Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Hombre Nuclear

Este trío santiaguino tuvo una corta existencia, con diversas apariciones en vivo por la capital, un pie en los sintetizadores de los años ochenta y otro en guitarras suaves. Tres años de trabajo, un único disco largaduración y un segundo EP editado a diez años de una primera disolución son la huella que dejó Hombre Nuclear. El debut Hombre Nuclear (2005) transformó al trío en uno de los primeros grupos chilenos en subir un disco completo a internet a través de su página oficial y permitir la opción de descarga. La banda preparó un álbum sucesor, pero éste nunca llegó a editarse. Un último registro del trío quedó en el compilado Disconectar (2006). Francisco Pinto ha desarrollado una carrera solista en el género electrónico.

Los Sayas

"Pop andino" o simplemente "fusión", son las etiquetas con las que se autodefinen Los Sayas, la agrupación liderada por Danny Rodríguez, que nació a fines de los años 80 – con el nombre de Los Yanacochas (los intérpretes de "Camino a Socoroma", ganador del Festival de Viña de 1988) - y que ha desarrollado una carrera , aunque intermitente, que ya completa tres discos y varias participaciones exitosas en Festivales.

Pablo Herrera

A sus 19 años, Pablo Herrera abrió con su primer disco la historia de uno de los solistas chilenos exitosos de la música local. Rubricado primero como trovador o cantautor, se movió en escenarios alternativos hasta comienzos de los años noventa, cuando por propia opción decidió acercarse a la balada y desvió su rumbo hacia nuevas audiencias y alcances. "Alto al fuego", "Entre dos paredes", "Tú eres mía" y "Amor, amor", son algunas de sus canciones ancladas en la memoria colectiva local de las últimas décadas.

Redulce

Una propuesta pop electrónica de vida breve pero pistas señeras en el circuito local fue la de Redulce, primera sociedad juvenil para Ignacio Redard, quien luego iba a destacar en infinidad de proyectos en la misma línea, a solas y en bandas. El trabajo desarrollado primero junto a Pablo Andulce sobre secuencias y melodías cristalizó con la ayuda de Gabriel Vigliensoni, primero en dos canciones ("Tween boy/girl" y "Car song"), aportadas a los compilados Un paisaje electrónico e Epop esencial (2006), y luego en el álbum Five minute love (2008). Los tracks de ese disco —"todos muy arriba", según Redard— colaban colaboraciones como las de la cantante Sofía Oportot (en una versión en castellano para el antiguo hit estadounidense "When the rain begins to fall") además de varios invitados extranjeros: Cosaquitos en Globo, DKDent, Mr. Pauli y Riviera F.

Diego Alonso

Activo cantautor, a lo largo de toda la década de 2010 Diego Alonso Muñoz Astorga tuvo presencia en círculos independientes del pop con una extendida entrega de canciones que vienen a definir su proximidad con la música romántica: "A 3 o 4 metros de tu amor", "Mujer hermosa", "Algo de magia", "Sólo por querernos", "Cambia de color" y "¿Qué nos pasó?", como vitrina de esa época. Primero con estudios de Pedagogía en Música y luego como cantautor a tiempo completo en un primer circuito de pubs, locales y discoteques, Diego Muñoz fue aumentando su presencia hasta consolidarse a través de álbum propio, Ven por mí (2013). Ha compartido espacios con nombres que van desde Astrid Consentimiento y Cristina Santiagos hasta Claudio Valenzuela, de Lucybell. A través de sus álbumes posteriores, como Bandolero (2017) y Paisaje (2018), Muñoz depuró su propuesta de pop melódico y romántico.

Klaun

La cándida balada pop “Contaminación” – con una evidente reminiscencia beatle-  fue la carta de presentación de Klaun en 1979. El grupo concursó con ella en la competencia musical del programa de Canal 13, Lunes Gala, y luego siguió presentando canciones en una línea similar. Los dos cantantes eran John Elliot y Nano Prado, en ese momento compositores y productores musicales, con trayectoria en el jazz, y con una historia que trasciende la breve existencia de Klaun. La canción “Dale en tu corazón un lugar a Santiago” es una parte de su historia.

