Tropical
Pocas influencias extranjeras han tenido una presencia tan sostenida y variada en el tiempo como los diversos géneros musicales venidos del Caribe, adoptados por el público chileno como parte de los gustos bailables y la fiesta nacional. Son generaciones de ritmos y de audiencias las que han disfrutado de esta música tropical, desde los años '30 con la guaracha, el cha cha cha y el mambo de las orquestas de los '40 en adelante, y con la explosión en cumbias de los años '60, incluidas todas las transformaciones que ese ritmo colombiano ha experimentado entre sonoras, combos, orquestas y conjuntos, hasta llegar a modas más recientes como la del sound, la música axé, la cumbia villera y el reggaetón. La música tropical ha moldeado la fiesta popular y el baile nacionales por décadas.
DJ Méndez es un fenómeno musical cuya condición chilena puede ser fácilmente cuestionada, de no ser por el profundo compromiso y arraigo que su protagonista tiene con su país de origen. Nacido en un humilde barrio de Valparaíso en 1975, Leopoldo Méndez Alcayaga concibió y desarrolló su propuesta musical bastante lejos de ese suelo, en Suecia, adonde se trasladó a vivir siendo adolescente. En un contexto vinculado a la marginalidad y la delincuencia, Méndez construyó allá su fusión de dance, hip-hop y elementos latinos, ingresando con fuerza a las pistas de baile del norte de Europa, e inaugurando un fenómeno que ya completa cuatro discos, un sello discográfico y una significativa presencia en Chile.
Un muy inusual giro musical muestra la carrera de Sergio Lillo, un cantante iniciado dentro del auge del Neofolklore, y que integró dos de los más importantes grupos de ese género: Los Cuatro Cuartos y Los Solitarios (este último, con Willy Bascuñán). Sin embargo, fue el pop y la música de raíz tropical la que fue atrayendo cada vez más a Lillo una vez que se alejó del trabajo colectivo, y su carrera solista durante los años ’80 (inevitablemente asociada a los recuerdos de “Sábados Gigantes”) fue la de un baladista de pulso ágil y comodidad ante las cámaras de TV. Para muchos, trascendió sobre todo su apodo: "El ciclón del Caribe". En 1992 se retiró de la música por más de una década, hasta que en la década del 2010 regresó a grabar canciones y presentarse en vivo.
Clarinetista y director de orquesta, Lorenzo D'Acosta fue uno de los chilenos que más hizo por los inicios de la música orquestada de baile en Chile. Durante los años '50, su big-band fue presencia estable en el legendario salón Goyescas (tal como las de Rafael Hermosilla y Federico Ojeda) y en otra serie de centros nocturnos, y en esa misma década estampó valiosas grabaciones para el sello Odeón.
Aunque venezolano de nacimiento, Luisín Landáez fue un personaje clave para la música chilena, y uno de los responsables de la penetración de la cumbia en este lado del mundo. Iniciado como cantante de orquestas, llegó a Chile en 1962, y se quedó quince años. Desde mediados de la década de los '70 alternó su residencia entre Chile y Venezuela, y cumpliendo escasas, aunque regulares, presentaciones en vivo, en las que recreó el inmortal repertorio que popularizó en Chile entonces, y que tuvo en sus versiones para los temas "Macondo" y "La piragua" sus más grandes contribuciones.
El clan de los hermanos Cuturrufo, reconocidos músicos de Coquimbo, proyectaron su idea de una música contemporánea mestiza y terrenal, que utilizara las raíces del Norte Chico, desde la ancestralidad diaguita a las fiestas patronales, a través del ensamble denominado Cutus-Clan. Los Cuturrufo fueron históricamente una familia religiosa, devota del culto mariano y sus integrantes activos peregrinos al santuario de la Virgen del Rosario de Andacollo. Así fue como el compositor y percusionista Rodrigo Cuturrufo (n. 1968) llegó a crear primero el grupo Vernáculo, cuya música se planteó como ofrenda a la “Chinita” (Viva la Chinita de Andacollo, 1999). El Cutus-Clan representa la otra vida de los Cuturrufo, la de las boites, la cumbiamba, es decir la movida de la cumbia nortina, la improvisación jazzística y el rock.
Baladista, cantante pop, integrante original del grupo Sum, y con incursiones en la música urbana, la cumbia y el reguetón como solista, Lucía Covarrubias fue ganadora de la Gaviota en la competencia internacional del Festival de Viña del Mar de 2016, con la canción "Te quiero", que presentó junto a su hermano, Cristián Covarrubias. Fue una antesala a la publicación de su primer disco, que incluyó la canción "¿A quién no le gusta el reggaetón?", una defensa del estilo en boga durante esa década y un ensayo de ritmo y texto.
