Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
Involucrada por muchos años como baterista estable de bandas de rock (Fármacos, Picnic Kibun y, sobre todo, Miss Garrison, donde además fue cantante), Francisca Straube terminó con el tiempo por asentarse como solista, bajo el seudónimo de Rubio y a cargo de un sonido de mayor experimentación y búsqueda que el que había transitado hasta entonces. En Rubio, la músico santiaguina ha explorado sobre todo en máquinas, secuencias y su propia voz, articulando una propuesta amplia que también le otorga importancia a su envoltorio visual. Parte de su historia al respecto la ha desarrollado como inmigrante, en España y en México.
Una música de auténtica visualidad, que tiene el sello de la cantante Patricia Rojas, marca la propuesta de María Bonobo, grupo creado al interior de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile por un elenco de estudiantes. A menudo representada en la figura de "la banda de los cuerpos desnudos", María Bonobo nació como inspiración espontánea tras la experiencia que significó su show de apertura del concierto de (me llamo) Sebastián en 2015, en la propia universidad. El nombre del proyecto proviene de la influencia del escritor Pedro Lemebel junto al comportamiento sexual de los chimpancés bonobos. Y su música expone signos del rock y el pop, pero también de aspectos de la electrónica de teclados, además de los ritmos urbanos que se impusieron a fines de la década de 2010. En sus discos EP de 2016 y 2019 han trabajado junto a músicos como Pedro Frugone e Ignacio Redard.
Bárbara Usagi es una cantante de j-pop o j-music, estilo que dominó una parte de la escena del pop a partir de canciones cantadas en japonés; sobre todo, a través de aperturas y cierres de series anime. Su veradero nombre es Bárbara Bustamante, y adoptó su pseudónimo del japonés Usagi, uniéndose a una generación de intérpretes chilenas de pop en ese idioma, como Jessica Toledo, Viviana Shieh, Salomé Anjarí o Jennifer Boldt.
La historia del rock tiene en sus episodios más recientes a We Are the Grand, un cuarteto nacido el año 2009, que ha desarrollado un intenso trabajo en vivo, dentro y fuera de Chile, y que ha plasmado su trabajo en varias grabaciones. Aunque comenzaron cantando en inglés, en el 2016 lanzaron su primer disco solo con canciones en español.
En la profundidad de una escena underground, la música de Suspiria ha logrado establecer conexiones entre el pop experimental y el pop comercial, siempre a partir de una identidad propia en la creación. Débora de Rivero es Suspiria, una artista de múltiples caras y bordes, cantante, compositora, productora, bailarina, performista y directora audiovisual, que ha desarrollado un relato tanto sonoro como visual y escénico. En su música se fusionan diversas corrientes y estilos, el avant-garde, la electrónica, el drum and bass, los ritmos urbanos y el hyperpop. Su primer trabajo es Visiones (2025), álbum conceptual en el que ella crea un imaginario de fantasía y abstracciones. Fue producido junto a Hans Grudechut y contó con colaboración de la también cantante y performista Sofía Oportot.
Diversos géneros ha cubierto el bajista Jorge Herrera en las bandas de las que se ha hecho parte, y en las cuales acumuló experiencias de jazz y rock progresivo (Evolución), música cristiana (Vera Efigies), pop (Pie Plano) y música terapéutica (Arcturus). A partir de cursos sobre sanación y reiki, el compositor ha tendido un puente entre esas prácticas y la música, con varios discos para realizar terapias de energía y relajación.
El bajista eléctrico Samuel Concha tenía apenas diecisiete años en 1997 cuando fue reclutado por el saxofonista de jazz latino Raúl Gutiérrez para participar en la versión chilena de su orquesta Irazú, formada en Alemania en 1981. Concha grabó una serie de discos con la agrupación y desde allí comenzó a definirse su posición dentro de la música de fusiones, que incluyó proporciones diversas de jazz, funk, rock, pop y música latina.
