Nueva Ola

La Nueva Ola aparece en Chile en los tempranos '60 como una pequeña revuelta musical directamente vinculada al fenómeno juvenil detonado unos años atrás en Estados Unidos por Elvis Presley. No es exactamente rock and roll lo que aterriza en nuestro país, pero se le parece. Mucho más determinante es, en cambio, la figura correcta de Pat Boone como teen idol. A partir referencias como ésas, surgen de pronto decenas de adolescentes cantantes que muestran gran entusiasmo y poca preparación. Instigados por sagaces productores musicales, tienen la costumbre de doblar sus nombres al inglés y reproducir éxitos ya probados en otros mercados del pop. La importancia de la Nueva Ola no descansa en lo artístico, sino en el fenómeno social y económico que subyace. La música no sólo marca desde entonces una multitudinaria brecha generacional: también desarrolla una industria en la que proliferan intérpretes, productores, sellos disqueros y medios de difusión comprometidos en un mismo propósito. De esta manera a la Nueva Ola se convirtió en la primera experiencia moderna de música pop en Chile.

Los Lyons

En los albores del rocanrol chileno, Los Lyons se inscriben por su gesto pionero aunque fugaz (no llegaron a grabar un disco), y sobre todo por haber agrupado el inicio de las trayectorias musicales que músicos luego de sobra destacados, incluyendo a Peter Rock, Jorge Pedreros (cuyo signo zodiacal determinó el nombre del conjunto) y Franz Benko, entre otros. Tuvieron su gran debut en "La Noche de los Músicos", festival celebrado a fines de los años cincuenta en el Teatro Caupolicán, y consolidaron luego presentaciones regulares en radio Del Pacífico. Cuando fueron contactados en 1959 por el sello RCA-Victor, uno de sus ejecutivos decidió fichar al cantante y prescindir del resto del grupo (poco después pasaría por sus filas Nery Nelson, un cantante argentino que pocos años más tarde cobraría popularidad con el nombre de Palito Ortega). En 1961, algunos de sus integrantes se transformarían en Los Twisters, la banda de apoyo de Luis Dimas, bajo cuya denominación grabarían varios discos a contar de 1962.

Juan Carlos

Músico nuevaolero (de nombre Juan Carlos Abara), que brilló en la segunda mitad de los años 60 con sus temas "El Modesto" y "Los perdidos". Originario de Pucón. llegó a Santiago en 1964 y comenzó a trabajar en programas radiales hasta que grabó el primero de sus tres discos, a instancias de los últimos estertores de la Nueva Ola. Su popularidad fue fugaz, pero le permitió trasladarse a México en 1968, donde comenzó a desarrollarse como compositor para otros artistas. En 1975 creó un televisivo personaje infantil, "El duende Bubulín", que lo tuvo en pantalla hasta entrada la década del 80. Desde entonces trabajó en Televisa, participó en la composición del Himno del Mundial de México 86 y actualmente tiene un estudio de grabación. El 2010, Sinergia grabó una difundida versión de de "El modesto"

Mireya Gilbert

Mireya Gilbert fue una de las figuras pioneras de la Nueva Ola, una de las primeras en cantar en castellano. En 1961 impuso la canción "Mi corazón pertenece a papito", cover tomado de un éxito interpretado por Marilyn Monroe. Se retiró prematuramente del canto.

Scottie Scott

Importantes composiciones del cancionero popular chileno llevan el nombre de Scottie Scott en sus créditos, pues fue desde el área silenciosa de la autoría que esta descendiente de escoceces aportó más constantemente a la música local. Temas suyos fueron intérpretados por gente como Gloria Simonetti, Los Ángeles Negros, Las Cuatro Brujas y Andrea Tessa; muchas veces en el marco de competencias de festivales. Antes de su prematuro fallecimiento, en 1996, Scottie Scott alcanzó también a coordinar las bandas sonoras de algunas de las más importantes teleseries chilenas, desde la famosa "La madrastra", en adelante.

