Música infantil
Rondas, adivinanzas, parábolas, cuentos, trabalenguas y juegos, la música infantil se ha nutrido en su esencia de canciones simples, breves y de pocos acordes. Sin embargo, con el tiempo el género ha evolucionado hacia grabaciones más sofisticadas, con abundantes instrumententos y composiciones experimentales que caben por igual en ese campo de la música para niños, también llamada música para la infancia dado el peso que fue tomando en su transformación. Orientada a veces la primera infancia y en otras a prescolares o preadolescentes, en lo que usualmente se cree es una categoría reducida y acotada, caben propuestas musicales diversas que pueden sostenerse en la narrativa libre, el enfoque didáctico, la poesía y sobre todo la diversidad e inclusión social. La música infantil llegó a tomar un espacio propio en la historia y bien ganado como movimiento.
Formado por compositores de la Universidad de Chile Bernarda Castillo, José Castro y Andrés Mondaca, Wachún se organizó como un proyecto de música para la primera infancia, centrado en la difusión de los derechos de los niños y su participación. En 2018 se integró la actriz Josefa López para completar este elenco final, que ha participado decisivamente en espacios musicales, de educación y divulgación como integrantes de Crin Chile. Ese mismo año estuvieron en Feria Internacional del Libro de Santiago y la Feria Pulsar, y en 2019 lo hicieron en el FamFest, con coloridas puestas en escena que incluyen canciones, narración de historias, juegos y marionetas. Su primer disco es Melodías infantiles (2018), un trabajo que se desprendió de las instancias de participación que los músicos tuvieron con niños, recogiendo sus experiencias y vivencias para la elaboración de contenidos en sus canciones. Del mismo modo, en sus conciertos Wachún desarrolla escénicamente ese mismo sentido de la participación con la audiencia infantil.
Siguiendo con la tradición de la música infantil más allá de las canciones instaurada por el grupo Mazapán desde comienzos de los '80, el trío vocal Tiramizú nació en 1996 como la respuesta directa a su propio público: los niños.
El lugar común de designar a Mazapán como un conjunto de música infantil no es sólo un lugar común, sino una imprecisión. Mazapán es un grupo que ha explorado la música antigua, el pop, el folclor, el rock y hasta se ha internado en el método de la composición contemporánea para armar una de las discografías más ricas de la música para las infancias. Formado entre 1979 y 1980 por siete estudiantes de diversas disciplinas musicales, el grupo también fue la cuna de la carrera como solista de Cecilia Echenique y tiene inscrito en la memoria colectiva de generaciones el recuerdo de canciones inconfundibles como "La vaquita loca" (1980) y "Una cuncuna" (1981). Junto con Zapallo y Acuarela, Mazapán forma la tríada de conjuntos pioneros en la música para niños, y en 2024 recibió el Premio a la Música Presidente de la República junto con el reconocimiento de Figura Fundamental de la Música Chilena, de la SCD.
Cantante, compositora, autora, guitarrista, pianista y docente, Paz Mera se instala en el mapa de la música chilena desde una distinción marcada por su interés en variantes de la música brasileña y los ritmos cubanos, además de una extendida y honda formación artística. La asociación ha sido parte de su escuela, en conjuntos diversos: de cueca, en Las Torcazas; de música para niños, en Paztitas; y como directora instrumental de la Cantoría Popular de Mujeres. Pero ha sido sobre todo en un canto autoral solista de cadencia tranquila y ambicioso urdido que esta talangantina ha forjado su carácter musical, poderoso y conmovedor. En piezas de finos arreglos instrumentales, su voz, guitarra y piano se instalan de un modo a la vez amable y enfático, convencida de su deber creativo: «Porque tengo todo que perder, pero no bajo los brazos / por darle cuerpo a todo lo que soñé, yo canto […] / Y aunque nadie me esté escuchando, yo sigo cantando…», dice uno de los pasajes de "Yo canto", que en su caso califica de canción y manifiesto.
Renata Espoz es Resostenido, un nombre musical simbolizado en el acorde de Re sostenido, fonéticamente relacionado con su nombre y simbólicamente expresado en la idea de "un paso más allá". Cantautora de la generación joven de fines de los años 2000 (Natalia Molina, Vilú, Florencia Lira, Francisca Meza, Javiera Barreau, Rocío Peña, EyMacarena), su creación fusiona la canción folk pop con ritmos, aires e inspiraciones de la música latinoamericana de raíz. Gran parte de su vida musical ha transcurrido desde Sao Paulo, donde conoció la riqueza de la música brasileña y donde ha multiplicado sus colaboraciones, alternadas con visitas a Chile. Resultado de esa experiencia es el álbum Nada é acaso, nada es casualidad (2016), parte de una serie de grabaciones de mediana y breve extensión donde ella escribe y canta acerca de la libertad, el amor, los viajes y distintas temáticas sociales. Además es profesora de música y entre sus trabajos en este campo aparecen proyectos como la compañía brasileña de música infantil CaMbaLhota MuSicaL y sus propuestas de música para la primera infancia.
