Balada
Enamoramiento, encuentro, ruptura y despecho, las sucesivas fases de la relación de pareja, sostienen la temática esencial de esa canción llamada balada. Su intérprete, conocido como baladista, apuesta a una empatía cuya identificación masiva determinará su éxito o fracaso. Por eso en la balada son importantes la redundancia y el impacto melódico de un coro que se adhiera con facilidad al oído. Hacia los años ‘60 se desprendió de ramas urbanas como el bolero o el tango apostando a una categórica difusión radial y presencia en las listas de venta. En esa primera época utilizó el sonido de secciones de cuerdas en sus arreglos y más tarde cedió a las facilidades de los sintetizadores y guitarras. La balada exime a sus intérpretes de una obligación autoral, dejando la composición en manos de expertos mientras que del baladista se esperan otros atributos: que tenga una imagen recordable pues se trata de una estrella moderna de la canción, una capacidad vocal a la altura de los estribillos de ambición épica y una identidad pública que se acomode a los estereotipos del eterno enamorado. La expresión “balada romántica”, como se ve, es una redundancia.
Mapa musical
Baladista, compositor y autor, Pablo Castro es uno de los nombres que renovaron la canción romántica en los años '90, al formar junto a Daniel Guerrero el dúo de balada pop La Sociedad, que tuvo su primera edad durante esa década, consechando gran popularidad entre el público. Castro también fue además un protagónico actor en la producción de artistas en este campo, como Johanna Rezzio, Santos Chávez, Buddy Richard, Douglas y Luis Jara, entre otros. A través de la Editorial Warner Chappel, ha puestos sus canciones en discos de muchos nombres latinos: Los hondureños Banda Blanca, los mexicanos Cuisillos o Los Tigres del Norte, con quienes tiene varias canciones. El año 2003 tuvo una incursión solista con el disco Pablo Castro, cuyos sencillos "Solamente" y "Demasiado dolor" alcanzaron una significativa difusión. Desde entonces su oficio de compositor es el principal de la ex mitad de La Sociedad.
Su nombre se asocia de inmediato al mapa de la balada chilena con mayor difusión en la segunda mitad de los años '80, aquél de televisión y grandes festivales. Pero es un territorio más extenso que ése el que Patricia Frías ha recorrido durante su trayectoria, tanto como intérprete de voz distintiva como también compositora de canciones de intensidad sentimental empáticas con la audiencia, las que hemos conocido en su voz o en la de otro/as cantantes.
Existe un sonido de Los Galos, que es el de esas canciones melódicas popularizadas desde fines de los años '60 no sólo por este grupo, sino también por conjuntos como Los Golpes, Capablanca, Punto Seis y sobre todo Los Ángeles Negros, el grupo de mayor éxito internacional en la historia de la música chilena. Pero existe un éxito de Los Galos, y ése es sólo de ellos: la canción "Cómo deseo ser tu amor", original de Carlos Baeza e identificada por la interpretación sentida del cantante Lucho Muñoz, es la marca registrada de este grupo chileno, que desde su inicio en 1963 se mantiene activo tras una historia de viajes, éxitos continentales, cambios de integrantes, conflictos y perseverancia.
Pocos músicos en Chile pueden mostrar las cifras de venta de Alberto Plaza. Sus marcas comerciales son aún más impresionantes si se considera que las ha conseguido muchas veces tan sólo con una guitarra acústica, el instrumento clave de sus canciones y de una carrera musical que, aunque con los años derivó parcialmente hacia ritmos y colores tropicales, está construida sobre la base de históricas baladas de amor y de himnos de consideración humanista.
De entre los intérpretes chilenos surgidos en televisión, Luis Jara es quizás el ejemplo paradigmático de un vínculo casi umbilical entre un cantante y la pantalla. Su carrera despuntó en 1985 como ganador del concurso "Una canción para el invierno", del programa estelar "Martes 13" (con la balada "Ámame"), y por las siguientes décadas siguió siendo en la televisión donde ha vivido su consagración, ahora no sólo como cantante, sino también como animador. Aunque ha tenido períodos de menor actividad, su carrera musical nunca se ha detenido.
Cantante de pop romántico y melódico de acentuados matices rockeros, cuyas canciones comenzaron a aparecer en radios de música chilena a fines de 2011, a partir del single "Ser real". Fue alumno de la escuela de canto de Myriam Hernández y su primer disco se tituló Darío (2012) y fue producido por Felipe Flández, Gustavo Figueroa, José Miguel Alfaro y Javier Radovic.
Baladista de Osorno, Grey Cerro destacó en 2012 como figura de la segunda temporada del programa televisivo de talentos "Factor X", de TVN, concurso en cuya versión original obtuvieron premios los cantantes Sergio Jarlaz y Madriela Marchant. Grey Cerro obtuvo el tercer lugar, lo que le dio visibilidad. En 2013 grabó el disco Ahora ve, producido por Daniel Guerrero.
