Tropical

Pocas influencias extranjeras han tenido una presencia tan sostenida y variada en el tiempo como los diversos géneros musicales venidos del Caribe, adoptados por el público chileno como parte de los gustos bailables y la fiesta nacional. Son generaciones de ritmos y de audiencias las que han disfrutado de esta música tropical, desde los años '30 con la guaracha, el cha cha cha y el mambo de las orquestas de los '40 en adelante, y con la explosión en cumbias de los años '60, incluidas todas las transformaciones que ese ritmo colombiano ha experimentado entre sonoras, combos, orquestas y conjuntos, hasta llegar a modas más recientes como la del sound, la música axé, la cumbia villera y el reggaetón. La música tropical ha moldeado la fiesta popular y el baile nacionales por décadas.

Jorge Abril

El pianista más popular de la era de las orquestas hasta la televisión junto a Valentín Trujillo es Jorge Abril. Recordado por su capacidad para acompañar sin ensayo previo y por un oído privilegiado, en 1970 Jorge Abril fue iniciador de uno de los grupos esenciales de la cumbia chilena, Giolito y su Combo, con el percusionista Arturo Giolito. Trabajó, además, con dos de los más importantes directores de orquesta chilenos, Valentín Trujillo y Horacio Saavedra.

Zafiro

Magaly Elizabeth Ayala Acevedo es Zafiro, la hija de la famosa vedette y cantante tropical Magaly Acevedo. Desde pequeña fue parte de escenarios y del mundo del espectáculo gracias al oficio de su madre. De hecho, a los dos años hizo su primera aparición en el Festival de Viña del Mar. A los seis ya cantaba formalmente y a los diez editó el disco Zafiro y los merenguitos, con temas infantiles en clave merengue. El tema central de esa producción llegó a convertirse en una de las características del programa "Sábado Gigante Internacional".

Carlos Figueroa Salazar

Sesionista, sideman, productor y profesor, el baterista Carlos Figueroa Salazar arrastra una historia ligada al instrumento definitivo de la percusión desde las dos ramas de su genealogía. Su padre es Carlos Figueroa, el más importante baterista-investigador-instructor de la era moderna y su madre es hermana de Patricio Salazar, uno de los más populares baterías de la misma época, vinculado primero a la Nueva Ola y luego a las orquestas televisivas. Ese ADN convirtió a Figueroa Salazar en un versátil intérprete de estudio, escenario, giras y sesiones desde fines de los ’80, cuando era un adolescente y hasta que a los 35 años editó su primer álbum como líder, Carlos Figueroa (2007), que llegó a ser nominado en 2008 al Grammy Latino.

Reina Isabel

El conjunto Reina Isabel tomó su nombre de la novela del escritor chileno Hernán Rivera Letelier, La reina Isabel cantaba rancheras (1994), y desde ese punto de partida este elenco femenino se instaló en el circuito de la música mexicana desde fines de la década de 2000, con una propuesta de marcado acento escénico, aunque en lo musical esta modalidad de ranchera actualizada a los requerimientos del pop se vio representada en los discos Rancheras y más (2009) y Mi gran noche (2011).

Los Vásquez

Han conseguido una difusión masiva de acuerdo a sus propios códigos de trabajo y promoción, demostrando así una gran autonomía. Los Vásquez prueban que también puede haber diversidad en el género de la balada hecha en Chile. Gracias a temas como "Enamorado", "Miénteme una vez" y "Tú me haces falta", los hermanos Enzo e Ítalo Vásquez se han convertido en la dupla de canto romántica más exitosa en lo que va del siglo XXI, con cifras récord de exposición radial y casi incesantes conciertos por el país. Pero se ha tratado de un ascenso trabajado a su modo, saltándose plataformas como la de la televisión, y acompañando su música de opiniones sociales hasta ahora inusuales en intérpretes del género.

Orquesta Los Peniques

Formada en 1953 por dos parejas de hermanos, los Durán y los Moya, la brillante Orquesta Los Peniques se inició directamente con una recordada temporada en el Hotel Carrera en 1955. Estaba dirigida por el pianista y arreglador argentino Tomás Di Santo y las líneas de vientos estuvieron a cargo de músicos muy jóvenes, algunos de ellos siendo menores de edad y aún en el colegio. Fue así como siguieron el ejemplo de la orquesta argentina Santa Anita, que se presentaba bajo el lema "Ritmo en el alma": la Orquesta Los Peniques siguió la misma lógica adquiriendo el slogan de "Ritmo y juventud" para sus presentaciones.

Noche de Brujas

Liderado por el sobresaliente cantante Héctor Muñoz, Kanela, Noche de Brujas vino a instalarse en la cronología de la cumbia romántica como la agrupación que tomó la posta de popularidad y presencia que había dejado La Noche en la década de 2000. Se formó como un grupo de rock latino en el liceo N°2 de hombres Miguel Luis Amunátegui, de Santiago Centro, aunque luego pasó a la cumbia como estrategia para conseguir fechas en vivo en fiestas y eventos. Es de hecho la primera actuación del grupo durante la fiesta de Halloween de 2003 el que bautizó finalmente a la banda, a instancias de un perspicaz productor: Noche de Brujas.

