Jazz

Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.

Orlando Avendaño

Orlando Avendaño instala su nombre en la historia del jazz chileno como el baterista que estableció definitivamente en los escenarios la dinámica, la intensidad y la agresividad de los primeros solistas bop surgidos en Nueva York a partir de la década de 1940. Fue, a la larga, el sucesor de Lucho Córdova como figura predominante en el jazz tras los tambores y platillos, experimentando una carrera profesional meteórica que lo llevó a integrar una serie de conjuntos fundamentales a partir del año 1960. Orlando Avendaño es el “niño terrible del jazz”.

Almendra Trío

Conjunto formado y comandado por el guitarrista Mauricio Rodríguez, a poco tiempo de la separación de La Banda del Capitán Corneta, quinteto blusero que lo mostró como una de las promesas entre los nuevos rostros y nombres para el jazz de la época. Almendra Trío fue cultor de dos lenguajes jazzísticos en boga a fines de los '90: la fusión y el bop.

The Carmeners

Trío femenino vocal e instrumental que se unió a la escena del jazz en la pospandemia con una propuesta centrada en adaptaciones de clásicos del repertorio norteamericano, con letras transcritas al castellano íntegra y libremente. Esas canciones respetaron las melodías pero alteraron los textos para incorporarlas a un contexto chileno, e incluso "chilensis", es decir el habla popular, poblado de expresiones, parodias y toques de humor. Formado por Kristel Nielsen (cantante, washboardista, letrista e ilustradora), Bárbara Callejas (cantante, guitarrista y compositora) y Natalia Ramírez (cantante y bajista de ukelele), The Carmeners tomó la estética del swing y jazz guachaca de Roberto Parra y lo actualizó a los tiempos. En 2024 debutaron discográficamente con Primera cosecha.

Max Alarcón

Entre la contundencia arrolladora de un tenorista como Cristián Mendoza y la aguda profundidad musical de otro como Agustín Moya, está Maximiliano Alarcón, conocido en el circuito con diminutivos "bop" como Max o Maxi, su marca indeleble. Versátil solista del saxofón tenor, su punto de vista musical lo ha incorporado indistintamente a las escenas del jazz contemporáneo y a las de la música popular de raíces negras, con intervenciones en proyectos de soul, funk y hip-hop.

Jorge Carvallo

Baterista de jazz tradicional, integró diversas formaciones de la Retaguardia Jazz Band, desde su llegada en 1987. Jorge Carvallo fue un activo músico del Club de Jazz, y en su calidad de dibujante también retrató en caricaturas a decenas de músicos de jazz de épocas distintas. Su piezas ha sido expuestas en muestras permanentes en las sedes del club.

Ángel Parra Trío

Liderado por el guitarrista Ángel Parra Orrego, el grupo de jazz que operó bajo el nombre de Ángel Parra Trío se consolidó como el primer proyecto sustantivo en la renovación la escena jazzística chilena una vez derrumbado el régimen militar y finalizado el silencio obligatorio. Dada la permanente reinvención musical que le posibilitó una larga vigencia, el conjunto además catapultó a Parra más allá de los territorios del rock, a través de su militancia en el grupo Los Tres, y puso su nombre entre los más populares guitarristas chilenos.

Félix Lecaros

Félix Lecaros es parte de una reconocida familia de músicos de jazz, pero a su vez su nombre es uno de los más representativos del jazz de inicios del siglo XXI, la llamada generación cero-cero. Pocos solistas se han convertido tan precozmente en referentes entre sus pares como lo fue desde esos comienzos, que él forjó con un dinamismo percusivo único, basado tanto en la intensidad y el sonido como en la narrativa musical desde la batería. Su conocimiento acabado de los distintos lenguajes jazzísticos lo convirtió en el músico que más discos grabó en la historia del jazz chileno.

