Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Esteza

Entre la tradición del R&B y las corrientes de la música urbana de su tiempo, la viñamarina Paula Mena-Campbell inició un recorrido en el pop con el nombre artístico de Esteza, luego de participar en el programa de talentos "The voice", en 2016, donde llamó la atención por su interpretación de "Almost is never enough", de Ariana Grande. Formada en el canto gospel y también en el canto jazzístico, al año siguiente de su experiencia televisiva dio paso a un trabajo autoral con un EP de título decisivo: Esteza has born. Sin embargo su nombre adquirió mayor resonancia tras grabar la canción "Remember", junto al rapero Ceaese, incluida luego en su disco Bindi love (2020).

Natalie Yunis

Actriz y cantante, Natalie Yunis expone un pop romántico guiado por la guitarra acústica y calibrados arreglos musicales. Es hija del astro del rock and roll y la Nueva Ola, Peter Rock, a quien dedicó su primer trabajo autoral, Paso a paso (2015), con singles como "Quiero amarte", "Melodía", "La espera" y "Para qué".

Hiru

Un relato paralelo al que la cantante Amaia de Arteagabeitía expuso en la escena del folclor de época como integrante del Dúo Pajarito, toma forma, cuerpo, sonido y voz a través de Hiru. Es el proyecto solista con el que ha construido una estética propia a partir de elementos que proceden desde distintas músicas: lírica y prosa influenciadas por la rima del hip-hop, tratamiento del sonido de la música urbana, y aspectos armónicos del jazz para una propuesta que coexiste con el R&B y el pop. Siempre abierta y atenta a influencias valiosas, Amaia de Arteagabeitía apareció entonces como Hiru en 2025 con el disco La esencia. Hiru es una voz euskera que significa "tres" y que ella resignificó como "la fuerza de tres", pero al mismo tiempo significa "día" en japonés. Con esa identidad musical, De Arteagabeitía comenzó a escribir letras influenciada por nombres como Hiatus Kaiyote y raperos chilenos Ana Tijoux, Makiza y Bronko Yotte, quien sería uno de los colaboradores en su primer álbum. Además, asimiló elementos visuales de artistas de su propio tiempo y generación, como Rosalía, Kali Uchis, Nathy Peluso y Paco Amoroso. La esencia fue producido por el pianista de jazz Camilo Aliaga, Andrés Landon, Oushet, Didgo, y puso a Hiru en una escena independiente de la pospandemia.

Matías Oviedo

Matías Oviedo es un actor formado en el teatro y consolidado como imagen a través de la televisión, que además comparte un vínculo con la música pop. En 2016 publicó su primer disco como solista, titulado Amores tuertos, pero ya desde una década previa venía trabajando en la música. En 2005 se integró al grupo rock y pop Bobo, donde también estaban los actores Elvira López y Felipe Hurtado. En 2007 realizó una importante colaboración en con el compositor y productor Sebastián Wallerstein en su proyecto Taulis y en 2009 formó el grupo Julio Pino, la última estación antes de esa escalada en solitario, con tres álbumes publicados: Julio Pino (2010), Idéntico al natural (2011) y De paseo (2013).

Pola Beats

Con unos inicios hacia 2010 como vocalista del grupo rock Recoleta Soundtrack, un elenco conformado solo por mujeres, Paulina Andrade despuntó a fines de esa misma década con un proyecto solista bajo el nombre de Pola Beats. Cantante, autora, actriz y también con incursiones en la escritura y dirección de obras teatrales, se acercó al pop de ritmos latinos con utilización de electrónica y nítida proximidad al trap. Ello quedó de manifiesto en la canción que en 2019 la puso en la órbita musical, "Mambo in love", el adelanto de su primer álbum. Allí abraza un discurso sobre libertad sexual y el empoderamiento femenino dentro de una sociedad patriarcal en crisis.

María Illanes

El soul latino y la balada R&B fueron las primeras vías de expresión de la cantante, compositora y profesora de música serenense María Illanes, vinculada entonces a un frente de voces cultoras de esta raíz negra del pop, como Carito Plaza, Martina Lecaros, K-réena y Celeste Shaw, intérpretes capitalinas que nutrieron esa nueva escena. Aunque su evolución musical, una vez que se mudó a España, tomó elementos de la canción acústica folk que le dio categoría de cantautora.

