1990
Cantora popular, intérprete y folclorista son oficios que se unen en Catalina Rojas, una artista que ha conjugado las raíces campesinas con escenarios urbanos desde los años '70 a la fecha. Ha trabajado junto a recopiladores del folclor como Gabriela Pizarro y Patricia Chavarría, y fue la más próxima colaboradora de Roberto Parra, con quien se casó y junto al cual se dedicó a cantar en calles y mercados durante los duros primeros años de dictadura militar. Con cuatro discos grabados a contar de 1986 y canciones como el vals "Puerto esperanza", de su hermano Dióscoro Rojas, la cantante actúa además al frente del grupo La Filarmónica de la Cueca y en actividades y escenarios como las fondas y cumbres guachacas cada año.
Es probable que Parkinson haya sido el grupo preciso en el momento incorrecto. De haberse formado en otro período, su rock enérgico e imaginativo podría haberse impuesto entre un público extenso, pero la banda tuvo la desventura de trabajar durante una etapa especialmente árida para la difusión de música chilena. Recién se desinflaba el llamado boom del pop local que pocos años antes había convertido en estrellas por igual a Los Prisioneros y a Cinema. Los sellos contaban las pérdidas que les había generado entusiasmarse de más, y las radios retrocedían luego de haber convertido en éxito hasta a las más dudosas grabaciones. Entre tanto recelo, no deja de ser un mérito que Parkinson haya logrado imponer dos canciones recordadas por siempre: "Papel floreado" y "El vino"; éste último, un título del que se hicieron fanáticos hasta Nicanor Parra y Don Francisco. El conjunto ha tenido amagos de reunión desde su separación de 1995, pero nada lo suficientemente firme como para pensar en nuevos discos.
Pianista, compositora y profesora, Estela Cabezas es la creadora del innovador método de enseñanza musical denominado "Música en Colores", un instrumento pedagógico que logró convertir las abstracciones de la teoría fundamental de la música a esquemas concretos, pensado para niños de entre tres y seis años. "Música en Colores" se desarrolló y definió como metodología a lo largo de toda la década de 1960 y aunque desconocido a nivel institucional, ha sido utilizada hasta nuestros días como el legado de Estela Cabezas.
La cumbia ha sido la razón y sustento de Chico Trujillo, un grupo con varios integrantes venidos del rock, pero que a partir del 2000 abrió camino para la fusión tropical por la que luego continuaron una serie de bandas más jóvenes. Su historia ha sido esencialmente cosmopolita —su inicial formación y desarrollo se dio en Alemania, en paralelo al trabajo de varios de sus integrantes en LaFloripondio, conjunto al que con el tiempo terminarían por opacar en fama— pero su arraigo en Chile es innegable, como lo confirma la excepcional masividad de su difusión en vivo y radios. Una discografía de publicaciones más bien distanciadas entre sí sólo confirma que el eje central del trabajo del grupo es el de los conciertos. A Chico Trujillo se le entiende —y disfruta— mucho mejor en vivo.
La fiebre del rock and roll y el panorama general de la Nueva Ola son, en ese orden, los ingredientes conjugados en la historia de Los Tigres, uno de los adelantados conjuntos rocanroleros surgidos a comienzos de los años '60 en Chile, en particular en los cerros de Valparaíso. Liderados por el cantante, bajista y tecladista Lucho Zapata, tuvieron su época dorada durante toda la primera década de actividad, y desde comienzos de los '70 el cantante emprendió una carrera como solista que mantuvo hasta su muerte en 2008, mientras el grupo volvió a grabar en el nuevo siglo con otra alineación.
Saxofonista alto y soprano perteneciente a la generación de los ‘90, quien elaboró la mayor parte de su carrera en Concepción y Valdivia. Allí, Guido Ruiz alternó su profesión de químico y su rol como académico de la Universidad Austral con la de músico de jazz, encabezando una serie de cuartetos bop donde el sonido de su saxofón lo acercó a los de figuras como Jackie McLean y Gary Bartz. Musicalmente, Guido Ruiz transitó entre el jazz contemporáneo y el jazz de fusiones, en una época en que además llegó a tomar el testimonio de los primeros músicos que impulsaron el jazz en Valdivia: el baterista Osvaldo Chalupa Martínez y el pianista Fernando Wohlwend.
