Jazz

Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.

Valentín Trujillo

La televisión ha sido una gran vitrina para el talento del pianista y orquestador Valentín Trujillo Sánchez, aunque no del todo justa con la profundidad de su trabajo y el alcance de sus vastos conocimientos musicales. El casi eterno acompañante del animador Don Francisco, como director de orquesta en “Sábados Gigantes” es, también, uno de los arregladores fundamentales de la música popular chilena durane una era de oro para la industria fonográfica, tanto en discos como en grandes conciertos. Junto con ello, Trujillo fue proyector de nuevas figuras de la música a lo largo de las primeras décadas del siglo XXI. En 2024 su nombre marcó un hito más al convertirse en el primer intérprete de música popular en ser distinguido con el Premio Nacional de Música.

Agustín Moya

El tenorista Agustín Moya ha sido uno de los nombres y sonidos más representativos en el jazz en los primeros momentos del siglo XXI. Surgido desde la Conchalí Big Band, donde tocó entre 1997 y 2000, e inspirado inicialmente por los modelos del hard bop Sonny Rollins y Hank Mobley. Moya se unió a la avanzada de músicos que repusieron el saxofón tenor como la simbólica arma jazzística desplazada durante casi dos décadas y multiplicó rápidamente su militancia en proyectos de todo tipo donde su instrumento fue pieza clave.

Nicolás Reyes

Con estudios de composición docta y guitarra clásica, la ruta de Nicolás Reyes en la música se fue acercando al jazz a medida que tuvo acceso a discos de referentes como Kurt Rosenwinkel o el israelí Gilad Hekselman, y también a adiestramiento clases con guitarristas chilenos clave como Jorge Díaz y Federico Dannemann. Sus composiciones modernas para trío de jazz y cello quedaron registradas en un primer disco, titulado Naturaleza abismal (2016), donde Reyes mostró sus conocimientos en el campo de la creación e interpretación, con un sonido expandido y una narrativa contemporánea.

Swing and Company

La compañía de músicos que se reunieron en 1970 alrededor del pianista, crítico, gestor, disc-jockey y aficionado al jazz Pepe Hosiasson fue un muestrario de repertorio de las tradiciones jazzísticas sobre las que todos estos solistas aprendieron como asiduos participantes del Club de Jazz de Santiago. En 1953 Hosiasson había liderado su primer grupo, los Mapocho Stompers, siendo un joven de 22 años como cultor de la música de Nueva Orleáns, aunque con Swing and Company hizo un pequeño viraje al swing.

Mantram

Mantram fue un proyecto pionero en la nueva música de fusiones, experiencia creativa que estaba teniendo lugar en Chile paulatinamente desde comienzos de los años '70 y que en la década siguiente terminaría por consolidarse. En 1981, jóvenes solistas provenientes del jazz y la música docta se reunieron en torno a este sexteto que integró instrumentos de la música clásica hindustani, como el sitar y el tabla.

Esteban Fonseca

Contrabajista y bajista eléctrico vinculado a la Escuela Superior de Jazz, una pequeña cantera de músicos en la década de 2010, Esteban Fonseca se convirtió en un dinámico ejemplar dentro de diversas escenas jazzísticas. Ha sido sideman múltiple, tocando en proyectos que van desde conjuntos del señero baterista Alejandro Espinosa, hasta el grupo de apoyo de la cantante de pop y soul Martina Lecaros. Además ha integrado elencos de diversa fisonomía, tanto desde el instrumental acústico como el eléctrico, junto a los pianistas Óscar Pizarro y Fran Suárez, el vibrafonista Mauricio Gallardo, el guitarrista de jazz-rock Juancristóbal Aliaga, los guitarristas de jazz contemporáneo Diego Farías y Matías González, el baterista Nelson Oliva, el flautista Nicolás Navarrete o cantantes de la escena como Andrea D'Arriarán y Lydwina Simon.