Segundo Zamora

La cueca es la credencial mayor de Segundo Zamora, un hombre nacido en la pampa nortina que legó las composiciones "Adiós, Santiago querido", "Mándame a quitar la vida", "El marinero" y "El cuerpo malo". Ya su firma en esas glorias es historia trascendente, pero la música de este autor es aún más cuantiosa. Zamora —conocido más familiarmente como Guatón Zamora— fue autor de guarachas, corridos (como "Buen consejo") y también tocó tango, como acordeonista de la orquesta de Armando Bonansco. Murió en 1968, pero la música es cuestión de familia: su hija, María Esther Zamora, formó por décadas un dúo junto Pepe Fuentes que mantuvo vivos los genes musicales populares de uno de los grandes hombres de la cueca nacida y animada en la ciudad.

D' Latin Sound

A finales de marzo de 1999, en pleno auge de la llamada cumbia sound en el norte de Chile, fue fundada la agrupación D' Latin Sound, compuesta originalmente por seis músicos que, tras una ruptura, se retiraron de Amérika'n Sound, y por un ex integrante de Gran Eclipse Musical. Dos generaciones se suceden en su historia: la primera fue encabezada por Luis Cachito Navarro, cantante e hijo del bolerista Cacho Navarro, y la segunda inició en 2014 el regreso de D' Latin Sound al los escenarios y los discos.

María Esther Zamora

Heredera de una tradición musical y familiar a la vez, María Esther Zamora es una de las hijas del folclorista Segundo Zamora, autor de las cuecas "Adiós Santiago querido" (1942), "Mándame a quitar la vida" (1948) y "El marinero" (1950), entre muchas otras, y como cantante popular y folclórica ha sido constante animadora de escenarios chilenos ligados al folclor. Intérprete de cuecas, tonadas, tangos, boleros, chachachás, valses y otros ritmos populares, es en dupla con el músico y cantor Pepe Fuentes que protagonizó por décadas una de las parejas más activas de la escena y alcanzó gran impacto en el medio con la Casa de la Cueca, espacio que ellos habitaron como residencia en avenida Matta y que ha sido centro de divulgación de folclor. Desde 1996 ambos acompañron además a Álvaro Henríquez, en instancias como el festival sambernardino "Abril, cuecas mil" y las anuales versiones de La Yein Fonda, y figuran de hecho en los discos La Yein Fonda (1996) y La Yein Fonda II (2001), grabados en vivo en esas fiestas dieciocheras.

Nelly Sanders

Nelly Sanders pudo haber sido una estrella de la canción como ocurrió con los nombres más significativos de la Nueva Ola. Pero ella simplemente fue la última de las grandes lady crooners de la música popular, una de las más completas y capaces, más allá de la figuración masiva entre el gran público, de la grabación de discos y del beneplácito medial. Alcanzaría de todas formas la categoría de "figura pop", con algo que en las figuras pop siempre escaseó: la ductibilidad. Si la canción era bolero, tango, swing o bossa nova, detrás estaría la voz pastosa, afinada y melódica de Nelly Sanders.

Astrid Consentimiento

La voz de Astrid Consentimiento —el nombre musical de Astrid Veas— se hizo conocida en concursos televisivos de alta llegada, como “Venga conmigo” (2002), “Rojo, fama contrafama” (2003) y "The voice" (2015). Su trabajo solista llegó, sin embargo, como cantante romántica, tropical y, finalmente, cantautora. Como Astrid Veas, en 2018 ganó la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar con su canción "Mundo al revés", lo que marcó un cambio de enfoque como cantautora, ahora más vinculada con la tierra y las energías naturales, ya lejos de los espacios de la industria de la música y la televisión.

Tania Fariñes

Cantante tropical sureña que ha logrado repercusión en escenarios de Concepción, donde nació, y de San Pedro de la Paz, donde ha residido durante gran parte de su historia musical. Se inició como cantante a los quince años, primero en la interpretación de un repertorio mucho más centrado en el bolero, estilo que entonces la hizo conocida en la región. Al cabo del trancurso de una segunda etapa musical, Tania Fariñes fue progresivamente mudándose desde la canción romántica a la canción tropical, que la acomodó de manera más natural como intérprete, representada tanto en la cumbia romántica como en la bachata.

