Jazz
Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.
El tenorista Agustín Moya ha sido uno de los nombres y sonidos más representativos en el jazz en los primeros momentos del siglo XXI. Surgido desde la Conchalí Big Band, donde tocó entre 1997 y 2000, e inspirado inicialmente por los modelos del hard bop Sonny Rollins y Hank Mobley. Moya se unió a la avanzada de músicos que repusieron el saxofón tenor como la simbólica arma jazzística desplazada durante casi dos décadas y multiplicó rápidamente su militancia en proyectos de todo tipo donde su instrumento fue pieza clave.
Para el más jazzista de los integrantes de Akinetón Retard, la categoría de "músico incomprendido" dentro de la escena jazzística estuvo lejos de convertirse en un estigma. Por el contrario, este mismo hecho posicionó a Cristián Bidart como un solista ligado a un circuito de avanzada subterránea que permitió que proyectara su propio punto de vista sobre el jazz avant-garde. Su trabajo durante la década de 2010 se amplió, incluso, a investigaciones sobre la percusión chinchinera.
Lautaro Quevedo es uno de los pianistas de jazz más relevantes de una historia que transcurre desde la década de 1990 a la de 2000, donde se consolidó como solista y compositor, tras haber actuado como músico en muchos frentes y estilos hasta iniciar una búsqueda de su propia voz. En esos inicios llegó a ser conocido como "el sideman de Chile". Fue músico de pianos eléctricos en una serie de proyectos de jazz fusión de la época, aunque luego ese desempeño quedaría desplazado por su trabajo como líder de conjuntos acústicos, donde mostró su categoría como un músico pensante, sofisticado y altamente preparado. Lautaro Quevedo fue así otro cultor del llamado "piano trío", junto a nombres que integran esa generación de pianistas: Carlos Silva, Gonzalo Palma, Felipe Riveros y Mario Feito.
La bitácora de viaje del grupo Congreso mantendrá por siempre un espacio reservado a la figura de Ernesto Holman, el bajista eléctrico que introdujo sonoridades modernas y nuevas propuestas no sólo al interior de este conjunto quilpueíno, sino entre una amplia comunidad de músicos de fusión que siguieron sus pasos. Holman abrió las posibilidades expresivas del llamado bajo activo a un grupo de solistas en las décadas de 1980 y 1990, demostrando que su instrumento no necesariamente debía estar relegado a una sección rítmica. Holman ha sido, además, un pionero en la inspiración de la música mapuche y militante de la "resistencia ternaria", una defensa aguerrida de los ritmos de la tierra.
Por supuesto en un juego de palabras entre el jazz como lenguaje musical adoptado desde su propia realidad y la estación televisiva catarí Al Jazeera, el grupo talquino All Jazzera ha desarrollado una propuesta de fusión libre, mezclando en su música sonidos y elementos diversos que van desde el jazz y el funk hasta el rock y el rap e incluso elementos de la música mapuche.
La Orquesta Huambaly fue la más popular, sobresaliente y profesional agrupación de música afrocubana en la explosiva década de 1950, con repertorios de mambo, chachachá, rumba, bolero e incluso swing que estimularon a un nuevo público chileno y de paso lanzaron al estrellato a una serie de solistas de alta categoría que integraban sus filas. Durante toda la década fue la orquesta tropical mayor, primero con sus temporadas en el restorán Nuria y finalmente con la histórica gira por Europa de 1959, que como corolario de un éxito sin precedentes también precipitó su final. En honor a su memoria y su música vibrante, 50 años después de su disolución nuevos músicos recogieron el legado para interpretar esos repertorios pioneros formando una una "nueva orquesta Huambaly".
Carlos Cortés es uno de los bateristas fundamentales del jazz de la temprana generación de los 2000. Junto con Félix Lecaros y Daniel Rodríguez, que despuntaron en el circuito hacia 1996 siendo muy precoces, Cortés completa una tríada de solistas que marcaron esa oleada de nuevos baterías, siempre en una expansión y multiplicación de los rumbos musicales. Definido en un primer momento por la dureza de su beat, su aproximación a la música afrolatina, la fusión latinoamericana, el funk e incluso el hip-hop, Cortés fue evolucionando también dentro del jazz contemporáneo en sinnúmero de proyectos como sideman, que más tarde lo llevaron, sorpresivamente, a presentarse frente al órgano Hammond.
