Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
Natacha Montory es ejemplar de la llamada "nueva ola del jazz" de mediados de los 2000. Como solista reorganizó a su modo elementos provenientes del swing, el canto popular y la imaginería del teatro y junto a otras figuras emergentes de su generación como Regina Crisosto, Renata Carrasco, Consuelo Schuster o Paz Court, fue parte activa de cierto pop "elaborado". Pero su interés en repertorios de bolero y bossa nova también la mostraron como estilista de canciones melódicas.
Elizabeth Coli es una portomontina que expone una "poesía sureña", según sus palabras, en trabajos como los que ha venido desarrollado desde los años 2000 y donde fusiona elementos de la canción romántica con el pop, e incluso elementos de folk y el rock, que matizan su propuesta. Su primer disco es Hijas de la lluvia (2008). Coli también ha trabajado con material de Gabriela Mistral, musicalizando poemas de su fundacional libro Desolación (1922), que sin embargo no ha llevado al registro fonográfico.
Compositor pop, músico de rock, cantautor solista e investigador del rock latino con una prehistoria en el punk, Nicolás Rojo ha tenido una larga trayectoria musical como migrante, donde han transcurrido sus distintas etapas creativas. Hijo de Estación Central, Rojo recorrió Estados Unidos, Canadá, Cataluña, Cuba, Argentina, Brasil, Bolivia y México. Su posición autoral lo sitúa en un campo del rock con un profundo sentido de la reciente historia política de Chile, que ha dejado plasmada en canciones de álbumes como Chuchunco (2023), presentado en el contexto de los 50 años del Golpe de Estado.
Las cenizas del grupo Viena dieron vida a Anachena, una banda que durante sus siete años de vida retomó la orientación new-wave trabajada antes en Viena por los hermanos Archie y Pedro Frugone, y que pudo desarrollarse pese al cierre de espacios ocurrido en Chile tras el llamado "boom pop" de los años ochenta.
El cantautor penquista José Riquelme cultiva en su proyecto personal la experimentación a través del pop, con temáticas íntimas, y líricas que juegan con las posibilidades del lenguaje. La influencia de la música religiosa por parte de su madre, la introducción al rock por el lado de su padre, y la ruralidad de su infancia y adolescencia en Carampangue determinan el trabajo de Ineino.
Casandra Paz Vargas Naranjo es una cantautora nacida Santa Cruz, desde donde ha recogido elementos de su entorno para una música testimonial. Se presenta simplemente como Casandra Paz, con un puñado de primeras canciones que llegaron al disco Otoño (2020), una mirada impresionista de los tiempos de transformación y sonidos que cruzan el pop, el folk, el blues y el soul.
La voz de Astrid Consentimiento —el nombre musical de Astrid Veas— se hizo conocida en concursos televisivos de alta llegada, como “Venga conmigo” (2002), “Rojo, fama contrafama” (2003) y "The voice" (2015). Su trabajo solista llegó, sin embargo, como cantante romántica, tropical y, finalmente, cantautora. Como Astrid Veas, en 2018 ganó la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar con su canción "Mundo al revés", lo que marcó un cambio de enfoque como cantautora, ahora más vinculada con la tierra y las energías naturales, ya lejos de los espacios de la industria de la música y la televisión.
Voz, rostro, y figura referencial del grupo Juana Fe, que integró desde 2004 Juanito Ayala dejó la banda tras cumplir tras diez años al frente, y emprendió un proyecto como cantor en solitario. Durante 2010, en una estadía en México, había comenzado a mostrar sus primeras canciones propias, en paralelo a sus trabajo con Juana Fe. y en 2014 presentó su primer disco personal, Santo y seña, que tuvo varios temas sonando en radios, como "Dos veredas", donde lo acompaña el músico argentino Kevin Johansen, y "Tanta música". Su nuevo camino ha seguido ampliando los ritmos que distinguieron su paso por Juana Fe, y que lo han convertido en uno de los más llamativo solistas de su generación.
Cantante y autora, las canciones de Carla Martínez abrazan el pop desde un ángulo de tristeza y melancolía, fiel reflejo de los laberintos de la adolescencia, el amor y la sexualidad, pero también las tensiones familiares, las complejas relaciones de amistad e incluso el abuso sexual. Son temáticas que ella puso en discusión a través de las canciones de su primer álbum, Déjenme morir por 8 días.
"Solo mío" y "Alma" fueron las primeras canciones que Kimberly Sepúlveda puso en un circuito de música pop juvenil hacia 2017. Con 20 años comenzó a aparecer con el nombre artístico de Kim Queenland (el apellido irlandés de una de sus abuelas), luego de un período de formación como cantante en festivales, difusión de canciones y covers a través de YouTube, lo que le valió una audiencia múltiple en redes sociales, y también de instrucción formal con la profesora Alicia Puccio o en la Escuela Moderna de Música. Además, Sepúlveda tuvo figuración en concursos radiales y televisivos, como "Mi nombre es". En 2023 lanzó el disco EP de seis canciones Pequeño eterno, donde dio un paso desde el pop adolescente a una balada pop y canciones de pista de baile de mayor elaboración. Ello derivó primeramente en un nuevo trabajo, un álbum opuesto en términos de extensión. Con 22 temas, El fantasma de Kim (2024) fue un disco confesional casi conceptual acerca de episodios de su vida, donde ella combinaba testimonios relatados con canciones pop.
La camada de baladistas salidas desde programas y concursos televisivos tuvo su contraparte en la universidad y Paola Guerrero es una de las voces que nivelaron la balanza entre el TV pop y el pop de academia, junto con solistas como Consuelo Schuster, Paula Herrera o Carla Flanagan en la Escuela Moderna de Música, una de estas factorías de cantantes.
