Hip-hop
Uno de los más importantes movimientos recientes en la música local junto con el punk y el metal, el hip-hop recoge en Chile desde fines de los '80 los cuatro elementos de esa cultura, entre el verso, la producción musical, la ilustración y el baile. En otras palabras, el rap, el DJ, el graffiti y el breakdance. Varias oleadas se han sucedido en esta historia, desde sus orígenes a fines de los '80, la nueva escuela de mediados de los '90 y ramificaciones posteriores entre la combatividad, la elaboración musical o la sensibilidad poética de contemporáneos que limitan con un bullente escenario underground germinado en el nuevo siglo.
Zonora Point se define desde su origen como una sonora de raperos, en vez de una sonora de cumbias. El nombre lo adoptaron cuando los dos MCs del grupo, Camilo Parraguez (Camileazy) y Jamez Manuel, estaban estudiando en Argentina carreras relacionadas con Arte. Desde su regreso a Chile el año 2007, han editado cinco “mixtapes” y el 2013 su único disco de estudio: 24/7.
Cevladé es uno de los nombres más prolíficos del hip-hop. Con más de una decena de discos, algunos editados en México, Vladimir Espinoza debutó en 1999 como Conde Wla-d, seudónimo que derivó en Cevladé. Profesor de lenguaje, en su abultado repertorio hay historias de vida, personajes literarios, poemas y -en algo poco usual en el género- canciones de amor. Crítico incluso con el medio rapero (la canción "Mis principios no son show" del 2010 sacó chispas), Cevladé vuelca un importante trabajo en sus videoclips. Su música, y sobre todo sus letras , representan una de las más diversas y profundas del rap chileno.
Formada como adolescente rapera, improvisadora y grafitera, Josefina Cáceres ha construido una música propia que se surte de los beats y las rimas del hip-hop pero que en su evolución alcanza transformaciones mayores y se sitúa en el trap, el reguetón, el pop urbano latino, toques de música flamenca e incluso cruces hacia la cumbia, a través de trabajos con nombres como Santa Feria. Con su pseudónimo musical de Sirena DLR —donde la sigla significa "de la rima"—, en 2019 lanzó sus primeras canciones, "Don’t wait more" y "Paso firme", que tuvieron alta presencia en plataformas de escucha. Luego se instaló en la escena urbana de la pospandemia, mostrando colaboraciones con Loyaltty, Aura Bae o el colombiano C. Flee. En 2025 debutó con el EP Ala5, producido por Dbs y donde ella también cantó "Secreto de luna", a dúo con Denise Rosenthal.
Rocío Sotomayor Ulloa ha utilizado los alias de Rou Cx y Rou C, el más decisivo de ellos y con el que se instaló en un circuito musical vinculado a la música urbana en su sentido más amplio, considerando las aproximaciones al soul, el R&B y el hip-hop, aunque también a ciertos elementos del trap y el reguetón que ella ha utilizado. Más una cantante con formación y vocación pop, que una exponente del underground, Rou C contaba en sus primeros años con una nutrida red de colaboraciones, donde se anotaban los nombres de Liricistas, Gran Rah, NFX, Emaflu o Esteza. En 2019 publicó el EP de cinco canciones 18:55, junto al músico y productor Fat Jota, y en 2022 dio un paso más con #777, con los productores Cn Beatz, Jestein Ritmos y Siene Music, y que llegó a ser nominado al premio Pulsar en la categoría Música Urbana.
Némesis no hubiese existido si la carrera del grupo Makiza se hubiese asentado desde un primer momento. Allí trabajaron por primera vez juntos Cenzi y Seo2, destacando ambos por sus respectivos talentos en la composición, programaciones y letras. Sin embargo, la decisión de Ana Tijoux de abandonar el grupo, a fines del año 2000 (poco después de la publicación del exitoso álbum Aerolíneas Makiza), llevó al par de amigos a buscar un modo de no echar por la borda lo que habían aprendido en el cuarteto. Armaron así el proyecto Némesis, que alcanzó a publicar dos álbumes antes de su disolución. La carrera de ambos músicos ha continuado luego por muy activas sendas solistas.