Diego Manuschevich

Desde que apareció por primera en un escenario en Chile —en el Teatro Italia, en 2002— Diego Manuschevich instaló una dinámica solística que sacudió a las audiencias y a los propios músicos de jazz, con un discurso, un lenguaje y una fortaleza que lo convirtió en uno de los improvisadores más poderosos que se hubieran visto entonces. Manuschevich es uno de los principales cultores del free jazz, el avant-garde y la improvisación libre, como intérprete de saxofones sopranino, alto y tenor, además de clarinete y clarón.

Natacha Montory

Natacha Montory es ejemplar de la llamada "nueva ola del jazz" de mediados de los 2000. Como solista reorganizó a su modo elementos provenientes del swing, el canto popular y la imaginería del teatro y junto a otras figuras emergentes de su generación como Regina Crisosto, Renata Carrasco, Consuelo Schuster o Paz Court, fue parte activa de cierto pop "elaborado". Pero su interés en repertorios de bolero y bossa nova también la mostraron como estilista de canciones melódicas.

Benjamín Vergara

Trompetista, improvisador y educador, Benjamín Vergara Portales fue uno de los nombres que merodearon las músicas experimentales durante la década de 2000 y pusieron en marcha esas tempranas experiencias acerca de la música improvisada, todo un pensamiento creativo que comenzó a tomar peso durante el período. Su trabajo junto al referente mundial de la música improvisada, el guitarrista británico Fred Frith, rubricó entonces esta militancia y su propio manifiesto, que defendió durante largo tiempo como nombre propio desde diversos frentes.

Pablo Vidal

Iniciado en el jazz por el pianista Moncho Romero e integrado a su trío como reemplazante de Pablo Menares en 2006, Pablo Vidal hizo sus primeras presentaciones en el club Miles durante todo 2007. Ahí se vinculó con jazzistas jóvenes de esta órbita, como parte de una camada de contrabajistas de la segunda mitad de la década que tocaron en distintas direcciones: Nelson Vera, Eduardo Peña, Rodrigo Espinoza, Carlos Arenas, Maximiliano Flynn y Amanda Irarrázabal.

Natalia Bernal

La cantante iquiqueña Natalia Bernal pertenece a una generación conocida como la “nueva ola del jazz vocal”, que surgió a mediados de la década de 2000. Pero mientras solistas pares como Natacha Montory, Paz Court, Nicole Bunout, Camila Meza o Javiera Abufhele, surgieron desde el cultivo del cancionero clásico del swing y se encaminaron después hacia otras rutas modernas de música pop, funk y rock, Natalia Bernal se involucró estrechamente con el jazz latino desde que llegó a Boston en 2003. En la escuela de Berklee estudió canto jazzístico y producción musical. Su mirada al elemento latino y latinoamericano se puede apreciar en álbumes suyos como Sueños y delirios (2014) y En diablada (2024).

Carlos Cortés

Carlos Cortés es uno de los bateristas fundamentales del jazz de la temprana generación de los 2000. Junto con Félix Lecaros y Daniel Rodríguez, que despuntaron en el circuito hacia 1996 siendo muy precoces, Cortés completa una tríada de solistas que marcaron esa oleada de nuevos baterías, siempre en una expansión y multiplicación de los rumbos musicales. Definido en un primer momento por la dureza de su beat, su aproximación a la música afrolatina, la fusión latinoamericana, el funk e incluso el hip-hop, Cortés fue evolucionando también dentro del jazz contemporáneo en sinnúmero de proyectos como sideman, que más tarde lo llevaron, sorpresivamente, a presentarse frente al órgano Hammond.

Marco Reyes

Marco Reyes es integrante de una familia de contrabajistas clásicos: su padre es el reconocido profesor José Miguel Reyes Roco y su hermano músico de la Orquesta Sinfónica de Chile José Miguel Reyes Salgado. Pero si bien el linaje musical se concentró en la música docta sinfónica, Marco Reyes cambió la norma y orientó su creatividad hacia el contrabajo jazzístico. En 1997 continuó en la ciudad de Graz sus estudios que había realizado antes en la Universidad Católica entre 1994 y 1995. A su regreso a Chile en 2009 se integró a la entonces muy nutrida escena de contrabajistas de jazz, que tuvo otros de esa generación: Nelson Arriagada, Rodrigo Galarce o Patricio Rocco, y los más jóvenes Pablo Menares, Alonso Durán, Pablo Vidal o Cristián Orellana.

