1990
Investigador, cantautor, compositor, productor e integrante de conjuntos claves del movimiento del Canto Nuevo como Illapu, Aquelarre y Abril, Luis Alberto Valdivia, conocido como Pato Valdivia, fue uno de los nombres centrales del canto de autor en Chile. Parte de Illapu en sus orígenes a comienzos de los años '70 en Antofagasta, retomó su vinculación a ese grupo ya entrados los años '90, la época de mayor popularidad del conjunto, una vez finalizado el exilio. Entonces actuó como productor del conjunto y es el compositor de canciones claves como el popular "Lejos del amor", "El pozo de mis sueños" y coautor de los "Tres versos para una historia". Desde entonces alternó su oficio productor musical con el de gestor cultural.
Zuecokimonomagnético fue el seudónimo que durante nueve años adoptó el músico Edmundo Veloso, y bajo el cual grabó ocho discos que lo destacaron en la escena independiente de los años noventa, con suficiente rotación en espacios de radio alternativa. El músico también mostró durante ese período grabaciones como Linus y Zen Terrorist.
Saxofonista alto, compositor, activo solista y más adelante director de big bands y educador, Ignacio González es un nombre de la generación de músicos de jazz que se tomaron por asalto los escenarios durante la década de los '90, en especial de un Club de Jazz que se abría a una nueva época tras la dictadura. Con una nítida proximidad a los grandes saxofonistas posteriores a Charlie Parker, González es también el hombre que descubrió a un muy iniciado Cristián Cuturrufo, hacia 1988. Se transformaría así en su primer protector y en el compañero inicial para los sucesivos tándems de vientos jazzísticos que tuvo el trompetista.
Guitarrista y animador de la fiesta son los oficios de César Galvarino Olivares Araya que sobresalen en el escenario, como integrante de la agrupación La Isla de la Fantasía, de Valparaíso. Su experiencia antes de unirse a ese elenco incluye correrías desde la adolescencia por restaurantes y escenarios porteños como el Dársena, el Bar Inglés, La Bomba el Hollywood, donde hizo sus primeras armas como músico desde fines de los años '50. Integró conjuntos como Los Ribereños y Los Huasos Ladinos, este último junto a la cantante Silvia la Trigueña, y como parte de La Isla de la Fantasía también es acompañante frecuente de Lucy Briceño.
Cantor porteño, eternamente asociado a la bohemia, parte de la fama de Jorge Farías radica en haber sido quien primero popularizó "La joya del Pacífico", en una sentida versión que fue previa a la de Lucho Barrios. Pero el tiempo le dio una identidad más amplia que la de ese vals clásico, definida por el cariño popular hacia su canto y su figura, y por completo ajena a la dinámica de promoción de la industria del disco. Su biografía enlaza por eso datos en apariencia contradictorios, como ser el único músico con una estatua en Valparaíso pese a haber muerto en la pobreza, sin siquiera un lugar fijo de residencia. Su voz y su característica imagen (de eternos anteojos oscuros, también en las noches) aparecen en una de las escenas clave de Valparaíso, mi amor, la película de Aldo Francia estrenada en 1969.
Los vínculos familiares han sido el principal ancla artística de Tita Parra, pero en ningún caso un fin en sí mismos. Cantautora, guitarrista y tecladista, la mayor de las hijas de Isabel Parra le ha dado forma a un cancionero de rasgos autorales, así como a un estilo de interpretación de raíz latinoamericana registrado tanto en sus propios álbumes como en los de otros músicos. Su discografía se distingue por una fusión que acomoda la raíz folclórica entre citas al jazz y a la música brasilera. Parte de su trabajo se ha dirigido por los derroteros exigentes de la electroacústica, con menciones escritas a problemáticas (identidad femenina, medio ambiente, meditación) de hasta entonces escasa reflexión en el cancionero chileno. Sus grabaciones y conciertos han contado con relevantes músicos de acompañamiento y apoyo, como, en diferentes momentos, Emilio García, Pedro Greene, Chicoria Sánchez y Manuel García.