Rosario Gatica

Un pop colorido, aunque también con predominancia de las tonalidades grises en sus melodías, describe la música de Rosario Gatica, una cantautora que puso su nombre entre la oleada de mujeres autoras de la década de 2020, como Fran Quintero, María Simón, Olivia García, Camila Bañados, Idea Blanco y Cata Teuber, entre otras. Con miras a una participación en un concurso de composición femenina, llegada desde Villarrica, en 2021 escribió "La vida nos premia". Ello le permitió abrirse al campo de la autoría y producción de canciones, aunque poco después su encuentro con el cantautor pop Diego Peralta sería determinante. Juntos dieron forma a un repertorio que Rosario Gatica venía desarrollando desde una mirada reflexiva al amor sin resolver, centrada ahora en la estética del indie pop, el pop de sintetizadores y con la utilización de ciertos elementos rockeros en la música. "Pop nostálgico" fue el epígrafe con que ella describió ese cuerpo de canciones de intención radial ("La luz del sol", "Latir", "Un día a la vez", "El sur me llama", "Atrapados"), románticas y al mismo tiempo melancólicas, reunidas en ese disco debut producido por Peralta: Fondo (2024).

Lucho Castillo

Aunque es un renombrado músico en la escena de la cueca, Lucho Castillo tiene un lado pop plasmado por primera vez en un EP el año 2012, Música Simple para un mundo complejo, y luego en el largaduración de 2018, Algo  fundamental, donde se acercó definitivamente al rock. Lo dice en el primer tema del disco: “No estoy en contra en su totalidad / de la influencia internacional / Ojo con lo que es fundamental”. Castillo ha sido cantante, acordeonista y compositor de Los Tricolores, Los Vinelis y Los Piolas del Lote. Mantiene hasta ahora trabajo constante en vivo y de grabaciones, siempre en colaboración con bandas acompañantes.

Los Vásquez

Han conseguido una difusión masiva de acuerdo a sus propios códigos de trabajo y promoción, demostrando así una gran autonomía. Los Vásquez prueban que también puede haber diversidad en el género de la balada hecha en Chile. Gracias a temas como "Enamorado", "Miénteme una vez" y "Tú me haces falta", los hermanos Enzo e Ítalo Vásquez se han convertido en la dupla de canto romántica más exitosa en lo que va del siglo XXI, con cifras récord de exposición radial y casi incesantes conciertos por el país. Pero se ha tratado de un ascenso trabajado a su modo, saltándose plataformas como la de la televisión, y acompañando su música de opiniones sociales hasta ahora inusuales en intérpretes del género.

Chicarica

Una aproximación desprejuiciada al pop y la electrónica ha definido la trayectoria de Chicarica, una de las muchas bandas nacidas a mediados de la década de 2010 en Santiago. Sus integrantes, además, se han caracterizado por desarrollar proyectos en paralelo y colaborar con otros grupos y solistas. 

Nadie

El pop preparado entre tres hermanos españoles fue el eje de Nadie, una de las bandas del llamado «boom pop» de los años ochenta en Chile, que pese a publicar sólo un disco y disolverse para nunca más volver (o casi) consiguieron ubicar en radios hits recordados por varias décadas. Además del trabajo junto al grupo, es importante destacar que la cantante Shia Arbulú fue también la primera vocalista de La Ley, antes de la llegada de Beto Cuevas al fundamental conjunto pop chileno. El año 2013 un concierto los llevó a reunirse, y desde entonces han tenido un segundo aire en su vida como grupo.

Miguel Piñera

Miguel Piñera fue un personaje singular dentro de la música popular chilena, aunque la mayor parte de su relevancia pública vino de fuera de las órbitas musicales. Con una apariencia hippie y artesanal, irrumpió en la escena musical a comienzos de los '80. La canción del grupo Agua "La luna llena" (compuesta por Nelson Araya), fue reinterpretada por Piñera, y la convirtió en la punta de lanza de su fugaz fenómeno musical, en un repertorio donde también sumaba canciones de Violeta Parra, Congreso y otros autores chilenos y latinoamericanos . Llegó incluso al Festival de Viña del Mar, pero en los años sucesivos su celebridad provino de sus oficios de empresario y de personaje de la farándula, aunque se presentó regularmente como músico en locales de su propiedad y se mantuvo grabando canciones. Tras ser diagnostocado de leucemia, falleció en el verano del 2025 a los 70 años.

Alma

Alma es un grupo vocal que comenzó a comienzos de los 2000 con el nombre de Bal3, y con una abierta inspiración en nombres del pop anglosajón, como Backstreet Boys o Boyzone, o de la balada latina como Sin Bandera.  La entrada al Sello Azul el año 2009 los hizo centrarse en sus canciones propias, que con referencias a la música negra y un sonido pop ingresaron a algunas radios y tuvieron un circuito en vivo. Tras un período de menor actividad, el 2016 presentaron una nueva formación con dos de los tres músicos originales, y con nuevas canciones iniciaron un intenso proceso promocional en Chile y en México.

Casanova

La unión del último vocalista de Los Santos Dumont y tres ex integrantes de la banda independiente Sintra dio forma a Casanova, el proyecto en el que al fin el cantante Julián Peña pudo lucirse como compositor. Sus álbumes han desarrollado el interés de sus integrantes por un pop bien facturado, con ganchos en los estribillos, texturas de guitarra eléctrica y versos de sorprendente cercanía al oyente. Aunque en 2007 se anunció su separación, Casanova volvió a ofrecer conciertos en el verano de 2014, tras lo cual comenzó la preparación de un nuevo disco, concretado cuatro años más tarde.

