Jazz

Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.

Jorge Díaz

Músicos de generación espontánea y con una mente abiertamente musical aparecen muy de cuando en cuando. El guitarrista y profesor Jorge Díaz es posiblemente uno de ellos, pues sin más instrucción que sus propios trabajo y estudio, hizo sus armas como músico autodidacta llegando a transformarse en uno de los solistas mejor preparados y más dúctiles en el jazz desde mediados de los '90. Es parte de la generación de la transición, que incluye a referentes como Cristián Cuturrufo, Carlos Silva, Christian Gálvez, Rossana Saavedra o Felipe Chacón, los nombres que giraron alrededor del Club de Jazz en sus tiempos en Ñuñoa.

The Universal Orchestra

En una época en que las orquestas populares no tuvieron ni la más mínima parte de los espacios con que siempre contaron en la noche bohemia capitalina desde los años '20, la irrupción de la big band dirigida por Juan Azúa bajo el nombre de The Universal Orchestra vino a reactivar la estética de la música ligera de atril y el swing jazzístico. No sólo pasó a ser la más reconocida entre sus pares desde los comienzos de la década de los 2000, sino que su versatilidad estilítica, el glamour de sus presentaciones, la inclusión de históricas voces y la convocatoria de buena parte de los mejores solistas del jazz de la época, hicieron de The Universal Orchestra un suceso en sí misma.

Federico Dannemann

Argentino de nacimiento, aunque con una vida en Chile, el guitarrista Federico Dannemann es uno de los músicos de jazz más relevantes en la historia que se inicia con el siglo, si bien apareció en el circuito del Club de Jazz como un músico adolescente en 1995, tal como antes había ocurrido con el también guitarrista Pedro Rodríguez. En esos primeros tiempos fue un joven cultor de las escuelas del jazz tradicional, pero conforme avanzó la década de los 2000, Dannemann llegaría a montar proyectos de jazz contemporáneo de alto alcance, con tríos, cuartetos y quintetos, donde apareció como un solista excepcional. Su consolidación como compositor, arreglador y orquestador llegaría entonces con creación del Ensamble Quintessence en 2005, junto a Roberto Dañobeitía.

Marco Reyes

Marco Reyes es integrante de una familia de contrabajistas clásicos: su padre es el reconocido profesor José Miguel Reyes Roco y su hermano músico de la Orquesta Sinfónica de Chile José Miguel Reyes Salgado. Pero si bien el linaje musical se concentró en la música docta sinfónica, Marco Reyes cambió la norma y orientó su creatividad hacia el contrabajo jazzístico. En 1997 continuó en la ciudad de Graz sus estudios que había realizado antes en la Universidad Católica entre 1994 y 1995. A su regreso a Chile en 2009 se integró a la entonces muy nutrida escena de contrabajistas de jazz, que tuvo otros de esa generación: Nelson Arriagada, Rodrigo Galarce o Patricio Rocco, y los más jóvenes Pablo Menares, Alonso Durán, Pablo Vidal o Cristián Orellana.

Cristián Bidart

Para el más jazzista de los integrantes de Akinetón Retard, la categoría de "músico incomprendido" dentro de la escena jazzística estuvo lejos de convertirse en un estigma. Por el contrario, este mismo hecho posicionó a Cristián Bidart como un solista ligado a un circuito de avanzada subterránea que permitió que proyectara su propio punto de vista sobre el jazz avant-garde. Su trabajo durante la década de 2010 se amplió, incluso, a investigaciones sobre la percusión chinchinera.

Matías González

Matías González es un guitarrista de jazz que propone un prístino sonido en su música a la vez que un lenguaje de composición que equilibra la tradición de la guitarra jazzística y nuevos enfoques acorde a los tiempos y la expansión que ha experimentado el instrumento. Es, de hecho, parte de esa de músicos que promovieron el resurgimiento de la guitarra en el campo del jazz. En ese frente aparecen nombres desde Diego Riedemann, Daniel Miranda y Felipe Duhart, hasta Tomás Gubbins, Nicolás Reyes y Cristóbal Piña. Su primer álbum como líder y compositor es Odisea (2020).

Gabriel Reyes

El jazz contemporáneo, la raíz brasileña y otras variables de fusión latinoamericana han determinado los lenguajes de la fina guitarra de Gabriel Reyes, quien pertenece a una generación de solistas que aparecieron en la primera mitad de los años 2000: Cristóbal Menares, Nicolás Vera, Sebastián Prado, Armando Ulloa, Nicolás Yankovic o Gabriel Feller, con quien colideró un poderoso cuarteto post-bop a dos guitarras eléctricas. Su trabajo de creación de obras para ensamble de jazz moderno desembocó tiempo después, con el disco Trébol (2008), que Reyes editó con el sello Vértice Records.

Motete

El jazz eléctrico y el uso de ritmos latinoamericanos han sido dos vías musicales del grupo Motete, liderado en Copiapó por el saxofonista y flautista serenense Sergio Olivares. Su propuesta de un jazz fusión de carácter nortino quedó de manifiesto en discos como Tributo a Atacama (1999) y Evolución (2003), y así Motete apareció en un panorama que tuvo como antecesores a Alsur (1986), Apus Jazz Bank (1991) y La Marraqueta (1992).

Marcelo Maldonado

Marcelo Maldonado es el primero de la tríada de trombonistas formados en la Conchalí Big Band. Junto a Jorge Prieto y Alfredo Tauber completa este frente de solistas, que se han multiplicado en orquestas de swing y secciones de bronces de diversos conjuntos de música popular —reggae, cumbia o ska—, además de dirigir sus propios ensambles. Marcelo Maldonado debutó como líder y compositor con el disco Buscavidas (2017), que grabó con un dinámico quinteto de jazz moderno, poniendo al trombón en relieve.

