1990
Al menos dos etapas pueden marcarse en la trayectoria de Elso Tumbay, banda santiaguina de amplios referentes sonoros y visuales, que propuso a fines de los años noventa un trabajo llamativo por su frescura y atrayente despliegue escénico. Autodefinieron su música como «inclinada por la total experimentación y, a la vez, por la canción popular», pero era la base de rock-fusión lo primero en distinguirse en su sonido, caracterizado por la inclusión de instrumentos como el violín o el acordeón, y por la potencia vocal de la enérgica Carolina Sotomayor.
Compositora, cantante y poeta, Tita Munita nació en Santiago y es hija de la también poeta Marta Zañartu. Luego de cursar dos años de arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso optó por un cambio, y continuó estudios en la Escuela Moderna de Música (guitarra), la escuela Antilhue y el Taller 666 (teoría), histórico reducto de resistencia cultural en los primeros años de dictadura. Ha alternado la docencia de la música con la conducción de talleres de guitarra, el trabajo solista y la participación en el conjunto musical para niños Agualuna.
Un reggae vestido de pop distinguió los años de vida de Bambú; un conjunto cuyo vocalista, Quique Neira, resultaría fundamental para el posterior éxito de la banda roots Gondwana. El grupo fue parte del «Proyecto de Nuevo Rock Chileno» impulsado por la filial local de EMI en 1995, y logró considerable difusión para los singles "Mamá, yo quiero" e "In Jamaica". Varios de sus integrantes continuaron posteriormente vinculados a otras bandas.
Para cuando la multinacional Sony consideró, en 1999, darle a La Frecuencia Rebelde un trato considerado y de promoción masiva, el grupo ya tenia una historia asentada y un distinguible sonido hip-hop. El disco trabajado junto a ese sello terminó siendo el único de su trayectoria, en la que destaca la alianza entre experimentados rimadores y la dirección de DJ Raff, músico y productor que hasta hoy constituye un nombre de referencia en el género.
Margot Loyola es, junto a Violeta Parra, una de las dos grandes maestras del folclor chileno. Dedicada a la investigación y la enseñanza, contribuyó a renovar esa música al impulsar el trabajo de campo en los grupos de proyección folclórica de los años '50, difundió y estudió estas tradiciones en Europa y América y es la única folclorista que ha ganado el Premio Nacional de Arte, reconocimiento que recibió en 1994. Falleció en agosto de 2015, a la edad de 96 años, dejando un legado de estudios de campo, recopilación y canto de más ocho décadas. Desde 2016, cada 15 de septiembre, el día de su natalicio, se celebra el Día Nacional de la Cultura Tradicional y Popular Chilena.
Los seudónimos Tec, Tec Machine y Andesground le han servido en diversas etapas creativas al músico electrónico Rodrigo Castro, integrante fundador de Marciano y productor pionero de encuentros tecno en el país. Como Tec Machine ya se presentaba hacia 1992, cuando comenzó a trabajar dentro de los primeros esfuerzos por difundir las fiestas de música electrónica en el país (en espacios como Casa Club, del barrio Bellavista, del cual fue uno de los fundadores). La edición de discos se concretó de 1993 en adelante, con seis ediciones, incluyendo Guorx (2007) con la recopilación de varias de ellas. En los últimos años se ha ocupado en el proyecto Compadre, a dúo con el ex Makiza DJ Squat.
A pesar de ser conocido masivamente como un músico de populares orquestas televisivas desde los años '80, la historia artística de Carlos Corales lo enviste con un título muchísimo más contundente que estas simples membresías. Corales es una de las llaves maestras en la instauración de la estética y la música psicodélica, el blues y el rock and roll en Chile desde fines de los '60, a través de su liderazgo del grupo Aguaturbia.
Nada parece haber corrido por el cauce habitual en la trayectoria de Cristián Fiebre. Su propuesta, fuera de casi cualquier clasificación, lo mantuvo a distancia del acontecer rockero local de los años noventa, y luego lo sumergió en un largo silencio. Esos vaivenes se desarrollaron, sin embargo, a la par de estupendas críticas en prensa y el interés de importantes contactos extranjeros. Cristián Fiebre ha sido uno de los pocos músicos chilenos que ha llegado a trabajar con el afamado productor argentino Gustavo Santaolalla, si bien su mudanza a México (y luego España) lo hizo prácticamente desaparecer de la difusión local.
