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90

Clarita Parra

Varios países han escuchado la voz y la guitarra de Clarita Parra, una cantautora e intérprete vinculada a la música desde la genética familiar, pues, como hija de Eduardo Lalo Parra, es parte de la segunda generación de parientes activos en la música. Ocupada primero en la recreación de repertorio ajeno, con el tiempo la autora fue desarrollando un cancionero propio, en parte cronístico y en parte folclórico. Su repertorio abarca sobre todo cueca, trova y fusión latinoamericana, y se cruza en varios momentos con el de su padre, con quien llegó a grabar varios discos. En 2024, Clarita Parra recibió el Premio a la Música Presidente de la República, distinguida en el ámbito de la música de raíz folclórica.

Enrique Planas

Enrique Planas es uno de los trompetistas de jazz tradicional de Nueva Orleans y Chicago, seguidores del maestro del hot jazz Luis Huaso Aránguiz. Con un estilo melódico, simple y lúdico, su mayor presencia la marcó en sus años de militancia en el grupo Retaguardia Jazz Band, a la que se unió en 1972 como su quinto trompetista, sustituyendo a Luis Castillo. Pero Planas había tenido su primera acción en el conjunto "rival", los Santiago Stompers, elenco en el que se inició en 1965 como un joven músico, y se retiró en 1971 para pasar entonces a la Retaguardia. Con más de cuatro décadas en este conjunto fundamental del Club de Jazz, el trompetista llegó a actuar en el mundialmente reconocido festival Jazz in Marciac, que se realiza en Francia.

Claudia Acuña

La artista del jazz chileno con mayor presencia a nivel internacional logró algo que ninguno de sus pares en el género pudo alcanzar: el fichaje en una de las casas discográficas claves del jazz mundial, el sello Verve. Claudia Acuña se incorporó a su catálogo de artistas al finalizar los '90 como una de las voces de mayor proyección en el recambio generacional del jazz. Alcanzó así una categoría inédita para nuestros músicos –siempre relegados al último confín de Latinoamérica– y que la acercó a figuras más mediáticas como Diana Krall y Norah Jones.

Ortiga

El uso metafórico de una planta agreste como símbolo de rebeldía explica el nombre de uno de los mejores grupos aportado por el Canto Nuevo a la música chilena. Ortiga nació bajo dictadura pero con la inspiración trascendente de la Nueva Canción Chilena, y debió trabajar bajo circunstancias históricas adversas un lenguaje musical plagado de simbolismos, sutilezas y omisiones que muchas veces fueron incluso más explícitas que aquello que entonces no se permitía decirse. Su condición de «puente» entre ambos movimientos es evidente en las citas de su discografía, pero es también dato biográfico: el conjunto tuvo su raíz en los talleres del Quilapayún formados en 1971 para desparramar simultáneamente por todo Chile el canto social de la Unidad Popular. Aunque su largada en Santiago generó justificada atención, e hitos musicales, su decisión de emigrar a Europa, en 1983, afianza la mayor parte de su historia fuera de nuestras fronteras.

Óscar Parra - Canarito

Las andanzas con sus hermanos mayores y la vida nómade y busquilla que marcó a todos los Parra Sandoval determinaron que la vida de Óscar Parra estuviese dedicada, sin alternativas, al arte popular. Aunque su oficio principal fue el circo —donde fue conocido como Tony Canarito— el hermano menor de Violeta, Nicanor y Roberto ofició también como cantor, y hasta levantó una breve discografía. Diversos proyectos de investigación ordenaron la fascinante biografía de quien se describía a sí mismo como «el Parra menos Parra».

Silvia Urbina

La más importante de las fundadoras del grupo Cuncumén junto al cantante y compositor Rolando Alarcón es Silvia Urbina. Parte de la primera alineación de ese conjunto de proyección folclórica a contar de 1955, ella se mantuvo en el grupo hasta 1961, época en la cual desarrolló además el conjunto paralelo de los Cuncumenitos en el que aplicó su oficio de educadora en la formación de niños dedicados al folclor chileno. Cantó y grabó discos a dúo con músicos como Rolando Alarcón y Patricio Manns, y luego se mantuvo activa en diversos escenarios folclóricos. En octubre de 2004 recibió el Premio Nacional de Folclore que entrega el Sindicato de Folcloristas y Guitarristas de Chile, en reconocimiento a su cuarenta años de trabajo como investigadora y profesora.