NRE

El concepto que representa la sigla NRE tiene relación directa con uno de los primeros proyectos musicales de fuerte pensamiento político iniciados por los hermanos Diego y Hugo Manuschevich en su arribo a Chile desde Nueva York en 2003. Significa Núcleo de Resistencia Estética y fue uno de los tantos ensambles operativos al interior del sello independiente y experimental Mystic Chant Recordz, que unificó las fuerzas del grupo congregado por la dupla de free jazzistas.

Joaquín Fuentes

Joaquín Fuentes forma parte de la generación del jazz de la pospandemia, precoces músicos que surgieron en la escena a fines de los años '10, se encontraron de lleno con el estallido social y las cuarentenas de 2020 y salieron a flote con presencia en discos y apariciones en el circuito: Alfredo Tauber, Juan Pablo Salvo, Camilo Aliaga o Nahuel Blanco, por mencionar a algunos de los más visibles durante ese período. En su caso, sin estudios formales de música ni de piano, Fuentes se convirtió en líder y estrenó el disco de piano trío La búsqueda (2019), un dinámico primer ejercicio de creación que marcó un rumbo.

Pablo Paredes

Pianista, compositor, líder y productor musical, solo dos años efectivos de música en Chile se apuntan en la trayectoria del activo pianista de jazz nacional Pablo Paredes. Entre 1986 y 1988 perteneció al quinteto eléctrico dirigido por el violinista Roberto Lecaros bajo el nombre de Kameréctrica. Luego Paredes se instaló en la ciudad alemana de Colonia, para estudiar con una beca del gobierno alemán. Y desde ahí condujo una carrera de triple valencia como solista, compositor y sesionista, llegando a ser uno de los más comprometidos y fuertes cultores de la conexión entre el jazz y la raíz folclórica.

Tomás Rivera

Pianista de jazz contemporáneo, Tomás Rivera tiene la particularidad de haberse iniciado tardíamente no solo en el jazz sino en el piano. Al cursar el cuarto año de su carrera de Derecho, decidió finalmente abandonar la idea para convertirse en músico. Pese a que tuvo contacto con músicos como Sebastián Castro y Claudio Rubio, nunca alcanzó a actuar formalmente en clubes locales de jazz y en 2015 se mudó a Lyon, Francia, para comenzar sus estudios en un conservatorio. En 2019 se trasladó a Bruselas, Bélgica, para continuar este adiestramiento. Esa experiencia desembocó primeramente en la grabación del álbum Ceguera colectiva (2021), a la cabeza de un piano trío con músicos de la escena belga. A Chile regresó para tocar un par de veces en Thelonious, utilizando como sidemen a los músicos del trío del pianista Joaquín Fuentes, y más adelante con su elenco de jazzistas franceses.

Camilo Aliaga

Camilo Aliaga Roccatagliata pertenece a la generación del jazz de la post-pandemia, y como pianista y compositor ha seguido el camino y el discurso musical alrededor del piano trío, la molécula fundamental entre los ensambles jazzísticos. Prueba de ello es su estreno como joven compositor y líder, que representa el álbum Ciclos (2022), donde su mecanismo de tres partes se completa con los músicos Rodrigo Espinoza (contrabajo) y Juan Pablo Jaramillo (batería), y donde él investiga, procesa y proyecta los atributos de este formato, en cierta medida equivalente al cuarteto de cuerdas en la música de cámara.

Lamatraca

Encabezados por el virtuoso guitarrista Guillermo Jiménez, el trío Lamatraca puso nuevamente sobre la mesa las opciones de ciertos músicos más bien vinculados al rock por experimentar con improvisación jazzística. De pronto Lamatraca produjo algo cercano a un “revival” del jazz-rock de los '70, '80 e incluso los '90 en Chile, con nombres como Fusión, Quilín y La Red como referentes de esas décadas.