Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
Exponente de diversas corrientes que van desde el pop contemporáneo y la música para medios audiovisuales hasta la electrónica ambient, Nicolás Alvarado ha transitado por un camino que incluye trabajos como productor discográfico y sobre todo como diseñador de un sonido que obtuvo su principal plataforma a través del sello Isla. Desde allí también se publicaron trabajos de "electrónica intermedia" de Janeiro, Merci Merci, Lovshai y Moyano. Isla fue un proyecto editorial creado junto al también músico Gio Foschino, con quien además Alvarado integró el dúo electrónico IIOII. En sus intercambios musicales y colaboraciones ha sumado otras experiencias en este sentido en las que se exhibe con nitidez desde su participación más estable como bajista en el grupo Fármacos, hasta trabajos con bandas como Los Días Contados e Isla del Sol. Pero Alvarado también elaboró sus propios relatos en el campo del ambient a partir del encuentro con el compositor Juan Pablo Abalo y el premiado álbum bilateral Suono (2018), de piano, guitarra y electrónica, que se produjo a distancia y llegó a obtener un Pulsar. Junto con ello, Alvarado publicó una serie de piezas propias de electrónica atmosférica: A favor del viento (2021), música para la instalación de arquitectura de Domingo Arancibia titulada "El pabellón del viento"; Aana Hajimari (2024) y Madre nuestra (2025), banda sonora para un documental. En tiempos de pandemia Alvarado se regularizó como colaborador estable del proyecto Sombra.
El encuentro entre las rimas del rap y las bases del reggae es el origen del dance hall, género cultivado por exponentes internacionales como el jamaicano Shabba Ranks, el panameño El General, los argentinos Pericos o el estadounidense Sean Paul. Es también la especialidad original de Shamanes, un grupo que se valió de ese ritmo para cimentar su gran popularidad con cuatro discos grabados entre 2003 y 2010. Además de éxitos probados en radios y en vivo como "Lejos de ti" y "No me dejes", en su cuarto trabajo, Reden-Zion (2010), Shamanes incluyeron colaboraciones con figuras como Zalo Reyes y el jamaicano Ky-Mani Marley, muestras de una ascendente carrera iniciada desde el underground y golpeada en 2013 por la inesperada muerte de uno de sus vocalistas, MC Browen.
Cantante y autora, Daniela Vivar ha asimilado diversas influencias estilísticas como intérprete, con formación vocal y horas de vuelo en los escenarios. Formada en el canto gospel, además de canto jazzístico, siendo niña se incoporó a la Conchalí Big Band, primero como trombonista y luego como solista vocal. Alumna de canto de Marcela Mahaluf, Daniela Vivar proyectó ese conocimiento de los repertorios hacia una serie de conciertos programáticos de jazz, blues y bossa nova, interpretando canciones universales. Como cantautora desarrolló un repertorio de canción pop que se nutre de esas mismas influencias, gospel, soul, jazz y raíz latinoamericana, lo que derivó en su álbum debut, Canción para ella (2025). Allí se rodeó de músicos de jazz como sesionistas en una producción musical depurada y que contó con la colaboración de Gustavo Figueroa, cantante de Raiza, en su canción "Solo por un momento más".
Pop de tradición guitarrera y letras nostálgicas es el que ha cultivado La Belle Epoque, una banda nacida en Talca, que ha mostrado sus canciones en diferentes escenarios del circuito de música independiente de Santiago.
Formada como adolescente rapera, improvisadora y grafitera, Josefina Cáceres ha construido una música propia que se surte de los beats y las rimas del hip-hop pero que en su evolución alcanza transformaciones mayores y se sitúa en el trap, el reguetón, el pop urbano latino, toques de música flamenca e incluso cruces hacia la cumbia, a través de trabajos con nombres como Santa Feria. Con su pseudónimo musical de Sirena DLR —donde la sigla significa "de la rima"—, en 2019 lanzó sus primeras canciones, "Don’t wait more" y "Paso firme", que tuvieron alta presencia en plataformas de escucha. Luego se instaló en la escena urbana de la pospandemia, mostrando colaboraciones con Loyaltty, Aura Bae o el colombiano C. Flee. En 2025 debutó con el EP Ala5, producido por Dbs y donde ella también cantó "Secreto de luna", a dúo con Denise Rosenthal.
Sri Lanka 100 ha sido el principal vehículo musical del compositor Ricardo Herrera. Los inicios del proyecto están marcados por una propuesta agresivamente experimental, con el collage como principal herramienta en su música. Fue con su tercer álbum, Gunkanjima (2014), que el proyecto tomaría distancia de ese enfoque y se volcaría al formato de la canción instrumental en clave synthpop. Este sonido definiría, así, la discografía del proyecto para un siguiente período.
