Fusión latinoamericana
Más un instinto que un estilo, más una tendencia múltiple que un movimiento formal, la fusión latinoamericana es una expresión que permite designar los diversos resultados que generaciones de creadores, músicos y grupos chilenos han obtenido durante cinco décadas a partir del cruce entre las ricas fuentes de la música del continente adoptadas en Chile. Como método y espíritu tiene una genealogía que puede remontarse a los intentos de folclor panamericanista previos al Neofolklore de los '60, y que luego pasa por la fusión de conjuntos de la Nueva Canción Chilena, se mezcla con el instinto del rock y llega hasta compositores, intérpretes y conjuntos de la actualidad, abiertos al jazz, la música basileña y las raíces europeas.
Una experimentación en el ritmo y en el groove sostienen la música de Zenit Collective, un ensamble de jóvenes músicos que surgió en tiempos pandémicos con una propuesta sostenida en esos matices percusivos, a través de una sección protagónica de parches y accesorios afrolatinos, africanos y latinoamericanos: tumbadoras, djembes, timbales, zurdos, repiques, shakers e incluso pad electrónico. Suma, además, el uso de la voz sin texto e instrumentos innovadores para ensambles de este tipo, como el acordeón y la marimba.
Liderados por el guitarrista Aldo Sandoval en un circuito que va desde Valparaíso hasta Quilpué, el grupo Mandala (que significa "círculo" en sánscrito) ha sido una cara musical en el puerto desde mediados de la década de los 2000, nutrido de elementos del pop y la canción latinoamericana y brasileña junto a toques de latin jazz, que lo aproxima a grupos de como Motete, Fusión Judá, Trifulka o La Guacha.
La Saga fue un proyecto que exploró el jazz latinoamericano durante la década de los 2000 y fue conocido primeramente como el grupo del saxofonista Eloy Alquinta, el segundo hijo de Gato Alquinta, fallecido en 2004, apenas un año después del emblemático músico de Los Jaivas. Fue parte de una oleada de agrupaciones que adoptaron la improvisación jazzística desde esa perspectiva de las raíces: Apus Jazz Bank, Motete, La Otra Tierra, Fusión Judá, La Pincoyazz y Sur, prácticamente todos descendientes cercanos o lejanos de La Marraqueta como cultores de la llamada “fusión criolla” o “fusión chilena”.
Desde un histórico debut en 1992 como intérprete de la obra “Dúo concertante para charango y guitarra” (1991), del compositor Celso Garrido-Lecca que estrenó junto al conciertista Mauricio Valdebenito, el charanguista Ítalo Pedrotti ha sido un referente de la música de fusión chilena desde diversos frentes. Música andina, raíz latinoamericana y rock fusión han completado el abanico de Pedrotti y su charango, como integrante fundador de Entrama (1997) y compositor y director de Charanku (2003).
Músico e ingeniero en sonido, Alejandro Manríquez integra una partida de guitarristas de jazz que fueron promovidos por el Instituto Projazz desde mediados de los años 2000 (Nicolás Yankovic, Armando Ulloa, Cristóbal Gómez, Diego Riedemann), pero su ruta camino fue acercándose siempre a la música de fusiones latinas. Primero como colaborador de las cantantes de jazz y bossa Muriel Valle y Verónica Garay, del compositor, bajista, pianista y acordeonista Pedro Melo (de Entrama), y finalmente a través de sus propios discos.
La penquista Susana Lépez es una intérprete de diversos repertorios de música latinoamericana y fusión de estilos, que ha instalado su nombre en la escena de Concepción con una voz de fuerte acento en el canto popular. Se inició en 1997 y puso sus primeras voces en las grabaciones y actuaciones en vivo del grupo de rock progresivo Decúbito Supino, donde actuaba un joven Nicolás Vera en la guitarra.
