Música infantil
Rondas, adivinanzas, parábolas, cuentos, trabalenguas y juegos, la música infantil se ha nutrido en su esencia de canciones simples, breves y de pocos acordes. Sin embargo, con el tiempo el género ha evolucionado hacia grabaciones más sofisticadas, con abundantes instrumententos y composiciones experimentales que caben por igual en ese campo de la música para niños, también llamada música para la infancia dado el peso que fue tomando en su transformación. Orientada a veces la primera infancia y en otras a prescolares o preadolescentes, en lo que usualmente se cree es una categoría reducida y acotada, caben propuestas musicales diversas que pueden sostenerse en la narrativa libre, el enfoque didáctico, la poesía y sobre todo la diversidad e inclusión social. La música infantil llegó a tomar un espacio propio en la historia y bien ganado como movimiento.
Verónica Jara es una cultora del canto latinoamericano y la música de raíz folclórica, que ella expone a través de una propuesta de fusión. Autora, compositora, intérprete y educadora, su nombre tuvo un primer eco en la música chilena en 1998, cuando obtuvo el premio a la mejor intérprete de la competencia folclórica en el Festival de Viña del Mar. En esa oportunidad cantó la tonada punteada "Revoloteando en el alma", junto al grupo Viento. Diez años después, Verónica Jara volvería a competir en esa categoría, con su canción "Yo no tengo la culpa", pieza en 6/8 con guitarra eléctrica que titularía el disco que más representativo de su historial como cantautora: Yo no tengo la culpa (2011).
En 1997 una fracción del conjunto Acuarela dejó para siempre este proyecto con el objetivo de desarrollar sus propias ideas en torno a la música infantil. Un año después nació Agualuna, septeto electroacústico integrado por compositoras, cantautoras, multi-instrumentistas y profesoras de música, quienes dieron un importante paso estético al integrar en sus creaciones una serie de elementos de la música popular históricamente vedados para los niños.
Más que solo un conjunto de música infantil, Volantín es una agrupación creativa multidisciplinaria que pone foco en la inclusión de los niños y su diversidad dentro de la sociedad, utilizando distintos dispositivos para la creación de un repertorio mano a mano con su público, por lo general perteneciente a la primera infancia. Volantín se nutre de los lenguajes del canto, la música, el teatro, la danza y el lenguaje de señas en partes similares, con una propuesta que se define como "un viaje por los paisajes culturales y sonoros de Chile y América Latina". Fue parte central en la puesta en marcha de la asociación gremial Crin Chile en la década de 2000, que reunió a creadores y trabajadores de la música para niños. En 2019 participó en el Encuentro de la Canción Infantil Latinoamericana y Caribeña, realizado en Guatemala, y a lo largo de sus primeros diez años de historia publicó los álbumes que marcaron ese camino: Voy a cantarte un cuento (2014), con canciones basadas en cuentos tradicionales, Bello barrio (2018), la historia de un cité capitalino, y La plaza de los sueños (2024), con canciones sobre los derechos de los niños, que los músicos construyeron a partir de experiencias obtenidas en talleres.
Cantante, clarinetista, guitarrista, percusionista y compositora, Diana Rojas fue una de las figuras que surgieron musicalmente desde la experiencia del grupo Cántaro, formado en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y depositario de una herencia de tres décadas entre el cruce de la música docta y académica con la música popular y folclórica. Su paso por Cántaro (1999-2011) y por el grupo La Comarca (2002-05) definieron así su identidad, que en más tarde Diana Rojas proyectaría en sus trabajos independientes.
La música para niños, por un lado, y el canto de raíz con contenido levantado por la Nueva Canción Chilena son las dos grandes puertas de entrada a Charo Cofré, aunque están también en su trabajo la calidez del folclor campesino y el coraje de la cantautoría en el exilio. Inspirada desde un inicio por Violeta Parra, y expuesta luego a las nuevas influencias que encontró en Europa, Charo Cofré firmó un cancionero reflexivo, a veces denunciante, apegado al paisaje chileno y a quienes lo habitamos.
Formado por compositores de la Universidad de Chile Bernarda Castillo, José Castro y Andrés Mondaca, Wachún se organizó como un proyecto de música para la primera infancia, centrado en la difusión de los derechos de los niños y su participación. En 2018 se integró la actriz Josefa López para completar este elenco final, que ha participado decisivamente en espacios musicales, de educación y divulgación como integrantes de Crin Chile. Ese mismo año estuvieron en Feria Internacional del Libro de Santiago y la Feria Pulsar, y en 2019 lo hicieron en el FamFest, con coloridas puestas en escena que incluyen canciones, narración de historias, juegos y marionetas. Su primer disco es Melodías infantiles (2018), un trabajo que se desprendió de las instancias de participación que los músicos tuvieron con niños, recogiendo sus experiencias y vivencias para la elaboración de contenidos en sus canciones. Del mismo modo, en sus conciertos Wachún desarrolla escénicamente ese mismo sentido de la participación con la audiencia infantil.