Daniela Barrales es Rvyo, o también Niña Rayo y Rayokuza, alteregos yuxtapuestos o bien simultáneos que ha utilizado como poeta urbana en la década de 2010. Autobiográfica en la mayoría de sus rimas, Rvyo es parte de una generación de músicos que ha detectado el punto de encuentro entre el hip-hop puro con los ritmos urbanos, que le ha permitido vincularse a la escena del trap representada por cantantes como Princesa Alba y una primeriza Nele Nahir. Tras la edición de La niña rayo (2018) un EP donde cuenta con la participación del rapero Bronko Yotte y el saxofonista de jazz Franz Mesko, Rvyo comenzó a trabajar con artistas españoles, como Nano Cortés y Josué Gonzales, con quienes en 2019 grabó en "Ojitos", donde mezcla la rítmica y poética del hip-hop con sonidos flamencos y gitanos.
Productor, experimentador, autor y rimador, César Matycez es Matycez, músico que se instala en Valparaíso en los años '10 y comienza a desarrollar su trabajo solista en el rap. Junto al productor Jorge Peña fundan en el puerto el sello discográfico Tómate, con el que Matycez despachará la primera serie de álbumes desde Recóndito latido (2011), un trabajo enfocado principalmente en la rítmica del texto y sus contenidos. En 2013, a través del disco Abril experimenta con tecnologías, y por medio de máquinas y dispositivos elabora paisajes sonoros. Ese año, Matycez viajó a Europa para presentarse en ciudades como Barcelona y París, pero además su paso a India será determinante en la expansión de una música mestiza. Junto al músico quilpueíno de reggae Lion Nativo publica luego el disco A recuperar (2014), el precedente para lo que sería un combativo proyecto de rap del sello con ambos MCs junto a Maniobra en la disposición de beats. El disco Omkara (2016) sería el resultado de esa experiencia en India, donde Matycez presenta una serie de instrumentales de inspiración india, ritmos de hip-hop y música electrónica.
Gabriel Paillao, también reconocido en sus círculos como Gabo Paillao y en ocasiones con el pseudónimo de Knom en su proyecto personal de hip-hop, es pianista de jazz, compositor, productor, gestor cultural y activista. Pero sobre es el impulsor de una agrupación tan rompedora como La Brígida Orquesta, proyecto con el que ha obtenido dos premios Pulsar. Formado como niño músico en la Conchalí Big Band, se vinculó con las escenas de la música en la periferia, principalmente en la cultura del hip-hop. En ese alcance tocó el piano en Cómo Asesinar a Felipes y ha sido colaborador de una serie de nombres de las músicas independientes de raíz negra, desde el saxofonista de jazz Franz Mesko a la cantante de soul Celeste Shaw, pasando por los raperos Hordatoj y Portavoz, el grupo hip-hop Movimiento Original y Ana Tijoux, con quien ha salido de gira internacional. Su música como autor aparece en la serie discográfica Ayekafe (2021), que ponía en relieve la creación de los músicos de linajes mapuches.
Su voz en la canción "Mi tío Snoop", del rapero mexicano Alemán y con la participación del mismísimo Snoop Dog, definió en 2020 la presencia de la quilpueína Gabriela Meriño en la música urbana con el nombre de Bela. Auditora de hip-hop, en especial la ola del rap de la costa oeste estadounidense, instaló un relato desde el R&B, el hip-hop y el trap, que desembocó en una serie de canciones preliminares, como "Facetime", aquella que la puso en órbita. Su primer disco, un trabajo pospandémico, es 00 (2023).
