Música experimental
La música experimental describe las manifestaciones que están detrás de los bastidores y cuyo gesto estético trasciende más allá de los modelos de una música convencional y comercial. En un permanente desafío a las normas de creación comunes, las variantes de la música experimental se multiplican y avanzan en distintas direcciones: desde la composición docta contemporánea y los experimentos en laboratorios de sonido, hasta la improvisación libre, el ruidismo, el jazz vanguardista y la creación a través de cintas magnetofónicas y de soportes digitales, sin omitir la diversidad del arte sonoro o, simplemente, la música creada con las armas tradicionales del rock.
Vinculado a la composición académica, la música experimental, el jazz y el folclor en dosis similares, Felipe Moreno (no confundir con el baterista del grupo rock y metal Duna del mismo nombre) es cultor de la guitarra campesina y el guitarrón chileno, que logró representar ampliamente a través del tercer disco del ensamble Anticueca, que él lideró desde 2012: Con guitarra y guitarrón (2019). Investigador de los trasportes para la guitarra y las entonaciones del canto a lo poeta, otro trabajo suyo en esta misma línea es Cantando me amaneciera (2020), donde toca sesiones libres para guitarra, guitarrón y piano a la vez que musicaliza relatos de la escritora y académica Rubi Carreño.
Cristián Heyne se ocupaba como bajista y parcial compositor en el trío Christianes cuando comenzó a trabajar paralelamente junto a Shogún; inicialmente un dúo, también con Jaime Laso. Con el tiempo, Shogún se convertiría no sólo en su principal cauce creativo, sino también en su proyecto individual, con lanzamientos y presentaciones intermitentes a lo largo de más de dos décadas. Aunque mantiene su nombre de grupo y suele incorporar a algunos colaboradores, Shogún debe verse como un vehículo comandado únicamente por Heyne, quien ha ido granjeándose en paralelo gran prestigio como productor pop. Aunque cotizada, la discografía de Shogún es en extremo esquiva, y, a estas alturas, casi sólo puede encontrarse como descarga digital.
Desde inicios de la década de 2000 Diego Morales se mantiene activo como productor de música electrónica, discjockey y miembro de la banda de sicodelia latina Fredi Michel, además de desarrollar una discografía propia y ser parte de bandas de apoyo de músicos como la cantante Javiera Mena.
Desde que apareció por primera en un escenario en Chile —en el Teatro Italia, en 2002— Diego Manuschevich instaló una dinámica solística que sacudió a las audiencias y a los propios músicos de jazz, con un discurso, un lenguaje y una fortaleza que lo convirtió en uno de los improvisadores más poderosos que se hubieran visto entonces. Manuschevich es uno de los principales cultores del free jazz, el avant-garde y la improvisación libre, como intérprete de saxofones sopranino, alto y tenor, además de clarinete y clarón.
Como miembro fundador de la Comunidad Electroacústica de Chile (Cech), organizador y compositor invitado del festival Ai-Maako —el principal encuentro de ese circuito en el país—, autor de estudios sobre la materia y curador del fundamental disco triple 50 años de música electroacústica en Chile (2006), el músico, compositor e investigador Federico Schumacher ha sido uno de los nombres más importantes de la música electroacústica en Chile desde esos años del resurgmiento. A su regreso de Alemania en los años 2000, se instaló en el frente de músicos que protagonizó ese repunte de la música académica creada en laboratorios de investigación a partir de dispositivos electrónicos, desde donde él proyectó su creación. En su faceta de investigador, Schumacher es autor del fundamental libro Historia de la música electroacústica en Chile (2005).