«Uno sale… completamente irresponsable. Es una etapa de la vida… de locura, en la que uno te manejas solamente con sueños», recuerda Sebastián Santa María en un registro de archivo de una entrevista suya en el programa televisivo "Más Música". Se refiere así a su partida a Europa a los 17 años, motivado por la idea —incierta todavía— de que podría allí desarrollarse como músico. Se trató, en su caso, de una irresponsabilidad bendita, que al poco tiempo lo tenía trabajando en sus condiciones soñadas en cuanto a colaboraciones, lecciones y libertad creativa. Aunque Santa María está en la memoria masivo por un single pop de gran difusión radial en 1987, "Keep on singing", su trayectoria lo ubica como una figura de peso en terrenos de exploración jazz-rock, y exigente autoría y coordinación de equipos. Su formación musical sobre el piano no le impidió luego mostrarse también como cantante y productor. Fue valorado como tal entre figuras de relieve internacional, todas las cuales lamentaron públicamente su muerte temprana, a los 37 años de edad.
Conocida como la voz del grupo pop Feria (1999-2011), Cristina Araya tuvo además una historia como cantante solista. Los toques de música brasileña que tuvo esa banda fueron en gran parte por efecto de su tendencia musical. Un momento de altura se puede encontrar en la versión de “Telefone” (de Roberto Menescal), incluida en el segundo disco del grupo (Ves, 2005). En las horas de descanso del trabajo con Feria, la cantante puso la mirada en el pop brasileño.
Una peculiar formación multinacional y un trabajo centrado en Norteamérica caracterizó a este grupo de actividad centrada en California, Estados Unidos, pero sujeto a Chile por el ancla de su cantante, Lady P. Oriunda de Viña del Mar, María del Pilar Díaz creyó aconsejable darse a conocer con un nombre artístico apenas conoció en Los Ángeles a los tres músicos con los que fundó Los Abandoned: un mexicano, un estadounidense y un chicano que preferían darse a conocer como Vira Lata, Don Verde y Dulce, respectivamente.
El nombre de Karla Bustamante está detrás de K-Bust, o Kay Bust, pseudónimo artístico de la cantante pop nacida en Valparaíso y que ha realizado una carrera musical en Canadá, donde produjo, grabó y editó su primer disco, Urban stories (2013).
Desde diversos ángulos musicales, Patricio Aravena fue uno de los más grandes exponentes del bajo eléctrico y uno de los primeros en el uso del modelo destrastado durante la era de la fusión que se consolidó en la década de 1980. Su música tanto como solista como acompañante ha descifrado claves de esos mestizajes, desde el rock a la música latinoamericana y desde el jazz al funk. Aravena comparte simulitudes musicales y generacionales con bajistas de fusión como Isidro Alfaro, Jorge Campos o Marcelo Aedo, todos descendientes del pionero Ernesto Holman, que fue, por cierto, su primer y único maestro.
Carolina Paz Vallejos se había iniciado como corista en el pop chileno, por ejemplo en la agrupación de Javiera Mena, cuando tomó una identidad musical propia. Hacia 2010 comenzó a mostrarse con el alias de Mamacita en los ambientes de las fiestas y la música electrónica. Su cualidad como DJ y productora le concedieron otros atributos y entonces Mamacita tomó un papel protagónico en esa escena del club chileno, con canciones pegadoras en el campo del house y las pistas. "No eres tú" es una vía de acceso directa a la música de quien terminaría siendo presentada en el medio como "la diva del house del hemisferio sur", en referencia a las fabulosas voces que han dominado la música house en las fiestas, sobre todo en los '90: desde Donna Summer a Madonna. Varias colaboraciones mano a mano con músicos, productores y DJs (Diegors, Dadalú, Fredi Michel, Makaroni, Andrea Paz, QuieroStar, Fakuta, Caterina Purdy) marcaron la década de 2010, con discos EP y otras publicaciones, además de presencia en pistas y clubes de Latinoamérica y Europa. En 2022 publicó el largaduración Antología del drama.
Si acaso el pop más ambicioso y sencillo puede o no ser considerado un género creativo, y dónde deben fijarse los límites entre cita y pastiche, fueron debates interesantes que Glup! encendió durante sus años de mayor exposición en medios. El grupo resultó una apuesta radial de innegable éxito (son suyos hits como "Freebola", "Mi destino" y "Enamorado de ti"), aunque eligió mantener las formas de una escuela más bien descreída y sin reverencias. El oficio musical de sus integrantes se expandió luego en proyectos musicales diversos, de entre los cuales el trabajo continental del cantautor Cristián Koko Stambuk como productor ha resultado ser el más relevante. Puntuales reuniones (2019, 2022, 2025) han mostrado al grupo en nuevos conciertos y grabaciones durante los últimos años. Más allá de los vaivenes, puede considerársele una banda activa.
