TV pop

Una vez que el dominio que impuso la radio en los ‘30, ‘40 y ‘50 con sus grandes auditorios y sus estrellas de la canción en directo comenzó el declive en los ‘60, un nuevo semillero de música popular chilena se trasladó a la televisión en las siguientes dos décadas. La TV cobró una importancia inusitada durante la dictadura militar: la variante del llamado TV pop se instaló así en un país marcado por el toque de queda y la represión sobre cualquier forma de cultura no oficialista. Entonces tuvo el monopolio sobre la entretención y fue el laboratorio de nuevas partidas de cantantes, de gran afinidad con la balada romántica, cuya vía de difusión no fue ni los discos ni los conciertos, sino los sets de programas como “Dingolondango”, “Sábados gigantes” y “Martes 13”, y más tarde los reality shows y concursos como “Protagonistas de la música”, “Operación triunfo” y el emblemático “Rojo, fama contrafama”.

Catalina Palacios

Inicialmente conocida como figura en el programa juvenil “Mekano” (Mega), Catalina Palacios sobrepasó esas fronteras de la tarde bailable para convertirse luego en rostro de la estación privada. Pero a su primer perfil de bailarina, la «chica angelical», como la llamó la prensa, pasó a ser animadora, actriz y finalmente una cantante audaz. Incursionó en el pop y la balada, mostrando arrojo en las canciones bailables y puesta en escena, y utilizando el nombre de Kata Palacios.

René de la Vega

René de la Vega es uno de los más singulares casos de la música popular chilena de finales de los años '90. Vestido como Elvis e inspirado en Camilo Sesto cantaba canciones que para algunos carecían de rima y de profundidad musical. Perseverante, inició una carrera independiente, editó un disco y recorrió colegios mostrando su música. Una empresa familiar lo apoyó: su padre fue manager, su madre confeccionaba su vestuario y sus hermanas actuaban como modelos y coristas. En 2016 se presentó como candidato independiente a alcalde por Conchalí, resultando sorpresivamente electo.

Bernardita Henríquez

Una alternativa a la balada romántica que mostró Ximena Abarca, tuvo a Bernardita Henríquez Mandiola como propuesta paralela. Mientras la ganadora del reality show "Protagonistas de la música" iba tras la huella de la canción latina de Myriam Hernández o de cantantes mexicanas, Bernardita (Berni, para el público que siguió por TV el concurso en 2003), manifestó una estrecha aproximación a las escuelas de balada española de Paloma San Basilio y Rocío Jurado, y la italiana de Ricardo Cocciante.

Nicole Andreu

Cuando la mayoría de los ejemplares que aparecieron en plataformas televisivas durante los años 2000 fueron cultores de la música pop bailable (Ximena Abarca, Karen Paola) o baladistas románticos (Leandro Martínez, Monserrat Bustamante), una figura como Nicole Andreu vino a ser la excepción de la norma. La cantante se orientó directamente hacia variantes de la música negra: el soul, el R&B y el hip-hop y tiempo después, durante su estada en Europa, confirmó una línea de música urbana, alternando ritmos de reggae, dancehall, rap y soul latino.

Michelle Finkelstein

Michelle Finkelstein es una de las voces femeninas del pop romántico que puso en vitrina el productor Javier Domínguez a comienzos de 2010, una partida de nombres que presentó a las entonces veinteañeras Camila Carlevarino, María de los Ángeles Colas, Paula Awad y Carla González. Todas ellas editaron discos, pero Michelle, que por entonces se presentaba solo con su nombre de pila, publicó sus primeras canciones al cumplir los 30 años. La más importante fue "Hoy", el adelanto de su primer álbum solista.

Paz Binimelis

A los once años Paz Binimelis sorprendió al público como una nueva niña cantante al ganar en 2014 el concurso televisivo "Superestrellas", de Chilevisión, y convertirse en otra nóvel figura del canto. Así completó una cadena de talentos vocales surgida desde los estudios de televisión, con nombres anteriores como María José Quintanilla, Camila Silva y Camila Gallardo. Entre sus habituales presentaciones, como la Teletón de 2014, ingresó al Conservatorio de la Universidad de Chile para estudiar composición. En el verano de 2017 cantó en la obertura del Festival de Viña, dedicada al centenario de Violeta Parra, con figuras como Isabel Parra, Claudia Acuña y Consuelo Schuster, y en la primavera de ese mismo año presentó su primer disco, un EP de cinco canciones melódicas, titulado Posible.

