Música experimental
La música experimental describe las manifestaciones que están detrás de los bastidores y cuyo gesto estético trasciende más allá de los modelos de una música convencional y comercial. En un permanente desafío a las normas de creación comunes, las variantes de la música experimental se multiplican y avanzan en distintas direcciones: desde la composición docta contemporánea y los experimentos en laboratorios de sonido, hasta la improvisación libre, el ruidismo, el jazz vanguardista y la creación a través de cintas magnetofónicas y de soportes digitales, sin omitir la diversidad del arte sonoro o, simplemente, la música creada con las armas tradicionales del rock.
Como miembro fundador de la Comunidad Electroacústica de Chile (Cech), organizador y compositor invitado del festival Ai-Maako —el principal encuentro de ese circuito en el país—, autor de estudios sobre la materia y curador del fundamental disco triple 50 años de música electroacústica en Chile (2006), el músico, compositor e investigador Federico Schumacher ha sido uno de los nombres más importantes de la música electroacústica en Chile desde esos años del resurgmiento. A su regreso de Alemania en los años 2000, se instaló en el frente de músicos que protagonizó ese repunte de la música académica creada en laboratorios de investigación a partir de dispositivos electrónicos, desde donde él proyectó su creación. En su faceta de investigador, Schumacher es autor del fundamental libro Historia de la música electroacústica en Chile (2005).
Zeraus es un ensamble de vientos dirigido por Leonardo Arias, uno de los fundadores del grupo de rock avant-garde Akinetón Retard. Para dar curso a sus composiciones, reunió a intérpretes de instrumentos de viento en una rotativa de nombres y formatos, desde el cuarteto y el quinteto, al dúo. Algunos de los músicos que tocaron junto a Arias en este conjunto son el saxofonista alto de jazz Paulo Montero y el ex saxofonista de los propios Akinetón Retard y del grupo Cocodrilos con Martini, Rodrigo de Petris.
Marx Trío fue uno de los primeros conjuntos de un jazz vanguardista desde la estética del avant-garde neoyorquino de fin de siglo. En 1999 un absolutamente renovado guitarrista Pedro Rodríguez (La Banda del Capitán Corneta, Nexus) regresó al país después de dos temporadas de estudio en Nueva Jersey, con las novedades de ese movimiento articulado en Manhattan, conocido como la “escena del downtown”.
Con el escudo de la República de Chile como ícono distintivo, Chiste fue un proyecto de improvisación y música electrónica experimental que en 2004 reunió a los fundadores del sello discográfico digital Pueblo Nuevo: Daniel Jeffs (Djef) y Hugo Espinosa (Mika Martini). Su enfoque de la electrónica, en una época de diversa proliferación de creadores que dieron la espalda a la música de pista baile, se caracterizó por el uso y abuso del ruido como material sonoro.
Flautista, saxofonista, improvisador, educador y gestor, Marcelo Maira es parte de una generación de músicos experimentales que abrieron espacios a comienzos de la década de los 2000. Desde la música contemporánea, la música improvisada, el jazz avant-garde e incluso el rock, una serie de solistas capitalizaron esos anhelos expresivos en agrupaciones tan diversas como Payaya, Yonhosago, Ensamble Majamama, LaKut o el quinteto Mandali, donde Maira fue uno de sus principales improvisadores. Su mayor proyecto ha sido la realización de programas de educación artística titulados "Estimulación Sonora", de los que es director, productor y monitor.
Alejandra Santa Cruz es una de las escasas mujeres instrumentistas que tuvieron presencia en el jazz chileno, aunque su historia como contrabajista se sitúa, desde luego, en el campo de la música docta, clásica y contemporánea. Integrante de la Orquesta de Cámara de Chile por más de dos décadas y con una sostenida trayectoria como profesora en la Universidad de Chile por quince años, su versatilidad la llevó también a incursionar en la composición de obras de música de cámara actual y en proyectos diversos, desde la música experimental a la música popular.
