Jazz
Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.
Miembro de un clan histórico, Pablo Lecaros surgió en el jazz chileno y la música popular como uno de los primeros solistas del bajo eléctrico en la era de la fusión, junto al peruano radicado en Chile Enrique Luna. Lecaros fue desde mediados de los '70 un ejemplar inédito, formado con las claves del jazz, las armas del rock y las raíces de la música popular chilena. Un punto de confluencia de tres líneas que queda bien representado en su composición "Tonada para la pachamama", una de las más fundamentales en este campo, que el músico grabó con grupo La Marraqueta.
Como integrante del árbol genealógico más trascendental en la música popular chilena, Ángel Parra, hijo de Ángel Cereceda Parra, estableció su vínculo definitivo con la música a través del jazz, alternando su paso también por los territorios del pop, el rock y la música de raíz folclórica. A partir de 1991 se convirtió en un referente de la guitarra eléctrica, como virtuoso y como parte del eje central entre los solistas de la historia de la música moderna. Sus únicos discos monográficos, sin embargo, fueron relecturas de la obra de su abuela Violeta Parra, a quien homenajeó en 2017, año de su centenario, con la revisión del fundamental cancionero contenido en el disco Las últimas composiciones (1966).
Originalmente cantante y guitarrista del grupo talquino de fusión y jazz All Jazzera, Vanesa Bravo emprendió un camino como solista y líder de sus propios proyectos, que se centran en ese punto intermedio entre la canción popular y el formato instrumental del trío jazzístico, incorporando a su música todo tipo de ingredientes externos, desde el folk al bolero y desde la esencia musical del swing a un marcado enfoque de humor y sarcasmo en sus canciones. En ese derrotero, Bravo organizó su primer trío maulino, donde pasó definitivamente al contrabajo en una exploración del canto y la ejecución del instrumento en simultáneo, junto a los músicos Lalo Garrido (piano) y Nicolás Soto (batería), otros compañeros en la misma All Jazzera. Su primer disco es Más o menos (2023).
Agrupación orquestal de swing vinculada al instituto del mismo nombre y que inició su trayectoria bajo la dirección del cornista y trompetista Gerhard Mornhinweg. Ha revisado repertorios abiertos desde el swing clásico al jazz crossover. Al momento de llegar a la Projazz Big Band, el propio Mornhinweg ya tenía gran experiencia en la conducción de estas agrupaciones de jazz en bloque, dado que desde 1994 encabezaba la emblemática Conchalí Big Band y muchos de sus músicos llegaron al Instituto Projazz en calidad de becados para seguir aprendiendo.
De todos los tríos jazzísticos que lideró el guitarrista Pedro Rodríguez, sólo uno llamado Dead Man adquirió total autonomía y un discurso de proyección que logró llegar al estudio de grabación. El resultado fue Dead Man plays Dead Man (2006), único álbum de este power trío con una música moderna elaborada desde distintos frentes: jazz, rock, folk, fusión. Tras su tercera salida del país, Rodríguez se reunió con su antiguo colaborador de La Banda del Capitán Corneta, el bajista Nelson Arriagada, y sumó al baterista alemán Dieter Zipper Schmigelok, quien había realizado una larga y versátil carrera como sesionista y sideman en Europa.
De Perilla es un elenco de jazz manouche que desarrolla repertorios históricos de la escuela gitana de Django Reinhardt, además de composiciones propias. En la relación de las guitarras acústicas y las maderas solistas genera un entramado musical que desde el ángulo local también ha observado las contribuciones de Roberto Parra al jazz. Justamente su primer disco se titula Jazz huachaca (2017), un homenaje a la asimilación de la música de Reinhardt, que el cantor popular hizo desde Chile y que bautizó como "jazz huachaca". Generacionalmente, De Perilla se emparenta con conjuntos como Gypsy Trío, Los Temibles Sandovales y Panchito Hot Club, entre otros.