Vale Castillo

La música autoral de Valentina Castillo Videla se proyecta en distintas direcciones desde ese punto de partida que define el pop contemporáneo. Con el nombre musical y muy familiar de Vale Castillo, ella ha inspeccionado el soul, el R&B, el indie pop, el pop dance e incluso la música urbana que ha marcado sus composiciones. Ello que queda representado simbólicamente en un espacio abstracto, de impermanencia, tránsito y transformación a través de su primer trabajo: el EP Limbo (2023) contó con colaboraciones de Bronko Yotte, Goldyne, Kevz y Rosa del Nilo.

Nea Ducci

Una de las más múltiples figuras de su generación es Andrea Ducci, conocida como Nea Ducci en su faceta de artista plástica y como Nea si se trata de música. Integrante desde 2003 de los grupos CHC, Yaia, Los Mono y Van, en ese orden, ha sido además DJ, productora de encuentros musicales colectivos y gestora de exposiciones, todos trabajos previos a su estreno formal como solista con el disco A lo hecho pecho (2009). En paralelo ha sido invitada también a grabaciones de músicos como Efectos Espaciales y Los Ex en los discos Efectos Espaciales (2008) y Pistola de plástico (2008), respectivamente.

Metalingüística

Desde su temprana adolescencia, Diego Quilodrán enfocó su interés por el lenguaje y la poesía en el freestyle; de ahí, su nombre artístico. Como Metalingüística, el joven nacido en San Pedro de la Paz (Región del Biobío) ha ganado reconocimiento por lo creativas y filudas que son sus improvisaciones, las que, siguiendo la senda abierta por DrefQuila, lo hicieron saltar de las batallas callejeras a firmar contrato con un gran sello multinacional. Su estilo es ingenioso y dinámico, y en él utiliza con sagacidad figuras retóricas como la paronomasia, la dilogía y el calambur.

Pía Ovalle

Poco después de que Pía Ovalle diera sus primeros movimientos en una precoz carrera solista, el medio ya la había llamado la “mini Celine Dion”. La cantante tenía trece años cuando grabó su disco Sueños (2005) y en él sus propiedades vocales se inclinaron hacia la balada melódica característica de la estrella canadiense. Pía Ovalle no sólo siguió a la Dion, sino que también se mantuvo en la tendencia de las muy jóvenes debutantes en la pantalla hacia 2004 y 2005: María José Quintanilla y sus rancheras, Gabriela Ernst y el cante flamenco y Christell y los éxitos infantiles. Más adelante estudió Medicina y se encaminó hacia el área de la nutrición clínica y la educación alimentaria, dejando de lado la música en su adultez.

Alberto Plaza

Pocos músicos en Chile pueden mostrar las cifras de venta de Alberto Plaza. Sus marcas comerciales son aún más impresionantes si se considera que las ha conseguido muchas veces tan sólo con una guitarra acústica, el instrumento clave de sus canciones y de una carrera musical que, aunque con los años derivó parcialmente hacia ritmos y colores tropicales, está construida sobre la base de históricas baladas de amor y de himnos de consideración humanista.

Javiera Rosselot

Varios caminos musicales de Javiera Rosselot confluyen en el rumbo único de lo que se ha denominado black music. En sus canciones y su imaginería alrededor se identifican como pilares centrales el R&B y el hip-hop, que luego se ramifican en aproximaciones al neosoul, el freestyle, el dancehall y el afrobeat. Cantante primeriza en la banda de reggae Aflora desde 2009, diez años después inició un trabajo paralelo como nombre propio en la búsqueda de esos elementos musicales, tanto en el canto como en el rapeo. Sus canciones de esa primera etapa fueron entonces "Zafiro" (producida por Tiano Bless), "Desliz" y "Bring it back", nacidas en el período pandémico y que antecedieron su estreno en el disco. Rosselot ha tenido cruces y colaboraciones musicales con Valentina Marinkovic, Fran Ri y Almeyda de la Riddim, y en sus primeros EP ella mostró credenciales tanto en la faceta solista como en el mano a mano, principalmente con otras mujeres del rap y el soul latino. En Sentir (2023) trabajó con Dania Neko y Ka Efe. y en Luna en Escorpio vol. 1 (2026), sumó a la propia Almeyda y a Rou C, además de instalar un single como "Pasémoslo bien" junto al incombustible C-Funk.