Bárbara Paz Muñoz Urzúa es una de las figuras más reconocidas entre la generación de estrellas del programa de talentos "Rojo, fama contrafama", y con un instrumento vocal sobresaliente fue exponente del R&B latino tanto en su época en Chile como en su período de consolidación en Estados Unidos. Entre los micrófonos de la fila de coristas de Luis Jara, donde ella se inició, hasta su triunfo en la competencia de "Gran rojo", Bárbara Muñoz pasó por una serie de altibajos buscando espacios en pubs y festivales. Su paso a la televisión la catapultó entonces a una carrera ascendente, que primero la llevó a México y luego a Los Angeles, California, en una escalada progresiva entre el pop latino, el R&B y la música urbana.
A los 17 años, Carolina Mestrovic se convirtió en la última ganadora del programa “Rojo, fama contrafama”, una vez que cumplió el lustro iniciado en 2003 como concurso de talentos de canto y baile. Desde ese estudio de TVN fue promovida una generación completa de baladistas jóvenes y cantantes pop: María Jimena Pereyra, Leandro Martínez, Mario Guerrero, Daniela Castillo, María José Quintanilla, Carolina Soto, Monserrat Bustamante o Bárbara Muñoz, fueron las primeras estrellas que editaron discos bajo ese alero. Carolina Mestrovic, en cambio, sólo alcanzó a participar del último aire con baladas anglo y canciones pop dance.
No son muchos los dúos que en la historia de la música popular chilena consiguieran tanto el éxito como para traspasar con buenas posibilidades las fronteras. Tal vez Sonia y Myriam sea el único antecedente importante hasta la aparición de La Sociedad, la dupla formada por Daniel Guerrero y Pablo Castro que logró imponer en los años noventa la canción romántica con notable respuesta del público, marcando incluso clásicos radiales, como "Nada quedará". Su historia tuvo episodios internacionales, hasta que al comienzo de los 2000 terminó, y sus dos integrantes iniciaron disímiles carreras en la composición, la producción y el trabajo solista. El 2012 anunciaron una serie de presentaciones en vivo, inaugurando una segunda etapa en la historia de La Sociedad, la que se extendió por cuatro años.
María José Sessarego es Tamy Sessarego, cantante de pop latino que ha hecho incursiones en discoteques y programas nocturnos de televisión con sus audaces canciones de temáticas sexuales, pero al mismo tiempo románticas, incluido vistosos cuerpos de baile en escena. Alumna de la academia de Luis Jara y perteneciente al staff del sello Caribe Records, Tamy Sessarego publicó en 2009 su único disco, Pecado original, de la mano del productor Mauricio Parra y el arreglador Carlos Corales. En ese álbum alternó temas bailables y baladas como "A 100 kilómetros", "Quién te va a creer", "Más de ti", "Sin tus besos", "Sacudiré tu piel" o la homónima "Pecado original".
Innegable galán adolescente del Bicentenario, Augusto José Schuster Picó marcó un punto de referencia en el teen pop chileno a partir de sus apariciones en las series televisivas “Amango”, “Química, el juego del amor”, “Corazón rebelde”, emitidas entre 2007 y 2010 por Canal 13, y que lo convirtieron primero en un demandado actor y luego en un popular cantante. Se estrenó como cantante con el disco Bonsai, (2017), y al año siguiente fue una de las figuras más aplaudidas en el programa del Festival de Viña del Mar.
Nombre de la balada de los años 2000, Álvaro Véliz ha debido lidiar con las dificultades que tuvo el género en esa década —que vio el derrumbe de la industria discográfica y la invasión de baladistas televisivos—, y por ello ha tenido momentos profesionales de intensidad variable, aunque ha sabido diversificar su oficio con otros caminos de la música, como la publicidad y la composición por encargo.
Loretto Canales es una de las más técnicas y poderosas voces de la década de 2000, categoría que quedó expuesta mucho antes de editar su debut, Loretto (2012). Fue en el lapso que va de 2002 a 2009, cuando apareció como corista en diversos proyectos: desde el pop latino y la balada romántica hasta la música tropical, pero sobre todo a partir de su llegada a una nueva partida de artistas de soul y R&B, con un caudal vocal propio de alto alcance y potencia.
La baladista mendocina Eugenia Valdatara, conocida a través de las pantallas como Euge, no logró llegar a las intancias finales del reality show de Mega "Operación triunfo". Pero sí alcanzó algo de presencia televisiva después de la competencia, principalmente por su vinculación a Julio Rivera (simplemente Julio) y su paso por el programa juvenil "Mekano". Instalada en Chile desde los 15 años y titulada de psicopedagoga, en 2003 se presentó a los castings del programa que buscaba encontrar nuevas voces para el pop. Ella ya había decidido convertirse en cantante y entonces estudiaba en la academia de Luis Jara. Valdatara llegó sólo en el sexto lugar del certamen que ganaron Mónica Rodríguez, César Ávila y Nicole Andreu, con su derecho a un disco editado por Universal. No echó pie atrás y autoprodujo un álbum de carácter pop-rock tras su regreso a los escenarios en 2006. El álbum fue producido por René Calderón hijo (que trabajó con Douglas y Leandro Martínez), quedó en compás de espera y fue titulado Reina por un día.