Parte de la generación de guitarristas de jazz que ganaron espacios en los años '10 como sidemen o solistas, Felipe Duhart ha recorrido diversos territorios musicales. Su sonido nace en el rock pero desemboca en todo tipo de fusiones vinculadas al jazz y a la música latinoamericana. Como acompañante ha explorado tanto el soul-jazz como el jazz manouche, mientras que en su calidad de líder ha encabezado tríos, cuartetos y sobre todo quintetos de jazz contemporáneo en la combinación de guitarra y piano. Duhart comparte circuitos musicales con solistas como Italo Aguilera, Gonzalo Ostornol, Francisco Saavedra, Diego Riedemann, Matías González y otros.
El año 2003 Los Tetas grabaron un dúo con Germaín De la Fuente y ese encuentro fue la base del proyecto The Black Angels. El cantante Camilo Castaldi, se acercó a partir de entonces a la música de Los Ángeles Negros, redescubriendo su potencial funk, y así comenzó a fraguar, en sus palabras, “la idea de merodear los coros de Los Ángeles Negros con mis propias historias”. Junto al guitarrista de jazz Nicolás Vera, su compañero en Criminal Jazz, y la aprobación del autor Orlando Salinas, el 2015 obtuvieron un Fondo de Cultura para hacer el disco Canción negra. Allí plasmaron diez canciones de Los Ángeles Negros con una base instrumental dirigida por Vera, que convocó varios invitados, como Paz Court, Panty (de La Habitación del Pánico) , y músicos de Los Tetas como Rulo y Cee-Funk. El rapeo de Castaldi, con sus propias letras, dio el sello final al disco, que fue lanzado a fines de 2016.
Nexus es el estandarte del modernismo jazzístico en Chile, desde mediados de los '80. El más longevo y, por cierto, único en su especie en un ecosistema donde prácticamente todas las agrupaciones que sobrevivieron a más de una década durante los difíciles años para la música chilena, estaban alineados en la tradición del jazz de Nueva Orleans, Chicago y París: La Retaguardia Jazz Band (1958), los Santiago Stompers (1965) y los Santiago Hot Club (1987). Los fundadores de Nexus, Patricio Ramírez (saxo alto) y Carlos Vera (vibráfono), observaban atentos las enseñanzas del jazz clásico que, por cierto, conocían bien, pero estaban inspirados por otras columnas musicales como el bop y el cool. Y así dirigieron sus acciones sobre la factoría de talentos llamada Nexus.
Como una joven promesa de la guitarra eléctrica en los comienzos de 1991, Mauricio Rodríguez traspasó rápidamente los territorios del blues-rock en que se desplazaba siendo miembro de La Banda del Capitán Corneta, para instalarse como uno de los guitarristas de jazz más activos y sobresalientes del período. Presente en la escena del jazz de la transición, Rodríguez fue parte de la generación que expandió esta música hacia una nueva época en la composición moderna y la autogestión discográfica, representada en uno de los trabajos pioneros en este ámbito: el disco Datriza, que produjo en 1998 con su primer conjunto como líder, Almendra Trío.
La compañía de músicos que se reunieron en 1970 alrededor del pianista, crítico, gestor, disc-jockey y aficionado al jazz Pepe Hosiasson fue un muestrario de repertorio de las tradiciones jazzísticas sobre las que todos estos solistas aprendieron como asiduos participantes del Club de Jazz de Santiago. En 1953 Hosiasson había liderado su primer grupo, los Mapocho Stompers, siendo un joven de 22 años como cultor de la música de Nueva Orleáns, aunque con Swing and Company hizo un pequeño viraje al swing.
Su aparición en las filas del ensamble del eminente compositor, director y arreglador estadounidense Jim McNeely, que en agosto de 2023 dio diez conciertos en el club Thelonious, marcaría el punto de partida en la historia del trompetista de jazz Cristián Aros. Seis meses después se estrenaba como líder de conjuntos, con 21 años, a través de un disco de nítida mirada revisionista de la era del hard bop: Ester (2024).