La noche en que los productores del programa de talentos de TVN “Rojo, fama contrafama” realizaron una gala con sus figuras en una abarrotada Tortuga de Talcahuano, jamás pensaron que iban a encontrar a una nueva estrella tan fortuitamente. La pequeña Christell Jazmín Rodríguez Carrillo (con apenas ¡cinco años!) no sólo se adjudicaba el triunfo en un concurso de imitación de la exitosa cantante púber María José Quintanilla, sino que después de tamaño respaldo del público iba a ingresar directamente en las listas de preferencias y fichajes de este programa juvenil.
Achú fue un programa musical infantil, ideado los hermanos Pablo y Felipe Ilabaca, entonces integrantes de Chancho en Piedra. Las canciones formaban parte de una serie de fábulas, con fines educativos, que ellos concibieron para dos personajes ficticios que ellos mismos representaban en escena, con animaciones realizadas por la productora Zumbástico. Achú fue parte una importante oferta de animaciones infantiles que desarrollaron en canales de televisión en la primera década de los 2000, como "Diego & Glot", "Villa Dulce" o "Pulentos".
El origen de los Plumabits es un programa de la productora Zumbástico en TVN el año 2009: El experimento Wayápolis. El programa se trataba de un perverso (y delirante) plan de educar a los simios de una isla con un televisor que daba distintos programas. Uno de ellos era una banda de cuatro corpóreos que cantaban canciones como “Amor amoroso” o “Dinosaurio Rex”. Tras el final de programa, los videos de las canciones siguieron circulando en Internet, y el año 2011 fueron invitados a la sección infantil de Lollapalooza. Desde entonces, han regresado varias veces a ese escenario, grabaron dos discos y se presentan regularmente en vivo.
31 Minutos no es exactamente el nombre de un grupo ni proyecto musical, sino que el de uno de los programa televisivos para niños más inteligentes y exitosos hechos alguna vez en Chile. El noticiero de títeres inaugurado en el 2003 tuvo, también, una popular banda sonora —trabajada entre músicos aficionados y otros de gran oficio—, que sin duda excedió los propósitos de sus creadores. Cada temporada de programa tuvo su disco respectivo, y algunos de sus títulos pueden ya considerarse clásicos de la música popular chilena. Además de las colaboraciones con nombres de gran renombre (Jorge González, Buddy Richard, La Sonora de Tommy Rey), desde 2011 la banda en vivo de 31 Minutos ha tenido conciertos, giras y shows en festivales masivos como Lollapalooza y en otros momentos de muy alto impacto: su presentación en el Tiny Desk en 2025 y el concierto ante 230 mil personas en el Zócalo de Ciudad de México en 2026.
Marcelo Hernández es uno de los cantantes más emblemáticos de los años ‘70 y ‘80 en Chile. A fines de los 60 fue un mini fenómeno, al ganar un festival de Canal 13 en 1969, y ser elegido como Mejor Intérprete en el Festival de Viña del Mar. Avanzados los '70, se integró como protagonista a la escena de baladistas televisivos de esos años, donde además fue actor y comediante, pero en 1983 toda esa actividad se vio desplazada por el programa infantil Cachureos, que dirige , conduce y canta sus canciones. Aunque hace varios años el programa está fuera de la televisión, sus presentaciones y discos siguen siendo su actividad central . En el 2010 editó un disco de baladas, Volver a empezar, pero el episodio no pasó de ser un fugaz regreso al viejo oficio de cantante.
Formado en 2010 con elementos provenientes tanto del grupo La Mano Ajena como de la compañía Tryo Teatro Banda, Teatro de Ocasión es un elenco que nace desde las artes escénicas pero se involucra directamente con la música para niños. Han sido uno de los proyectos pioneros en los espectáculos de teatro y música para la llamada primera infancia, niños de entre 0 y 6 años, aunque lógicamente su propuesta repercute en el público adulto. A partir de sus primeros montajes teatrales, Una mañanita partí y El viaje redondo, Teatro de Ocasión editó el disco Canciones de ocasión (2016), producido por Simón González, que reunió ese material de música incidental para obras teatrales. Con ese trabajo, el conjunto obtuvo el Premio Pulsar de 2017, en la categoría Música Infantil.