Juan Antonio Labra

En los archivos musicales chilenos hay registradas al menos dos definiciones majaderas para referirse a Juan Antonio Labra: «el Michael Jackson chileno» y el artista «de proyección internacional». Comparaciones más, apodos menos, lo cierto es que Labra es un símbolo indiscutible del pop ochentero nacional y uno de los pocos solistas que convirtieron en hits casi una decena de sus canciones. Sus shows se caracterizaban por incluir luces, coreografías y bailarines en momentos en que aquello era un adelanto de pop bien facturado, y con pegajosos singles bailables como "Bailarina, me haces mal", "Mueve, mueve", "A bailar la salsa" y "Paran pan pan", pero este artista de singulares vibratos y falsetes también hizo de la balada uno de sus fuertes, y canciones como "Niña", "Te quiero" e "Identidad" lo situaron en los primeros lugares de las listas radiales de esa década. Presencia recurrente en televisión y espectáculos en vivo durante los años 80 y 90, el intérprete iba a explicar muchos años más tarde por qué con el cambio de siglo decidió un retiro de la atención pública, apenas interrumpido hasta una gran celebración organizada por él en 2024 bajo el nombre "Pop Star 60".

Eduardo Valenzuela

La televisión convirtió a Eduardo Valenzuela en un conocido cantautor pop, pero la matriz de su trabajo musical estuvo durante décadas en un rock atrevido y hasta experimental. Durante más de diez años (1968 a 1980), fue el guitarrista y parcial compositor del popular grupo Los Trapos, la pionera banda chilena en importar al país los códigos del primer glam (no sin escándalo, por cierto). El músico fue a fines de los años '70 también parte del grupo Miel.

Christell

La noche en que los productores del programa de talentos de TVN “Rojo, fama contrafama” realizaron una gala con sus figuras en una abarrotada Tortuga de Talcahuano, jamás pensaron que iban a encontrar a una nueva estrella tan fortuitamente. La pequeña Christell Jazmín Rodríguez Carrillo (con apenas ¡cinco años!) no sólo se adjudicaba el triunfo en un concurso de imitación de la exitosa cantante púber María José Quintanilla, sino que después de tamaño respaldo del público iba a ingresar directamente en las listas de preferencias y fichajes de este programa juvenil.

Mónica Rodríguez

Si una personalidad del pop como Nicole puede tener un lado oscuro, en ese lado estará Mónica Rodríguez; probablemente, la única con la categoría de antiestrella entre las cantantes de la generación lanzada desde los reality shows. En 2003 se adjudicó la versión local del concurso "Operación triunfo", pero la joven de cejas rasuradas dio un paso al lado en el camino trazado para otros hijos del canto televisado. Luego de un álbum pop, Mónica concentró su trabajo por vías más rockeras, primero junto a un grupo (también identificado como Monik) y luego de modo solista.

Camila Arismendi Golborne

Alumna de canto de la estrella Myriam Hernández, la solista melódica y pop Camila Arismendi Golborne —conocida además por ser la sobrina de Laurence Golborne, mediático ministro durante el gobierno de Sebastián Piñera— ganó popularidad a través de programas juveniles de televisión como "Calle 7", de TVN, y por sus acutaciones en programas de talentos como "Yo soy" y "Factor X" en 2011, donde personificó a La Incomparable Cecilia. Antes, incluso, había imitado a otra figura juvenil, María José Quintanilla. En 2012 inició una carrera solista en la música pop.

El Monteaguilino

La pequeña localidad de Monte Águila, en la Octava Región, le dio al chileno José Sepúlveda su primera visión de mundo y, más tarde, el apodo que lo haría conocido en todo el país. Pese a no haber ganado premio alguno, El Monteaguilino fue estrella en el Festival de Viña 1988 y hasta hoy se cuela a radios folclóricas, fiestas y jornadas dieciocheras con “Caballito de metal”, la famosa canción del «tren y su chiqui chiqui cha / que alegra el triste corazón» .

Óscar Andrade

Las canciones de Óscar Andrade han rozado varios géneros y modas, pero nunca se amoldaron a una de ellas en específico. Su obra se encontró en sucesivos momentos con el Canto Nuevo, la trova y el pop, y experimentó un cambio significativo durante los catorce años de trabajo y estudios del cantautor en Alemania. Antes de cumplir los 20 años de edad, Andrade ya había levantado al menos dos hits imperecederos ("Noticiero crónico" y "La tregua"), y ha sido inevitable que el resto de su trayectoria se compare siempre con esas cumbres de popularidad de los años ochenta. Aunque breve, su discografía acumula composiciones asociables a la balada pero también de provocadora observación social, impuesta en televisión y radios incluso en tiempos en que tal opción constituía un riesgoso desafío político.

Carolina Soto

Si Monserrat Bustamante fue en su minuto “la chica de Rojo”, los fanáticos que empujaron en favor de Carolina Soto entonces la llamaron “la diva de Rojo”. Fue una competencia frontal entre dos de las baladistas más fuertes del medio musical vinculado a los estudios de televisión. Entre las estrellas de mucho más popularidad, luces y aplausos dentro del concurso de talentos vocales de TVN (“Rojo, fama contrafama”), Carolina Soto se abrió paso desde posiciones secundarias hasta alcanzar el máximo reconocimiento y adjudicarse las finales (“Gran Rojo”) con una recordada performance sobre la canción romántica. En la perspectiva de los tiempos, Carolina Soto fue un eslabón central en la larga tradición de la balada chilena durante el nuevo milenio.