En festivales de Chile y el extranjero ha acumulado premios Alejandro de Rosas, baladista que ha hecho de la televisión y los festivales regionales su entorno natural de presentación. El falsete es uno de los rasgos de su estilo vocal, inspirado en la impronta de románticos de fama continental, como Rudy la Scala. Entre sus éxitos radiales se cuentan “No quiero verte así”, “Todo el amor del mundo” y “Huracán”.
Cantautor y deambulante, Edson Alejandro Fuentes Bustamante fue conocido en los círculos de la música y el folclor urbano de los años '90 como Edson Guerrero. Es heredero de una rica tradición del canto campesino, que le legó su abuela, una cantora de Parral de oficio en las fiestas y celebraciones, casamientos, trillas y velorios. Edson Guerrero supo consolidar este encuentro de mundos en sus canciones, que mezclan tanto la trova poética con las danzas populares, y encontró un estatus de cronista de sus tiempos. Compositor ganador de la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar en 1996, con la "Cueca tristona", que interpretó entonces Clarita Parra, también compitió como intérprete en 1998 con su huayno "Madre del mineral". Su nombre fue recurrente en un circuito de festivales de la voz y la canción a lo largo de toda esa década, como el recordado festival Una canción para Jesús, de 1990, donde obtuvo el primer lugar. Guerrero fue uno de los primeros trovadores en grabar discos para el sello Leutún: En cuerpo y alma (1992), considerado una pieza de culto. Y tras obtener el segundo lugar en el Festival del Huaso de Olmué en 2001, llegaría entonces al Sello Azul como parte de la primera generación de músicos favorecidos (Sinergia, Claudio Carrizo, Delisse, Katty Ravlic, La Comarca, Manka Saya, Rosario Mena). De esta manera grabó el disco Con sabor a tradición (2002). Edson Guerrero falleció tres años después.
La fiebre del rock and roll y el panorama general de la Nueva Ola son, en ese orden, los ingredientes conjugados en la historia de Los Tigres, uno de los adelantados conjuntos rocanroleros surgidos a comienzos de los años '60 en Chile, en particular en los cerros de Valparaíso. Liderados por el cantante, bajista y tecladista Lucho Zapata, tuvieron su época dorada durante toda la primera década de actividad, y desde comienzos de los '70 el cantante emprendió una carrera como solista que mantuvo hasta su muerte en 2008, mientras el grupo volvió a grabar en el nuevo siglo con otra alineación.
Vinculado a la orden jesuita desde su juventud y ordenado sacerdote en 2007, Cristóbal Fones SJ se mueve entre una vida religiosa y su intensa actividad de creación musical. No solo ha publicado una serie de discos de cantautoría tradicional con temáticas pastorales, desde que su historia comenzó con Te contemplo en el mundo (1996), sino que también ha recorrido otros caminos en la composición, bien representados en Küme mongen (2017), un disco de piezas instrumentales que se mueve por la música étnica, de fusión y new age.
Aunque comenzaron como Réquiem en 1989, la historia oficial de esta banda arranca en 1995, con sólo un sobreviviente de esa etapa inicial, el guitarrista Julián Durney. La banda es nombre fundamental del aggro-metal chileno, trascendiendo los circuitos del género para ingresar incluso a la parrilla de MTV. Su historia de más de una década incluyó logros y también notables pruebas dramáticas, como la muerte de su líder, destacando siempre un sonido rockero de búsqueda y evolución a lo largo de una discografía estable y una agenda siempre activa de conciertos.
"Durango 95" es una canción de The Ramones que dura menos de un minuto, una precisa melodía que reitera la esencia simple del punk. De ahí tomó el nombre esta banda que, con un disco y casi siete años de trabajo, consiguió avanzar por entre el circuito hardcore juvenil chileno de principios de este milenio. En el conjunto militaron un ex integrante de Insuficiencia Radial (Sebastián Etcheverry) y Mierdaster (David Cáceres). Después de grabar una canción en el compilado Pateandorama (2000) —editado por la tienda de discos de igual nombre— lanzaron su único álbum, Durango 95 (2002), bajo etiqueta Big Sur. Llegaron hasta MTV Latino los videos para sus temas "Diversión" y "Cementerio".