Black Angels

El año 2003 Los Tetas grabaron un dúo con Germaín De la Fuente y ese encuentro fue la base del proyecto The Black Angels. El cantante Camilo Castaldi, se acercó a partir de entonces a la música de Los Ángeles Negros, redescubriendo su potencial funk, y así comenzó a fraguar, en sus palabras,  “la idea de merodear los coros de Los Ángeles Negros con mis propias historias”. Junto al guitarrista de jazz Nicolás Vera, su compañero en Criminal Jazz, y la aprobación del autor Orlando Salinas, el 2015 obtuvieron un Fondo de Cultura para hacer el disco Canción negra. Allí plasmaron diez canciones  de Los Ángeles Negros con una base instrumental dirigida por Vera, que convocó varios invitados, como Paz Court, Panty (de La Habitación del Pánico) , y músicos de Los Tetas como Rulo y Cee-Funk. El rapeo de Castaldi, con sus propias letras, dio el sello final al disco, que fue lanzado a fines de 2016.

Nelson Laplagne

Saxofonista de jazz y fusiones, Nelson Laplagne ha explorado una creatividad moderna que involucra la base jazzística y las variantes del funk, la electrónica y la fusión de las raíces musicales latinoamericanas. Además ha incursionado en la gestión cultural y es el impulsor del San Bernardo Jazz Fest, que se realiza en el Parque García de la Huerta de esa comuna al sur de la capital donde Laplagne nació.

Keno Barra

Más un investigador y creador desde las raíces folclóricas que un solista de jazz propiamente tal, el guitarrista, compositor y director de conjuntos Kenneth Keno Barra Vega ha instalado su discurso musical con aquellos elementos de mundos paralelos en una fusión propia. Generalmente su música ha sido llevada adelante a partir de agrupaciones de grandes dimensiones, ensambles que consideran instrumentación de vientos (saxofones, clarinetes, flautas traversas) y sección de ritmo (guitarra, piano eléctrico, bajo, batería), organizados en septetos u octetos, que le han permitido desplegarse también como compositor y arreglador. Guitarrista de jazz e intérprete de guitarras acústicas, esa creación ha surgido desde el mundo de la música brasileña con los ritmos de choro, forró, baião, frevó y bossa nova, incluso hasta una aproximación al reggae y el ska jamaiquinos. Su primer trabajo es Vestigios del ocaso (2023), que grabó como Keno Barra Ensamble.

Cristián Gallardo

Cristián Gallardo conforma la segunda mitad de uno de los tándems más representativos y bravos del nuevo jazz chileno de los 2000. Cuando sopló el saxofón alto, casi siempre apareció a su lado el saxofonista tenor Andrés Pérez. Almas gemelas en un trayectoria que comenzó a fines de los '90, cuando eran adolescentes en las filas de la Conchalí Big Band, en una dupla que logró gran rendimiento a partir de 2004, cuando formaron el grupo Contracuarteto, junto a los hermanos Roberto Carlos Lecaros (contrabajo) y Félix Lecaros (batería).

Samuel Maluenda

Samuel Maluenda, también conocido como Samy Maluenda, es un bajista de versátil disposición en la música popular y el jazz, donde ha encontrado un espacio para proyectarse como nombre propio desde los ángulos de la composición, la organización de agrupaciones y la experimentación con el instrumento. Sus bajos de seis y hasta siete cuerdas están presentes como sonido central en álbumes de jazz fusión que ha producido, con música para cuarteto, octeto e incluso trabajos de dinámica solista como Luna (2021), el más experimental de su trayectoria.

Olga Torres

Versátil cantante y cultora de variantes que van desde la música popular en su más amplia gama hasta el jazz latino, Olga Torres es una de las primeras profesoras de canto popular que ejercieron la actividad tras las experiencias en el campo iniciadas por maestras de voces como Inés Délano en los '70 y Ana María Meza desde los '80. De este modo, su presencia fue más nítida en las aulas que en los escenarios desde que se concentró en la enseñanza académica y comenzó a formar a cantantes en la Escuela Moderna de Música y  la Universidad de las Américas.

Antonio Monasterio

Antonio Monasterio es un nombre protagónico en la escena de las músicas creativas en Valparaíso desde fines de la década de 2000. Primero como fundador y compositor del conjunto de fusión Ajayu y luego como líder de sus propios ensambles, Monasterio definió música eminentemente acústica y provista de sonidos y colores diversos, en un sincretismo de lenguajes que obtuvo desde fuentes como el folclor latinoamericano, el jazz contemporáneo y las músicas del mundo. En este punto, Monasterio tomó protagonismo como intérprete del oud, o laúd árabe, que se escucha en álbumes suyos como Centro y periferia (2018) y Las furias y el mar (2023).

