Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
Con incursiones preliminares en el modelaje y la actuación, e incluso una breve participación en "Rojo, el color del talento" en 2018, la joven cajonina Verónica Muñoz Olave apareció como una cantautora pop utilizando la guitarra en una faceta solista. Con el nombre artístico de Verónica Dosangel, inició en 2019 ese recorrido como autoral con el disco EP Sueños y esperanza, titulado acorde a su primer paso en la música.
Iniciada en el hip-hop, Ana Tijoux desborda esa y otras fronteras gracias a la poderosa trayectoria como solista con que se ha transformado en la figura chilena de mayor relevancia internacional de su generación. Exitosos discos grabados desde 2007, canciones como "A veces", "1977", "La bala", "Shock", "Sacar la voz", "Mi verdad" y "Somos sur", una agenda intercontinental de giras y festivales a partir de 2009, colaboraciones con figuras globales como la mexicana Julieta Venegas y el uruguayo Jorge Drexler, y un Grammy Latino (2014) son parte de esas marcas, siempre con la óptica de una conciencia política expresada en el discurso y en la acción. Su trayectoria muestra diversidad de colaboraciones, así como el paso por grupos, de entre los cuales el más significativo fue Makiza.
Javiera Carrasco es Delinna, cantante y nombre de la música independiente en la década de 2010, que exploró el pop desde una propuesta próxima a la estética del dream pop, con un ambiente general melancólico definido por un sonido denso y difuso, trabajado desde la electrónica, y por textos introspectivos en sus canciones. Su nombre musical es una combinación de conceptos a partir de las palabras "delicadeza" y "femenina". En 2015, Delinna lanzó su primer disco, titulado Lapsus, que fue producido por Felipe Reyes.
May Villalobos es una cantante de la generación Z, iniciada en la composición desde los 15 años, cuyas canciones ciento por ciento pop debieron bregar en un contexto dominado por la música urbana y sus figuras a inicios de la década de 2020. Con referentes que van desde el k-pop y estrellas globales como Ariana Grande, Billie Eilish y Chappell Roan hasta chilenas como Supernova, Denise Rosenthal, Princesa Alba, Soulfía o Shirel, May Villalobos presentó una serie de canciones desde distintos ángulos del pop que reflejaban su historia personal, los difíciles años escolares, la búsqueda de una identidad, la exploración de la sexualidad, el amor y el trauma de dejar atrás la niñez y la adolescencia. Producido por Francisco Victoria, el material de su primera época, a partir de 2020, incluyó "Digan lo que digan", "En otra vida", "Perdonar" y "Papel", que cantó junto a Karla Grunewaldt. Más adelante May Villalobos publicó sus primeros discos EP como si se tratara de capítulos de su biografía, entendida como estaciones de un año. Primero, Lo que el invierno me dejó (2023), con canciones centrales como "Huir" y "Cómo vuelvo"; Alergia (2024), que apareció como un florecimiento primaveral en su vida y que estrenó canciones de alta escucha como "1, 2, 3", y Te esperé mil otoños (2025), que contó con la participación de Dindi Jane en "Pobre niño".
Alumna de canto de la estrella Myriam Hernández, la solista melódica y pop Camila Arismendi Golborne —conocida además por ser la sobrina de Laurence Golborne, mediático ministro durante el gobierno de Sebastián Piñera— ganó popularidad a través de programas juveniles de televisión como "Calle 7", de TVN, y por sus acutaciones en programas de talentos como "Yo soy" y "Factor X" en 2011, donde personificó a La Incomparable Cecilia. Antes, incluso, había imitado a otra figura juvenil, María José Quintanilla. En 2012 inició una carrera solista en la música pop.
Canciones de Valija Diplomática como “Mi vida vale más” y “Tú lo sabes bien” muestran la cara optimista del pop que se hizo en Chile durante los años '80, y quizás por eso están ancladas en el inconsciente colectivo de sus contemporáneos. La banda ocupó con ellas radios y escenarios, para luego ser arrastrada por la abrupta caída de ese movimiento al final de la década. Perduran sin embargo hasta hoy como melodías coreadas y bailadas. Desde 2002, y alimentados por la innegable nostalgia de su audiencia, la banda articula esporádicas reuniones, sobre todo para presentaciones en vivo, aunque también la grabación de discos de versiones y/o creaciones nuevas.