Camilo Fernández

Su trabajo en radio, televisión, prensa y sellos disqueros explica la definición de Camilo Fernández como uno de los nombres con más influencia acumulada en el desarrollo de nuestra industria musical. A partir de la década de los cincuenta, el productor se asoció de modo sucesivo a algunas de las figuras significativas del canto en Chile; contribuyendo con su gestión al fortalecimiento de, sobre todo, la Nueva Ola, el neofolclore y la temprana Nueva Canción Chilena. Su historia es como la de muchos productores que, en Chile y el extranjero, supieron ver en determinados artistas un potencial comercial, y que fortalecieron su influencia a través de un olfato excepcional para anticiparse a las modas y convertir la música en un buen negocio.

María Teresa

Es uno de los nombres destacados de la Nueva Ola chilena, y legó en su discografía canciones de gran éxito para la época, como "Sus bellos ojos negros", "Mar no me cantes" y, sobre todo, la bailable "Dicen", de 1964. Su biografía, sin embargo, tiene varias peculiaridades que la apartan de compañeras suyas en ese movimiento. María Teresa fue el nombre artístico de una ciudadana española (María Teresa Ordóñez Berlangaque, nativa de Sevilla) que llegó de niña junto a su familia a Santiago de Chile, y que aquí lanzó y afirmó una temprana carrera primero como voz de radioteatro, luego como actriz adolescente y finalmente como cantante. Además de haber grabado un primer single a los 15 años de edad ("Esta noche no"), entre las curiosidades de su trabajo en nuestro país está el haber ocupado, en septiembre de 1965, la primera portada de la que luego se convertiría en la relevante revista Ritmo. Su estadía en Chile no fue definitiva, sin embargo, y su vida adulta ha transcurrido en su país natal.

Carmen Maureira

Nombre relevante entre los intérpretes de la Nueva Ola, Carmen Maureira se inició a temprana edad como cantante romántica. Para 1964 era una adolescente aficionada a la música, pero una audición en Radio Balmaceda (sólo ella y un piano) dejó en evidencia su potencial profesional. Consiguió así un contrato con el sello Caracol, y un primer single: "Sin retorno / Una noche más" (1965), con un lado A compuesto por Luis Bahamonde, y éxito en radios de Chile y Venezuela. Nuevos singles y LP consolidaron su carrera durante esa década, difundiendo también su voz en canciones como “La leyenda del beso”, “Prohibido" y "Quiéreme”; y afirmada en vivo con su participación en la popular gira nacional “Los cinco grandes del disco”, organizada por Óscar Arriagada. Mantuvo publicaciones en los años setenta, y numerosas apariciones televisivas en los ochenta, con presentaciones esporádicas en vivo que nunca ha abandonado por completo.

Hugo Beiza

Productor, músico y compositor, Hugo Beiza fue un nombre vinculado de lleno en el movimiento de la Nueva Ola, y que protagonizó parte de la época de esplendor de la industria discográfica chilena. Su prematura muerte, a los 26 años de edad, truncó una carrera de enorme prolifidad y talento. Se inscriben en su catálogo autoral éxitos popularizados por Los Red Juniors, como "Al pasar esa edad" y "A tu recuerdo" (ambos, en coautoría con Jorge Pedreros), Alan y sus Bates ("Recuerdos de verano"), Los Bric-a-Brac ("Nunca jamás") y Carlos Contreras ("Dime Dios"). También se cuentan composiciones suyas para Luz Eliana, Luis Dimas, Gloria Simonetti y Pedro Messone.

Los Blue Splendor

El puerto de Valparaíso, los movimientos de la Nueva Ola y el primer rocanrol chileno, un sonido característico y una leyenda vigente hasta nuestros días son elementos unidos en la historia de Los Blue Splendor, conjunto chileno que en los años 60 publicó tres valiosos álbumes. Persisten en la memoria antiguos hits como "Verano sin amor" y "Visión de otoño", pero, sobre todo, la impronta única de dos fundadores ya fallecidos: el pianista y director Ángelo Macchiavello y el cantante y bajista Rafael Palacios. El hijo del primero mantiene desde 2011 una nueva formación del conjunto para grabaciones y shows.