Andrés Pollak

Conocido principalmente como integrante del grupo de jazz fusión La Marraqueta, Andrés Pollak es pianista, compositor y productor en diversos campos de la música, aunque desde la posición creativa con aquel conjunto que confundó en 1992 ha dejado sus señales en la autoría de una música de marcada sofisticación. Sin álbumes solista pero con un catálogo amplio de composiciones para piano y para el ensamble, Pollak es además uno de los músicos que primero tuvo experiencia de formación en Berklee. En esa historia aparecen también distintos momentos como pianista y tecladista de grupos tan disímiles como Los Trapos en los '70, Cometa en los '80 y la reunión de los Blops en los 2000.

Alüzinati

Detrás del pionero grupo Cyberjazz a fines de los '90, Alüzinati pasó a ser uno de los proyectos innovadores de lo que se entendió como jazz electrónico, acid jazz en su momento o nu jazz después. El proyecto fue piloteado desde 2003 por el pianista Ariel Pino y contó también con la presencia de la rapera Anita Tijoux, interesada entonces en otros bordes de la música más allá del hip-hop. Sin embargo, su salida entrampó los planes hasta que el grupo se recompuso para publicar, ahora como colectivo, su primer y único disco, Pirinola power (2007).

Jaime de Aguirre

Conocido mucho más en su rol como ejecutivo de televisión, Jaime de Aguirre fue durante los años setenta y ochenta un nombre de inequívoca asociación a la música chilena. Como ingeniero, productor y compositor se involucró entonces en decenas de producciones locales, si bien nunca en un crédito protagónico. "Chile, la alegría ya viene", el canto que simbolizó la campaña del No a Pinochet es su composición más famosa e importante. Treinta y cinco años después, y tras su paso por la televisión, De Aguirre llegó a ser ministro de las Culturas del gobierno de Gabriel Boric durante un período en 2023.

Ignacio González

Saxofonista alto, compositor, activo solista y más adelante director de big bands y educador, Ignacio González es un nombre de la generación de músicos de jazz que se tomaron por asalto los escenarios durante la década de los '90, en especial de un Club de Jazz que se abría a una nueva época tras la dictadura. Con una nítida proximidad a los grandes saxofonistas posteriores a Charlie Parker, González es también el hombre que descubrió a un muy iniciado Cristián Cuturrufo, hacia 1988. Se transformaría así en su primer protector y en el compañero inicial para los sucesivos tándems de vientos jazzísticos que tuvo el trompetista.

Alsur

Antes incluso de que La Marraqueta comenzara a elaborar una propuesta que luego llamó "fusión criolla", existió el grupo Alsur. Ambos estuvieron emparentados directamente en lo estilístico y también en lo histórico, pues tanto La Marraqueta como Alsur surgieron desde el ensayo de jazz eléctrico llevado a cabo por un puñado de músicos jóvenes en los años '80 al interior del grupo Cometa. A partir de 1986, Alsur fue encabezado por el brillante guitarrista eléctrico y compositor Edgardo Riquelme, el que primero se aventuró a trabajar sobre la mixtura de la improvisación jazzística, la instrumentación rockera y la inspiración abierta de la música de raíz folclórica chilena.

Roberto Carlos Lecaros

La cronología de los primeros jazzistas de la familia de músicos que se apellida Lecaros está estrechamente amarrada al contrabajo. Roberto Lecaros, Mario Lecaros y Pablo Lecaros se iniciaron como contrabajistas, antes de llegar a sus instrumentos fundamentales. La tradición la continuó Roberto Carlos Lecaros Herrera, hijo del primero de ellos. Se formó en la modalidad docta con Werner Lindl, histórico contrabajista clásico de Concepción (y padre de Roberto Titae Lindl) y así fue como llegó integrar la Orquesta Filarmónica de Temuco.

Carlos Vera Pinto

Por más de 20 años, cuando su maestro en la percusión docta y precursor del vibráfono dentro de la música popular Guillermo Rifo se retiró del circuito para componer, Carlos Vera apareció en el medio como el exclusivo vibrafonista activo del jazz chileno. Son las mismas dos décadas que lo tuvieron como lugarteniente del saxofonista alto Patricio Ramírez al interior del grupo Nexus, y que en definitiva le dieron la categoría a Vera como un músico de gran swing y capaz de ejercer liderazgo en otros ensambles afines.

Santiago Stompers

El solo hecho de haber superado los 40 años de plena vigencia como núcleo indisoluble y de haber tenido en sus filas a algunos de los más importantes músicos del jazz de todos los tiempos (el trompetista Luis Huaso Aránguiz, el pianista Hernán Prado, el baterista Lucho Córdova y el clarinetista René Eyheralde) confirman la categoría de clásico adjudicada a los Santiago Stompers. Apenas unos pasos detrás de una Retaguardia Jazz Band orientada al estilo Nueva Orleans, los Stompers se establecieron como su “rival” por naturaleza, una banda hiperactiva, lúdica, popular y llena de altibajos, pero en definitiva el más importante proyecto cultor en Chile del dixieland de Chicago.

Carlos Rossat

Contrabajista clásico y de jazz, Carlos Rossat fue un referente en la actividad musical de la Quinta Región, integrante de diversas orquestas y protagonista de la escena jazzística local desde fines de la década de 1980. Se le considera un puntal en la instalación del contrabajo en el jazz moderno, como un sucesor del porteño Luis Basaure. De perfil silencioso y austero, su pulso firme y su sonido amplio se escuchó en sucesivos y activos proyectos, tríos, cuartetos, quintetos y sextetos que delinearon ese sentido actual para el jazz.