Síndrome fue una de las articulaciones musicales más curiosas de los años ochenta en Chile. Pese a los muchos misterios sobre su conformación, consiguió al menos un par de hits radiales que aseguraron su trascendencia más allá del llamado «boom pop» de esos años. No era sólo que el cantante se presentara en vivo escondido bajo un antifaz y que en sus videos se viera apenas su silueta a contraluz. Era, también, que nunca terminaba de quedar claro si Síndrome era el seudónimo de un solista o el nombre de una banda completa. Con los años, y algunas entrevistas, los enigmas se fueron aclarando, y pudo contarse mejor la historia del hombre tras "No se puede vivir sin amor".
Los Tres son el gran símbolo musical de los años noventa en Chile, y sus citas de reunión los han consolidado también como una sociedad clásica. Si bien su sonido se concibió y desarrolló como el de una banda de rock, con el tiempo expandió las fronteras del género, pues ha explorado también otras zonas —a veces, desconocidas o desvalorizadas— de la tradición musical. De la cueca a la balada, con algo de Nueva Ola y Nueva Canción Chilena, Los Tres han condensado en su discografía una mirada refinada sobre Chile y su pasado musical, con uno de los mejores sonidos logrados por una banda local desde los primeros ensayos locales de rock. En Los Tres confluyeron inicialmente el talento de cuatro instrumentistas de excepcional preparación, todos los cuales han mantenido destacadas carreras musicales también por fuera de su compromiso con el grupo. Desde el año 2000, cuando esa formación original anunció una pausa de trabajo, la historia de la banda siguió entre interrupciones, rearticulaciones, cambios de integrantes y la reunión de su formación original en 2023.
La cándida balada pop “Contaminación” – con una evidente reminiscencia beatle- fue la carta de presentación de Klaun en 1979. El grupo concursó con ella en la competencia musical del programa de Canal 13, Lunes Gala, y luego siguió presentando canciones en una línea similar. Los dos cantantes eran John Elliot y Nano Prado, en ese momento compositores y productores musicales, con trayectoria en el jazz, y con una historia que trasciende la breve existencia de Klaun. La canción “Dale en tu corazón un lugar a Santiago” es una parte de su historia.
Laura Ortiz surge desde comunas metropolitanas del norte, como Recoleta y Conchalí, con el nombre de guerra de Cheskv Liz (que se pronuncia Cheska Liz). Cantante, autora de letras, rapera e improvisadora, es reconocida dentro de la escena de la música urbana por su estilo rebelde y confrontacional, sus temáticas sobre vida en los márgenes, mirada feminista y relatos autobiográficos, pero sobre todo por el alcance que ha tenido como solista en el chanteo (declamación de un texto extenso en un limitado espacio de compases), que ha identificado su sello interpretativo. Su primer disco, 11:11 (2020), que lanzó a los 18 años, integra rimas, canto melódico R&B y un contundente sonido urbano de época.
Cantautora de mirada profunda, delicadeza lírica y factura sónica, Camila Flórez es Idea Blanco, pseudónimo a la vez que concepto propio, obtenido de lecturas de la poeta y ensayista uruguaya Idea Vilariño. Musicalmente ha explorado las dimensiones de la canción folk pop, con un foco en la estética indie, incorporando aspectos de la electrónica como revestimiento alrededor de su voz. Junto a ello, Idea Blanco definió sus primeros trabajos por una escritura de letras de hondura, posibles de apreciar con mayor claridad en el disco Idea Blanco (2024).
Con una propuesta de canción pop de profunda definición, Francisco Victoria se situó como una de las figuras más reconocibles de la música independiente de fines de la década de 2010, posterior al predominio de músicos como Javiera Mena, Gepe o Álex Anwandter. Desde entonces lo ha distinguido un trabajo cargado de sensibilidad y dramatismo, con marcado compromiso por la melodía, el ritmo bailable y la tradición de la música de la radio, junto con su labor en la producción de artistas como Princesa Alba y Benjamín Walker, entre otros.
