1990
La escasez de instrumentistas femeninas en el jazz ha sido un fenómeno que también se dio en Chile por largo tiempo hasta que aparecieron solistas como la saxofonista Amelia Wenborne y la contrabajista Alejandra Santa Cruz. La pianista Carmen Paz Kuki González fue una de las primeras mujeres en ocupar plazas en conjuntos conducidos por hombres. Como compositora independiente, su trabajo se ha centrado en la creación de una música de corte camerístico, con ciertos acercamientos a la llamada "tercera corriente", que vincula el jazz con la música docta. De paso gran parte de su bitácora musical fue escrita en Barcelona, donde grabo una trilogía de álbumes con música principalmente para cuartetos.
Fue un éxito radial y de ventas llamado “Que estemos juntos los dos”, el que catapultó a la cantante chileno-australiana Rachel al tope de los rankings en 1999 y la convirtió en figura mediática incluso en España, donde su álbum Rachel (1998) superó las 50 mil copias vendidas. Raquel Susana Delgado, su verdadero nombre, consiguió un status de estrella en Europa, cantó mucho pop y jazz en Australia, pero nunca logró obtener una categoría similar en Chile.
Sus dos apellidos están inscritos con letras principales en la historia de la música chilena de raíz folclórica. Héctor Pavez Pizarro es hijo de Gabriela Pizarro y Héctor Pavez Casanova, músicos, recopiladores y fundadores del conjunto Millaray. La música de Chiloé y la cueca han sido campos destacados en su repertorio como cantante, guitarrista y compositor, dedicado al folclor chileno en general. El heredero ha descrito también su propia trayectoria: si su padre fue conocido como el Indio Pavez, Héctor Pavez Pizarro es «el Gitano». Profesor, músico frecuente en festivales en diversos lugares de Chile y parte de un elenco familiar con su hermana, la bailarina Anais Pavez, son otras de sus actividades, a lo largo de una bitácora que se corresponde con todas sus facetas como músico, desde Chiloé hasta la cueca urbana.
Parvularia en su origen, autora de libros para leer, pintar y cantar para niños y luego incluso conductora de programas televisivos infantiles, Patricia Holman Grossi fue transformándose cada vez más en educadora a través de la música y las canciones didácticas. Sobre todo tras el proyecto que en 1999 realizó junto a la sicopedagoga y premio nacional de Educación Mabel Condemarín, titulado "Juguemos a leer", que se convertiría prontamente en la amplia colección Canciones de todos los niños. Fue el punto de inicio para una sostenida creación musical dedicada a la edad preescolar.
La guitarra de Ricardo Arancibia Salinas fue una de las más poderosas y directas en los ámbitos del jazz fusión, el smooth jazz y las raíces del blues y el funk, siempre inmerso en la generación de músicos blancos norteamericanos que se desarrollaron a partir de la década de 1980. Pese a nacer en Viña del Mar, a los diez años Arancibia ya vivía fuera del país y desde los 17 comenzó a formarse íntegramente en Estados Unidos como guitarrista. Con esos parámetros musicales regresaba a Chile a fines de los '90 para participar del jazz chileno y ser, tanto más tanto menos, una alternativa a sus contemporános de la guitarra Alejandro Escobar o Eduardo Orestes. Su suicidio en julio de 2008 impactó al círculo jazzístico chileno.
Los vínculos familiares han sido el principal ancla artística de Tita Parra, pero en ningún caso un fin en sí mismos. Cantautora, guitarrista y tecladista, la mayor de las hijas de Isabel Parra le ha dado forma a un cancionero de rasgos autorales, así como a un estilo de interpretación de raíz latinoamericana registrado tanto en sus propios álbumes como en los de otros músicos. Su discografía se distingue por una fusión que acomoda la raíz folclórica entre citas al jazz y a la música brasilera. Parte de su trabajo se ha dirigido por los derroteros exigentes de la electroacústica, con menciones escritas a problemáticas (identidad femenina, medio ambiente, meditación) de hasta entonces escasa reflexión en el cancionero chileno. Sus grabaciones y conciertos han contado con relevantes músicos de acompañamiento y apoyo, como, en diferentes momentos, Emilio García, Pedro Greene, Chicoria Sánchez y Manuel García.