Trovador formado en las postrimerías de la dictadura, David Azán fue integrante del grupo de música latinoamericana Coré durante los años '90, donde actuaban músicos como Manuel García y los futuros integrantes de Inti-Illimani, Daniel Cantillana y Christian González. Alumno del compositor y profesor Fernando Carrasco, referente en la música latinoamericana a través de las décadas, Azán ha sido a la vez que autor de canciones y cantor, arreglador, sesionista, productor discográficos y diestro guitarrista. Sus trabajos en este ámbito se diversifican desde el acompañamiento para el canto comprometido de Rebeca Godoy, hasta su decisiva mano en álbumes tan distintos como Viñeta (2010), del propio Daniel Cantillana, y Hecho a mano (2012), de la cantautora pop Jazmín Gómez. Sus discos solista son Pop de palo (2015) y Canto forastero (2018).
El de Pancho Valdivia Taucán es uno de los nombres de la diáspora de chilenos que han ejercido tanto en Chile como en otros países su trabajo en la fusión y las raíces latinoamericanas. Desde sus inicios en Chile ha tocado y grabado discos como solista y también con diversos grupos en Ecuador, Francia, Suiza y Argentina. Su trabajo de creación e investigación ha merecido el Premio Regional de Creación Artística (CNCA, 2013) y el Premio Aporte al Desarrollo del Arte y la Cultura Indígena (Conadi).
Alejandro Mota Riquelme confirma la historia fuerte de los músicos de Concepción y en su caso viene a remarcar una línea de bateristas de jazz que se han redirigido hacia nuevos destinos musicales conforme avanzaron los tiempos: desde Waldo Cáceres y más tarde Alejandro Espinosa, hasta Moncho Pérez y Pancho Molina. Riquelme ha sido un exponente de esta contemporaneidad de la música, con instrucción clásica, inspiración jazzística y una proyección latinoamericanista.
Las Torcazas son el primer grupo de mujeres del movimiento de revaloración de la cueca urbana en Chile iniciado a fines de los años '90. Formadas en 1998 en San Bernardo, han grabado los discos Cueca… sentimiento de mujer (2003) y Cueca en la ciudad (2006), álbum reeditado al año siguiente por el Sello Azul, y son parte del compilado La revolución de la cueca 2, el regreso (2005), realizado por varios grupos jóvenes con composiciones del músico Víctor Hugo Campusano, del conjunto Altamar. A lo largo de varios cambios de integrantes, Las Torcazas se han identificado con la fusión de la cueca y otros ritmos, y al mismo tiempo han compartido escenarios con músicos y grupos de la cueca brava tradicional.
«Rock sinfónico», es una definición un tanto confusa para rotular la tendencia musical que explotó Leña Húmeda durante la segunda mitad de la década de los setenta, un tiempo particularmente difícil para hacer música en Chile. El proyecto de la Quinta Región sin embargo insistió en su cruzada por unos cuatro años, de los que no quedó registro en disco, aunque sí el recuerdo de conciertos en escenarios relevantes, como los de la Quinta Vergara, el Teatro Caupolicán y el aula magna de la Universidad Federico Santa María. Leña Húmeda fue el primer grupo del cantante y pianista Francisco Pancho Puelma.
Compositor y productor, la historia musical de Víctor Moris cruza espacios que van desde la raíz más pura de la trova hasta el rock y las fusiones con el folclor latinoamericano. En ese recorrido Moris realizó un trabajo con el poeta mapuche Elicura Chihuailaf que se convertiría en el primer álbum dedicado a su obra: Canción azul (2006), una pieza donde se reunían todos aquellas influencias musicales. Sus inicios se advierten en Concepción con una cercanía a la música andina, aunque luego se amplió hacia otros bordes de la música, desde estudios en el campo de la guitarra clásica a una militancia en el grupo Zurdaka. Más decisivo fue, incluso, su trabajo con el candombe afrouruguayo y las colaboraciones que ha marcado con el brasileño Sergio Boré y el grupo Tambores Urbanos, donde Moris aparece en una serie de discos.
Miembro de un clan histórico, Pablo Lecaros surgió en el jazz chileno y la música popular como uno de los primeros solistas del bajo eléctrico en la era de la fusión, junto al peruano radicado en Chile Enrique Luna. Lecaros fue desde mediados de los '70 un ejemplar inédito, formado con las claves del jazz, las armas del rock y las raíces de la música popular chilena. Un punto de confluencia de tres líneas que queda bien representado en su composición "Tonada para la pachamama", una de las más fundamentales en este campo, que el músico grabó con grupo La Marraqueta.