Mario Lecaros

Como el segundo de los jazzistas del clan Lecaros, Mario Lecaros fue uno de los puntales de la escena de comienzos de los años '70 con una categoría de multi-intrumentista que lo llevó a incursionar en el contrabajo, el saxo soprano y el corno. Pero sobre todo en el piano, el instrumento que le perteneció desde siempre, con el que desarrolló un pensamiento armónico muy jazzístico y con el llevó a tierra sus ideas musicales, grabando discos de piano solo, liderando tríos desde el piano y transformándose en uno de los más importantes formadores de piano jazzístico en Chile.

Motuto

Motuto fue el proyecto de latin jazz que puso en primera línea al trompetista de dieciocho años Cristián Cuturrufo, antes incluso de su período de estudios intensivos en La Habana. Fue encabezado por el saxofonista alto Ignacio González, quien se convertiría en el primer compañero jazzístico del trompetista en los dobles frentes de vientos. Motuto no dejó discos pero marcó un camino hacia la consolidación del latin jazz en la escena de la música chilena, además de una influencia entre una nueva camada de seguidores y auditores del jazz.

María Segú

Una consciente elección por las dinámicas y las incertidumbres de la improvisación libre fueron centrales durante 2019, el momento que marcó la primera creación de María Magdalena Segú, una compositora vinculada a las escenas jazzísticas que se vieron marcadas por la pandemia. Sus ramificaciones musicales alcanzan, sin embargo, otros espacios, que la han convertido en una compositora y experimentadora muy única. Su propuesta tomó entonces al sonido como primer objeto de estudio, aprovechando lenguajes musicales diversos reunidos en un mismo espacio, el folclor, la electrónica y la expresión poética, la improvisación jazzística, la improvisación liberada, la guitarra eléctrica y la voz.

Pancho Aranda

Pianista, compositor, arreglador, conductor de orquestas y productor discográfico, Francisco Aranda Reinoso es el ejemplar más joven entre los músicos que se iniciaron en conjuntos de la Nueva Ola y que luego se reconvirtieron en figuras autónomas como directores y productores. Es una camada de talentos en la pluma, la batuta y la gestión, que comienza en los años ’60 con gente como Juan Azúa, Toly Ramírez y Jorge Pedredros y deriva en Horacio Saavedra, Juan Salazar, Miguel Zabaleta y Pancho Aranda, nombre recurrente dentro del círculo del Festival de Viña del Mar y la industria televisiva de los años '80.

Mario Feito

Mario Feito ha sido uno de los pianistas de jazz contemporáneo que mayor énfasis pusieron al formato del trío. Su formación académica y clásica también repercutieron en una obra de marcada intención camerística, de modo que los sucesivos tríos, y desde luego también otros ensambles bajo su liderazgo, evidenciaron aspectos tanto de un jazz de la llamada tercera corriente, como de la música contemporánea. Forma parte de una generación de solistas de los '90, junto a Carlos Silva, Gonzalo Palma, Felipe Riveros, Pablo Vergara, Ariel Pino, Carmen Paz González y Lautaro Quevedo, que reubicaron el peso del piano como instrumento protagónico del jazz.

Alejandro Gaete

A lo largo de tres décadas, Alejandro Gaete ha sido un versátil músico de la industria local. Fue guitarrista de pop, rock, fusión y jazz, integrante de orquestas televisivas, sesionista en vivo y estudio, arreglador y productor musical y autor de canciones festivaleras. Su vida como músico solista se inició entrados los años 2000, con la edición en discos de sus canciones y temas instrumentales.

Ignacio Díaz Lahsen

Guitarrista de jazz en su origen, la creación de Ignacio Díaz Lahsen (no confundir con Ignacio Díaz, guitarrista de jazz-rock) devino principalmente en una composición contemporánea para ensambles, que obtuvo su primer resultado a través de las obras contenidas en el disco La espera y el despertar (2017). El material fue interpretado y registrado entonces por el colectivo Los Musicantes, elenco estable del Instituto Projazz, donde Díaz Lahsen había estudiado. Se trata de material para saxofones alto, tenor y barítono, clarinete bajo, trompeta, trombón y sección rítmica. Alumno de gutiarristas tan diversos como Federico Dannemann y Carlos Ledermann, dese 2009 fue también integrante del conjunto de jazz manouche Gypsy Trío, con el que grabó una serie de discos.