Clan 91

Este cuarteto vinculado a los inicios del rocanrol en Chile sostuvo su sonido sobre falsetes y arreglos melódicos, ganándose por ello frecuentes comparaciones con los grupos estadounidenses Four Seasons y Beach Boys. Fue una de las primeras bandas que integró el pianista y arreglador Francisco Pancho Aranda, de extensa trayectoria, y acogió desde sus inicios a dos ex integrantes de Los Del Sendero, el primer grupo del Pollo Fuentes. Sus álbumes de fines de los años sesenta son muestra de un pop de arreglos cuidados y minucioso trabajo vocal.  

Los Bric-a-Brac

Un conjunto de nombres ya experimentados en el canto fue el que tomó forma en 1967 bajo el nombre de Los Bric-a-Brac. Antonio Zabaleta (antes en Los Red Juniors) y Paz Undurraga (Las Cuatro Brujas) eran las caras más reconocibles de un proyecto liderado por Luis Chino Urquidi, fundador de los exitosos Cuatro Cuartos, y nombre clave del Neofolklore. A diferencia de ese cuarteto masculino, Los Bric-a-Brac posaron su mirada sobre el pop internacional, con citas a grupos como The Mamas and The Papas, la bossa nova brasilera o el beat británico. Varios singles y dos LP agruparon una obra de pop cuidado y masivo a la vez, que concentró sus éxitos en temas como "Alma joven" y "Pasan sin mirar".

Óscar Arriagada

Guitarrista fundamental de la composición popular chilena, el autor de "El twist del esqueleto" (1963) es un músico transversal, que ha inscrito varias melodías en el gusto masivo y ha cosechado elogios por igual de folcloristas, jazzistas y rockeros. Si bien su popularidad la forjó a partir del ritmo del twist, su repertorio también ha incluido populares tangos, rocanrol y cumbias. En la década del 2000 Arriagada reactivó el interés de los más jóvenes gracias a su colaboración con Ángel Parra Trío para el disco Playa solitaria (2005).

Gervasio

Vida y muerte marcan el recuerdo de Gervasio entre el público chileno. El cantautor de origen uruguayo desarrolló en nuestro país el grueso de su carrera musical, legando clásicos de la canción popular, como "Alma, corazón y pan" y "Con una pala y un sombrero". Su carrera avanzó desde la interpretación ligera pensada en hits para jovencitas a una auténtica canción de autor, que durante un tiempo lo vinculó al Canto Nuevo. Las confusas circunstancias de su fallecimiento, en octubre de 1990, constituyen hasta hoy materia de especulaciones, y motivan investigaciones aún en curso.

Paolo Salvatore

La popularidad de Paolo Salvatore viajó permanentemente entre España y Chile, y lo mantuvo como figura de la canción romántica en mercados cruzados y con un éxito considerable y de larga duración. Hits suyos como “La ladrona”, “La playa está vacía”, “El tomavista” y “El bikini amarillo” son emblemas del tipo de melodía adherente y sencilla que adopta los tópicos de las vacaciones junto al mar y se acomoda en el subgénero de «canción del verano», del cual Salvatore fue muchas veces soberano.

Marisa

Una de las cantantes más populares de la Nueva Ola fue Marisol Ravanal, de nombre artístico Marisa, una mujer de ojos tristes que maquillaba de celeste para sus actuaciones de ese movimiento en los años sesenta, y que ha seguido integrando hasta nuestros días los elencos de cantantes nuevaoleros en conciertos y giras (también en la película Un concierto inolvidable, el tributo al movimiento estrenado en 2014). "Tu cambiarás" es el más importante tema grabado por Marisa, y tuvieron también repercusión importante "Llorando en el andén", "Luna lunera" y "Ruego". En 1971 fue la ganadora del Festival de la Canción de Viña del Mar con "Si me miran a los ojos".

