Jazz

Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.

Ensamble Quintessence

Formado en 2005 a partir de la unión de los quintetos de los guitarristas Roberto Dañobeitía y Federico Dannemann, esta pequeña orquesta de jazz tardó apenas una temporada en demostrar la viabilidad de una línea creativa que hasta entonces no había sido abordada en el trabajo de las big bands chilenas vinculadas a la estética del swing. Quintessence estableció un enfoque contemporáneo con respecto a la composición para ensambles y la expansión de los arreglos orquestales.

Diego Riedemann

Diego Riedemann es un guitarrista post-bop particular. Primero porque, como Marcelo Troncoso, es zurdo y debió realizar su aprendizaje temprano en circunstancias semi adversas. Y luego porque ha definido su estudio a partir del trabajo de pianistas en lugar de guitarristas. Sigue la línea lógica de Bill Evans, Keith Jarrett y Brad Mehldau, aunque en su modo interpretativo también se pueden testear a guitarristas contemporáneos como Kurt Rosenwinkel o Adam Rogers.

Ensamble

El quinteto jazz-rock y fusión de Valparaíso apareció a comienzos de los '80 para vigorizar la escena de bandas en la vanguardia del jazz eléctrico, con bandas como Kameréctrica (con el violinista eléctrico Roberto Lecaros), Quilín (con el guitarrista Alejandro Escobar), Cometa (con el baterista Pedro Greene), Alsur (con el guitarrista Edgardo Riquelme), y más adelante Trifusión (con el guitarrista Emilio García). Ensamble incluyó en sus filas al guitarrista Eduardo Orestes, al saxofonista Jaime Atenas, al tecladista Pablo Bruna, al bajista Carlos Martínez y al baterista Boris Gavilán. Realizó presentaciones en el entonces Teatro La Batuta en 1990, y en el centro Cultural San Martín de Buenos Aires en 1992. Editó el disco Sobre cordeles y bisagras (1990).

Sergio González

Egresado de la Conchalí Big Band, Sergio González ha sido uno de los bateristas de jazz de la segunda mitad de la década de 2000. Luego pasó al Insituto Projazz donde fue formado por Andy Baeza, entre otros maestros. Como sideman integró el quinteto del guitarrista Cristóbal Gómez (2006) y el trío del pianista Pancho Aranda (2007).

Franz Mesko

Franz Mesko ha sido un pionero en el encuentro entre el jazz y la "bam", vale decir la "black american music", las raíces de la música negra, que incluye aspectos del rap, el soul y el funk. Tenorista, sopranista, compositor, improvisador y líder de conjuntos logró un nombre en la escena jazzística de fines de los años 2000. Su consolidación definitiva tuvo lugar en el Festival de Jazz de Providencia de 2014, donde mostró esa propuesta que marcaría su ruta: el cruce del jazz con la música urbana en diversas formas, expuesto sobre todo en sus álbumes de 2015, 2018 y 2021, una saga titulada Técnica mixta.

Nelson Oliva

Baterista perteneciente a la órbita del Club de Jazz de Santiago, cuya multiplicidad le permitió aparecer como un recurrente y muy ocupado batería sin militancia estable. Su paso por agrupaciones como Nexus (con el saxofonista alto Patricio Ramírez) o en la resurrección del antiguo Swing and Company (con el guitarrista Federico Dannemann), además de sus permanentes apariciones como sideman al servicio de algún solista, lo llevaron a alcanzar un interesante potencial.

José Moraga

Trombonista de jazz, música popular y bronces nortinos, con una historia entre La Calera, Hijuelas y Valparaíso, José Moraga ha sido un nombre de la escena musical de la Quinta Región a partir de la década de 2010. Su rol como músico también se puede identificar allí como un gestor, productor, impulsor y director de orquestas de jazz, como la que ogranizó bajo su propio nombre, o la Situación de Calle Big Band, una agrupación autónoma de Valparaíso, con músicos de la región, que quería exponer el estado de precariedad en el circuito musical, encarando la problemática con música fresca y desafiante.