Sergio Járlaz

Cantante de formación lírica, que saltó a la fama como el primer ganador de los concursos del programa "Factor X", emitidos por TVN desde 2011. Tras obtener una beca del Teatro Municipal, estudió allí con el Carlos Beltrami. Luego fue alumno de Lucía Gana en la Facultad de Arte de la Universidad de Chile.

Jordan

Jordan es una de las voces más importantes de la música tropical chilena del siglo XXI. Se inició en el contexto de la moda de la llamada “onda sound”, y formó parte de diversos conjuntos a fines de los '90 y comienzos de los 2000. El 2007 torció su carrera y se integró al programa "Rojo", de TVN, aunque ya en 2010 regresó a su espacio natural de música tropical, iniciando entonces su carrera solista con esa experiencia de haber sido frontman para cada uno de sus proyectos, y con una forjada experiencia en la producción y composición. Jordan mantiene una producción estable de canciones, discos y videoclips y ha alcanzado hitos de popularidad con temas como “¿Qué pasó?”, “Compañera de mi vida” o “Qué agonía”.

Dash & Cangri

El dúo de reguetón Dash & Cangri fue el resultado de otro de los productos de telerealidad llevados a cabo por Cantal 13 una década después del boom de los reality shows. En el programa televisivo "Dash & Cangri. El precio de la fama", emitido en 2012, se mostraba la vida de dos jóvenes de extracción popular y las aventuras que encabezaron junto a un tropel de amistades y sus familias. Los protagonistas fueron dos maipucinos Maickol González Vega (Dash) y Sebastián Leiva Bravo (Cangri), quienes ya había aparecido en otro proyecto de esta naturaleza, en la misma estación, que lanzó a un estrellato breve a la joven gitana Perla Ilich. El dúo adquirió una explosiva popularidad y así, con un grupo de productores musicales liderados por Rodrigo Stambuk (Glup!) y Enzo Massardo (Uruz), el dúo de jóvenes actores por casualidad pasó a ser un dúo musical. En 2012 editaron su disco El precio de la fama. Luego de ese boom que generó la televisión, ambos integrantes del dúo continuaron vinculados a la industria del espectáculo. En el verano de 2019, Leiva fue encontrado muerto en extrañas cincunstancias en una localidad de Bolivia. Tenía 27 años.

Luciana Echeverría

Modelo y actriz en su primera adolescencia, Luciana Echeverría se convirtió en cantante pop cuando la producción de TVN creó el grupo Six Pack para acompañar con música el éxito que obtuvo su serie juvenil "Karkú" desde 2007. Allí, Echeverría llegó con quince años para ser una de las protagonistas (Luty), compartiendo el plató con Raquelita Calderón (Kel), la más popular del sexteto. Entrada la década de los 2010, Echeverría se convirtió en un rostro recurrente en la industria de las teleseries, dejando suspendida su faceta de cantante.

Ariel Arancibia

Uno de los más prolíficos compositores chilenos del siglo XX, Ariel Arancibia registró sobre quinientas canciones de su autoría, y no es sencillo escoger cuál es la más famosa: para elegir están los éxitos de la Nueva Ola "Dilo calladito" (Cecilia) y "La gotita" (Gloria Benavides), el éxito de clásico universitario "La ballena" (Sussy Vecky), el tema televisivo "El bailongo" (Don Francisco); y el éxito absoluto de Los Huasos Quincheros, la guaracha "El patito", entre otros. Y además está su fundamental labor como arreglador, en discos tan relevantes como Homenaje a Óscar Castro (1970), de Los Cuatro de Chile. De gran versatilidad musical, durante su carrera se dedicó a las revistas musicales, los clásicos universitarios, la televisión, el cine, el teatro, la tarea de dirección artística que desempeñó en el sello RCA Victor y la composición de música sobre poemas de Pablo Neruda, Óscar Castro, Daniel de la Vega y otros autores. Fue siete veces finalista en el Festival de Viña, donde ganó una Gaviota de Plata en 1972; y meses antes de su muerte, en 1997, fue nombrado socio emérito la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, SCD.

Romina Martin

Romina Martin fue una de las participantes del reality show "Protagonistas de la música", que Canal 13 emitió a fines de 2003 y que presentó nombres como Ximena Abarca, Lizette Díaz, Bernardita Henríquez, Feliciano Saldías, Sebastián Longhi, Paula Miranda y María José Gutiérrez, entre otras figuras de mayor o menor consideración. Cantante de pop latino, la balada y la canción de tintes R&B, Romina Martin no tuvo durante ese período una exposición musical mayor, aunque grabó una canción durante el verano de 2004 para otro reality show juvenil de la misma estación, titulado "Triángulo".