Diávolas

"Chicas osadas y sin miedo a mostrar su música" fue la carta de presentación que este elenco tropical femenino propuso en una industria que en el cambio de década estaba experimentando un boom de agrupaciones y solistas vinculados a la cumbia romántica, representada mayormente en las voces de Leo Rey y de Américo. El grupo se reunió como un proyecto de laboratorio encabezado por un equipo de productores alrededor de la cantante pop Mónica Victoriano, quien se había dado a conocer como la voz femenina solista en la canción "La meta final", tema principal del reality show "Protagonistas de la fama" (2003). Con integrantes que tenían experiencias en diversas áreas de la música popular, incluso con estudios clásicos, Diávolas difundió su proyecto a partir de la canción "Miénteme". Pero tras la salida de un único disco, y de una serie de apariciones en escenarios capitalinos, regionales, el proyecto perdió impulso. Sus integrantes rediseñaron sus carreras en la música. Paula Rojas (teclados) y Catalina Pizarro (bajo) organizaron un nuevo conjunto femenino de música tropical, que se consolidó en 2014 con la formación de Taconeras, que en su disco Loca obsesión (2015) grabó esa misma "Miénteme".

Tomo Como Rey

En sus inicios llamados Sonora Tomo Como Rey, la banda que se hizo famosa con el nombre de Tomo Como Rey es parte de los primeros conjuntos de la llamada "nueva cumbia chilena". Nacida en los pasillos del Instituto Nacional, ha cambiado casi la totalidad de los integrantes desde esos orígenes y ha desarrollado un repertorio propio que se nutre de cumbia, ska, rock e incluso momentos de punk. Su oficio se ha forjado sobre todo con un intenso trabajo en vivo, y se ha afirmado en varios hits masivos, referidos al fútbol y al "carrete", aunque también aboerdan temáticas sobre el amor en conflicto y la crítica social, que son parte esencial de sus canciones. Entre las más famosas de su repertorio, popularizado entre grandes audiencias, están "El niño maravilla", "Arriba de la pelota", "Los que toman como rey" y "No tomo más".

Américo

Américo es una de las mayores voces en la música chilena en el cambio de milenio, especialmente a partir de la popularidad con que su nombre atravesó espacios desde la música tropical nortina a la música romántica de masas, con el álbum de 2008 que lo catapultó a la fama: A morir. Allí, un éxito como “Que levante la mano” instaló a Américo como referente de la denominada "cumbia romántica" que imperó en la década de 2000, y que situó al cantante ariqueño en esa cúspide justo después del estallido del grupo La Noche, máximo referente del estilo.

Beat Combo

Una orquesta iniciada en el rocanrol (The Ramblers) y un grupo proveniente de la Nueva Ola (Alan y sus Bates) fueron los afluentes de este grupo de música bailable y romántica fundado en 1969, bajo el liderazgo y dirección musical del clarinetista coquimbano Toly Ramírez (quien llegó a Santiago a mediados de los años '50 para estudiar en el Conservatorio Nacional de Música). Fueron una banda con varios LP, que se presentó activamente durante la década de los '70 en el Casino de Viña del Mar, y que consiguió uno de sus mayores éxitos con su versión para la cumbia "Que me coma el tigre". El grupo grabó varias canciones de autores extranjeros, en especial cumbias, aunque también boleros del mexicano Armando Manzanero, baladas del español Manuel Alejandro y del francés Michel Legrand, y hasta éxitos pop de Bee Gees y Herbie Hancock.

Lucía Covarrubias

Baladista, cantante pop, integrante original del grupo Sum, y con incursiones en la música urbana, la cumbia y el reguetón como solista, Lucía Covarrubias fue ganadora de la Gaviota en la competencia internacional del Festival de Viña del Mar de 2016, con la canción "Te quiero", que presentó junto a su hermano, Cristián Covarrubias. Fue una antesala a la publicación de su primer disco, que incluyó la canción "¿A quién no le gusta el reggaetón?", una defensa del estilo en boga durante esa década y un ensayo de ritmo y texto.

The Universal Orchestra

En una época en que las orquestas populares no tuvieron ni la más mínima parte de los espacios con que siempre contaron en la noche bohemia capitalina desde los años '20, la irrupción de la big band dirigida por Juan Azúa bajo el nombre de The Universal Orchestra vino a reactivar la estética de la música ligera de atril y el swing jazzístico. No sólo pasó a ser la más reconocida entre sus pares desde los comienzos de la década de los 2000, sino que su versatilidad estilítica, el glamour de sus presentaciones, la inclusión de históricas voces y la convocatoria de buena parte de los mejores solistas del jazz de la época, hicieron de The Universal Orchestra un suceso en sí misma.

Catalina Ramos

Entre la cumbia, la salsa, el pop latino urbano y por momentos incluso el bolero se mueve la música de Catalina Ramos, cantante coquimbana y parte de una comunidad de mujeres en la música tropical de la década de 2020 que cuenta con nombres como Paula Rivas, La Mary, Nina la que Brilla, Karla Melo, Fran Hidalgo y Bárbara Muñoz. Su primer disco es Galaxia tropical (2024), un EP de cuatro canciones con las que Catalina Ramos ingresó de lleno a la escena tropical de la pospandemia.