Rodrigo Galarce

Rodrigo Galarce fue uno de los contrabajistas de mayor consistencia en el jazz surgido a partir de los '90 (mucho de ello hay en el "gen Lecaros" que lleva en el ADN). Conocido largamente como integrante de Los Titulares (jazztet dirigido por el baterista Pancho Molina), Galarce se consolidó en el circuito al comenzar la década de 2000, muy inspirado en el toque de hombres como Charlie Haden, Dave Holland y Gary Peacock. Durante esa época multiplicó su militancia en combos y proyectos jazzísticos —desde el bop al avant-garde—, marcando las pulsaciones en su instrumento con fuerza, ritmo y creatividad.

José Pérez Vargas

Principalmente bajista eléctrico de jazz fusión y compositor, José Pérez Vargas ha desarrollado una historia musical lejos de los circuitos chilenos desde que en 2004 se trasladó desde Valparaíso a Buenos Aires para estudiar. En el puerto había sido alumno de figuras del jazz fusión de los años '80 como el guitarrista Eduardo Orestes y el baterista Boris Gavilán. Con ciertas influencias iniciales en el rock, Pérez Vargas fue derivando paulatinamente hacia el jazz eléctrico, tomando el lenguaje de la improvisación, las sonoridades de la fusión y la interacción entre los componentes de los ensambles que formó, primero como sideman y luego en la demostración de un liderazgo que lo llevó a publicar el álbum Kosen-rufu (2022). Allí mostró su primer material propio, escrito para quinteto o sexteto de jazz contemporáneo y fusión. En paralelo, su bitácora musical lo sitúa en diversos proyectos, con nuevos estudios y apariciones en conciertos y giras en Brasil, Suiza, Austria, Italia y Francia, además de integrar el quinteto de baterista italiano Ramiro Ventimiglia.

Alejandra Farías

Alejandra Farías es parte de la presencia femenina en el jazz chileno más allá de una abundante comunidad de mujeres que cultivan el canto y el repertorio standard. Desde Chillán, Farías se instaló como baterista en la década de 2010, desarrollando un proyecto creativo que se mueve entre la música de fusión y el jazz contemporáneo. Resultado de ello es el disco Chillán Santiago (2015), que describía ese tránsito que realizó entre su ciudad natal y los centros de la actividad musical.

Melissa Aldana

Las sorprendentes cualidades musicales de Melissa Aldana la han señalado como figura única en el jazz chileno, desde que comenzara siendo una niña en conciertos en el Club de Jazz de Ñuñoa, hasta su activa vida en Nueva York desde fines de los años 2000: en 2013 ganó la Thelonious Monk Jazz Competition, en 2020 fue nominada al Grammy y en 2022 publicó su primer disco con el célebre sello Blue Note. En esa gran ciudad se consolidó como compositora, improvisadora y líder de conjuntos, editando sucesivos discos y ganando el respeto de la crítica especializada estadounidense.

Sebastián Duplaquet

Sebastián Duplaquet es un guitarrista de jazz contemporáneo de la generación de los '90 aunque su consolidación tuvo lugar en los años 2000, con sus primeros discos y repertorios originales para cuartetos y quintetos. Su posición se definió a partir de un sonido amplio, volumétrico y nítido, y un enfoque recogido desde su formacion preliminar como guitarrista clásico en el repetorio de Bach, del que se hizo especialista. Ello lo llevó a plantear una música en el ámbito de lo reflexivo más que en el de lo expansivo. Duplaquet es parte de una ola de guitarristas modernos donde también aparecen Esteban Sumar, Armando Ulloa, Cristóbal Menares y Nicolás Vera, entre otros nombres.

Raimundo Santander

A los diecinueve años apareció como promisoria figura del jazz cuando se iniciaba el milenio y cuando el circuito volvió a poblarse de guitarristas: Sebastián Prado, Armando Ulloa, Gabriel Feller, Diego Farías, Álvaro Zavala o Juan Pablo Escares. Desde 2003 Raimundo Santander fue uno de los primeros músicos jóvenes en liderar ensambles, aunque progresivamente su propuesta creativa fue mutando desde el jazz contemporáneo a un jazz latinoamericano que tuvo su rostro más visible en los sucesivos proyectos con sus sextetos, septetos y octetos que llamó La Orquesta del Viento. A ello se suma una postrera llegada al grupo Cómo Asesinar a Felipes, esta vez como bajista.

