Jazz
Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.
El librepensamiento de un percusionista como Juan Coderch hizo posible que mundos tan históricamente “opuestos” como la música desde la academia y la música desde la calle pudieran conectarse en ciertos instantes. Coderch no sólo revolucionó la mentalidad y las capacidades técnicas de un percusionista sinfónico, sino que igualmente fue un ejemplo de versatilidad estilística, uno de los más agudos y respetados percusionistas de la música popular chilena desde los años '80.
Daniel Navarrete ha sido un músico de triple valencia: ejecuta el contrabajo con arco como solista o al interior en conjuntos de música de cámara contemporánea, lo pulsa en jazztets variables en clubes y lo desarma sonoramente en ensambles de improvisación libre en escenarios subterráneos. Un músico funcional y con un estilo tipo punto medio entre los duros contrabajistas de jazz y los pulcros contrabajistas clásicos.
Una especial posición tuvo Sebastián Gómez en la música. Iniciado como bajista y contrabajista de jazz en los años 2000, en la siguiente década comenzó a internarse indistintamente en la cantautoría y en la composición de música instrumental libre, que complementó con su actividad jazzística. Así fue tanto sideman de su hermano Cristóbal Gómez, como colaborador de cantautoras contemporáneas como Javiera Barreau. Su faceta solista quedó reprensentada en los discos Canciones para sanar (2015) y Desierto florido (2016).
Las investigaciones del musicólogo Álvaro Menanteau confirman a Sandro Salvati como el primer saxofonista moderno del jazz nacional (una permanente alternativa al altoísta Patricio Ramírez). Su historia como solista está estrechamente vinculada a todas las corrientes de vanguardia jazzística surgidas en Chile desde que a fines de los '50 comenzara el histórico enfrentamiento entre músicos de tendencias tradicionalistas y progresistas.
El saxofonista y clarinetista Jorge Martínez es el primer “martir del jazz”. Murió en 1939, a los 27 años, y en sus escasas tres y media temporadas sobre los escenarios marcó el camino para toda una generación posterior de músicos que habrían de reconocer en este músico a un solista único, estéticamente adelantado a la época que le tocó vivir en un jazz chileno que daba apenas sus primeros pasos. Es el antecesor directo de Mario Escobar, el tenorista que finalmente expandiría el jazz en los años '40.
Para el más jazzista de los integrantes de Akinetón Retard, la categoría de "músico incomprendido" dentro de la escena jazzística estuvo lejos de convertirse en un estigma. Por el contrario, este mismo hecho posicionó a Cristián Bidart como un solista ligado a un circuito de avanzada subterránea que permitió que proyectara su propio punto de vista sobre el jazz avant-garde. Su trabajo durante la década de 2010 se amplió, incluso, a investigaciones sobre la percusión chinchinera.
Pedro Rodríguez es uno de los mayores nombres de la guitarra eléctrica desde los tiempos de la transición, un referente entre la generación de jazzistas de los años '90 y uno de los fundadores y líderes del grupo de blues rock La Banda del Capitán Corneta, que bien representó esa época. Su profundo conocimiento de la música, sus estudios en Estados Unidos y Alemania, y su habitual despliegue como solista en terrenos del blues, el rock y sobre todo el jazz le han dado jerarquía en el mapa de la música popular. Rodríguez forma parte de una tríada de guitarristas de esos tiempos, junto a Álvaro Bello y Ángel Parra , el más popular de ellos.
Desde el grupo de jazz y fusión Ainasetra (que es la palabra "artesanía" invertida), que condujo como solista desde 2006 junto al bajista eléctrico Maximiliano Flynn y el baterista Daniel Molina, el sonido de guitarra de Francisco Saavedra tomó una novedosa textura timbrística aproximada al órgano. Ese grupo y ese sonido fue un punto de apoyo para su llegada a una generación de guitarristas donde también figuran los nombres de Diego Riedemann, Sebastián Prado, Gonzalo Farías o Álvaro Severino en cuatro posiciones distintas.
Nicolás Navarrete es un solista que puso en relieve el sonido de la flauta traversa en los contextos y lenguajes jazzísticos, un instrumento que a menudo tiene presencia como opción secundaria entre los saxofonistas. Parte de una generación joven de músicos que vivió de lleno el tiempo de transformaciones a partir del estallido y la pandemia, Nicolás Navarrete se sitúa como un compositor y solista de jazz contemporáneo a temprana edad, ciento por ciento identificado con su instrumento. En ese espacio apareció con composiciones para sexteto, quinteto y cuarteto en los álbumes Evocaciones (2021), Aéreo (2023) y Contienda (2025), respectivamente, trabajos que lo situaron por entonces como uno de los compositores más interesantes de su generación.
La historia del jazz de Concepción ha estado ligada a un pequeño clan de renombrados músicos: los Romero. Detrás del baterista de la vieja escuela Ramón Romero, y de los pianistas modernos Moncho y Marlon Romero, apareció una nueva exponente del jazz penquista: Carla Romero, estupenda pianista bop que desdobló sus funciones también al canto siguiendo la línea de una de sus mayores referencias, Diana Krall.