The Ramblers

Probablemente sea la agrupación chilena con mayor rotación de integrantes en su historia: cincuenta y cuatro. También, la de más de más altas ventas de un disco sencillo: 600 mil, según cifras reportadas por Camilo Fernández, productor musical que en 1962 publicó en el sello Demon "El rock del Mundial". Lo que es seguro es que Los Ramblers, banda capitalina surgida en los albores de la Nueva Ola, es la más original y genuina de entre una generación que, en su gran mayoría, se limitó a imitar modelos extranjeros. El citado hit mundialista, y canciones como "Prende una mechita" y "Eres exquisita" son el más reconocible legado del grupo, el cual continúa hasta hoy animando veladas puntuales, capitalizando un recuerdo que ya supera el medio siglo de vida.

Luis Dimas

Si la Nueva Ola se fundó imitando modelos extranjeros, Luis Dimas fue todo un ejemplo del movimiento. Nacido Luis Misle Troncoso, al muchacho de ese entonces, comienzos de los años 60, no le tomó mucho tiempo aprender que la clave para triunfar estaba en adoptar una personalidad ajena. Tal como lo había hecho un par de años antes Peter Rock al probarse el traje de Elvis Presley y apropiarse de algunas de sus canciones, Dimas hizo lo propio con Chubby Checker, por entonces el rey del twist en el mundo de habla inglesa.

Osvaldo Díaz

Considerado dueño de una de las mejores voces de la canción popular en Chile, Osvaldo Díaz fue un cantante activo en la televisión de los años '70, pero su nombre tanbién está vinculado a otras escenas musicales, como la última época de la Nueva Ola, en la que se inició en 1968. Junto con su carrera como baladista en programas y festivales tuvo además un importante rol en el movimiento del Canto Nuevo, que lo mantuvo al margen de los medios oficiales. De esa trayectoria en la música quedan en la memoria canciones de diversas épocas, como "Ternura" (1968), "Los carasucias" (1976) y "Reflexiones" (1978) y las más recientes "Por favor no te vayas" y "No digas que no me amas" (1993). Avanzada la década de los '90 comenzó a retirarse. Falleció a comienzos de 2026, a los 76 años.

Fresia Soto

Fresia Soto fue uno de los nombres fundamentales de la Nueva Ola. Hizo covers en inglés de éxitos del rock and roll, como era usual en la Nueva Ola, y luego grabó canciones en diversos estilos juveniles, entre los que algunos se convirtieron en éxitos, como su versión de “El martillo” o “Corazón de melón”. Ganó el Festival de Viña, actuó en una película, y a comienzos de los '70 tomó la audaz opción de probar como bailarina revistas en los espectáculos de la compañía Bim Bam Bum. Avanzada esa década, y ante la falta de escenarios  y trabajo para la músicos que sobrevino tras el golpe militar, se fue a Estados Unidos, donde trabajó en otros oficios. A la música, en todo caso, solo tuvo regresos muy esporádicos.

Beat Combo

Una orquesta iniciada en el rocanrol (The Ramblers) y un grupo proveniente de la Nueva Ola (Alan y sus Bates) fueron los afluentes de este grupo de música bailable y romántica fundado en 1969, bajo el liderazgo y dirección musical del clarinetista coquimbano Toly Ramírez (quien llegó a Santiago a mediados de los años '50 para estudiar en el Conservatorio Nacional de Música). Fueron una banda con varios LP, que se presentó activamente durante la década de los '70 en el Casino de Viña del Mar, y que consiguió uno de sus mayores éxitos con su versión para la cumbia "Que me coma el tigre". El grupo grabó varias canciones de autores extranjeros, en especial cumbias, aunque también boleros del mexicano Armando Manzanero, baladas del español Manuel Alejandro y del francés Michel Legrand, y hasta éxitos pop de Bee Gees y Herbie Hancock.