Mal de Chagas hace una mezcla de estilos perteneciente de lleno a los años '90, en el cruce entre el rap y el metal aderezada con un toque de funk e incluso con percusión latina. La música de este grupo santiaguino se encuentra justo en la mitad entre el mundo del funk y el del rock pesado, sin sentirse del todo cómoda en ninguno. Editaron dos discos, hasta que avanzada la segunda década de los 2000 la banda cesó sus presentaciones en vivo.
Desde la guitarra utilizada como una herramienta no convencional, Ramiro Molina ha sido uno de los solistas más comprometidos con la música liberada, un referente en este campo de la experimentación desde los comienzos del siglo. Compositor pero sobre todo improvisador, sus discursos acerca de la creación en tiempo real fueron definiéndose conforme avanzó el tiempo, primero desde el jazz de vanguardia con el grupo Fedón (1996), más tarde con el trío de experimental Turangalila (2001), y finalmente con sus diversos ensambles y asociaciones con diversos cultores de la improvisación que tuvieron espacio en Piso 3, gran epicentro capitalino de esta corriente, creado por el propio Ramiro Molina.
Héctor Eduardo Molina Fuenzalida, más conocido como Titín Molina, es un cantante y compositor dedicado al canto y a la raíz folclórica, trabajo que ha desarrollado en festivales, discos y programas en medios de comunicación. Iniciado en los años '80 a la par del movimiento del Canto Nuevo, condujo el espacio radial y de TV "Culturalia" y entre sus discos figura Mensajes de plata (2007), un álbum en el que aborda la música mapuche y donde incluye una versión de "Gracias a la vida", de Violeta Parra, en mapudungun y con arreglos electrónicos.
Uno de los más veteranos cultores del canto a lo poeta en Chile es Sergio Cerpa Sazo. Nacido en 1939, tiene edad suficiente para haber participado en los históricos encuentros de poetas populares organizados entre 1968 y 1973 por el investigador Juan Uribe Echeverría, al alero de la Universidad de Chile, y permanece como uno de los activos payadores chilenos. Establecido en Teno, en la provincia de Curicó, además es iniciador de una genealogía de cantores tal como la de la familia Madariaga en Casablanca: Sergio Cerpa Sazo, El Puma de Teno, suele cantar con su hijo, Alejandro Cerpa Fuenzalida (n. 1974), El Pumita de Teno.
Dos décadas a la cabeza del grupo Nexus teóricamente hablan de una bitácora sin contratiempos en el viaje del saxofonista alto Patricio Ramírez. Pero eso es sólo la parte final de una historia de múltiple militancia, idas y venidas y permanentes altibajos de quien ha sido considerado uno de los primeros jazzistas no tradicionales de nuestra historia, el más respetado y vigente de su generación desde que apareciera en 1955 por el Club de Jazz y estallara como el gran referente del saxofón moderno en un paso transversal por las décadas.
Los patios y salas del antiguo Pedagógico en Santiago fueron el lugar de origen de Newen, definido como un conjunto femenino de música latinoamericana e integrado por estudiantes de pedagogía (inicialmente, bajo dirección de Carola Contreras). El conjunto ya completa tres décadas de vida, ocupadas con grabaciones, giras y presentaciones constantes, siempre con mujeres como integrantes. Su discografía muestra la evolución desde la recreación de ritmos tradicionales (festejo, vals peruano, bolero, huayno, zamba, saya-huaylas) con composiciones propias.
Conocida como la voz del grupo pop Feria (1999-2011), Cristina Araya tuvo además una historia como cantante solista. Los toques de música brasileña que tuvo esa banda fueron en gran parte por efecto de su tendencia musical. Un momento de altura se puede encontrar en la versión de “Telefone” (de Roberto Menescal), incluida en el segundo disco del grupo (Ves, 2005). En las horas de descanso del trabajo con Feria, la cantante puso la mirada en el pop brasileño.