Pianista, compositor, improvisador y profesor de música, y por si eso fuera poco también licenciado en Musicología, Estética e Historia del Arte, David Poblete es otro de los músicos chilenos de jazz que ha escrito su historia en Europa. En su caso, en Barcelona, a donde llegó para estudiar y tocar a mediados de los años 2000. Desde esa ciudad mediterránea ha llevado a cabo sus proyectos creativos y de liderazgo jazzístico, que incluyen trabajos con tríos, cuartetos, quintetos y ensambles mayores en un continuo ir y venir con su historia y su origen, expuesto en discos como Acordes del sur (2013) y su reconocida Suite del sur (2016).
El saxofonista alto César Vidal despuntó en la escena jazzística de fines de la década de 2010, con una historia musical inicial que se vio impactada por el estallido social y la pandemia. De ese período figuran sus primeras apariciones como sideman, en álbumes como Chincol (2020) y Big band (2022), del trompetista Juan Pablo Salvo; Despertar (2022), del pianista Fede Rocha, Codex big band (2022), del trombonista Alfredo Tauber, e incluso Piezas (2021), del músico de hip-hop Jota Valderrama. Formado en el saxofón por Esteban Núñez (LaMonArt) y Franz Mesko, también tiene estudios de composición académica en la U. de Chile. Como líder se ha presentado indistintamente a la cabeza de quintetos, tríos sin piano y cuartetos junto a músicos de la generación cero-cero como Nicolás Vera, Rodrigo Espinoza o Félix Lecaros, mientras que como colíder estrenó sus primeras piezas para dúo de improvisadores en el álbum Flor de loto, (2022) con el pianista Joaquín Fuentes, y en Nubes (2025), con el mismo Nicolás Vera.
Con estudios de composición docta y guitarra clásica, la ruta de Nicolás Reyes en la música se fue acercando al jazz a medida que tuvo acceso a discos de referentes como Kurt Rosenwinkel o el israelí Gilad Hekselman, y también a adiestramiento clases con guitarristas chilenos clave como Jorge Díaz y Federico Dannemann. Sus composiciones modernas para trío de jazz y cello quedaron registradas en un primer disco, titulado Naturaleza abismal (2016), donde Reyes mostró sus conocimientos en el campo de la creación e interpretación, con un sonido expandido y una narrativa contemporánea.
Elenco de jazz manouche y swing gitano encabezado por el guitarrista Cristóbal Gómez, quien en paralelo a su trabajo solista como músico de jazz contemporáneo fue progresivamente explorando la tradición de la guitarra y el swing de Django Reinhardt. De este modo, Gómez incluso llegó a integrarse temporalmente como primera guitarra a las alineaciones del grupo Santiago Hot Club, tras la retirada del astro Panchito Cabrera en 2007.
Pianista de jazz contemporáneo y compositor, Federico Rocha forma parte de un frente de estos dinámicos solistas y autores de la generación pospandémica, como los pianistas Joaquín Fuentes, Camilo Aliaga, Clara Racz e incluso Valentino Baos, quien había aparecido en el circuito con anterioridad. Con estudios de licenciatura en la Universidad de Chile, dio un paso hacia la música popular en diversas dimensiones y sobre todo hacia el piano jazzístico, junto al belga Jasper Huysentruyt como profesor. Fue un acontecimiento que lo llevaría a editar más adelante el disco Despertar (2022), con el que Rocha se instaló en el relato desde el piano trío.
Nexus es el estandarte del modernismo jazzístico en Chile, desde mediados de los '80. El más longevo y, por cierto, único en su especie en un ecosistema donde prácticamente todas las agrupaciones que sobrevivieron a más de una década durante los difíciles años para la música chilena, estaban alineados en la tradición del jazz de Nueva Orleans, Chicago y París: La Retaguardia Jazz Band (1958), los Santiago Stompers (1965) y los Santiago Hot Club (1987). Los fundadores de Nexus, Patricio Ramírez (saxo alto) y Carlos Vera (vibráfono), observaban atentos las enseñanzas del jazz clásico que, por cierto, conocían bien, pero estaban inspirados por otras columnas musicales como el bop y el cool. Y así dirigieron sus acciones sobre la factoría de talentos llamada Nexus.
(biografía en preparación)
Camilo Aliaga Roccatagliata pertenece a la generación del jazz de la post-pandemia, y como pianista y compositor ha seguido el camino y el discurso musical alrededor del piano trío, la molécula fundamental entre los ensambles jazzísticos. Prueba de ello es su estreno como joven compositor y líder, que representa el álbum Ciclos (2022), donde su mecanismo de tres partes se completa con los músicos Rodrigo Espinoza (contrabajo) y Juan Pablo Jaramillo (batería), y donde él investiga, procesa y proyecta los atributos de este formato, en cierta medida equivalente al cuarteto de cuerdas en la música de cámara.
Contracuarteto fue protagonista de una jazzística banda sonora de época, como uno los ensambles más duraderos desde las primeras décadas del siglo XXI. Formado por solistas de la generación del 2000, Andrés Pérez (tenor), Cristián Gallardo (alto) y los hermanos Roberto Carlos (contrabajo) y Félix Lecaros (batería), Contracuarteto utilizó este nombre para representar una intervención de los esquemas jazzísticos tradicionales, que fue asociada con la idea del "anti-bop": una música sustentada en los entramados polifónicos de saxofones para crear el soporte armónico necesario debido a la ausencia del piano, e impulsada además por una feroz sección rítmica.