La ortografía del ensamble ojO no está equivocada. Se escribe y se lee al revés, con minúsculas primero y mayúscula al final. Nació a principios de siglo como una instancia de liberación a través del sonido para tres integrantes de las bandas hardcore Marcel Duchamp y diAblo, pero con el tiempo se amplió hasta convertirse en un colectivo, donde rotan miembros de Fracaso, Antitrust o Colectivo NO. ojO es el gesto por sobre el resultado, como reconocen en su declaración de principios “no sabemos nada de música y no nos interesa”. Es en la inexactitud e imprecisión donde, según ellos, «surge el yo interno, innato, no estereotipado de ninguna manera y fluye la empatía melódica, rítmica o disonante».
La Neura es uno de los escasos representantes en Chile de la cruza musical entre punk y el llamado rock in opposition (cuyos ensayos previos a nivel europeo desarrollaron bandas referenciales como This Heat, Aksak Maboul o Etron fou Leloublan, desde fines de los ‘70). La Neura se ubicó en aquel intenso terreno del caos controlado y el orden complejo no descifrable en la escucha fácil y superficial. Pero su presencia fue demasiado underground —incluso para el underground— durante la década de 1990 como para resonar con la contundencia de otro grupo pariente: Akinetón Retard.
Inad es el proyecto creativo iniciado en 2016 por Daniela Ibarra, fonoaudióloga de profesión, además de cantante, autora, productora, investigadora y militante de una propuesta que supera los solos márgenes del pop y la experimentación musical de los sintetizadores y la electrónica, y se sitúa en un espacios de lo poético, filosófico y científico. También vinculada al arte sonoro con el proyecto Cepams & Co, sus canciones ahondan en aspectos autobiográficos, a la vez que revisitan las raíces de la música flamenca y arábiga, debido a su ascendencia siria materna. Fue ella uno de los primeros nombres del colectivo de artistas femeninas que formaron el sello T3MPLUM (Martina Petric, Dindi Jane, De Lein, Ana Sofía), en publicar un EP bajo esta etiqueta, Medium (2020).
Tan indescifrable como estimulante, la música del dúo Pterodáctilo Rex vino a romper primeramente con lo que se conocía de las trayectorias musicales de sus dos integrantes, la cantante con formación académica Francisca Buendía, y el trombonista de jazz Alfredo Tauber. Luego, desde la experimentación musical, la baja fidelidad y la sicodelia, el proyecto rompió algo más y alcanzó un punto de altura a través de su álbum Caverna mágica (2022).
Fue en 2004 cuando apareció el último disco antes de la despedida con que el trío Tobías Alcayota puso fin a casi diez años de exploración, pero ya en ese momento uno de sus integrantes tenía definido el nombre para seguir explorando por su cuenta. Solo o con otros grupos, Marcelo Peña Cortés (no confundir con el percusionista de fusión Marcelo Peña) ha funcionado desde entonces como Miopec, abierto tanto al sonido como a las posibilidades audiovisuales de la música.
Saxofonista tenor, flautista y ocasionalmente clarinetista, Rodrigo Aguirre es un elemento de las escenas de la música de vanguardia, la improvisación libre, la composición docta, el rock y el jazz contemporáneo desde la década de 2000. Su nombre ha tenido visibilidad como integrante de la MediaBanda desde 2007, donde no solo ha integrado la sección de vientos liderada por Cristián Crisosto sino que ha aportado con material para el repertorio de Bombas en el aire (2017). Como músico de jazz, tras un recorrido como sideman, apareció como líder con el disco Tal cual (2020).
Las iniciales de I.O. definen una identidad musical para Isidora O'Ryan, una cantautora en los márgenes de la música pop a través de una propuesta que se inicia en el chelo, su propio instrumento, y finaliza con una enorme construcción sónica a partir de sintetizadores, secuenciadores, máquinas de ritmos y de muestreos. Todo ello queda expuesto en el álbum Ciénaga (2020), uno de los discos que marcaron el año de la pandemia y al mismo tiempo uno de los debut de mayor altura para un solista independiente. Junto con Ángela Acuña y Felicia Morales, Isidora O'Ryan completa una tríada de chelistas clásicas que pasaron paulatinamente hacia el mundo del pop.