Considerado el primer conjunto chileno jazz-rock establecido, según advierte el musicólogo e investigador Álvaro Menanteau, Quilín escribió una historia paralela a la oficial dentro de la música popular en nuestro país. Con más de 25 años de vigencia, jamás obtuvo el reconocimiento de un medio que en definitiva la transformó en una banda de culto por excelencia. Un proyecto único, que nunca se encasilló ni en los circuitos del rock ni en los del jazz, lo que generó a sus músicos todo tipo de contratiempos en los antiguos festivales del rock periférico y en los programas habituales de jazz, dado que en ninguno de ambos frentes, Quilín fue plenamente reconocido como pares.
Mantram fue un proyecto pionero en la nueva música de fusiones, experiencia creativa que estaba teniendo lugar en Chile paulatinamente desde comienzos de los años '70 y que en la década siguiente terminaría por consolidarse. En 1981, jóvenes solistas provenientes del jazz y la música docta se reunieron en torno a este sexteto que integró instrumentos de la música clásica hindustani, como el sitar y el tabla.
El nombre del guitarrista Paulo Alexandre Paranhos de Almeida aparece en la escena de la música popular y de fusiones a partir de la década de 1990. Profesor, investigador, solista, sesionista, compositor y productor, contribuyó al conocimiento de diversos ritmos de su Brasil natal. Paranhos se mueve entre músicas muy amplias, el jazz, la samba, el choro, la MPB, la fusión, el pop y el rock.
Si bien fue uno de los alumnos nominales del virtuoso guitarrista Emilio García, para cuando Armando Ulloa se encontró en 1999 con Pedro Rodríguez liderando al Marx Trío, algunos de sus conceptos musicales fueron trocados de manera automática. De la lógica de la serie de acordes del jazz straight ahead o el sonido tipo fusión, Ulloa pasó a la expansión tímbrica y un trabajo de composición siguiendo la línea de hombres como Bill Frisell o Ben Monder, a la cabeza de tríos con algunos de los más sobresalientes jazzers de la generación 2000.
Cristián Gallardo conforma la segunda mitad de uno de los tándems más representativos y bravos del nuevo jazz chileno de los 2000. Cuando sopló el saxofón alto, casi siempre apareció a su lado el saxofonista tenor Andrés Pérez. Almas gemelas en un trayectoria que comenzó a fines de los '90, cuando eran adolescentes en las filas de la Conchalí Big Band, en una dupla que logró gran rendimiento a partir de 2004, cuando formaron el grupo Contracuarteto, junto a los hermanos Roberto Carlos Lecaros (contrabajo) y Félix Lecaros (batería).
El pianista y líder Omar Nahuel no sólo representa la piedra fundacional de la generación modernista en el jazz chileno: también es una leyenda oculta de la música nacional. En el lapso de diez años dejó instaladas las bases para la propagación del jazz contemporáneo en sus más diversas formas, a través del Nahuel Jazz Quartet. el primer conjunto estable del jazz chileno que ingresó al estudio para registrar un LP iniciático. Su muerte a los 33 años, en un accidente automovilístico, terminó por convertirlo en la gran leyenda. Como apunta el musicólogo Álvaro Menanteau en su libro La historia del jazz en Chile, los años '60 nacen y mueren con Omar Nahuel.
Para el más jazzista de los integrantes de Akinetón Retard, la categoría de "músico incomprendido" dentro de la escena jazzística estuvo lejos de convertirse en un estigma. Por el contrario, este mismo hecho posicionó a Cristián Bidart como un solista ligado a un circuito de avanzada subterránea que permitió que proyectara su propio punto de vista sobre el jazz avant-garde. Su trabajo durante la década de 2010 se amplió, incluso, a investigaciones sobre la percusión chinchinera.
La escasez de instrumentistas femeninas en el jazz ha sido un fenómeno que también se dio en Chile por largo tiempo hasta que aparecieron solistas como la saxofonista Amelia Wenborne y la contrabajista Alejandra Santa Cruz. La pianista Carmen Paz Kuki González fue una de las primeras mujeres en ocupar plazas en conjuntos conducidos por hombres. Como compositora independiente, su trabajo se ha centrado en la creación de una música de corte camerístico, con ciertos acercamientos a la llamada "tercera corriente", que vincula el jazz con la música docta. De paso gran parte de su bitácora musical fue escrita en Barcelona, donde grabo una trilogía de álbumes con música principalmente para cuartetos.