Gloria Benavides fue una de las figuras más jóvenes de la Nueva Ola y también una de las más populares. Se inició de niña como cantante en una radio en Valdivia, y en Santiago se integró a los shows de los masivos auditorios radiales de los '50 y '60. A los 13 años grabó un primer disco sencillo, con la canción "Norman", y en 1963 prensó su hit para el cancionero popular: "La gotita". Se casó con otra estrella de la Nueva Ola, editó decenas de singles, reactivó su carrera musical como cantante ya adulta a los fines de los '60, pero avanzada la década siguiente se fue alejando paulatinamente de la música para convertirse en comediante televisiva. Desde ese oficio desarrolló personajes, como La Cuatro (originamente La Cuatro Dientes) o la Getrudis, con los que ha trascendido incluso más que en su faceta musical. Desde 1990 fue personaje estable del programa norteramericano de origen chileno, "Sábado Gigante", tras cuyo final, en 2016, se centró en Chile nuevamente como actriz y cantante, grabando canciones y presentándose en vivo.
Bordemar es uno de los más importantes grupos chilotes en actividad. Su cultivo del folclor de la isla —aunque con citas a otros géneros populares, como el jazz o el pop— ha sido ininterrumpido desde mediados de los años ochenta, y ha fortalecido una discografía de ineludible referencia para cualquier interesado en el género.
Achú fue un programa musical infantil, ideado los hermanos Pablo y Felipe Ilabaca, entonces integrantes de Chancho en Piedra. Las canciones formaban parte de una serie de fábulas, con fines educativos, que ellos concibieron para dos personajes ficticios que ellos mismos representaban en escena, con animaciones realizadas por la productora Zumbástico. Achú fue parte una importante oferta de animaciones infantiles que desarrollaron en canales de televisión en la primera década de los 2000, como "Diego & Glot", "Villa Dulce" o "Pulentos".
Biodivertidos es una banda de rock para niños, que combina canciones y cuentacuentos sobre medioambiente, con personajes fantásticos, disfraces y coreografías que conectan al grupo en escena con las audiencias infantiles. Formado por músicos de La Ligua y Catapilco, algunos de ellos integrantes de la banda rockera Mixtura, fue resultado de una investigación de biología marina que derivó en el libro ilustrado Cuentos infantiles de biodiversidad (2013). Esa participación fue el punto de partida para una búsqueda creativa sobre música para la infancia y educación sobre la ecología, el medioambiente submarino y los peligros que los rodean.
La televisión ha sido una gran vitrina para el talento del pianista y orquestador Valentín Trujillo Sánchez, aunque no del todo justa con la profundidad de su trabajo y el alcance de sus vastos conocimientos musicales. El casi eterno acompañante del animador Don Francisco, como director de orquesta en “Sábados Gigantes” es, también, uno de los arregladores fundamentales de la música popular chilena durane una era de oro para la industria fonográfica, tanto en discos como en grandes conciertos. Junto con ello, Trujillo fue proyector de nuevas figuras de la música a lo largo de las primeras décadas del siglo XXI. En 2024 su nombre marcó un hito más al convertirse en el primer intérprete de música popular en ser distinguido con el Premio Nacional de Música.
Compositora, cantante y poeta, Tita Munita nació en Santiago y es hija de la también poeta Marta Zañartu. Luego de cursar dos años de arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso optó por un cambio, y continuó estudios en la Escuela Moderna de Música (guitarra), la escuela Antilhue y el Taller 666 (teoría), histórico reducto de resistencia cultural en los primeros años de dictadura. Ha alternado la docencia de la música con la conducción de talleres de guitarra, el trabajo solista y la participación en el conjunto musical para niños Agualuna.
Mosquitas Muertas viene a ser un alter ego del grupo La Mano Ajena, pero su proyecto en este caso se especializa en la música para niños. Fundada en 2010 por Rodrigo Latorre —líder de La Mano Ajena— con algunos alumnos y amigos músicos, mantiene el singular concepto de "rock infantil". Allí cruza los códigos sonoros y estéticos del rock, utilizando serruchos, disfraces, coreografías y humor. Siempre versátiles, Mosquitas Muertas han editado los discos Canciones para jardinear (2011) y el propio Mosquitas Muertas (2013), en una una línea de trabajo orientada a la música latinoamericana (que ellos denominan "repertorio Inti Illimoscas"), además de un intenso trabajo en vivo que incluye actuaciones en el festival Lollapalooza.