El concepto que representa la sigla NRE tiene relación directa con uno de los primeros proyectos musicales de fuerte pensamiento político iniciados por los hermanos Diego y Hugo Manuschevich en su arribo a Chile desde Nueva York en 2003. Significa Núcleo de Resistencia Estética y fue uno de los tantos ensambles operativos al interior del sello independiente y experimental Mystic Chant Recordz, que unificó las fuerzas del grupo congregado por la dupla de free jazzistas.
Baterista de rock y jazz, percusionista clásico, improvisador, investigador, productor musical y creador de los sellos CHT Müsik y Aconcagua Records, Christian Hirth ha sido uno de los baluartes de la música de vanguardia en el cambio de siglo. Primero como músico, principalmente de MediaBanda, donde llegó a tocar en el año 2000, y luego como generador de plataformas editoriales independientes que produjo series de álbumes de corte experimental.
Desde que apareció por primera en un escenario en Chile —en el Teatro Italia, en 2002— Diego Manuschevich instaló una dinámica solística que sacudió a las audiencias y a los propios músicos de jazz, con un discurso, un lenguaje y una fortaleza que lo convirtió en uno de los improvisadores más poderosos que se hubieran visto entonces. Manuschevich es uno de los principales cultores del free jazz, el avant-garde y la improvisación libre, como intérprete de saxofones sopranino, alto y tenor, además de clarinete y clarón.
Como «un mix entre investigación e interpretación musical» definen su trabajo los integrantes de La Chimuchina, un grupo de existencia intermitente que ha realizado una labor única en la difusión de instrumentos y formas musicales precolombinas. Su génesis estuvo vinculada a la investigación arqueológica, y en su formación han compartido espacio profesionales venidos de áreas de investigación como la antropología, el diseño, la etnomusicología y la música popular (por la experiencia al respecto de Cuti Aste, el único músico profesional en su formación).
A pesar de que su historia musical en Chile transcurre en un breve lapso en los años '60, la figura del pianista Manuel Villarroel representa la mayor la experiencia que el jazz chileno tuvo frente a la música de vanguardia. Villarroel fue un referente del free jazz y el avant-garde, como pionero en experimentos creativos que proyectó desde el piano junto con otros músicos fundamentales, como su hermano, el baterista Patricio Villarroel y, sobre todo, el pianista Matías Pizarro. Desde 1970, ha vivido en Francia, donde desarrolló prácticamente toda su carrera.
Trompetista y fiscornista formado en la Universidad de Chile. Desde ese campo de la música docta contemporánea fue emigrando hacia otras rumbos creativos y expresivos, vinculándose con la escena del underground y el avant-garde de mediados de los 2000. Integró los talleres de improvisación de Martin Joseph y junto a su hermano mayor, el saxofonista Edén Carrasco, y también ha realizado trabajos en la música experimental como integrante del grupo de free rock LaKut. En 2016 se unió a la banda de fusión contemporánea de la cantante Arlette Jequier y entre sus principales colaboraciones en el campo del jazz figura su presencia en el sexteto del clarinetista Mauricio Barraza que se presentó en 2015 en el Festival de Jazz de Providencia.
En Chile, el perfil más conocido de Patricio Wang está vinculado a la renovación que sus creaciones aportaron a principios de los '80 a Quilapayún. Pero su alcance como compositor e instrumentista llega a los ámbitos contemporáneo, clásico y experimental tanto como a la música popular y latinoamericana que ha cultivado en otros conjuntos como Barroco Andino, Amankay y como solista. Desde su partida a Europa en 1976, Wang ha profundizado en la música contemporánea como parte de una extensa ruta artística. Activo hoy en Holanda y Francia, no tiene en la distancia un impedimento para seguir ligado a músicos chilenos.