Pianista, compositora y profesora, Estela Cabezas es la creadora del innovador método de enseñanza musical denominado "Música en Colores", un instrumento pedagógico que logró convertir las abstracciones de la teoría fundamental de la música a esquemas concretos, pensado para niños de entre tres y seis años. "Música en Colores" se desarrolló y definió como metodología a lo largo de toda la década de 1960 y aunque desconocido a nivel institucional, ha sido utilizada hasta nuestros días como el legado de Estela Cabezas.
Mucho más que un baterista aficionado, Roberto Barahona llegó al jazz chileno como un agente de multiplicación de esta música por más de tres décadas. Primero, sentado a la batería. Luego como estudioso del jazz, después como auditor avezado en el lugar de los hechos (vivió por 40 años en las dos costas norteamericanas), y finalmente como productor de grabaciones y discjockey radial. Como todos los que se interesaron por la batería jazzística desde los años '60, Barahona encontró en Lucho Córdova a su gran mentor dentro del swing. Pero bastó que su compañero de ruta Orlando Avendaño alcanzara su madurez como músico bop para que las miradas del medio y, ciertamente de Barahona, quedaran dirigidas hacia el nuevo hombre tras la batería.
Cellista y compositora de formación clásica, Ángela Acuña es una figura recurrente en los créditos de música incidental en el cine, en teatro y en televisión. Colaboradora de muchos musicos locales, desde el 2008 es parte de Malabia junto a Javiera Parra y Christian López, y el 2011 debutó con el disco solista Caverna, donde reunió sus trabajos por encargo para varios proyectos y canciones propias. En 2016 lanzó un segundo disco, con un mayor acento autoral: Música de Ángela.
Como una joven promesa de la guitarra eléctrica en los comienzos de 1991, Mauricio Rodríguez traspasó rápidamente los territorios del blues-rock en que se desplazaba siendo miembro de La Banda del Capitán Corneta, para instalarse como uno de los guitarristas de jazz más activos y sobresalientes del período. Presente en la escena del jazz de la transición, Rodríguez fue parte de la generación que expandió esta música hacia una nueva época en la composición moderna y la autogestión discográfica, representada en uno de los trabajos pioneros en este ámbito: el disco Datriza, que produjo en 1998 con su primer conjunto como líder, Almendra Trío.
La música instrumental de la llamada fusión latinoamericana tuvo a Entrama como su gran estandarte desde la segunda mitad de los años '90. Un ensamble mixto sobre el que se manifestó un colectivo de diestros intérpretes y al mismo tiempo modernos compositores con un rasgo muy distintivo: provenían en igual proporción desde la academia docta como de la peña folclórica. Entrama siguió así una línea estética de varias aristas, lo que podría situar al conjunto en un punto equidistante de agrupaciones como Inti-Illimani (música de raíz folclórica), Latinomusicaviva (música contemporánea de cámara) y Congreso, Huara y La Hebra (música de fusión). La música de Entrama fue descrita como un telar sonoro de gran colorido y múltiples texturas.
Establecido en Europa desde inicios de los años noventa, Carlos Justiniano era ya un cantautor y poeta activo en la Octava Región y Santiago (con publicaciones para los sellos Alerce y EMI, y constante presencia en espacios de resistencia a la dictadura, como peñas y sindicatos), cuando decidió partir de Chile, hacia 1991. Desde entonces es un ciudadano de Essen (Alemania), donde ha desarrollado una nutrida discografía, a solas y en colaboración.
Tras su regreso a Chile en 1993 después de un largo período de exilio impuesto a su familia, la cantante Cristina Gálvez apareció como uno de los nombres de la apartura y una figura en torno a la música en la que confluyen la inspiración latinoamericanista y los soportes jazzísticos. Su música de fusión y su presencia como intérprete de MPB la llevaron a abrirse paso en la escena con un especial vínculo con el Club de Jazz capitalino.