La primera fama le llegó a Pedro Messone al alero de su participación en Los Cuatro Cuartos, un grupo vocal de muy cuidados arreglos y alto nivel compositivo, en el que se asoció desde temprana edad junto a gente como Luis Chino Urquidi y Willy Bascuñán. Pero su decisión de dejar el conjunto estuvo lejos de poner en riesgo ese prestigio, y más bien terminó por potenciar su aporte al círculo de renovación del folclor que durante los años sesenta se desarrollaba con vigor en la industria. Durante un tiempo, Messone mantuvo además una destacada carrera como actor de teatro y cine, si bien el recuerdo de su nombre se asocia hasta hoy a la interpretación de al menos media docena de clásicos de la música popular chilena; entre ellos "El corralero" (que grabó junto al cuarteto Los de Las Condes), "El solitario", "La tejedora", "El ovejero", "Niña, sube a la lancha" y "Pa' mar adentro".
Cellista y compositora de formación clásica, Ángela Acuña es una figura recurrente en los créditos de música incidental en el cine, en teatro y en televisión. Colaboradora de muchos musicos locales, desde el 2008 es parte de Malabia junto a Javiera Parra y Christian López, y el 2011 debutó con el disco solista Caverna, donde reunió sus trabajos por encargo para varios proyectos y canciones propias. En 2016 lanzó un segundo disco, con un mayor acento autoral: Música de Ángela.
Aunque Raúl Díaz es un compositor de formación docta y académica en la Universidad Católica, ha desarrollado una vida en el estudio, análisis, desarrollo y alcances de la música improvisada, desde un inicio en el intuitivo trío Payaya (donde experimentó con música concreta y los objetos como generadores de sonido y ruido) hasta la presentación de la obra “Música para 14 músicos en cinco partes”.
De la generación de cantautores con tintes de trova surgidos a fines de los años '90 en Chile, Patricio Anabalón ha tenido discreta presencia en los medios pero gran prolificidad discográfica e internacional. El músico, que tiene a su haber estudios de guitarra clásica, se ha hecho cargo de la definición de trovador en su sentido más original, y ha mantenido permanente vínculo con la poesía. De hecho, ha publicado libros (como Mandrágora inmortal y El retrato final) e incluido algunos de sus poemas en antologías, y en su discografía aparecen canciones que musicalizan versos de vates chilenos y universales.
Compositora, intérprete, directora, profesora y gestora, Sylvia Soublette fue una figura relevante sobre todo para el desarrollo de la música coral chilena. A través de su trayectoria estableció vínculos con compositores e intérpretes en Francia, Estados Unidos y Venezuela y se vinculó con distintos repertorios, pero su impacto fue especialmente visible a través del Conjunto de Música Antigua UC y la creación del Instituto de Música de Santiago.
Juan Amenábar es uno de los mayores compositores modernos de la historia, pilar en el desarrollo de la música electroacústica que tuvo lugar en los años '50. Desde su condición de ingeniero civil también fue precursor de los laboratorios de investigación ideados para la música a través de dispositivos electrónicos. Prueba de ello es el Gabinete de Electroacústica para la Música de Arte (Gema), creado en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile en 1991. Si bien fue autor de piezas vocales e instrumentales para solistas y conjuntos, es considerado uno de los impulsores de la electroacústica en nuestro país y en Sudamérica —junto a los compositores León Schidlowsky y José Vicente Asuar— con su fundamental obra "Los peces" (1957).
Cantante y vedette chilena, forjada a fines de los años '60 en clubes nocturnos, como el célebre Bim Bam Bum. En los años '80 fue número frecuente de espacios televisivos, como el Festival de la Una, donde desarrolló también su faceta como cantante, donde brilló sobre todo como intérprete de repertorio tropical, y acuñó el seudónimo de "reina del merengue". En el año 2008, como parte de la lista de Renovación Nacional, fue electa concejala en la comuna de Cerro Navia. Su hija Zafiro se inició a los quince años durante los '90, y en el año 2010 lanzó su primer disco solista.