Felamusic es el funky nombre musical del pianista y tecladista porteño Felipe Choupay Muñoz, en cuyo recorrido alcanzó diverso estatus como músico de agrupaciones, pianista de sesión, compositor, solista y productor. Esa versatilidad ha llevado a Felamusic a incursionar en estilos y lenguajes musicales que se mueven desde el pop a la fusión, desde el hip-hop a la música latinoamericana y desde el funk al jazz. Y los álbumes de mediana duración de su primera época dan cuenta de ese alcance, sostenido además en el conocimiento acerca del trabajo en el estudio de grabación: Infinito (2020) y Flexibilidad de la forma (2022).
“Dímelo ma”, la canción chilena más escuchada en plataformas digitales durante 2021, fue el estímulo crucial para que Pailita se convirtiera en un nombre reconocible para una audiencia masiva, entre la abundancia de nombres agrupados bajo la etiqueta de música urbana desde la década de 2010. Su colaboración en ese éxito de Marcianeke le dio visibilidad a un incipiente recorrido discográfico que se había iniciado solo un año antes y que luego anotó otro hito con “Ultra solo”, a dúo con Polimá Westcoast.
Un "pop sesentero" es lo que definió el sonido del dúo Reina Morsa, que el año 2009 armaron dos músicos del sur: Vicky Cordero, Punta Arenas y Mico Rubilar, de Los Ángeles, y que ese mismo año debutó con un EP que le permitió abrir sus primeros circuitos en vivo. Dos discos siguieron a ese debut, que la crítica calificó alguna como "melodías felices con líricas tristes", y que tuvo bastante difusión de algunas canciones, como "Navegar" o "Fiesta pequeña". El año 2013, cuando ya eran un cuarteto, terminaron con su historia. Vicky Cordero se incorporó a varios proyectos, entre ellos el grupo Slowkiss como bajista, y también inició un camino solista pop presentándose como Círculo Polar, mientras que Mico formó el trío Medio Hermano.
Francisco Gana, o Pancho Gana, es un cantautor independiente, cuya música toma elementos provenientes de la trova al igual que del pop y la música de raíz latinoamericana, para converger en una propuesta de cierto carácter mestizo. Con estudios de composición y arreglismo en la Escuela Moderna, ha canalizado una creación en diversas líneas en paralelo, a través de colaboraciones con las también cantautoras Delia Valdebenito y Karen Franjola, así como el trío Buena Memoria. En sus discos aborda temáticas que van de la pequeña historia propia a reflexiones mayores de las crisis sociales. Ellos son Seré (2016), y Ruido unido (2019), donde accedió a un tipo de pop próximo a los trabajos de Álex Anwandter, Pedropiedra o Max Zegers.
La canción "Sin norte" marcó un punto de partida en la propuesta de música y escritura de letras de María Simón, cantautora pop integrada a una escena femenina independiente que apareció a inicios de los años '20, con la experiencia de la pandemia como contexto: «Si hoy me tocara partir, yo partiría feliz. / Y que me lleve, que me lleve el río». Interpretada junto al rapero Bronko Yotte, definió en parte su sonido y la narrativa para un repertorio de marcada carga autobiográfica. María Simón es el nombre musical de Josefina Valenzuela, quien antes de consolidarse como cantautora estudió Teatro. Sus referentes musicales se mueven desde el pop anglo de Amy Winehouse y Dua Lipa, hasta la latinidad de Rosalía y Kali Uchis. El álbum Hoy para mí (2024), producido por Claudio Quiñones (Nicole, Jano Soto, Coni Lewin, Six Pack) definió su primera posición en el pop, con una mirada hacia el R&B, la música latina y la música urbana.
Tanto en su imagen como en su música, Los Cracks apuntaron al rock de los años sesenta. El grupo se formó con tres ex integrantes de una banda llamada Lagartijuana (que alguna vez teloneó a Pettinellis), y un gusto especial por el rock de viejo cuño.
Acentos bluseros, rockeros y funkys han sido parte de la propuesta pop de la cantante Carla Flanagan a través de su primer trabajo solista, titulado Caminos (2008), con el que ella se transformó en una suerte de continuadora de un modo interpretativo que ya venía desde la década de 1990 con voces como las de Gloria Pérez (en Matahari) y luego Lorena Pualuan (en LaMonArt).