Bajo diversos seudónimos, y también con su nombre propio, el activo Vicente Sanfuentes ha asumido producciones para discos ajenos, asociaciones con otros músicos o la preparación de discos solistas. Su trabajo con máquinas se cruza con el hip-hop, el rock, folk, pop o incluso el reguetón, fomentando lo que él ha llamado una esencial «infidelidad con los géneros».También parte de los dúos Hermanos Brothers y Surtek Collective, Sanfuentes es el mismo sujeto detrás de nombres como Original Hamster, DJ Discjockey o Trendsetter and The Followers. Su trabajo ha mantenido un permanente intercambio con el extranjero.
Fue a través de De Kiruza que Pedro Foncea dio a conocer masivamente un interés por el canto anclado a la raíz afrocaribeña y la canción social, el cual lo ha distinguido como creador e intérprete. Fundó esa banda en 1987 junto al cantautor Mario Rojas, y permaneció como su vocalista y principal rostro hasta 1999. Su trabajo solista incluye temas para televisión (destaca su grabación para "Amándote", para la teleserie homónima), grabaciones propias para discos colectivos, y la colaboración como invitado a una serie de trabajos de bandas, como Tiro de Gracia y Gondwana. Además, en 1991 su dúo junto a Javiera Parra para el tema "Tira la primera piedra" se quedó con el triunfo en la competencia internacional del Festival de Viña. Su cotización es comprensible: Foncea es no sólo uno de los mejores vocalistas masculinos del último par de décadas en el país, sino también un gestor de iniciativas independientes que se ha mantenido cerca del desarrollo de exitosos proyectos funk y hip-hop.
Al menos tres etapas marcan la historia de Los Tetas, banda-cuna no sólo de una apuesta poderosa de funk hecho en Chile, sino también de trayectorias musicales individuales que han aportado a la música local. En los años noventeros de transición democrática, Los Tetas pusieron en la radio una serie de canciones que vinieron a marcar época: "Corazón de sandía", "Hormigas planas" y "La medicina", entre otras. Aquellas sucesivas fases en su historia deben rastrearse en pasos dentro y fuera de Chile, entre períodos de gran éxito autogestionado y otros de avance lento y distancia entre sus integrantes. Su reactivación en 2011 y sus planes de relanzamiento chocaron al poco andar con noticias cubiertas por la crónica policial, que por varios años mantuvieron al conjunto en la incertidumbre y a sus músicos en proyectos por separado. En 2024, Los Tetas se presentaron como un proyecto rearticulado, aunque como dúo.
En la segunda mitad de los años noventa, la céntrica población de San Eugenio cobijó a una escena subterránea de hip-hop que, alentada por el éxito mediático de grupos como La Pozze Latina y Makiza, apuntó a emigrar desde los circuitos marginales para transformarse en referentes masivos. Nombres como Léxico y JF2 quedaron tempranamente en el camino, pero el trío MDM sí supo abrazar el éxito comercial e imprimirle a su propuesta un sello distintivo, que llegó a radios con temas como "Baby silicona" y "Todo te di". Acuñaron el concepto «Gremlyn-style» para definir su música: rimas que sin dejar la contingencia y crítica social tuvieron al humor como uno de sus principales ingredientes. A lo largo de doce años y dos discos, MDM aportó varios nuevos rasgos al hip-hop chileno.
Isa Deyabú y Gabriela Deyas son el núcleo de Deyas Klan, activo dúo rapero femenino de la segunda década del 2000, que se ha multiplicado en varios proyectos con otros músicos, como Alkymia y Clave Baja. Siempre con el mismo sello: dos voces femeninas de “rap de pobla”, como se definen, una importante referencia a la música soul, y poesía con crítica social, reflexiones existenciales y temáticas de género. “No busques excusa / No seas solo musa / Eres lucha / No estás sola / Somos muchas / Cuando nace una rebelde se muere una cartucha”, declaman en “Fémina” (2012).