Aunque con altibajos en su acogida radial, De Saloon destaca como una de las bandas constantes y de carácter surgidas en Chile en la década de los noventa, con una discografía estable y un trabajo ininterrumpido. Su abrazo al pop desde una base rockera ha sido desde sus inicios una marca distintiva, que los ha mantenido con un pie puesto en el circuito independiente de autogestión y otro en la gran difusión radial.
Parte de la segunda generación de orquestas de cumbia en Chile, luego de la creación de La Sonora Palacios, este conjunto nació luego de que José Arturo Giolito permaneciera en Estados Unidos a fines de los '60 donde conoció el concepto de "combo", obtenido de la voz anglo combination. Un grupo menos numeroso que la Sonora, con una importante presencia de la percusión, fueron el sello de este grupo, liderado siempre por el baterista Giolito, que antes había tenido ese mismo rol en la Orquesta Ritmo y Juventud. Conocidos sobre todo por el rol de baterista de su líder en programas de televisión, el grupo es responsable de varios hits de cumbia en Chile, y hoy mantiene una intensa actividad en vivo, con un repertorio que trasciende ese género, y que incluye rock, folclor chileno y temas de moda. El 24 de noviembre de 2008, víctima de un cáncer, el líder de la banda dejó de existir, pero tanto sus hijos como los demás integrantes resolvieron seguir adelante con el conjunto.
Con una propuesta de canción pop de profunda definición, Francisco Victoria se situó como una de las figuras más reconocibles de la música independiente de fines de la década de 2010, posterior al predominio de músicos como Javiera Mena, Gepe o Álex Anwandter. Desde entonces lo ha distinguido un trabajo cargado de sensibilidad y dramatismo, con marcado compromiso por la melodía, el ritmo bailable y la tradición de la música de la radio, junto con su labor en la producción de artistas como Princesa Alba y Benjamín Walker, entre otros.
Elementos musicales de simpleza, de armonía, melodía, ritmo y autoproducción rodean la voz de Wavy Serena (Francisca Seguel), un nombre de la escena independiente en Valparaíso durante la década de 2020. Sus canciones de esencia pop indie toman componentes del R&B de manera tangencial, al igual que como ocurre con sus aproximaciones a la música urbana de la época. Desde el Cerro Yungay, Wavy Serena aparece como productora, compositora y cantante, que se inició hacia 2019 con una primera entrega de canciones donde figuran "Con llave", "Lejos", "Obsesión" y "My place", una de las más difundidas en ese período anterior a la publicación del disco La equivocada (2023). En su propuesta como autora, allí ella abordaba temáticas de género, la femeneidad, la melancolía, el miedo y la superación del miedo.
Karen Franjola es una cantautora cuya música se mueve entre la tradición del pop y la influencia de las raíces folclóricas latinoamericanas. Tiene formación en la Escuela Moderna de Música y ha trabajado con solistas como Francisco Gana y Delia Valdebenito, la cantante Maricarmen Segovia y músicos integrantes de la banda Buena Memoria. En 2016 publicó un álbum que daba cuenta de ese primer período de composición de canciones: Karen Franjola.
Llamada "la rebelde de Rojo", Piamaría Silva fue una de las primeras cantantes de la saga televisiva de TVN "Rojo, el color del talento" que avanzó de manera autónoma en la música pop fuera de las pantallas. Lo hizo en 2019 de la mano del productor Antony Albert, quien la puso en órbita con el intenso ritmo latino y reguetonero de "Sola", además del pop romántico de "Tóxico amor", sus primeras canciones. Pero la joven cantante y bailarina ya tenía una trayectoria en ese mismo programa original, cuando participó del espacio "Rojito", siendo una niña, entre 2005 y 2007, además de pasos por programas televisivos diversos como "ZooloTV", "Dash & Cangri, el precio de la fama", y "The voice", espacios que delinearon su estilo frente a las cámaras.
Una importante estada en México, como parte de la oelada de chilenos activos desde la década de 2000 que se establecieron en esa industria, definieron el rumbo de un músico como Andrés Landon, formado como versátil bajista eléctrico y con una raíz en el jazz. En el DF, Landon se proyectó como músico de acompañamiento de una serie de figuras del pop latino, como Natalia Lafourcade, pero también como productor de discos y como artista de una música mestiza que lo llevó a producir, editar y publicar sus trabajos desde México: Pequeños defectos (2012) e Indias (2016).