Menos dulce que Camila Carlevarino y más audaz que Mako, la cantante Paula Awad se integró a esta tríada de nuevas voces pop reunidas por el productor Javier Domínguez bajo la marca Grupoaparte hacia 2009 y que un año después lanzó consecutivos discos radiables. Paula Awad era la más joven de las tres y con su canción “Tú me quieres, yo te quiero”, que grabó junto al rapero Ian2f, terminó por definir ese estilo arrojado y sexual en una chica que entonces apenas sobrepasaba la mayoría de edad.
Inicialmente cultora de la canción melódica, la música popular y la bossa nova, Paula Lizana consolidó durante su estada en Francia una mirada mucho más abierta alrededor del canto, que la llevó a proyectarse en la música lírica, la ópera, los coros sinfónicos e incluso como una voz especialista en el campo del teatro musical. Durante su primera vida en Chile, editó el disco Primores (2005), que dio cuenta de esas experiencias tempranas, antes de convertirse en una cantante chilena en Europa.
Exponente de los ritmos urbanos latinos más aguerridos en conexión con la rima del hip-hop, María Jesús Pinto utilizó el nombre fantástico de Señorita Chu en una inesperada arremetida en la música difundida a través de redes sociales y aplicaciones. En marzo de 2020, apenas tres días después del inicio de la cuarentena por la pandemia ese año, apareció con la canción "Mi cula", una ametralladora de texto y ritmo que fue el primero de sus manifiestos feministas personales. La canción alcanzó gran impacto en a través de estos medios y puso a Pinto en una nueva órbita de música urbana. Como instructora del baile twerk, ella se definió cercana al reguetón y al trapbow, aunque su proximidad al rap fue siempre un punto de acceso a otros espacios en el uso de la palabra. Su primer disco es Señorita (2021), donde expone diversos aspectos del llamado empoderamiento femenino y la libertad sexual, con canciones que incluyen textos explícitos.
Quique Neira (cuyo verdadero nombre es Enrique Neira Leiva) es uno de los nombres solistas más importantes del reggae chileno. Su historia preliminar lo sitúa como vocalista de dos bandas germinales en el género, Bambú y Gondwana, con las cuales alcanzó popularidad en todo Chile. En 2002 anunció el inicio de su camino solista, que ha trascendido los circuitos del reggae varias veces, y que ha alcanzado una importante difusión dentro y fuera del país. Canciones de amor, temáticas sociales e historias de vida nutren el extenso cancionero de una voz importante para la música popular chilena, que en 2015 llegó a celebrar 25 años de trayectoria con un gran concierto en el Teatro Caupolicán, y que en 2024 se convirtió en el primer latinoamericano en ser invitado a cantar en los Reggae Gold Awards, en Jamaica.
Cellista y compositora de formación clásica, Ángela Acuña es una figura recurrente en los créditos de música incidental en el cine, en teatro y en televisión. Colaboradora de muchos musicos locales, desde el 2008 es parte de Malabia junto a Javiera Parra y Christian López, y el 2011 debutó con el disco solista Caverna, donde reunió sus trabajos por encargo para varios proyectos y canciones propias. En 2016 lanzó un segundo disco, con un mayor acento autoral: Música de Ángela.
Con un sonido pop que proviene de un dilatado trabajo musical independiente, María Magdalena Ortiz debutó como María Colores (con un seudónimo creado por su hermano menor) el año 2011 a instancias del Sello Azul. Su disco Llamadas perdidas fue parte de los lanzamientos de ese año de la compañía editora de la SCD y se convirtió en uno de los más difundidos, fundamentalmente gracias a la canción que da nombre al disco, éxito radial del año 2011. Desde ese ángulo del pop, como cantautora Ortiz presentó una serie de álbumes en cierta manera conectados unos con otros en el sentido autobiográfico de su trasfondo, donde ella reflexionó sobre momentos de su vida personal.
A pesar de que nunca desarrolló una trayectoria como líder, José Pepe Vergara es uno de los trompetistas más múltiples en diversas escenas musicales desde comienzos de los ’90. Un nombre recurrente en sesiones, grabaciones, orquestaciones y series en vivo como soporte de artistas e integrante de una camada de trompetas funcionales que van desde las orquestas televisivas y big bands swing y latin jazz, hasta pequeños grupos pop y funk: Gustavo Bosch, Cristián Muñoz, Patricio Pailamilla y el jazzista Sebastián Jordán entre sus nombres más comunes.
Si bien su creación como compositora de canciones tomó peso a mediados de la década de 2010, Josefina Espejo Muñoz aparece como una voz instalada en el circuito no presencial durante el año de la pandemia, con una serie de canciones de un carácter sadcore y enfoque autobiográfico, que ella fue presentando a medida que avanzó 2020 y se convirtió en los dos volúmenes del disco Lilit. Primero "Tropas" o "Manifiesto", y más tarde "Cuéntame" y "Fhumo". Por ese tiempo, su trabajo también se conectó con “Silenciadas”, para el que aportó con la canción "Sara" en este proyecto de la Corporación Miles que buscaba la visibilización de las historias de las víctimas de femicidios en Chile. Allí también participaron Denise Rosenthal, Cancamusa, Yorka, Camila Vaccaro, Esteza, De Lein, Juanita La O, entre otras cantautoras chilenas, además de la mexicana Vivir Quintana, que entonces se alzó como un emblema latinoamericano de esa lucha.