Una peculiar mezcla de ideales sociales, juego y cruzada pop sostuvo por un tiempo breve el trabajo del trío Frijoles, una banda de músicos con nombre de ficción, cara cubierta y orígenes inventados. Algunas pocas pistas certeras llevan hasta dos experimentados compositores jóvenes en sus filas: Cristián Koko Stambuk (Glup!) y Luis Tata Bigorra (Los Tetas). Junto al rapero Chico Claudio, e inspirados parcialmente por el éxito del grupo animado Gorillaz en Europa, consiguieron ubicar en radios un par de singles antes que Stambuck se trasladara a México y dejara al grupo en un receso indefinido.
Lechero Mon es un rapero de lenguaje directo y un gran sentido del humor, que - como dice en “Mostros enfermos”- combina vivencias, “con un poco de vino tinto”. Las venturas y desventuras de sus veladas nocturnas, las historias románticas y su propia vida nutren sus alegres letras, cuyas bases –compuestas también por él- son siempre rítmicas y bailables. Rodrigo Ávalos se inició en el rap a fines de los años '90, pero sus canciones se han difundido sobre todo a través de Internet en la segunda década de los 2000. Temas como “Los oficios de la pobla” o “La pana del volao” son algunos de los mayores hits de este rapero, de la zona norte de Santiago, que junto al humor, también desliza severas críticas sociales.
Por sus muy diversos encargos como productor, DJ Raff fue un tiempo uno de los colaboradores y asesores más importantes del circuito hip-hop chileno. Pero su decisión de defender su trabajo propio lo llevó también no sólo a la composición electrónica propiamente tal sino que también a una fabulosa proyección internacional.
Entre la multiplicación de los artistas chilenos de soul, R&B y funk a mediados de los años 2000, la cantante Celeste Shaw hizo una aparición lo suficientemente diversificada como para poner su nombre en el circuito. Primero como de voz de apoyo y coros para músicos como Matahari, Raiza, Rapaces y Latin Bitman; y luego en una posición solista, que se concretó en Celeste (2012), con el que se sintetizaron sus propósitos en torno a la llamada black music. Pero ese mismo rumbo musical sobrepasó los primeros aprontes suyos en el campo del neosoul y ya para la publicación del disco Gracias por lo malo (2022), Celeste Shaw ya había desdoblado desde el canto a las rimas hip-hop.
Varios caminos musicales de Javiera Rosselot confluyen en el rumbo único de lo que se ha denominado black music. En sus canciones y su imaginería alrededor se identifican como pilares centrales el R&B y el hip-hop, que luego se ramifican en aproximaciones al neosoul, el freestyle, el dancehall y el afrobeat. Cantante primeriza en la banda de reggae Aflora desde 2009, diez años después inició un trabajo paralelo como nombre propio en la búsqueda de esos elementos musicales, tanto en el canto como en el rapeo. Sus canciones de esa primera etapa fueron entonces "Zafiro" (producida por Tiano Bless), "Desliz" y "Bring it back", nacidas en el período pandémico y que antecedieron su estreno en el disco. Rosselot ha tenido cruces y colaboraciones musicales con Valentina Marinkovic, Fran Ri y Almeyda de la Riddim, y en sus primeros EP ella mostró credenciales tanto en la faceta solista como en el mano a mano, principalmente con otras mujeres del rap y el soul latino. En Sentir (2023) trabajó con Dania Neko y Ka Efe. y en Luna en Escorpio vol. 1 (2026), sumó a la propia Almeyda y a Rou C, además de instalar un single como "Pasémoslo bien" junto al incombustible C-Funk.
Sostenida en la dirección musical y el moderno arreglismo del pianista de jazz Gabriel Paillao junto con los dinámicos textos del rapero Matiah Chinaski, vinculado al colectivo Mente Sabia Crú, La Brígida Orquesta hizo su aparición en la escena subterránea de la música a fines de los años '10, con una propuesta de rap y sección de vientos, reproduciendo en su frente las filas de una big band, con trompetas, trombones y saxofones. Con una mayoría de integrantes provenientes de la Conchalí Big Band, además de agrupaciones como Newen Afrobeat y Cómo Asesinar a Felipes, La Brígida Orquesta se proyectó a lo largo de una década como un emblema en la música de las periferias y la resistencia.