Bombyx Mori

A la ya iniciada fusión de instrumentos, géneros e influencias de la música latinoamericanas que una serie de grupos, solistas y compositores chilenos se han embarcado desde fines de los años '90, Bombyx Mori trae algo nuevo que agregar: el interés por acercar esa fusión al uso de ciertos timbres y efectos electrónicos. Formado por multiinstrumentistas e identificado según el nombre científico (en latín) de la mariposa originada en el gusano de seda (género bombyx, especie mori), en este grupo predominan en todo caso los timbres acústicos de violín, guitarras, piano, acordeón, flauta traversa y saxo tenor, tal como consta en sus discos Bombyx Mori (2002), Jardines sintéticos (2005) y El desvelo (2009).

Andreas Bodenhofer

Con estudios en Chile, Alemania y Francia, además de un fuerte vínculo familiar con la música (su madre es la destacada compositora Leni Alexander), Andreas Bodenhofer ha abordado la composición desde ámbitos inusuales, vinculados no sólo a su formación, sino también a sus diversas —y, a veces, atípicas— inquietudes. Entre sus marcas de identidad como creador están el apego a la literatura, como lo demuestra su trabajo de musicalización de poesía chilena, así como la disposición a cruzar su trabajo con el de músicos y vocalistas provenientes de mundos diversos. Bodenhofer ha realizado música para teatro, televisión, documentales y cine. Su obra fusiona, como pocas en el país, códigos del mundo audiovisual, literario y escénico.

Paillal

Paillal es al mismo tiempo un nombre heredero de los primeros conjuntos de proyección folclórica de los años '50 y '60 como Millaray y Cuncumén y un eslabón con seguidores recientes en la misma tradición como Rhailén y Taller Calahuala. Definido como un grupo de cantores y bailarines populares, es dirigido por su fundador, el investigador Osvaldo Jaque, con el propósito de recopilar, estudias y difundir el patrimonio tradicional chileno.

Felipe Martínez

El flautista, saxofonista y compositor Felipe Martínez ha sido parte de una escuela musical en torno a la fusión latinoamericana, variada en ritmos, sonidos, aires e inspiraciones, que desde inicios de los ’90 vivió una reapertura en diversos frentes. Ese trabajo multicolor se ha visto reflejado tanto en sus colaboraciones con músicos como Antonio Restucci, Juan Coderch, Marcelo Aedo y Juan Antonio Sánchez, como en sus partituras para teatro, su trabajo como sesionista y su actividad solista.

Gabriela Pizarro

Gabriela Pizarro es una de las tres investigadoras esenciales del folclor chileno, junto a Violeta Parra y Margot Loyola. Como ellas, conjugó las principales disciplinas de ese quehacer, entre la investigación, la creación, la difusión y la enseñanza. Sus huellas quedan en la trayectoria del conjunto Millaray, que ella fundó en 1958, en la exploración sin precedentes que emprendió por la música de Chiloé, en los discos que grabó con el grupo o como solista y en su vocación por la docencia, como profesora y directora de conjuntos. Durante el esplendor de la proyección folclórica de los '50 y '60, pero también bajo la más dura resistencia a la dictadura, Gabriela Pizarro se dedicó con el mismo carácter al arte popular que contribuyó a descubrir y a enseñar. Desde 2024, el gran auditorio del Chimkowe de Peñalolén, donde ella habitó largamente, lleva su nombre.

Willy Bascuñán

Uno de los trabajos más importantes y reconocidos de Guillermo Willy Bascuñán ha sido el que desarrolló durante los años sesenta junto al conjunto vocal Los Cuatro Cuartos (sobre todo, por su labor en el disco Al séptimo de línea). En sociedad con Pedro Messone y Luis Chino Urquidi, el cantautor le dio ahí forma a parte de lo mejor de la corriente conocida como Neofolklore, que volvió a hacer atractiva la raíz chilena y sudamericana, de acuerdo a un trabajo vocal y de arreglos nunca antes realizado en el país. Pero el músico ha destacado también en experiencia junto a otros grupos, como solista y —sobre todo— como autor para canciones popularizadas por otros. Su aporte al respecto incluye títulos clásicos de la canción chilena, como "El solitario", "Cuando rompa el alba", "El ovejero", "Los viejos estandartes" y "Voy pa' Mendoza".