Nelly Sanders pudo haber sido una estrella de la canción como ocurrió con los nombres más significativos de la Nueva Ola. Pero ella simplemente fue la última de las grandes lady crooners de la música popular, una de las más completas y capaces, más allá de la figuración masiva entre el gran público, de la grabación de discos y del beneplácito medial. Alcanzaría de todas formas la categoría de "figura pop", con algo que en las figuras pop siempre escaseó: la ductibilidad. Si la canción era bolero, tango, swing o bossa nova, detrás estaría la voz pastosa, afinada y melódica de Nelly Sanders.
Conocida a nivel masivo en 2012 por su papel en la serie "El reemplazante", Karla Melo se asentó como un nombre de la televisión actuando en teleseries de la década de 2010 como "Pobre rico", "Las dos Carolinas", "Caleta del sol", "Preciosas" o "Gemelas", donde interpretó a una corista de la banda tropical ficticia Vicho y las Gaviotas del Norte. Fue un antecedente directo al paso de la actriz al mundo de la música que la catapultó en popularidad a partir de esa presencia en pantalla. Inspirada por figuras latinas como Gilda y Selena (de quien fue imitadora en el programa "The covers"), Karla Melo se hizo cultora de la cumbia, la ranchera tropical, el pop latino y el reguetón. En 2021 lanzó a la red su primera canción, "Voh no sabí querer", reuniendo de inmediato un importante cuerpo de fanáticos. Luego, su disco debut, Latina (2023), fue un espejo mayor de todo ese período y con él Karla Melo llegó a ser nominada a los premios Pulsar de 2024 como Mejor nuevo artista. Mantuvo colaboraciones con la rapera Flor de Rap ("Latina"), la cantante urbana Loyaltty ("Las washas") y el astro tropical Jordan ("Dos adictos").
Por mucho tiempo La Sonora de Tommy Rey ha sido la agrupación de cumbias más popular de Chile. Su origen está en el cisma producido al interior de La Sonora Palacios en 1982, cuando cinco músicos renunciaron para formar una nueva agrupación que tomaría el nombre de su cantante y figura: Tommy Rey. Con el repertorio de su ex grupo junto con nuevas canciones, y bajo la dirección del timbalero Leo Soto, se abrieron espacios hasta convertirse en el principal nombre de la cumbia chilena y la tradición de las sonoras. En los años '90 su popularidad alcanzó a generaciones jóvenes, y nombres como Los Tres, Joe Vasconcellos, Chancho en Piedra o LaFloripondio tributaron su música desde el rock en su ruta de más de 40 años de actividad ininterumpida y vigencia, que vio su final en marzo de 2025 con la muerte de su cantante a los 80 años. Pero su música sigue sonando y en toda fiesta chilena, en algún momento, se escucha una canción de La Sonora de Tommy Rey.
Elías Zamora, conocido como tío Elías, fue el baterista de los grupos porteños La Isla de la Fantasía y Los Paleteados del Puerto. Se le considera uno de los pocos músicos que con sólo tres platillos, un bombo, una primera caja y una segunda caja armónica de madera de fabricación propia, implementó una pequeña maquinaria de percusión para cuecas, tonadas, valses peruanos, boleros, corridos, foxtrot y en general a los principales géneros de música popular del siglo XX. En sus investigaciones en busca de una batería chilena, Manuel Páez determina a Elías Zamora como uno de los tres nombres fundamentales en esta definición, en su caso desde la música popular porteña y el folclor urbano.
"Chicas osadas y sin miedo a mostrar su música" fue la carta de presentación que este elenco tropical femenino propuso en una industria que en el cambio de década estaba experimentando un boom de agrupaciones y solistas vinculados a la cumbia romántica, representada mayormente en las voces de Leo Rey y de Américo. El grupo se reunió como un proyecto de laboratorio encabezado por un equipo de productores alrededor de la cantante pop Mónica Victoriano, quien se había dado a conocer como la voz femenina solista en la canción "La meta final", tema principal del reality show "Protagonistas de la fama" (2003). Con integrantes que tenían experiencias en diversas áreas de la música popular, incluso con estudios clásicos, Diávolas difundió su proyecto a partir de la canción "Miénteme". Pero tras la salida de un único disco, y de una serie de apariciones en escenarios capitalinos, regionales, el proyecto perdió impulso. Sus integrantes rediseñaron sus carreras en la música. Paula Rojas (teclados) y Catalina Pizarro (bajo) organizaron un nuevo conjunto femenino de música tropical, que se consolidó en 2014 con la formación de Taconeras, que en su disco Loca obsesión (2015) grabó esa misma "Miénteme".
Inspirada en la figura de la mexicana estadounidense Selena, y conocida en círculos tropicales y públicos populares como "la reina de la cumbia" o "la nueva reina de la cumbia", Marilda González se hizo un espacio en la música tropical durante la primera mitad de la década de 2010, con sus pegadizas canciones "Que me gustan todos", "Me casé contigo", "La cumbia del pipí", presentada como una defensa de género, y "La Roja va al Mundial", cumbia futbolera que ella estrenó en vísperas de la Copa del Mundo de Brasil 2014. Un año después haría lo propio con la cumbia "Copa América", difundida durante el campeonato que se jugó ese año en Chile. Sanmiguelina de nacimiento, Marilda formó parte de una partida de cantantes femeninas tropicales que tiene nombres como los de Marcela Toledo, Zafiro, Paula Rivas, Astrid Veas, Costa Morena, la boliviana Laura Serrano y la argentina Bárbara Vos, entre las más visibles de su tiempo.