En capitales de la música electrónica como Londres, Berlín o Ibiza, la fecha que Ricardo Villalobos eligió para lanzar su primer disco es como cualquier otra: un 18 de septiembre. Pero para él fue un guiño. Aunque establecido en Alemania desde 1973, Villalobos es chileno e integra la comunidad de músicos que, nacidos o iniciados en este país, han ganado el reconocimiento de la audiencia internacional. Como es habitual en su gremio, debe buscársele en discos con su nombre pero también bajo seudónimos como Bajo Tierra, y en dúos de desarrollo intermitente, como Ric y Martin (también con el chileno Martín Schopf), Sense Club (con Lucian Nicolet), Gucci (con Tobi Neumann) y Hombre Ojo (con Markus Nicolai), entre otros. Con el alemán Tobias Menguser, Villalobos ha publicado discos bajo los nombres Bispeed Black, Quartz Driver y Chirurgie Boutique.
Las letras de Los Mox! son como el relato de ese infaltable amigo que ve todos los desaguisados cometidos en un festejo de la noche anterior, y que luego vive para contar quién se enfrascó con quién en una discusión sin sentido, quién derramó el vaso de vino en el sillón blanco y quién pasó horas en el baño producto de la ingesta excesiva de alcohol o de la rancia crema chantilly de la torta cumpleañera.
Sus dos apellidos están inscritos con letras principales en la historia de la música chilena de raíz folclórica. Héctor Pavez Pizarro es hijo de Gabriela Pizarro y Héctor Pavez Casanova, músicos, recopiladores y fundadores del conjunto Millaray. La música de Chiloé y la cueca han sido campos destacados en su repertorio como cantante, guitarrista y compositor, dedicado al folclor chileno en general. El heredero ha descrito también su propia trayectoria: si su padre fue conocido como el Indio Pavez, Héctor Pavez Pizarro es «el Gitano». Profesor, músico frecuente en festivales en diversos lugares de Chile y parte de un elenco familiar con su hermana, la bailarina Anais Pavez, son otras de sus actividades, a lo largo de una bitácora que se corresponde con todas sus facetas como músico, desde Chiloé hasta la cueca urbana.
Guitarrista y animador de la fiesta son los oficios de César Galvarino Olivares Araya que sobresalen en el escenario, como integrante de la agrupación La Isla de la Fantasía, de Valparaíso. Su experiencia antes de unirse a ese elenco incluye correrías desde la adolescencia por restaurantes y escenarios porteños como el Dársena, el Bar Inglés, La Bomba el Hollywood, donde hizo sus primeras armas como músico desde fines de los años '50. Integró conjuntos como Los Ribereños y Los Huasos Ladinos, este último junto a la cantante Silvia la Trigueña, y como parte de La Isla de la Fantasía también es acompañante frecuente de Lucy Briceño.
Probablemente una de las voces más dotadas de Chile es la que a fines de los '60 dio a conocer Germaín De la Fuente en Los Ángeles Negros. El cantante dio el sello a la popular agrupación, y fue su cara de presentación ante la creciente presencia continental de la banda, hasta que, a los cinco años, inició una carrera solista que mantiene hasta hoy. Con la voz sin las atribuciones de antaño, De la Fuente sigue siendo un referente para las viejas y nuevas generaciones de músicos.
El tenorista Agustín Moya ha sido uno de los nombres y sonidos más representativos en el jazz en los primeros momentos del siglo XXI. Surgido desde la Conchalí Big Band, donde tocó entre 1997 y 2000, e inspirado inicialmente por los modelos del hard bop Sonny Rollins y Hank Mobley. Moya se unió a la avanzada de músicos que repusieron el saxofón tenor como la simbólica arma jazzística desplazada durante casi dos décadas y multiplicó rápidamente su militancia en proyectos de todo tipo donde su instrumento fue pieza clave.