Javier Labbé

La vida musical del cantautor Javier Labbé es rica y sincrética, tal cual su música y su poesía, fiel reflejo de los diversos espacios donde aprendió este arte que se cultiva entre vivencias comunes. Una colección inmensa de vinilos y altas torres de casetes y CDs de los más variados ritmos y estilos; la guitarra y la voz de su padre, el piano de su  abuela y tardes de estudio frente a ese instrumento fueron los primeros indicios de una fuerte afición musical que se despertaría con todo el ímpetu de la adolescencia.

Daniel Cantillana

Daniel Cantillana fue conocido inicialmente como el primer músico nacido después del golpe militar que llegó a las filas de Inti-Illimani, lo que posibilitó de paso el arribo de nuevos integrantes jóvenes y una consecuente renovación. Cantillana se incorporó al grupo en 1998, poco antes de la grabación del disco Amar de nuevo, y allí tuvo inmediato protagonismo como voz solista en valses y boleros de Patricio Manns (“Antes de amar de nuevo”, “Esta eterna costumbre”). Después de más de diez años comenzó un proyecto solista que se concretaría con el álbum Viñeta (2010), siempre de manera paralela al grupo.

Muriel Valle

A la zaga de las cantantes de jazz más reconocidas de la década de 1990, como Rossana Saavedra y Claudia Acuña, una joven Muriel Valle comenzó a aparecer en un circuito alternativo al epicentro del Club de Jazz. Sin embargo fue ella la que primero editó un trabajo de canciones norteamericanas, como voz iniciada en este campo: en 1999 autoprodujo y publicó el disco Standard jazz y blues, a dúo con el guitarrista Christopher Fox. Casi como un "eslabón perdido" del canto jazzístico, Muriel Valle conectó a dos generaciones de cantantes: la de los años '90 y la que surgió en los tempranos años 2000 con Myriam Olivares y Alexandra Inzunza.

Cristián Espiñeira

Cristián Espiñeira llegó al pop y al rock como bajista de grupos como Pettinellis y Yeti en una segunda etapa musical después de desempeñarse como contrabajista clásico y de jazz en los ’90. Nacido en Los Ángeles, Espiñeira tuvo sus inicios Concepción integrando una pequeña banda de dixieland penquista como reemplazante del legendario contrabajista Eugenio Urrutia. Si historia musical más determinante se situó en los territorios del rock y el pop, alternando su trabajo de producción como de músico y colaborando en distintas épocas con figuras como Álvaro Henríquez, Francisca Valenzuela o Piero Duhart.

Sergio Ortega

Los hitos contemporáneos se recuerdan muchas veces a través de las canciones que acompañaron a sus protagonistas. En Chile, la llegada al poder de la Unidad Popular, en 1970, tuvo dos grandes himnos, reconocibles popularmente hasta hoy, y no sólo en nuestro país. "Venceremos" y "El pueblo unido jamás será vencido" son las dos creaciones más famosas de Sergio Ortega, un músico nortino que califica entre los grandes nombres de la música chilena del siglo  XX, y que también se ocupó en obras para el mundo docto, teatral y cinematográfico. Se asoció, además, en proyectos creativos con los más grandes nombres de la Nueva Canción Chilena, como los conjuntos Quilapayún e Inti-Illimani.

Arlette Jequier

No sólo su nombre y presencia frente al micrófono del grupo experimental, rockero y subversivo Fulano marcó una línea de música en dictadura. También fue el enfoque vanguardista que Arlette Jequier le dio al canto popular el que instauró toda una escuela musical desde el underground. Ocurrió desde mediados de los ‘80, cuando el sexteto apareció por primera vez en universidades y subterráneos con esta joven cantante, y también en las décadas posteriores cuando dos generaciones de voces femeninas encontraron en Jequier un sello musical y una inspiración absoluta. Independizada después de 30 años, Jequier abrió otra rama del canto cuando inició su camino solista con una propuesta que ella definió como "la música de lo impermanente", representada en las canciones de su primer disco, Aire (2018).

Andrés Pollak

Conocido principalmente como integrante del grupo de jazz fusión La Marraqueta, Andrés Pollak es pianista, compositor y productor en diversos campos de la música, aunque desde la posición creativa con aquel conjunto que confundó en 1992 ha dejado sus señales en la autoría de una música de marcada sofisticación. Sin álbumes solista pero con un catálogo amplio de composiciones para piano y para el ensamble, Pollak es además uno de los músicos que primero tuvo experiencia de formación en Berklee. En esa historia aparecen también distintos momentos como pianista y tecladista de grupos tan disímiles como Los Trapos en los '70, Cometa en los '80 y la reunión de los Blops en los 2000.