Con una primera presencia musical en el canto popular y la música latinoamericana, sobre todo durante la década de 2010, Ignacia Inostroza Haase dio un paso decisivo hacia la creación de un cancionero infantil como resultado de su trabajo en el campo de la pedagogía. Con el nombre de Nacha Hasse, en 2021 presentó Canciones para pichikeche, un álbum infantil que contó con la producción musical del saxofonista de jazz Jonathan Gatica, sostenido en diversos ritmos latinoamericanos, desde el el candombe y la chacarera rioplantenses, hasta la música del altiplano y sonidos de la música mapuche.
Desde inicios de la década de los 2000, Ana María Barría apareció como activa intérprete de música popular brasileña (MPB) y también como cultora de flamenco. Lideró distintos proyectos, en un abanico de múltiples variantes musicales: desde tríos eléctricos de MPB y bossa nova, hasta ensambles de cámara de música contemporánea brasileña y duetos vocales-instrumentales. Sus primeros contactos con la música chilena llegaron a su natal y lejano Puerto Aysén con el arribo tardío del Canto Nuevo y grupos de fusión como Congreso y Fulano, donde la agresiva performance de Arlette Jequier sería para ella una influencia.
Epewtufe, voz mapudungún que significa "los que cuentan cuentos", es un elenco de música para la infancia encabezado por el compositor y multiinstrumentista Lincoyán Berríos (Callejón, Kimantú, Taller Taucán, Apus Jazz Bank, Mangüé). Basado en el concepto ancestral mapuche del "epew", el cuento que se transmite por la oralidad a través de generaciones, Berríos elaboró un proyecto para explorar temas en discusión en las sociedades modernas, como la aceptación de la diferencia, el bullying o el peligro de la adicción infantil a las tecnologías. Al mismo tiempo, Berríos escribió textos para cuentos infantiles, convertidos en canciones.
Parvularia en su origen, autora de libros para leer, pintar y cantar para niños y luego incluso conductora de programas televisivos infantiles, Patricia Holman Grossi fue transformándose cada vez más en educadora a través de la música y las canciones didácticas. Sobre todo tras el proyecto que en 1999 realizó junto a la sicopedagoga y premio nacional de Educación Mabel Condemarín, titulado "Juguemos a leer", que se convertiría prontamente en la amplia colección Canciones de todos los niños. Fue el punto de inicio para una sostenida creación musical dedicada a la edad preescolar.
Aunque su título profesional era de arquitecto, Vittorio Cintolesi participó en un sinfín de actividades creativas paralelas, vinculadas principalmente a la composición musical y la escritura. Su trabajo musical figura en varios álbumes, y se repartió entre obras de teatro, programas de televisión, comedias musicales y conciertos para orquesta. Nacido en Santiago y con un largo período de residencia en París, Cintolesi fue pianista, compositor y arreglador. Acaso su hito popular más significativo sea su condición de súperventas por sus composiciones para el programa infantil "Pinpón" así como la canción "Eres exquisita", una de las más conocidas de la Nueva Ola. Fallecido en 2015, desde 2018 la SCD estableció un concurso de composición de música para la infancia que lleva el nombre de Vittorio Cintolesi.
Siguiendo con la tradición de la música infantil más allá de las canciones instaurada por el grupo Mazapán desde comienzos de los '80, el trío vocal Tiramizú nació en 1996 como la respuesta directa a su propio público: los niños.
El mismo camino sin un destino definido que Nano Stern recorrió a mediados de la década de los 2000 siguió la compositora, autora y viajera Carmen Salvador, una de las figuras que en el cambio de década abordaron la raíz folclórica latinoamericana desde una mirada moderna de la música. Salvador es parte de una generación de cantautoras en esta variante, que tiene nombres como los de Pascuala Ilabaca (n. 1985), Natalia Contesse (n. 1978), Camila Moreno (n. 1985), Paz Quintana (n. 1983) y Javiera Barreau (n. 1985), entre otras.
Nino García fue un músico chileno como pocos, y no es un lugar común a propósito del trágico suicidio con el que terminó su carrera y su vida: es evidencia palpable. Son raros los casos de autores y compositores locales activos con propiedad en campos tan diversos como los de la televisión, el conservatorio, la música pop o la composición contemporánea, así como en oficios que fueron desde el canto hasta la dirección de orquesta. El grueso de su trabajo no puede encontrarse hoy en discos propios, sino entre los créditos que repartió como autor y/o arreglador en canciones grabadas por Gloria Simonetti, Ginette Acevedo, Fernando Ubiergo y De Kiruza, entre muchas otras colaboraciones.