás Gubbins dio un giro en su enfoque musical a medida que se vinculó con el jazz y comenzó a escribir piezas y liderar conjuntos, proceso que desembocó en el disco Proyecto satélite (2016). Gubbins ha sido uno de los solistas de guitarra que tiene un pie en la tradición de Jim Hall y otra en la vía moderna de John Scofield.