Lechero Mon

Lechero Mon es un rapero de lenguaje directo y un gran sentido del humor, que - como dice en “Mostros enfermos”- combina vivencias, “con un poco de vino tinto”. Las venturas y desventuras de sus veladas nocturnas, las historias románticas y su propia vida nutren sus alegres letras, cuyas bases –compuestas también por él- son siempre rítmicas y bailables. Rodrigo Ávalos se inició en el rap a fines de los años '90, pero sus canciones se han difundido sobre todo a través de Internet en la segunda década de los 2000. Temas como “Los oficios de la pobla” o “La pana del volao” son algunos de los mayores hits de este rapero, de la zona norte de Santiago, que junto al humor, también desliza severas críticas sociales.

Fechas

Santiago - 17 de marzo de 1981

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Jorge Leiva

"Encontré mi estilo, que lo defino como chistoso, poblacional, cotidiano”. Así resumía Lechero Mon su música en una entrevista a The Clinic, publicada en mayo de 2016, y uno de sus pocas apariciones en medios de comunicación. El “rapero más rankeado de Quilicura” (como lo llamaron en esa misma entrevista, en una denominación que no termina de gustarle), tiene millones de visitas en Internet, suena en discotheques, y se presenta regularmente dentro y fuera de Santiago.

Nacido en 1981  la población 28 de Octubre, aledaña a La Pincoya, Francisco Ávalos conoció el rap cuando escuchó “El rap de mi abuela”, la canción portorriqueña de 1989 que tuvo una gran popularidad en Chile. Luego empezó a bailar breakdance, y de adolescente se cambió con su familia a la Población Parinacota, en Quilicura, donde hizo sus primeros versos de rap.

Con varios tíos y abuelos músicos, Rodrigo heredó de su papá dos sellos esenciales en su identidad. Primero, el nombre Lechero, que era su oficio, y al que le agregó el sufijo “Mon”, a la usanza de los Pokemon que estaban de moda. Y, en segundo lugar, el humor, porque antes que lechero, su padre fue payaso, y junto a él protagonizaba sketches cuando era niño.

Con esos dos sellos Lechero Mon se inició haciendo free style, y a fines de los '90 ya tenía sus primeras canciones. “El que no salta la tiene por detrás” la tocaba en las pequeñas actuaciones de esos años y buena parte del público ya reconocía. “Yo no salía en las radios, no había grabado nada, pero tocaba esa canción y todos se ponían a saltar”, es su propio recuerdo, que lo llevó a organizar talleres de hip-hop en su barrio y, por un proyecto social en Fosis, conseguir un primer computador.

Componiendo sus propios beats –a veces incluso sampleando su propia voz a falta de recursos- hizo sus primeras canciones con un lenguaje sencillo y popular, en una tradición que existe en otros géneros de la música chilena, como el folclor (Los Huasos Cochinos o Nilda Moya) o la cumbia (Hirohito o Los Hijos de Putre), pero que hasta Lechero Mon apenas se había asomado en el rap.

El recuerda el punto de partida: “El primer tema que hice fue “La pana del volao”. Traté de no meterle muchos garabatos, y descubrí que se podía hacer una canción. Un principio, un medio y un final, cosas que yo aprendí en clase de Castellano en el colegio, y escuchando a los demás raperos".

A “La pana del volao” se sumaron canciones como “Wacha rica”, “Oda al peo” y “Padre e hijo” que circularon de mano en mano primero, sonando en fiestas y discotheques y luego por Internet. En 2006 algunas de esas primeras canciones, y otras, aparecieron en un primer disco: Entre serio y chistoso.

“A los raperos nobles que viven en la pobreza / la gente que le falta la comida en la mesa / a ellos yo les canto con mucho sentimiento / decirles que de a poco un Lechero está creciendo” dice la canción “Lecherito”, de ese primer disco, donde reafirma el público objetivo de sus canciones, que aunque tienen en el humor y el ritmo su rasgo principal, también cargan con otros contenidos.

Porque en las canciones de Lechero Mon también hay críticas sociales (“Carta a los pacos”: “Con fichas del Estado / le roban a la gente / por fuera son la autoridad / y por dentro delincuentes”), valoración de personajes de su población (“Choro y hechizo”: “Choro es caballero y vacila entero piola / mientras que el hechizo se le cae la ficha sola” , y cariño y admiración por sus vecinos trabadores, (“Oficios de la pobla”: “Ser lechero, carnicero / Solo importa el sustento / Luchas por tu pega / Eso te hace tremendo”).

Con esos ingredientes, Lechero Mon ya completa unas cincuenta canciones y varios discos, además de colaboraciones con otros músicos del género, como Marfil y Saicosur. Con atractivos videoclips, una evidente mejora en la calidad técnica de sus canciones, bases bailables y un gracioso clontenido en sus letras, Lechero Mon tiene otros oficios para vivir, pero en el rap chileno es uno de sus nombres más populares, donde sigue actuando, componiendo y sumando seguidores.

Actualizado el 28 de agosto de 2021