Pese a su condición de músico aficionado, el baterista Antonio Gaete cuenta con un historial sorprendente de gestiones y militancias en grupos de la raigambre tradicional. No sólo perteneció a los dos conjuntos más importantes de esta línea –la Retaguardia Jazz Band y los Santiago Stompers- sino que en su hoja de vida se certifica un recordado debut como joven baterista en el también histórico grupo South Pacific Jazz Band en 1974, donde compartió escenario con el legendario trompetista Luis Huaso Aránguiz en su última época.
Tenían edad suficiente para estar todavía en el colegio cuando formaron Díacatorce, y al mismo tiempo que otras bandas adelantadas en evolucionar desde un pasado punk como Griz (1998) y Familia Miranda (1999), ya en 2000 este grupo estaba lanzando su primer y único disco. Iniciado con una formación de hombres y mujeres, Día Catorce fue siempre impulsado por Susana Cortés y Carolina García en voces, bajo y batería junto a diversos guitarristas, y pasaron por alto la regla de tocar al pulso acelerado del hardcore-punk para sumar otros ritmos y velocidades, cantando acerca de familias disfuncionales o sobre la lavadora como un electrodoméstico para centrifugarte los sesos. La última guitarrista de Díacatorce fue Alejandra Elgueta, y con ella el grupo dio origen en 2003 a un nuevo trío, Las Jonathan.
Rodrigo Vásquez es un especialista en percusión de ritmos afrolatinos, latin jazz y fusión. Formado en el Conservatorio de Música Universidad Federal de Bahía, Brasil, país donde vivió veinte años, aprendió también la disciplina cubana de los tambores batá y ha desarrollado en Brasil y Chile una amplia carrera como percusionista en vivo, músico de grabaciones, director musical y profesor.
Hay varias etapas en la historia de Lucybell, separadas cada una por las distintas formaciones del grupo y una evidente evolución en su sonido. Con más de tres décadas de trabajo, y una proyección continental paulatina; a la biografía del grupo la definen también las entradas, salidas y reingresos de sus integrantes, todos los cuales registran además proyectos en paralelo al de la banda. Fue una dinámica que nunca amenazó la estabilidad de su nombre, capaz de mostrar una trayectoria firme en un estilo distintivo, que, sin abrazar los códigos más obvios de lo popular, consiguió varios hits (“Mataz”, “De sudor y ternura”, “Carnaval”, "Milagro", “Mil caminos”, "Tu sangre", "Sembrando en el mar", y otros). Su éxito en Chile derivó en los esfuerzos de internacionalización que ocuparon durante un tiempo al grupo, sobre todo en Los Ángeles (California) y Ciudad de México. A inicios de 2025, Lucybell —para entonces, ya consolidado como un trío— anunció formalmente el «receso indefinido» de su trabajo en la música, el cual se hizo efectivo con masivos shows de despedida en Santiago de Chile, en octubre de 2025.
Percusionista de formación académica pero también con un tránsito hacia proyectos de música popular como el emblemático grupo de pop-soul Matahari, Marcelo Espíndola ha desarrollado una investigación propia en el campo de la música electroacústica. Como parte de las primeras generaciones de compositores del resurgimiento de esta música, en 2004 se integró a la Comunidad Electroacústica de Chile y ha sido uno de los gestores de mayor data en el festival Ai-Maako. Resultado de todas esas experiencias es el álbum de obras acusmáticas que expuso como compositor con el título de De un tiempo a esta parte (2020). En sus primeros tiempos de instrumentista, con adiestramiento en la Universidad Católica, Espíndola integró el Grupo de Percusión UC, entre 1991 y 2006, período en el que participó en las grabaciones de los dos volúmenes de Música chilena para percusión. En el intertanto fue uno de los integrantes de la primera formación estable del citado Matahari, a partir de 1997, como versátil percusionista. Su sonido aparece en tres álbumes de la banda.
Tras el fin del llamado boom pop de los años ochenta en Chile, La Ley fue el único grupo de su generación que pudo gestar una propuesta musical de referentes globales y ambición de trascendencia. Con los años, el grupo se transformaría en un nombre de reconocimiento continental, con canciones, videos y giras que captaron la atención en varios países. Pese a sus cambios de integrantes, las mudanzas geográficas y las voluntarias pausas en su trabajo, no hay duda de que La Ley fue un equipo profesional de perspectiva duradera y marca señera para el pop local.