Daniel Jeffs Munizaga es el nombre completo de Djef, uno de los artífices junto a Mika Martini del prolífico sello de música chilena de raíz electrónica Pueblo Nuevo iniciado en 2005. También junto a Martini formó en 2004 el dúo Chiste, y por su cuenta ha editado los discos Arroz California (2002) y Live at Trianon Club (2005) y los EPs Soft white (2005) y Love (2006). Además ha participado de las compilaciones Oscilación (2004), Memorias de un calabozo (2006), Pueblo Nuevo primer aniversario (2006) y Música chilena de raíz electrónica (2007), en todos los cuales se ha caracterizado por una aproximación minimalista y experimental al sonido. En 2010 inició un nuevo trabajo de colaboraciones junto a la compositora y cantante Renata Anaya, llamado Aoraquï.
Baterista de la generación cero.cero del jazz, la versatilidad de Nicolás Ríos va desde el post-bop hasta un marcado avant-garde, además de alternar en los espacios de la música de cámara a trabajos con electrónica. Es compositor pero sobre todo improvisador libre, aspectos que quedan expuestos en trabajos como Fuera de foco (2005), con que inició su ruta dentro del jazz. Se le considera un solista próximo al Andy Baeza de los años 2000, y es parte de una oleada de bateristas que en esos tiempos exploraron la música experimental. como Julio Denis, Matías Mardones y Hugo Manuschevich. Junto con ello, Ríos tuvo un rol protagónico en la gestación y producción de sonido a través de su estudio de grabación Palo Quemado.
Electrónica, pop, sonidos precolombinos, música incidental, rock y jazz. Casi no hay género musical que Guillermo Cuti Aste no haya trabajado en algún momento, animando una carrera que destaca como una de las más versátiles de las últimas décadas en Chile. Ejecutante de diversos instrumentos, el penquista es también compositor y arreglador, y ha llevado su música a teatro, cine y televisión. En el año 2009 presentó su primer álbum solista, Estatuas de sal.
Danieto es el seudónimo del santiaguino Daniel Nieto, músico de electrónica experimental que trabajó hasta el año 2000 bajo el nombre ADN y también formó parte del dúo Skipsapiens (junto a Pier Bucci). Es fundador del netlabel Impar, donde pueden encontrarse todas sus grabaciones. Ha tenido un involucramiento constante con iniciativas independientes de Chile y el extranjero.
En paralelo a su puesto de cantante y guitarrista de Congelador y productor del sello Quemasucabeza (que cofundó en 1998), Rodrigo Santis ha tenido a solas una trayectoria musical en la experimentación y las texturas electrónicas, plasmada en discos propios de tiraje limitado, en valiosas colaboraciones con músicos como Gepe y Felicia Morales, y en cupos en compilados chilenos y extranjeros. Su camaleónica identidad sonora —presentada también bajo los alias Paranormal, Barco y Caravana— recoge influencias disímiles, y lo convierte en un artista inquietante y prolífico.
Pese a ser contemporánea del llamado «boom pop» de los años ochenta en Chile, La Banda del Pequeño Vicio se tiñó de un color más oscuro y propositivo que el de ese apartado, con presentaciones que combinaron música, poesía y artes escénicas; y que hoy son recordadas como un experimento valioso en algo parecido a un rock teatral. Si bien el grupo no buscó figuración en los circuitos comerciales, de su núcleo salieron músicos importantes para el pop chileno de la siguiente década, como Andrés Bobe y Luciano Rojas, que fueron parte de su formación antes de estabilizarse en La Ley.
Completaron un año de vida y no alcanzaron a grabar más que cuatro canciones, que nunca circularon comercialmente. El momento histórico que protagonizaron y las posteriores carreras de sus integrantes, sin embargo, transforman a Primeros Auxilios en un pilar del rock posterior a los años ochenta en Chile y cuna de nombres musicales activos hasta hoy en bandas como Electrodomésticos, Upa y Santiago del Nuevo Extremo.
Compositor académico formado en la tradición de música clásica-contemporánea, Andrés Quezada también es baterista, fundador del sello Narval (Ensamble Escondido, Francisco Riffo, Uzumakivala, Gachapón), y creador, director, compositor y eje de Narval Orquesta, ensamble asociado directamente con dicha editorial. Desde la batería ideó este ensamble de librepensamiento musical que tuvo la particularidad de atravesar los territorios muy diversos sin situarse en ninguno en particular: la música de cámara, la música experimental, el jazz avant-garde e incluso el indie pop.