El capitalino colegio San Ignacio fue, en 1965, cuna de Los Trapos, una de las primeras bandas en Chile en manejar códigos de rock y glam, si bien nunca logró hacer coincidir su a veces atrevido trabajo con las más conservadoras preferencias del gran público. Como a muchos otros conjuntos de esa época, los ocupó por años la interpretación de covers (con lecturas para éxitos de Led Zeppelin, Grand Funk y Jimi Hendrix), hasta que la natural inquietud creativa llevó a sus miembros componer canciones propias. Sólo cuatro discos-single quedan como grabaciones para conocer hoy su trabajo, que algunos destacan por haber lanzado a la exposición pública al cantautor pop Eduardo Valenzuela.
A la ya iniciada fusión de instrumentos, géneros e influencias de la música latinoamericanas que una serie de grupos, solistas y compositores chilenos se han embarcado desde fines de los años '90, Bombyx Mori trae algo nuevo que agregar: el interés por acercar esa fusión al uso de ciertos timbres y efectos electrónicos. Formado por multiinstrumentistas e identificado según el nombre científico (en latín) de la mariposa originada en el gusano de seda (género bombyx, especie mori), en este grupo predominan en todo caso los timbres acústicos de violín, guitarras, piano, acordeón, flauta traversa y saxo tenor, tal como consta en sus discos Bombyx Mori (2002), Jardines sintéticos (2005) y El desvelo (2009).
Francesca Ancarola es una figura de la música popular de fin de siglo, que toma elementos de la tradición latinoamericana y las fusiona con músicas de sus tiempos. Si bien comenzó su carrera en 1984 con un premio como intérprete en el Festival Canciones de la Joven Música Chilena, organizado por la revista La Bicicleta y el Café del Cerro (ejes del Canto Nuevo), Ancarola forma parte de la oleada que renovó el género a fines de la década siguiente, reconocible durante esos tiempos bajo el concepto de "novísima canción chilena". Las coordenadas que agrupan a esta generación son básicamente tres: raíz folclórica, textos poéticos de crítica social, y música que desde la academia inician una transformación de esa misma raíz con una mirada contemporánea.
Desde que en los inicios de la década de 1980 los conjuntos Mazapán y Zapallo inauguraran una nueva escuela creativa en la música para las infancias —con composiciones originales que ampliaron el repertorio de canciones dirigidas a los niños, además de la utilización de un instrumental diverso— una serie de proyectos se alinearon con la propuesta que marcaría los siguientes años en este género . Fundado en 1990 por un grupo de profesoras de música de la Universidad de Chile, Acuarela completó de este modo esa tríada de conjuntos principales en una música que en Chile alcanzaría pleno desarrollo dos décadas después.
Conjunto folclórico formado oficialmente el 5 de Febrero 1955 por David León Libuy y Juan Olivares Ríos en la ciudad de Viña del Mar, aunque bautizados temporalmente con el nombre de Los Tempraneros. David León y Juan Olivares nacieron en el año 1938. David entonaba la segunda voz y ejecutaba el arpa, mientras que Juan era la primera voz y guitarra. Fueron principalmente buenos amigos desde la infancia, comenzando a tocar juntos desde los once años. Su historia se extendió hasta avanzados los años '90.
Solovera es un compositor y músico con estudios fuera de Chile, sobre todo en Austria y Eslovenia, pero cuyo trabajo de creación se ha realizado fundamentalemente en Chile a partir de los años '90. Su nombre es parte de una nueva generación de músicos doctos, que se adcriben a las nuevas vertientes de la música comtemporánea (como la música pura), pero con una obra que se distingue por la trascendencia de esos códigos y se llegada a audiencias mayores.