Cleopatras

Fue la performance escénica y la reflexión política, más que la música estrictamente tal, lo que dirigió los cuatro años de conjunto entre la bailarina Cecilia Aguayo, la artista visual Jacqueline Fresard, la bailarina Tahía Gómez y la actriz Patricia Rivadeneira. Su cruce con el teatro de vanguardia en los años de dictadura y con músicos como María José Levine y Jorge González (quien mantuvo con ellas no sólo amistad sino también colaboraciones) ha ubicado su nombre como un símbolo del llamado «underground» chileno de los años '80. De entre sus integrantes, la que se mantuvo más cercana a la música tras la llegada de la democracia y la disolución del proyecto fue Cecilia Aguayo, quien se integró durante unos años como tecladista de Los Prisioneros y, más tarde, a Jardín Secreto. Aunque el grupo nunca grabó un disco, una compilación de sus grabaciones (con audios de todo tipo, incluso tomados de videos) de esa época fue finalmente editada como LP bajo el sello Hueso Records en 2016 (más, tarde reeditado junto a una colaboración con Entrópica). Desde entonces, el conjunto ha tenido reuniones puntuales para presentaciones en vivo, siempre en línea de su vocación esencialmente provocadora en asuntos vinculados a las relaciones entre géneros, convenciones sociales y libertad del cánon artístico.

Patricio Chico

Patricio Chico es un guitarrista situado en el cruce entre el swing y el pop. Como lo hicieron otros solistas como el pianista César Ibacache o el tenorista Marcelo Moncada, aprovechó muy bien la residencia del músico y profesor Roberto Lecaros en Temuco desde 1997. Fue cuando el joven guitarrista se inició en el lenguaje jazzístico, a esa altura ya interesado en solistas de fusión como George Benson, Pat Metheny, Lee Ritenour y el argentino Luis Salinas. Chico realizó algunas colaboraciones con el bajista Jorge Campos, el baterista Pedro Greene y el compositor Leonardo Álvarez, además de musicalizar cortometrajes. En 2003 formó la banda Smooth Machine, con la que participó del circuito naciente del jazz temuquense, el paso lógico y previo a la edición de su primer álbum, Navijazz (2005), orientado directamente hacia el sonido smooth jazz.

Antonella Sigala

De una cualidad sobresaliente en la voz solista, Antonella Sigala ha encaminado sus rumbos como cantante y autora en la música pop, desde donde ella se proyecta como un nombre propio, en simultáneo a su presencia en espacios del jazz clásico, donde ha desmostrado su valía interpretativa. Sus primeros discos solista, sobre todo Cine noir (2024), la mostraron como una figura en la escena de la década de 2020.

Cecilia Ossa

Una fugaz vida musical tuvo la cantante viñamarina Cecilia Ossa. Comenzó su carrera en la primera mitad de los años 60 cuando fundó, junto a dos amigas quinceañeras, el trío Cesoleay, con el que participó en las primeras versiones del Festival del Cantar Juvenil, realizados en 1964 y 1965 en el Colegio Sagrados Corazones Padres Franceses de Viña del Mar. Si bien en ambos certámenes Cesoleay obtuvo el segundo puesto en la categoría internacional, Cecilia Ossa logró adjudicarse en paralelo el primer y segundo lugar en el apartado de composición original, con sus temas “¡Qué porfiado!“ y “Glu-Glu”, en ambas versiones.

Oddó

A los 23 años, Ismael Oddó Arrarás, vale decir Oddó a secas, ya había pasado por dos bandas (como bajista de Alamedas y de la banda de soporte de Francisca Valenzuela), y tiene un catálogo de canciones pop con una significativa difusión en radios y en vivo. Desde el año 2015 torció su sonido al reguetón, lanzando varias canciones de ese estilo.

Miguel Pérez

Bajista de rock y funk, contrabajista de jazz y profesor de música de larga data, Miguel Ángel Pérez es uno de los solistas de la generación de los '90, integrante y puntal de diversas agrupaciones de la época que marcaron la escena: el jazz rock de La Red, el blues rock de La Banda del Capitán Corneta y el hard rock de Mandrácula. Además de trabajar en los inicios del músico pop Jano Soto y con la cantante y profesora de voces Gloria Pérez, y además de formar a bajistas de sucesivas generaciones en los años 2000 y 2010, Pérez pasó paulatinamente al contrabajo para integrar el trío de jazz del pianista Américo Olivari, junto al baterista Andy Baeza, tocar como ente autónomo y acompañar a una serie de cantantes e intérpretes de standards.