Balada

Enamoramiento, encuentro, ruptura y despecho, las sucesivas fases de la relación de pareja, sostienen la temática esencial de esa canción llamada balada. Su intérprete, conocido como baladista, apuesta a una empatía cuya identificación masiva determinará su éxito o fracaso. Por eso en la balada son importantes la redundancia y el impacto melódico de un coro que se adhiera con facilidad al oído. Hacia los años ‘60 se desprendió de ramas urbanas como el bolero o el tango apostando a una categórica difusión radial y presencia en las listas de venta. En esa primera época utilizó el sonido de secciones de cuerdas en sus arreglos y más tarde cedió a las facilidades de los sintetizadores y guitarras. La balada exime a sus intérpretes de una obligación autoral, dejando la composición en manos de expertos mientras que del baladista se esperan otros atributos: que tenga una imagen recordable pues se trata de una estrella moderna de la canción, una capacidad vocal a la altura de los estribillos de ambición épica y una identidad pública que se acomode a los estereotipos del eterno enamorado. La expresión “balada romántica”, como se ve, es una redundancia.

Mapa musical

Andrés de León

Las funciones de intérprete, compositor y productor han ocupado por más de veinte años a Andrés de León, baladista chileno que añade a su oficio de cantante la capacidad autoral que le ha permitido poner temas suyos en discos de estrellas extranjeras como Yuri. Ha grabado, también, con Toni Braxton y Sin Bandera. "Mi loco amor de verano" (1993) se instala como su canción más conocida. Se suman los hits “A la luz del mar” y “Anclada a mi corazón”. En los años noventa, el músico mantuvo períodos de trabajo en Estados Unidos, con énfasis en la asesoría de intérpretes más jóvenes y de orientación pop. Su presente es el de un trabajador de la música «centrado en ser cantante», según sus propias palabras.

Germaín de la Fuente

Probablemente una de las voces más dotadas de Chile es la que a fines de los '60 dio a conocer Germaín De la Fuente en Los Ángeles Negros. El cantante dio el sello a la popular agrupación, y fue su cara de presentación ante la creciente presencia continental de la banda, hasta que, a los cinco años, inició una carrera solista que mantiene hasta hoy. Con la voz sin las atribuciones de antaño, De la Fuente sigue siendo un referente para las viejas y nuevas generaciones de músicos.

Anita Veas

La baladista e intérprete de pop latino Anita Francisca Veas se ubica entre una partida de figuras que han hecho del espectáculo temático una disciplina propia: Mónica Victoriano, Ingrid García, Patricia Manríquez y Tatiana Zambrano, entre otras cantantes de una generación altamente preparada para el espectáculo y la búsqueda del éxito.

Ramón Farías

Ramón Farías protagonizó una fugaz carrera musical en 1985, cuando estaba a punto de cumplir 30 años y había sido el actor galán de varias teleseries de Canal 13. Don Francisco, ha contado él varias veces, tras comprobar su interés y su experiencia en el canto, lo contactó con el sello RCA, que por entonces se reinstalaba en Chile. Con temas encargados y covers (como “Agua caliente”, antes  popularizada por el cantante colombiano Fausto), editó el disco Cuerpo y alma, cuyo sencillo “Tímida”, una balada adaptada por Marcelo García y Alberto Plaza, se convirtió en algo así como un hit.

Guz

Más difundido por sus exitosos encargos que por sus propias grabaciones, Gustavo Pinochet es un solicitado compositor pop. Además de aportar canciones a numerosas teleseries, ha trabajado con una extensa lista de músicos —desde Coni Lewin a Daniel Guerrero—, de entre los cuales la sociedad más importante ha sido la que mantuvo durante cuatro años junto al grupo Kudai. Con ellos tuvo una sonada ruptura a principios del año 2006, tras la cual se ha ocupado en su banda Sum y en nuevas asesorías musicales en Chile y el extranjero.

Klaun

La cándida balada pop “Contaminación” – con una evidente reminiscencia beatle-  fue la carta de presentación de Klaun en 1979. El grupo concursó con ella en la competencia musical del programa de Canal 13, Lunes Gala, y luego siguió presentando canciones en una línea similar. Los dos cantantes eran John Elliot y Nano Prado, en ese momento compositores y productores musicales, con trayectoria en el jazz, y con una historia que trasciende la breve existencia de Klaun. La canción “Dale en tu corazón un lugar a Santiago” es una parte de su historia.