Milena Araya tomó el nombre artístico de Milena Sax como el sello de un sonido y del instrumento con que se ha desenvuelto en la música popular, desde sus inicios como integrante de la Conchalí Big Band. Su música se ha vinculado al pop, al soul, al funk y al reggae. A los once años comenzó a tocar el saxo tenor en esa agrupación de músicos adolescentes y preadolescentes. Tras su egreso de la orquesta, Milena Sax se ha multiplicado en colaboraciones musicales como tenorista, sopranista y más adelante altoísta, pero también ha incursionado como corista y cantante principal, abordando un amplio rango de estilos que van desde el jazz hasta el hip-hop, desde el pop a la fusión y desde el funk a la fiesta latinoamericana. Sus colaboraciones más importantes en ese período fueron junto a los grupos Tizana y Manu da Banda, y como solista, cantante y compositora, Milena Sax ha publicado los discos Náufragos (2012) y Somos miles (2015).
La línea cronológica de un bolero hecho en Chile largamente suspendido tras el época de oro de la industria discográfica y la radiofonía, se retomó a la manera solística cuando la joven cantante Carmen Prieto Monreal apareció en abril de 1990 en el Café del Cerro junto a un pequeño ensamble guitarras y percusiones cubanas. A través de su voz morena se replanteaba la fuerza poética y musical de aquellas canciones desagarradoras.
Felipe Alarcón tomó el nombre musical de Traspuesto, y en ocasiones Felipe Traspuesto, como una manera de representar una cualidad que proviene, subsiste y prospera desde los campos chilenos, donde la guitarra es "traspuesta": utiliza afinaciones no regulares de la música europea sino que se altera de manera múltiple para acomodarse a las voces de los cantores. Su propuesta atraviesa ese folclor profundo pero lo redirecciona desde una creación contemporánea a partir del rock, la experimentación y la sicodelia.
Durante tres años y dos álbumes Álvaro Prieto fue Tribi, voz principal de Los Miserables y autor de dos de los más difundidos títulos de su cancionero: "N.N." y "Progreso". Pero diversas decisiones personales lo llevaron hacia 1999 a dejar primero el grupo y, al poco tiempo, también su vida capitalina. Tras integrar tres breves proyectos (Chechango Social Club, Blest y Flores Prieto), Prieto se instaló en Alcohuaz, un pueblo en el Valle del Elqui, Cuarta Región.
A través de una extensa carrera dirigida por su firme y a la vez dulce sello de autora, Isabel Parra se ha destacado como una de las más reconocibles voces de la música popular chilena, más allá de sus excepcionales vínculos familiares. La hija de Violeta, hermana de Ángel, sobrina de Roberto y madre de Tita —por nombrar sólo a algunos de sus parientes destacados en la canción— se caracteriza por una pluma delicada, pero de ácida observación cuando así lo dicta la contingencia; y es entre estos dos polos que se debaten sus más importantes composiciones. Es, entre otras cosas, la gran voz femenina de la Nueva Canción Chilena.
América Joven fue uno de los grupos ideados e integrados por el compositor Willy Bascuñán tras su salida de la exitosa experiencia en Los Cuatro Cuartos. Hubo diferentes etapas en su trabajo, gran parte del cual se desarrolló en España. Se trató de una pionera apuesta de fusión que trabajó entre Santiago y Barcelona, y en cuyos tres LP destacó un repertorio de autores sudamericanos con versiones novedosas y bien recibidas.
Actriz primero y cantante de jazz después, Andrea Gutiérrez se sumó a las generaciones de voces femeninas formadas desde comienzos de los años 2000 en academias y con maestros de canto y lenguaje. Activa en el circuito musical desde mediados de los años '10, ha desarrollado una propuesta de fusión que une el jazz con el soul y las raíces folclóricas, y desde ese ángulo ha escrito su propio material, que combina con el tradicional repertorio standard. Sus participaciones en ciclos de voces la han llevado a presentarse a solas con el pianista Alans Barahona y también con conjuntos mayores, cuartetos y quintetos.