Fusión latinoamericana

Más un instinto que un estilo, más una tendencia múltiple que un movimiento formal, la fusión latinoamericana es una expresión que permite designar los diversos resultados que generaciones de creadores, músicos y grupos chilenos han obtenido durante cinco décadas a partir del cruce entre las ricas fuentes de la música del continente adoptadas en Chile. Como método y espíritu tiene una genealogía que puede remontarse a los intentos de folclor panamericanista previos al Neofolklore de los '60, y que luego pasa por la fusión de conjuntos de la Nueva Canción Chilena, se mezcla con el instinto del rock y llega hasta compositores, intérpretes y conjuntos de la actualidad, abiertos al jazz, la música basileña y las raíces europeas.

Mákina Kandela

Mákina Kandela es un caso único en la escena de la cumbia chilena de los años 2000. Su estilo no tiene que ver con la llamada "cumbia" chilena, sino que responde a la estructura folclórica del género colombiano, y que evidencia su doble origen africano y americano:  Dos gaitas - flautas de los pueblos precolombinos- y tres tambores de percusión, incluyendo la original tambora. Con dos colombianos en su formación  original, y liderados por el saxofonista de Akineton Retard, Edén Carrasco, Mákina Kandela ha editado dos discos y ha hecho giras dentro y fuera de Chile.

Emilia Díaz

La profunda influencia de la música latinoamericana, descrita en variedad de ritmos, timbres, aires y colores, y desde luego representada en la figura centenaria de Violeta Parra, terminaron por definir los bordes de Emilia Díaz. Cantautora y profesora de música, ha recorrido caminos que la llevaron desde la academia hacia lugares donde la tradición oral es determinante. En ese trayecto, Emilia Díaz puso sus canciones y composiciones en los álbumes Semilla y girasol (2009) y Vuela pajarito (2013), que marcaron una primera etapa autoral. Y de esa misma época también destaca la obra "Violeta de mayo" (2012), que estrenó en la Universidad de Los Lagos, donde ella es académica, junto al Ensamble Latinoamericano.

Mauricio Gallardo

Con una formación clásica en las percusiones de parches y de teclados, Mauricio Gallardo dio un paso hacia una creación de mayores horizontes que solo la música de cámara contemporánea. Como vibrafonista transitó entonces entre la música docta, el jazz contemporáneo y la fusión de elementos provenientes del folclor chileno, lo que en cierta medida lo emparentó con el pionero de la transformación del vibráfono Guillermo Rifo, quien fue uno de sus maestros. Como compositor y líder de proyectos, Gallardo puso en marcha estas ideas a partir de su álbum Trazo (2022).

Moyenei Valdés

Han sido hasta ahora bandas las que han mostrado las dotes musicales de Moyenei Valdés, cantante chilena que desde principios de los años '90 viene ocupándose en grupos como Luna en Fa, Afarentis y, el más difundido de todos, Mamma Soul. Sin embargo, en el año 2006 Valdés —radicada en México— solidificó al fin su largamente anunciada carrera solista, cuando comenzó a grabar las primeras canciones de un disco; en sus palabras, mezcla de rap y dancehall. El disco fue en parte financiado con sus ganancias como parte de un reality-show que Canal 13 exhibió ese año bajo el nombre "La isla VIP".

Alameda Memoria

El gran formato, la labor colectiva y la divulgación histórica han sido hasta ahora los ejes de creación y trabajo para esta peculiar agrupación santiaguina. Primero el esfuerzo biográfico sobre el más carismático obrero y activista sindical chileno del siglo XX (Cantata por Clotario Blest, 2018), y luego la investigación y denuncia de la cantata Menéndez. Auge y caída del rey de la Patagonia (2020) —sobre el estanciero español y genocida del pueblo selknam José Menéndez— son hasta ahora sus dos grandes obras, presentadas en disco y en espectáculos itinerantes. La formación instrumental de Alameda Memoria incluye violín, violonchelo, saxofón, clarinete, flauta traversa, guitarra, bajo eléctrico, batería, y piano, más voces y narración; y combina ritmos y tradiciones sudamericanas y europeas. Mantiene a Felipe Sandoval como director musical, y todos sus estrenos constituyen creaciones originales.