Go

Go es Gonzalo Astaburuaga, voz masculina del R&B chileno que apareció tras los tiempos de dominación de Pedro Foncea como solista. Es parte representativa de una comunidad pequeña y joven que tuvo sus primeros destellos desde el funk-rock de Los Tetas y Chancho en Piedra a mitad de los ’90 pero que más tarde encontró otras delicadezas en la música de orientación negra. Con el disco Diamante Romeo (2005), Go marcó su primer éxito en el pop como cultor de la balada romántica R&B.

Pancho Puelma

Clases de piano desde los ocho años y la participación en bandas como Leña Húmeda y Q.E.P. forjaron el oficio de Francisco Puelma, pero fue un hecho doméstico el que determinó su éxito: el primer embarazo de su mujer lo motivó a sentarse al piano y componer una bienvenida a su hijo. Así nació la canción "Esperando nacer", que se convertiría en una de las más tocadas por radios durante la segunda mitad de los años '80, y cuyo éxito marcó para siempre el recuerdo del músico entre el público.

Los Ángeles Negros

Los Ángeles Negros fueron los creadores de uno de los pocos sonidos auténticamente originales que han surgido en Chile. La fórmula de la música romántica con instrumentos de rock constituye hoy día una ecuación universal del género, pero hasta 1968, cuando este grupo nació en un pueblo al sur del país, el formato existía muy excepcionalmente. Los cantantes románticos, por lo general, tocaban acompañados de guitarras acústicas –al estilo de Los Panchos– o con orquestas –en la tradición popularizada por Agustín Lara y otros grandes nombres. Germaín de la Fuente y su conjunto –con alineación de guitarra, bajo, batería y teclado- consolidaron y masificaron esa nueva fusión, que hasta hoy es el soporte más común de la música romántica de todo el continente.

Danna Sánchez

Daniela Sánchez ha alternado las funciones de intérprete y cantautora según el contexto. Ha llegado a escribir unas ochenta canciones, entre el pop latino y la balada romántica, siempre en el exigente rango vocal que requiere la interpretación del R&B. Algunas de ellas, "Nuevo día", "Alma y corazón", "Al otro lado de la luz", donde alternó música y letra, quedaron registradas en el disco Soy de piel (2016).

Pía Ovalle

Poco después de que Pía Ovalle diera sus primeros movimientos en una precoz carrera solista, el medio ya la había llamado la “mini Celine Dion”. La cantante tenía trece años cuando grabó su disco Sueños (2005) y en él sus propiedades vocales se inclinaron hacia la balada melódica característica de la estrella canadiense. Pía Ovalle no sólo siguió a la Dion, sino que también se mantuvo en la tendencia de las muy jóvenes debutantes en la pantalla hacia 2004 y 2005: María José Quintanilla y sus rancheras, Gabriela Ernst y el cante flamenco y Christell y los éxitos infantiles. Más adelante estudió Medicina y se encaminó hacia el área de la nutrición clínica y la educación alimentaria, dejando de lado la música en su adultez.

María Illanes

El soul latino y la balada R&B fueron las primeras vías de expresión de la cantante, compositora y profesora de música serenense María Illanes, vinculada entonces a un frente de voces cultoras de esta raíz negra del pop, como Carito Plaza, Martina Lecaros, K-réena y Celeste Shaw, intérpretes capitalinas que nutrieron esa nueva escena. Aunque su evolución musical, una vez que se mudó a España, tomó elementos de la canción acústica folk que le dio categoría de cantautora.

Juan Carlos Duque

Compositor, productor y cantante, Juan Carlos Duque ha sido un nombre recurrente en circuitos de la música popular chilena, aunque desde veredas muy diversas, incluso contrastantes. Como voz del grupo Miel, en los años '70, se desenvolvió en espacios pioneros asociables al rock progresivo. Destacó más tarde como baladista solo, y en la calidad de tal impuso las magníficas "Promesas" (1979) y "Ausencias" (1982) en la competencia internacional del Festival de Viña. Como productor pop ha estado a cargo de populares grabaciones de vocación radial, y hits como "Para que no se muera este amor" (Ariztía), "Quiero saber" (Myriam Hernández) y "Tal vez me estoy enamorando" (Nicole) llevan su nombre en los créditos autorales.

Los Galos

Existe un sonido de Los Galos, que es el de esas canciones melódicas popularizadas desde fines de los años '60 no sólo por este grupo, sino también por conjuntos como Los Golpes, Capablanca, Punto Seis y sobre todo Los Ángeles Negros, el grupo de mayor éxito internacional en la historia de la música chilena. Pero existe un éxito de Los Galos, y ése es sólo de ellos: la canción "Cómo deseo ser tu amor", original de Carlos Baeza e identificada por la interpretación sentida del cantante Lucho Muñoz, es la marca registrada de este grupo chileno, que desde su inicio en 1963 se mantiene activo tras una historia de viajes, éxitos continentales, cambios de integrantes, conflictos y perseverancia.