Epewtufe, voz mapudungún que significa "los que cuentan cuentos", es un elenco de música para la infancia encabezado por el compositor y multiinstrumentista Lincoyán Berríos (Callejón, Kimantú, Taller Taucán, Apus Jazz Bank, Mangüé). Basado en el concepto ancestral mapuche del "epew", el cuento que se transmite por la oralidad a través de generaciones, Berríos elaboró un proyecto para explorar temas en discusión en las sociedades modernas, como la aceptación de la diferencia, el bullying o el peligro de la adicción infantil a las tecnologías. Al mismo tiempo, Berríos escribió textos para cuentos infantiles, convertidos en canciones.
El programa infantil dirigido y conducido por el cantante Marcelo Hernández es un hito en la música chilena para niños. Muchos de sus temas propios y las adaptaciones de canciones populares son hasta hoy clásicos del género, y en la década de los '90 incluso, trascendieron para aparecer en bailables de un público mayor. Hoy el espacio, luego de pasar por tres canales televisivos, no está al aire, pero se sigue presentando en vivo, en paralelo a la carrera artística de su creador.
Activa cultora de la música latinoamericana, la música popular brasileña y la música infantil, Sofía Carrasco es una de las voces que retomaron la aproximación a las raíces continentales en una generación posterior a la que encabezan figuras como Francesca Ancarola o Elizabeth Morris. En 2010 ganó el tradicional concurso "Chile canta a Brasil", con la canción “O bêbado e a equilibrista” (de João Bosco), lo que la puso en relieve como cantante de MPB. Su primer disco, sin embargo, se circunscribe en el campo de la música infantil, con una serie de canciones educativas: Melodías contagiosas (2015), que editó en conjunto con Mauricio Peralta.
No hay sala de conciertos ni subterráneo donde el cuarteto Bendita Prudencia no pudiera montar uno de sus espectáculos experimentales: rock con instrumentos no afines, improvisación colectiva, puestas en escenas teatrales y canciones existenciales fueron parte de una propuesta que puso a Bendita Prudencia entre los proyectos de la vanguardia musical de su época.
Educadora de párvulos de profesión, y asesora de programas televisivos infantiles, Paula Arriagada llegó a participar de discos luego de su exitosa experiencia temporal de conducción del espacio "Encontrémonos en Mundo Mágico", en UCV-Televisión, durante la primera mitad de los años '90.
El origen de los Plumabits es un programa de la productora Zumbástico en TVN el año 2009: El experimento Wayápolis. El programa se trataba de un perverso (y delirante) plan de educar a los simios de una isla con un televisor que daba distintos programas. Uno de ellos era una banda de cuatro corpóreos que cantaban canciones como “Amor amoroso” o “Dinosaurio Rex”. Tras el final de programa, los videos de las canciones siguieron circulando en Internet, y el año 2011 fueron invitados a la sección infantil de Lollapalooza. Desde entonces, han regresado varias veces a ese escenario, grabaron dos discos y se presentan regularmente en vivo.
Pin Pon es uno de los personajes infantiles más anclados en la memoria colectiva chilena. Creación del actor Jorge Guerra, el niño con cuerpo de algodón que se lava la carita con agua y con jabón fue protagonista del primer programa de la TV local dirigido a preescolares, emitido entre 1965 y 1974 y luego repuesto entre 1991 y 1992. Acompañado por Valentín Trujillo en el piano y con arreglos musicales y composiciones de Vittorio Cintolesi, el muñeco popularizó una serie de melodías como "Método", "Mi lápiz" y la propia "Pin Pon", que se instalaron en el cancionero infantil chileno más allá de la propia carrera actoral de su creador. Jorge Guerra murió en Santiago en 2009, tras haber llevado a su personaje por escenarios de Chile, Ecuador, Cuba y Europa, pero el recuerdo, la figura y las melodias de Pin Pon permanecen en la memoria de generaciones.
Aunque su rostro no sea el de un músico reconocible al instante, Juan Guillermo Memo Aguirre ha hecho famosas en toda Hispanoamérica sus canciones para programas infantiles. Durante décadas de trabajo en Estados Unidos, el chileno llegó a musicalizar las versiones en castellano de series animadas de enorme popularidad en los años ochenta, tales como La abeja Maya, El festival de los robots y Capitán futuro. Con sus canciones sencillas y de eficaces melodías, Aguirre es un músico inscrito en la memoria infantil de gran parte de los adultos de hoy, y cuyas esporádicas presentaciones en vivo confirman su enorme aunque atípico alcance. Su oficio, sin embargo, excede ese campo y lo inscribe como un prolífico compositor de canciones, jingles y cortinas televisivas.