«La reina de la cumbia de Arica», «La reina de la bachata» y «La Madtrastra» ha sido llamada esta cantante, en algún momento conocida como aliada musical y sentimental del zar de la música tropical del norte, el compositor, cantante y productor Melvin Corazón Américo, quien encabeza un clan de figuras en este género cuyo principal relevo es su hijo, la estrella de la cumbia romántica Américo. Marcela Toledo coronó su éxito en 2009, con el disco Para bailar, para gozar, aunque su carrera en escenarios del Norte Grande se inició un par de décadas antes. Toledo comenzó su relación con Melvin Américo en su adolescencia, y no tardó en grabar temas con su hijo Américo ("Háblale", "Me rindo a tus pies", "Dos locos"). Como solista, sin embargo, certifica gran éxito entre el público nortino y sus canciones "Amor sincero", "Hechicero", "Agua de veneno" y "Lástima" han alcanzado importantes ubicaciones en los rankings tropicales.
Elenco vocal femenino orientado a la ranchera tropical, encabezado por la cantante de pop latino Paula González. Su propuesta combina canciones clásicas del repertorio actualizadas al sonido del pop y puestas en escena con espectáculos bailables. Entre sus integrantes figuran cantantes que actúan activamente en la industria musical del entretenimiento y la televisión, como Licetty Alfaro, que compitió en "Rojo, fama contrafama", y Tatiana Zambrano, quien integró una serie de orquestas televisivas. Además, ha contado con colaboraciones ocasionales de solistas, como la también aspirante en "Rojo" Jessica Viveros.
Los nombres de sus dos integrantes determinaron en partes iguales el bautismo del dúo que en 1997 formaron Martín Schopf y Jorge González; dos chilenos más conocidos en la música electrónica y en el rock como Dandy Jack y como el cantante de Los Prisioneros respectivamente. Ese grupo se llama Gonzalo Martínez, apareció en Santiago de Chile y se mantuvo activo apenas un año, pero su único disco bastó para adelantarse a la moda y ser el primero en experimentar con la mezcla entre música tropical y electrónica que años más tarde se volvería tendencia mundial.
Al igual que otros próceres de la música tropical chilena, Adrián César Chauque es extranjero, y su penetración en Chile ha sido innegable y trascendente. Llegó en julio de 1993 para dar una presentación en Calama y terminó por casi dos décadas en el país, donde dejó una huella entre el gran público. Primero en Antofagasta y luego en Santiago, con distintos elencos en sus bandas que se conocieron con el nombre de Adrián y los Dados Negros. Chauque difundió varios hitos populares durante los años '90, sus versiones de "Tarjetita de invitación", "El santo cachón" y "Por qué me siguen las mujeres". El modelo de cumbia electrónica que introdujo desde Argentina, prácticamente desconocida en Chile, le dio una enorme popularidad y lo convirtió en un referente de una nueva escena local en su época.
Un nuevo exponente de la trova moderna apareció a la zaga de los nombres de Manuel García, Nano Stern y Benjamín Walker en tres momentos distintos. El cantautor chillanejo Vicente Cifuentes era un desconocido en nuestro país hasta que reapareció en 2013 tras una década de vida en República Dominicana, donde asimiló el folclor caribeño, principalmente de la bachata. Cifuentes fue esencialmente activista de la canción protesta, sobre todo luego del estallido social de 2019. Al verano siguiente obtuvo la Gaviota en el Festival de Viña del Mar, por su canción "Chillán", que interpretó tocando una guitarra pintada en homenaje a las víctimas de la represión policial y luego editó su determinante álbum Relato, inspirado en el 18-O.
Hacia finales de los años '90, Amérika'n Sound fue la agrupación chilena que logró mayor reconocimiento entre sus pares a nivel nacional. Originarios de Iquique, desarrollaban la moda electrónica de la cumbia, que se extendía por Argentina, Perú y Bolivia, y que se emparentaba también con la tecnocumbia mexicana. En 1997 la canción "Haciendo el amor" alcanzó una inusitada rotación radial y presencia televisiva, al punto que se llamó en en algunos medios como "onda sound" a todo el movimiento de cumbia elelectrónica, que sin duda trascendía a los iquiqueños. Fuente de surgimiento de otros emblemáticos grupos de su estilo como Tró-pika'l Sound (1997) y D' Latin Sound (1999), el grupo ha cambiado varias veces de integrantes, y desde los años 2000, hay momentos en los que más de un grupo que se presenta como Amerika'n Sound. La situación no les gusta a los músicos, pero ha contribuido a mantener vivo el n0mbre y el legado de la banda.