Eduardo Valenzuela

La televisión convirtió a Eduardo Valenzuela en un conocido cantautor pop, pero la matriz de su trabajo musical estuvo durante décadas en un rock atrevido y hasta experimental. Durante más de diez años (1968 a 1980), fue el guitarrista y parcial compositor del popular grupo Los Trapos, la pionera banda chilena en importar al país los códigos del primer glam (no sin escándalo, por cierto). El músico fue a fines de los años '70 también parte del grupo Miel.

Inés Délano

Cantante melódica, pintora, dibujante y maestra de voces, en su paso por la música Inés Délano se convirtió en una pionera en la formación del canto popular en Chile, una vez que abandonó los escenarios en la década de 1970. Aunque conoció y manejó los repertorios tradicionales de bolero, tango y música popular norteamericana y europea, su historial también la instala como una de las más reconocidas y recordadas lady crooners del jazz chileno.

Maitén Montenegro

Maitén Montenegro es una cantante y comediante que se inició siendo niña, por intermedio de su padre, el prestigioso actor Raúl Montenegro. Por su trabajo, vivió varios años en Venezuela y Puerto Rico, donde debutó como actriz en producciones dramáticas. A su regreso, a los 13 años, adoptó su nombre artístico (el real es María Teresa Vásquez) y montó varios espectáculos y programas detelevisión, que en 1973 la llevaron al teatro Bim Bam Bum. Entre 1978 y 1980 fue parte del primer elenco del programa de humor Jappening con Ja, y luego se integró como comediante a Sábados Gigantes, protagonizando sus propios Café Concerts, y llegando al Festival de Viña de 1985 con un espéctaculo de música y baile. Avanzados los años 90 se trasladó a Miami como productora de Sábados Gigantes, y allá montó una academia que el año 2006, cuando regresó a Chile, instaló en Santiago. En medio de toda esa historia, su paso por la música es casi un detalle, pero dejó un hit: De 1972, la sentida despedida de una esposa que ve partir a su marido: "Canción para una esposa triste".

La Otra Fe

Nacidos al interior de una familia común de Puerto Montt e inmersos en una tradición de canción romántica latina en la línea de Sin Bandera o Camila, el trío vocal La Otra Fe apareció en las radios de la capital en 2006, gracias a canciones de alta rotación como “El peor de todos”, “Dónde estás” y “Cuánto más”. Esta última fue la más escuchada ese año según un registro realizado por la Sociedad del Derecho de Autor y que puso al trío entre las voces chilenas de mayor impacto masivo junto al baladista Daniel Guerrero durante esa temporada.

David Yissi

David Felipe Díaz Yissi es David Yissi, uno de los cantautores en la partida de una nueva balada latina que entre 2008 y 2009 sustituyó a la de “Rojo, fama contrafama”, programa televisivo responsable de promover a un contingente de enamorados desde Leandro Martínez a Gabriel Suárez. Yissi pertenece a una generación independiente de sellos y estudios de TV, junto a nombres como Rodrigo Aray, Germán Espinosa, Eric, Momo Ferreira o el iquiqueño Rafael Ríoz, y su disco Entre las aguas de mis mares (2009) marca esa posición con ciertos toques latinoamericanos y de pop en las canciones.

Fernando Ubiergo

A los 23 años, y equipado apenas de una guitarra, Fernando Ubiergo protagonizó el más masivo fenómeno que ha generado un cantautor en Chile. A través de festivales televisivos, en plena dictadura, el joven se convirtió en un ídolo, abriendo un exitoso camino que lo llevó incluso a explorar una carrera internacional. Ubiergo es uno de los trovadores más importantes de nuestro país en el cruce del canto poético y la canción romántica, y varias de sus canciones son auténticos clásicos de la música popular chilena. Es imposible hablar de las décadas de los '70 y los '80 sin pasar por canciones suyas como "Un café para Platón", "El tiempo en las bastillas" o "Cuando agosto era 21", pero su carrera se mantiene activa hasta hoy, en la composición, publicación de discos y agenda en vivo. Situaciones cotidianas, versos de amor e historias sencillas son el sello de sus canciones, las cuales se entrelazan en una trayectoria que superó los 50 años de música. En 2024, tras públicar La vida es, el disco del regreso al canto, Ubiergo recibió el reconocimiento de Figura Fundamental de la Música Chilena, por la SCD.