Motete

El jazz eléctrico y el uso de ritmos latinoamericanos han sido dos vías musicales del grupo Motete, liderado en Copiapó por el saxofonista y flautista serenense Sergio Olivares. Su propuesta de un jazz fusión de carácter nortino quedó de manifiesto en discos como Tributo a Atacama (1999) y Evolución (2003), y así Motete apareció en un panorama que tuvo como antecesores a Alsur (1986), Apus Jazz Bank (1991) y La Marraqueta (1992).

Cecilia Echenique

Entre las intérpretes chilenas, Cecilia Echenique muestra un repertorio versátil y de extendida vigencia. Su carrera, marcada por sus diez años como integrante del grupo de música infantil Mazapán, ha sabido buscar caminos de desarrollo en ámbitos casi opuestos; desde la música de inspiración religiosa, hasta un sensual registro con clásicos de Brasil. Músicos como Eduardo Peralta, Mario Rojas y Alberto Plaza se han contado entre sus socios.

Vladimir Groppas

Un itinerario que va desde el rock hippie setentero al jazz fusión académico los años 2000 ha marcado el avance de Vladimir Groppas. Es el guitarrista eléctrico a quien se le acredita el estudio inicial sobre la técnica de la guitarra clásica aplicada al rock y cuyo nombre fue conocido como integrante del grupo de rock pesado Mandrácula en los ’90, aunque su historia y punto más alto creativo se detecta en el liderazgo del grupo-escuela La Red a partir de 1987.

Daniela Benito

Más cercana a la canción brasileña, Daniela Benito ha sido activa intérprete de repertorios latinoamericanos y, en su caso, una ariete más en la fuerte influencia que la bossa nova ha ejercido en músicos de las generaciones de 1990 en adelante: Ana María Barría, Marcelo Vergara, Valentina Carrillo, Carolina Ansoleaga o Paula Liz. De hecho, obtuvo en 2008 el primer premio del Festival Chile canta Brasil con la canción “Sozinho”, de Caetano Veloso. Parte de una vitrina de nuevas cantantes lanzadas desde el Instituto Projazz a mediados de los años 2000 como muestra de una opción por la depuración vocal, ha participado de ciclos de jazz y canciones compartiendo escenarios de pequeñas dimensiones con Natacha Montory, Javiera Abufhele o Valentina Payeras, algunas de ellas compañeras en el sexteto vocal Imanencia. Siempre acompañada de un músico de cabecera como el guitarrista (en rigor, bajista) Maximiliano Flynn, en 2007 y 2008 actuó en dúo, y luego de su viaje de estudios y recopilación a Brasil, el grupo se reorganizó como cuarteto en 2009 para explorar nuevas posibilidades rítmicas. En 2010, la cantante fue invitada por el pianista Roberto Bravo para interpretar dos canciones de Tom Jobim en su disco Poesía y música.

Vena Raíz

Los viajes reales y musicales por el continente son antecedentes de la formación de Vena Raíz, un grupo iniciado en 2006 en torno al encuentro de raíces folclóricas chilenas y latinoamericanas en general. Con la cantante y compositora Natalia Contesse al frente pusieron en el disco Vena Raíz (2008) una serie de canciones con raíces andinas, afroperuanas, mapuches y de cueca que incluye también una canción de Violeta Parra.

Kaluhaya

Ensamble electroacústico formado en la Universidad de Talca, que trabajó un tipo de música de fusión con elementos del folclor latinoamericano y del rock progresivo y de vanguardia. Kaluhaya (2014) figura como su único disco, definido por el propio grupo como «la hibridación de timbres, ritmos, gustos, colores y textos que van formando una trama que nos hace sentir lo telúrico y lo etéreo en un mismo vuelo».

Los Changos

Iniciada como banda de rock animadora de fiestas universitarias en Coquimbo, el trío que formaron el guitarrista y cantante Tulio Guerrero, el bajista Guillermo Narváez y el baterista Omar Santander, estudiantes de Ingeniería Civil Ambiental, determinó dar un paso más en la música hacia 2004, cuando comenzaron a escribir composciones propias. El guitarrista Orlando Sánchez, quien estaba participando del ambiente jazzístico de la Cuarta Región, se unió poco después. De esa manera, como cuarteto, Los Changos (nombre obtenido de la étnia sudamericana de pescadores que habitó todo el norte de Chile) se orientaron a una música vinculada a la influencia ancestral precolombina y del entorno natural.