Sebastián Castro

Sebastián Castro fue uno de los más importantes y visibles músicos de jazz de la generación que arribó al circuito en la primera mitad de los años '10, con una militancia múltiple como sideman demandado por jazzistas mayores, como un nombre que vino a renovar la comunidad de pianistas y también como compositor con enfoque y narrativa propia. Sebastián Castro fue uno de los músicos que más profundamente desarrolló el lenguaje del piano trío, en una saga de álbumes con esa formación medular, a partir de agrupaciones muy diversas que organizó tanto en Europa como en Chile.

Karen Rodenas

Karen Rodenas es una cantante y profesora de voces. Integra la generación de solistas de mediados de los años 2000, que comenzaron en el repertorio tradicional del swing pero luego estallaron en distintos espacios musicales, entre ellas los nombres de Natacha Montory, Camila Meza, Nicole Bunout y Javiera Tagle. Rodenas se convirtió en una estudiosa solista de la música improvisada y la fusión en sus diversas formas, encabezando proyectos de jazz propios o como parte de conjuntos. Su único disco es Karen Rodenas Cuarteto (2013).

Myriam O

Detrás de la generación de cantantes de jazz como la que comandaron Claudia Acuña y Rossana Saavedra en los '90, un grupo de nuevos artistas emergió desde los talleres dirigidos por pianista Moncho Romero, cuyo olfato posibilitó la aparición de nuevos intérpretes del cancionero standard durante los años 2000. Con permanentes presentaciones y la grabación de discos swing, Myriam Olivares (conocida artísticamente como Myriam O) apareció en escenarios con una clara vocación por el lenguaje tradicional dentro de los lineamientos del mainstream.

Patricio Fuentes

José Patricio Fuentes Sepúlveda es pianista, arreglador, compositor, director musical y profesor, un músico que ha observado el folclor, en especial la cueca, desde la perspectiva de lo que él denomina "posforma". Se trata de una propuesta personal de análisis, transformación, proyección —y también cierta "estilización"— de ese folclor, factible de expandir hacia a otros contextos musicales. Trabajos suyos a este respecto se pueden apreciar en el "Manual de Piano para la Interpretación de Cueca", que elaboró en su calidad de docente, y en discos propios como Revolución chilenera (2016) y La debacle (2019), que llegó a ser nominado al premio Pulsar.

Golosa la Orquesta

Formada por el guitarrista Gus Valenzuela y la violinista Danka Villanueva, que había tocado en La Mano Ajena, desde la década de 2010 Golosa la Orquesta ha sido una agrupación de diversos enfoques sobre la música popular, a su vez ramificada en distintas direcciones. En una primera época basó el repertorio en ritmos de la nostalgia, tomando bolero, tango, vals, chachachá, swing y jazz gitano, pero ya avanzados los años, y con nuevos integrantes en la formación, centró su propuesta en una idea musical propia donde las raíces de la música latinoamericana, festejo, saya, cueca o huayno, fueron predominantes dentro una fusión con el rock y el jazz.

Ricardo Arancibia

La guitarra de Ricardo Arancibia Salinas fue una de las más poderosas y directas en los ámbitos del jazz fusión, el smooth jazz y las raíces del blues y el funk, siempre inmerso en la generación de músicos blancos norteamericanos que se desarrollaron a partir de la década de 1980. Pese a nacer en Viña del Mar, a los diez años Arancibia ya vivía fuera del país y desde los 17 comenzó a formarse íntegramente en Estados Unidos como guitarrista. Con esos parámetros musicales regresaba a Chile a fines de los '90 para participar del jazz chileno y ser, tanto más tanto menos, una alternativa a sus contemporános de la guitarra Alejandro Escobar o Eduardo Orestes. Su suicidio en julio de 2008 impactó al círculo jazzístico chileno.