Las funciones de intérprete, compositor y productor han ocupado por más de veinte años a Andrés de León, baladista chileno que añade a su oficio de cantante la capacidad autoral que le ha permitido poner temas suyos en discos de estrellas extranjeras como Yuri. Ha grabado, también, con Toni Braxton y Sin Bandera. "Mi loco amor de verano" (1993) se instala como su canción más conocida. Se suman los hits “A la luz del mar” y “Anclada a mi corazón”. En los años noventa, el músico mantuvo períodos de trabajo en Estados Unidos, con énfasis en la asesoría de intérpretes más jóvenes y de orientación pop. Su presente es el de un trabajador de la música «centrado en ser cantante», según sus propias palabras.
Sombra es la plataforma que ha puesto a la actriz y comediante Jani Dueñas en el espacio de la música. Ella ha sido la voz y la imagen en blanco y negro de Sombra, una maquinaria musical que ha sintonizado su trabajo con el de diversos colaboradores, en sus inicios los compositores y productores Cristóbal Carvajal y Nicolás Alvarado (ambos con pasado en grupos como Holden y Fármacos). Como concepto musical aunque también poético, Sombra reúne esos atributos posibles de reconocer en una música donde se exploran los espacios del sonido sintético, la electrónica de pulsos y de atmósferas, la canción pop deconstruida y la narrativa «sombría» en canciones que fueron publicadas en 2022 en el mixtape Uno: "El baile de los muertos", "Cruel verano", "Una montaña".
Antes de cumplir los 20 años, Daniela Serey se presentaba en escenarios como carismática cantante pop, siendo integrante del dúo Disket, un proyecto electropop que mantuvo en la Quinta Región junto al junto al productor Galmier Vargas y con el que mostró su voz en el disco EP Avanzar (2016). La quilpueína, sin embargo, emprendió en paralelo un camino solista que tomaría mayor definición conforme transcurrieron los años, que desembocaría en el álbum Ilusión (2018), uno de los puntos altos del pop de esa temporada.
Jorge Caraccioli es al jazz vocal masculino lo que Rossana Saavedra al femenino: una figura difícilmente alcanzable en términos de swing adquirido en el ADN, manejo de lenguaje y técnica sobresaliente, y que no tuvo más maestros que su propio instinto. Pero durante mucho tiempo Jorge Caraccioli vivió entre las cuatro paredes del estudio de grabación, en el negocio de la música publicitaria y sin salir a los escenarios reales.
Con unos inicios hacia 2010 como vocalista del grupo rock Recoleta Soundtrack, un elenco conformado solo por mujeres, Paulina Andrade despuntó a fines de esa misma década con un proyecto solista bajo el nombre de Pola Beats. Cantante, autora, actriz y también con incursiones en la escritura y dirección de obras teatrales, se acercó al pop de ritmos latinos con utilización de electrónica y nítida proximidad al trap. Ello quedó de manifiesto en la canción que en 2019 la puso en la órbita musical, "Mambo in love", el adelanto de su primer álbum. Allí abraza un discurso sobre libertad sexual y el empoderamiento femenino dentro de una sociedad patriarcal en crisis.
Al menos tres etapas marcan la historia de Los Tetas, banda-cuna no sólo de una apuesta poderosa de funk hecho en Chile, sino también de trayectorias musicales individuales que han aportado a la música local. En los años noventeros de transición democrática, Los Tetas pusieron en la radio una serie de canciones que vinieron a marcar época: "Corazón de sandía", "Hormigas planas" y "La medicina", entre otras. Aquellas sucesivas fases en su historia deben rastrearse en pasos dentro y fuera de Chile, entre períodos de gran éxito autogestionado y otros de avance lento y distancia entre sus integrantes. Su reactivación en 2011 y sus planes de relanzamiento chocaron al poco andar con noticias cubiertas por la crónica policial, que por varios años mantuvieron al conjunto en la incertidumbre y a sus músicos en proyectos por separado. En 2024, Los Tetas se presentaron como un proyecto rearticulado, aunque como dúo.