En Chile, el perfil más conocido de Patricio Wang está vinculado a la renovación que sus creaciones aportaron a principios de los '80 a Quilapayún. Pero su alcance como compositor e instrumentista llega a los ámbitos contemporáneo, clásico y experimental tanto como a la música popular y latinoamericana que ha cultivado en otros conjuntos como Barroco Andino, Amankay y como solista. Desde su partida a Europa en 1976, Wang ha profundizado en la música contemporánea como parte de una extensa ruta artística. Activo hoy en Holanda y Francia, no tiene en la distancia un impedimento para seguir ligado a músicos chilenos.
Mitcheaux es la identidad musical adoptada por Miguel Torreblanca para el proyecto solista de una etapa posterior a su inicio como músico de rock progresivo, rock fusión y jazz rock a comienzos de los años 2000. Su nombre civil, en cambio, se asocia al trío Kamken, del que fue bajista y compositor, pero su historia musical lo ha llevado a trabajar en ámbitos más diversos y una vez que tomó la personalidad musical de Mitcheaux en 2012, la música que compuso alcanzó incluso al pop electrónico como extensión.
Fenomenal saxofonista alto surgido desde los talleres de jazz e improvisación dictados por el pianista británico Martin Joseph en 2001. Edén Carrasco se transformó meteóricamente en el gran hallazgo del jazz de vanguardia y la improvisación liberada a través de sus solos exploratorios, amplio manejo de los conceptos de ruido y silencio y también la técnica de respiración circular, uno de sus rasgos más representativos al momento de tocar. Desde fines de la década de los 2000 ha venido desarrollando proyectos espontáneos de improvisación junto a músicos argentinos, peruanos, austríacos o japoneses, que han quedado registrados en una saga de álbumes donde se captura la esencia de la música creada en "el aquí y el ahora".
Desde sus inicios el ensamble experimental Normaldis, creado al interior de una academia de música popular rigurosa como la Escuela Moderna de Música, dio un paso adelante en su filosofía musical al incluir en la alineación no sólo a compositores e intérpretes propiamente tales, sino también a la figura del ingeniero de sonido con un protagonismo tal vez mayor. De hecho, Normaldis se articuló originalmente como una dupla única con Sebastián Rehbein frente a la partitura y Carlos Barros (alias Marlos Barron) frente a la mesa de sonido.
El cruce entre tradiciones ancestrales y lecturas contemporáneas ha sido un ejercicio constante en el trabajo de Maco, un compositor, intérprete e investigador que desde fines de la década de 2010 ha desplegado su trabajo en ámbitos diversos, desde el pop de Gepe hasta la experimentación con electrónica e instrumentos prehispánicos.
Compositora, cantante, baterista y experimentadora a partir de las narrativas musicales y los materiales sonoros, Luciana Campos es una figura de marcado eclecticismo. Ella se mueve entre varios espacios musicales, desde luego la canción pop que ha sido sometida a otros procedimientos: entre los alcances de la música contemporánea y la electrónica de escucha, junto con pasajes de improvisación jazzística. Tras un período de creacion de música incidental para cine y teatro, llegó a su primer disco como compositora: Armado/desarmado (2023).
Compositora y experimentadora en la música y el sonido a través de formatos que van desde la acústico e instrumental a la electrónica y la instalación artística, Tamara Miller ha desarrollado una obra propia y profunda principalmente desde Alemania. Allí llegó para realizar estudios, primero en Dresde en 2018, donde trabajó en el campo de la composición y su relación con lo escénico, lo performático y lo visual, de la mano del compositor Manos Tsangaris y con ciertas influencias de Helmut Lachenmann. Trabajó en esos mismos términos con el ensamble alemán El Perro Andaluz, y luego, ya establecida en Colonia, se vinculó con la música electrónica.