Indistintamente en los territorios del jazz, la música de raíces sudamericanas o la canción de autor, Benjamín Furman se ha desempeñado como un diestro compositor y líder de proyectos, desde que comenzó a aparecer en los circuitos musicales, muy joven, hacia mediados de la década de 2010. Sus primeros trabajos, Desde el jardín (2014) y Luz de la mañana (2016), piloteados desde su posición de pianista, dan cuenta de una versatilidad que considera también acercamientos musicales a su linaje hebreo.
Tomando el apellido de su primer guitarrista, Felipe Sandoval, Los Temibles Sandovales es un elenco penquista que cultiva el estilo jazz manouche o jazz gitano, creado por el legendario guitarrista Django Reinhardt en Francia durante la década de 1930. El conjunto está formado por músicos de la ciudad, como César Arriagada y Elliott Poblete, en el rol de guitarras segundas, además de Camilo Morales (violín), Pablo Vidal (contrabajo) y Jorge Fierro (voz). Los Temibles Sandovales se han presentado en el Festival de Jazz de Concepción y en el Festival REC, y han actuado, incluso, en el Festival Django Argentina. Su primer disco es Los Temibles Sandovales (2016).
Kameréctrica es un quinteto de jazz fusión que alternó con varias agrupaciones afines en la década de 1980: Cometa, Ensamble, Alsur o Trifusión. Fue uno de los tantos conjuntos de jazz organizados por el músico Roberto Lecaros, quien había sido un importante impulsor en el Club de Jazz durante los años '70 en la sede de calle California, presentando diversos elencos para sostener su programación. Sin embargo, Kameréctrica se instaló como un proyecto más definido y decisivo, y fue resultado directo del tiempo en que el músico estuvo detenido durante la dictadura. En su recuerdo durante esos días de miedo e incertidumbre, la música del violinista de jazz fusión Jean-Luc Ponty resonó en su cabeza. En 1986 creó este grupo, con un nombre como juego de palabras entre la música de cámara y el jazz eléctrico que dominaba esos tiempos. Fue entonces una primera plataforma para Roberto Lecaros como líder y la posibilidad de tocar el violín eléctrico, y de paso se convirtió en un conjunto escuela. Si bien contó con músicos de trayectoria como el baterista Tilo González o el guitarrista John Clark, mostró en el escenario a nombres iniciados en la fusión, como el pianista Pablo Paredes, el baterista Juan Coderch o los bajistas Marcelo Aedo, Patricio Aravena e Igor Saavedra. No dejó grabaciones ni registros fotográficos que se conozcan.
Pianista, compositor, improvisador y profesor de música, y por si eso fuera poco también licenciado en Musicología, Estética e Historia del Arte, David Poblete es otro de los músicos chilenos de jazz que ha escrito su historia en Europa. En su caso, en Barcelona, a donde llegó para estudiar y tocar a mediados de los años 2000. Desde esa ciudad mediterránea ha llevado a cabo sus proyectos creativos y de liderazgo jazzístico, que incluyen trabajos con tríos, cuartetos, quintetos y ensambles mayores en un continuo ir y venir con su historia y su origen, expuesto en discos como Acordes del sur (2013) y su reconocida Suite del sur (2016).
Baterista perteneciente a la órbita del Club de Jazz de Santiago, cuya multiplicidad le permitió aparecer como un recurrente y muy ocupado batería sin militancia estable. Su paso por agrupaciones como Nexus (con el saxofonista alto Patricio Ramírez) o en la resurrección del antiguo Swing and Company (con el guitarrista Federico Dannemann), además de sus permanentes apariciones como sideman al servicio de algún solista, lo llevaron a alcanzar un interesante potencial.
Con una vida musical y creativa en Nueva York, Vicente Atria había permanecido oculto casi por completo para el público chileno, salvo cuando realizó una visita al país tras una década en esa ciudad, pero sobre todo comenzó a tener más visibilidad entre los audiencias de la música experimental con su desafiante disco The vex collection (2021), realizado junto al contrabajista estadounidense Mat Muntz. Baterista y compositor, Atria se ha sumergido en una exploración no solo desde la composición y la improvisación sino también del sonido como materialidad e incluso desde las lecturas que lo han acompañado en distintos momentos.