El cuarteto de rock instrumental Los Masters fue una de las muchas orquestas que animaron las veladas bailables porteñas en los años '60, al igual que otras como Los Blue Splendor, la primera formación de Los Mac's y The High Bass. Y así como esta última iba a originar a Los Jaivas, Los Masters estaban llamados a dar origen a Congreso, un estatus que por sí solo sitúa a la banda juvenil de los hermanos González en la historia de la música popular chilena.
En cinco años de recorrido, y varios cambios de integrantes, Usuales consiguió afirmar un rock melódico y ligero que alcanzó a plasmarse en tres grabaciones (para el prestigioso sello Cazador). Habían largado como cuarteto (bajo el nombre Sátrapa), influenciados por la música del argentino Luis Alberto Spinetta. Pero en la sección de hípica de un diario encontraron luego a un pingo, Usual, que decidió su cambio de nombre, que a la vez coincidió con la decisión de una «nueva» propuesta, sostenida en las composiciones de Simón Cox, y atenuando la oscuridad inicial en favor de un sonido más pop y diáfano. Su primer EP, en 2007, no tuvo más de 150 copias, pero permitió afirmar el camino hacia el álbum El tiempo y la furia (2009). El fin del grupo, poco después, estuvo vinculado a las presentaciones solistas de Simón Cox. El EP Fuego, acción y decisión (2010) selló la despedida.
Los Prisioneros son por largueza la banda más representativa en la historia del rock chileno. La austeridad de una música sin pretensiones virtuosas, y letras llenas de aguda observación social fueron la banda sonora del desencanto juvenil en plena dictadura de Augusto Pinochet, y hoy mantienen esa vigencia que define a los clásicos. Canciones como "La voz de los '80", "El baile de los que sobran", "Tren al sur" o "Sexo" se elevaron como himnos asistémicos, revolucionarios y contestatarios. Diversas crisis internas los llevaron a tener dos epocas y varios quiebres, hasta su final, el año 2006. Pero hoy, con la banda disuelta hace mucho, sus canciones siguen sonando en casi todas las generaciones del público chileno.
La bajista de Guiso es uno de los nombres que más se multiplica en la escena del rock de fines de los '90 y comienzos de los 2000. Bernardita Martínez ha sido parte de una serie de grupos de punk, garage y rock, y ha colaborado con muchos otros como invitada, pero el año 2014 tuvo su debut solista con canciones acumuladas en muchos años de historia, y la producción y colaboración del líder de Matorral, Felipe Cadenasso. Un tono más suave y vinculado al folk que ese pasado rockero distingue su sonido, que comenzó a mostrarse en vivo —con su nombre de pila como firma artística—, en la segunda mitad de 2014, año en que editó su debut Bernardita.
A los 23 años, Ismael Oddó Arrarás, vale decir Oddó a secas, ya había pasado por dos bandas (como bajista de Alamedas y de la banda de soporte de Francisca Valenzuela), y tiene un catálogo de canciones pop con una significativa difusión en radios y en vivo. Desde el año 2015 torció su sonido al reguetón, lanzando varias canciones de ese estilo.
Un capítulo enigmático del rock chileno de la década de los setenta está representado en la historia de Miel. La banda se inició en 1974 con músicos provenientes de grupos como Sacros, Tumulto y Escombros, se mantuvo durante todo el resto de la década y fue la gran vitrina pública para Juan Carlos Duque, quien no tardó en desarrollar una carrera como cantante solista y productor. Miel no legó ningún álbum, pero sí un gran prestigio entre entendidos por su incursión en la sonoridad progresiva.
Madvanna es una banda que nace como un proyecto escolar, y que cuando todos tenían 18 años lanzaron su primer disco el año 2011. Con una abierta vocación pop, alcanzaron difusión inmediata en espacios como MTV, lo que les valió una importante en presencia en Perú, adonde han viajado varias veces, y presencia en radios juveniles, como radio Disney y 40 principales. Teloneros en Santiago de los conciertos de Bruno Mars el 2011 y Jonas Brothers el 2013, ya completan dos discos con un sonido pop que ha sido calificado como teen, y del que ellos han comenzado paulatinamente a desprenderse.