Los Amigos de María

Los Amigos de María se inscriben en la historia pionera del rock hecho en Chile en un puesto cercano a Aguaturbia, Tumulto y Escombros. Sin embargo, la falta de registros disponibles de su aplaudido trabajo ha ayudado a crear en torno suyo algo parecido a un mito, dentro del cual su trabajo junto al estadounidense Dean Reed es un dato certero y sorprendente. La colaboración entre ambos fue editada en el single "Las cosas que yo he visto / Somos los revolucionarios", publicado bajo etiqueta EMI-Odeón, en 1970, y con créditos compartidos entre Dean Reed y Osvaldo Jeldres. Al año siguiente, la sociedad volvió a figurar en el single "Siento que la historia llama / Ustedes", dos títulos de Reed con dedicatoria (el primero a su esposa; el segundo, a Ernesto Che Guevara). Fue un trabajo gestado en Chile, cuando el estadounidense (de ideas de izquierda, y popularmente conocido como "el Elvis rojo") llegó al país para conocer de cerca la experiencia de la Unidad Popular.

Álex Anwandter

Aunque su inicial trabajo como fundador y líder de Teleradio Donoso lo enfrentó a promisorios comentarios sobre el futuro de su banda, Álex Anwandter en definitiva optó por consolidarse como cantautor y productor solista, y todo indica que fue una apuesta acertada. Luego de su decisión de pulir a solas su trabajo pop, en 2009, el músico consiguió casi inmediata atención internacional, y sus grabaciones han probado apelar a inquietudes universales de afirmación, identidad y afecto juvenil. Además de su trabajo en la música, Anwandter ha concretado su gusto por la realización audiovisual en la dirección de videoclips y cine (su filme Nunca vas a estar solo se estrenó en 2016), y en 2024 incluso publicó el libro de poesía Mil noches de Sudamérica. Como productor, su nombre está en los créditos de discos de varios nombres chilenos, y de figuras regionales como la argentina Juliana Gattas y la mexicana Julieta Venegas.

Daniel Guerrero

En 1986 y mientras era todavía un estudiante de secundaria, Daniel Guerrero conoció a Pablo Castro en el colegio San Agustín, de Ñuñoa. Juntos formaron el dúo La Sociedad, proyecto con el que lograron considerable éxito en Chile y en algunos otros países, gracias a una renovada fórmula de pop romántico. Ha sido ése el molde que más le ha servido a Guerrero en su carrera solista, a partir de la disolución del dúo, en el año 2001. Tres discos produjo en ese tiempo solista, cuando además convirtió en un reputado productor y compositor.

Kuina

Como afuerina en el sentido más profundo dada su calidad de sureña llegada de golpe a la capital, Leonora Tonini Cáceres se abrió paso en el ambiente de la música urbana siempre en una constante transformación. Con una propuesta de varios bordes, que recoge elementos del rap de sus orígenes, el trap que se impuso en su tiempo, el pop y la electrónica, ella apareció a lo menos con dos alteregos musicales y rumbos casi opuestos: como Kuina mostró una música desbordante en ritmo, sonido y ruido, descrita en el EP Konejo di plata (2022), y como Leonora Laffont presentó una música más accesible a la escucha, poética y sensible.

Liz

Tamara Larraín es la mujer detrás de Liz, cultora de una música colorida que se nutre de ritmos latinoamericanos, tanto del folclor sureño como de una música tropical más festiva y bailable. Tuvo experiencia como cantante adjunta a un elenco de jazz latinoamericano encabezado por el pianista Roberto Toti Monsalve, y como solista tomó su segundo nombre, Liz, para diseñar una propuesta identitaria. Así se volcó al pop desde ese enfoque latino, con el disco Hierbabuena (2015), que presentó canciones como "Miedo de querer" y la propia "Hierbabuena".

Ciao

Aunque para la historia, Ciao siempre será la antesala de Kudai, fue un grupo que tuvo vida propia: concebido por el productor Pablo Vega, obedeció a la aventurada y pionera lógica de hacer un grupo musical dirigido a los niños, sin programas de televisión para promocionarse y sólo con las herramientas de la industria discográfica para su difusión. Un disco, coloridos videoclips y apariciones en televisión fueron el legado de tres años de vida.

Daniela Serey

Antes de cumplir los 20 años, Daniela Serey se presentaba en escenarios como carismática cantante pop, siendo integrante del dúo Disket, un proyecto electropop que mantuvo en la Quinta Región junto al junto al productor Galmier Vargas y con el que mostró su voz en el disco EP Avanzar (2016). La quilpueína, sin embargo, emprendió en paralelo un camino solista que tomaría mayor definición conforme transcurrieron los años, que desembocaría en el álbum Ilusión (2018), uno de los puntos altos del pop de esa temporada.