Patricio Varela es un auténtico músico de cancha, tiro y lado, un pianista "canchero", formado en la gran variedad de ritmos populares, la música melódica y la música bailable que practicó en el bullente puerto de Coquimbo durante sus años de formación. Con el paso del tiempo devino en el jazz y desde Copiapó, la ciudad donde se radicó y donde escribió la mayor parte de su historia como pianista, compositor y profesor, puso en marcha sus proyectos propios. Su primer disco solista es Esencia (2018), el resultado de las experiencias y aventuras musicales que tuvo en ambas ciudades nortinas.
Investigador, cantautor, compositor, productor e integrante de conjuntos claves del movimiento del Canto Nuevo como Illapu, Aquelarre y Abril, Luis Alberto Valdivia, conocido como Pato Valdivia, fue uno de los nombres centrales del canto de autor en Chile. Parte de Illapu en sus orígenes a comienzos de los años '70 en Antofagasta, retomó su vinculación a ese grupo ya entrados los años '90, la época de mayor popularidad del conjunto, una vez finalizado el exilio. Entonces actuó como productor del conjunto y es el compositor de canciones claves como el popular "Lejos del amor", "El pozo de mis sueños" y coautor de los "Tres versos para una historia". Desde entonces alternó su oficio productor musical con el de gestor cultural.
Nombre de la balada de los años 2000, Álvaro Véliz ha debido lidiar con las dificultades que tuvo el género en esa década —que vio el derrumbe de la industria discográfica y la invasión de baladistas televisivos—, y por ello ha tenido momentos profesionales de intensidad variable, aunque ha sabido diversificar su oficio con otros caminos de la música, como la publicidad y la composición por encargo.
El nacimiento de Tiro al Aire coincide con el momento en que el punk chileno adquiere cualidades emotivas o intimistas en las letras, pero que en este grupo santiaguino iniciado en 1995 tiene que ver además con la desenvoltura de una canción como "Te quiero ver muerta", su mayor éxito. Cercano al medio audiovisual, Tiro al Aire grabó canciones para cortometrajes y largometrajes (Ángel negro, Promedio rojo) y fue la escuela preparatoria del baterista y futuro director y animador de TV Eduardo Bertrán. Su primer cassette lo publicaron en 1995 (Debut) y llegaron a compartir escenario con BBs Paranoicos, Fiskales Ad Hok y Nos Independencia. Un único álbum homónimo (Tiro al Aire, 2003) es el mejor registro de su legado sonoro.
El puerto de Valparaíso, el movimiento de la Nueva Ola en los años '60, un sonido característico surgido a la par de los pioneros de rock local y una leyenda vigente hasta nuestros días son elementos unidos en la historia de Los Blue Splendor, uno de los más recordados conjuntos chilenos en la época de germinación del rock and roll. Formado en 1962 en el puerto en torno a las figuras del pianista y director Ángelo Macchiavello y del cantante y bajista Rafael Palacios, el grupo grabó entre 1966 y 1968 tres valiosos álbumes de larga duración.
Saxofonista de jazz y fusiones, Nelson Laplagne ha explorado una creatividad moderna que involucra la base jazzística y las variantes del funk, la electrónica y la fusión de las raíces musicales latinoamericanas. Además ha incursionado en la gestión cultural y es el impulsor del San Bernardo Jazz Fest, que se realiza en el Parque García de la Huerta de esa comuna al sur de la capital donde Laplagne nació.
Como parte del ranking juvenil de Sábados Gigantes en la mitad de los '80, Andrea Labarca fue una de más de los participantes de ese espacio, que, sobre la base de covers de temas de moda, protagonizó un fenómeno mediático que la llevó incluso al Festival de Viña en 1987. Su retiro ante la caída de esos espacios televisivos, dejó a la cantante fuera de las pistas, al igual que sus contemporáneos, hasta que en 1995 ella resolvió recomenzar su historia, que desde entonces ha alternado momentos de actividad y períodos de receso.
La más importante de las fundadoras del grupo Cuncumén junto al cantante y compositor Rolando Alarcón es Silvia Urbina. Parte de la primera alineación de ese conjunto de proyección folclórica a contar de 1955, ella se mantuvo en el grupo hasta 1961, época en la cual desarrolló además el conjunto paralelo de los Cuncumenitos en el que aplicó su oficio de educadora en la formación de niños dedicados al folclor chileno. Cantó y grabó discos a dúo con músicos como Rolando Alarcón y Patricio Manns, y luego se mantuvo activa en diversos escenarios folclóricos. En octubre de 2004 recibió el Premio Nacional de Folclore que entrega el Sindicato de Folcloristas y Guitarristas de Chile, en reconocimiento a su cuarenta años de trabajo como investigadora y profesora.