Mariela González Ríos es una de las primeras figuras femeninas en la batería dentro del jazz chileno, a quien luego siguió la chillaneja Alejandra Farías. Venida desde Valdivia, donde comenzó a tocar ya a los 15 años con el profesor Alfredo Quezada, se inició en la pequeña escena musical de la ciudad hacia el año 2000. Fue vista por el saxofonista Guido Ruiz, para integrarse a sus primeros cuartetos tras su regreso a Chile. En 2005 se trasladó a Buenos Aires para estudiar con el insigne baterista argentino Oscar Giunta. Siempre desde el jazz y la improvisación como lenguaje madre, Mariela González Ríos se multiplicó en proyectos y estilos, por ejemplo con la agrupación del cantautor valdiviano Camilo Eque.
Pese a haber iniciado sus estudios de saxofón alto de manera tardía, Roberto Boksamy se instaló como uno de los solistas y líderes de conjuntos con mayor presencia entre su generación, sobre todo en el contexto pandémico. Al frente de agrupaciones de diverso formato, tríos, cuartetos y quintetos, ha desarrollado una música introspectiva en cuanto a sonido y muchas veces contemplativa desde la narración. Su álbum Canciones para un niño perdido (2023), con obras para cuarteto, son un ejemplo de ello.
Baterista de la generación cero.cero del jazz, la versatilidad de Nicolás Ríos va desde el post-bop hasta un marcado avant-garde, además de alternar en los espacios de la música de cámara a trabajos con electrónica. Es compositor pero sobre todo improvisador libre, aspectos que quedan expuestos en trabajos como Fuera de foco (2005), con que inició su ruta dentro del jazz. Se le considera un solista próximo al Andy Baeza de los años 2000, y es parte de una oleada de bateristas que en esos tiempos exploraron la música experimental. como Julio Denis, Matías Mardones y Hugo Manuschevich. Junto con ello, Ríos tuvo un rol protagónico en la gestación y producción de sonido a través de su estudio de grabación Palo Quemado.
De Perilla es un elenco de jazz manouche que desarrolla repertorios históricos de la escuela gitana de Django Reinhardt, además de composiciones propias. En la relación de las guitarras acústicas y las maderas solistas genera un entramado musical que desde el ángulo local también ha observado las contribuciones de Roberto Parra al jazz. Justamente su primer disco se titula Jazz huachaca (2017), un homenaje a la asimilación de la música de Reinhardt, que el cantor popular hizo desde Chile y que bautizó como "jazz huachaca". Generacionalmente, De Perilla se emparenta con conjuntos como Gypsy Trío, Los Temibles Sandovales y Panchito Hot Club, entre otros.
Tres anteproyectos llamados Construcciones Ornetológicas, Dialéctica Negativa y Núcleo de Resistencia Estética dieron origen a este colectivo de improvisación y librepensamiento sonoro comandado por unos muy jóvenes hermanos Diego Manuschevich (saxo alto, saxo sopranino, flauta traversa y clarinete bajo) y Hugo Manuschevich (batería). Más que un grupo, un proyecto de música experimental, un punto de vista antinorma desde la plataforma jazzística que logró una fisonomía definitiva al promediar los 2000, cuando dejó su nombre de discurso político como Núcleo de Resistencia Estética (NRE) a uno definitivo de un nuevo discurso estético llamado Los Ogros del Swing.
Roberto Lindl es un músico referencial, desde inicios de los '90 e indistintamente en el campo del pop, el rock and roll, el jazz y la música de la bohemia. Más allá de su militancia histórica como en Los Tres y el Ángel Parra Trío, la propia visión de los hechos terminó por definir a Lindl como una personalidad musical con bitácora propia. Con el pseudónimo de Titae, siempre pulcramente vestido y tras una gafas de marco grueso, el bajista y contrabajista llegó a ser una figura muy por encima de la sola categoría de músico de acompañamiento.