Vane Bravo

Originalmente cantante y guitarrista del grupo talquino de fusión y jazz All Jazzera, Vanesa Bravo emprendió un camino como solista y líder de sus propios proyectos, que se centran en ese punto intermedio entre la canción popular y el formato instrumental del trío jazzístico, incorporando a su música todo tipo de ingredientes externos, desde el folk al bolero y desde la esencia musical del swing a un marcado enfoque de humor y sarcasmo en sus canciones. En ese derrotero, Bravo organizó su primer trío maulino, donde pasó definitivamente al contrabajo en una exploración del canto y la ejecución del instrumento en simultáneo, junto a los músicos Lalo Garrido (piano) y Nicolás Soto (batería), otros compañeros en la misma All Jazzera. Su primer disco es Más o menos (2023).

Las Torcazas

Las Torcazas son el primer grupo de mujeres del movimiento de revaloración de la cueca urbana en Chile iniciado a fines de los años '90. Formadas en 1998 en San Bernardo, han grabado los discos Cueca… sentimiento de mujer (2003) y Cueca en la ciudad (2006), álbum reeditado al año siguiente por el Sello Azul, y son parte del compilado La revolución de la cueca 2, el regreso (2005), realizado por varios grupos jóvenes con composiciones del músico Víctor Hugo Campusano, del conjunto Altamar. A lo largo de varios cambios de integrantes, Las Torcazas se han identificado con la fusión de la cueca y otros ritmos, y al mismo tiempo han compartido escenarios con músicos y grupos de la cueca brava tradicional.

Crisantemo

Originalmente un proyecto de trova y poesía iniciado en el Instituto de Música de la U. Católica entre los estudiantes de Composición Belén Robledo, alumna de Juan Antonio Sánchez, y Osvaldo González, discípulo de Aliosha Solovera, Crisantemo pasó de ser un dúo de canto y guitarra al de un ensamble de diversos instrumentos nobles: violín, viola, cello, contrabajo, flauta traversa, clarinete y piano, entre otros. Con un inicio en el circuito universitario de bares y cafés, la transformación sonora situó entonces a Crisantemo como un proyecto de fusión, sin perder la esencia trovadoresca siempre protagónica en sus canciones. En 2016 publicaron su primer álbum, Brotes, donde expusieron su punto de vista sobre ese canto latinoamericano genuino, junto con la música de raíces y los arreglos camerísticos.

Seidú

En la música para teatro reside el origen de Seidú. Fue en elenco musical del Teatro del Silencio donde se conocieron Pablo Quezada y Nelson Rojas. Primero formaron una banda de rock, que desde 2012 sumó otros músicos y otros sonidos, inspirados, han dicho, “en la riqueza cultural del valle de La Ligua”, la ciudad en la que creció Quezada y donde su padre fue uno de los fundadores del Museo en 1985. Seidú debutó el año 2013 con un primer disco, en el que plasmó una diversa fusión de sonidos del rock y del folclor, atractivos videoclips y una poderosa puesta en escena. En 2018 lanzaron su segundo trabajo, titulado Folcore.

Italo Pedrotti

Desde un histórico debut en 1992 como intérprete de la obra “Dúo concertante para charango y guitarra” (1991), del compositor Celso Garrido-Lecca que estrenó junto al conciertista Mauricio Valdebenito, el charanguista Ítalo Pedrotti ha sido un referente de la música de fusión chilena desde diversos frentes. Música andina, raíz latinoamericana y rock fusión han completado el abanico de Pedrotti y su charango, como integrante fundador de Entrama (1997) y compositor y director de Charanku (2003).

Oxa

Oxa es la banda encabezada por la cantautora Monserrat Sembler, una figura muy múltiple en las músicas independientes de fines de los años '10, y a la vez una plataforma que le posibilitó a ella incursionar en el campo del pop, en paralelo a sus trabajos como flautista de formación clásica y en el jazz latino, o como músico acompañante de otros nombres, como Denise Rosenthal y Benjamín Walker.

Bárbara Paz

Una cantautoría conectada con la tierra propone Bárbara Paz Muñoz Morales (no confudir con la cantante pop y baladista Bárbara Paz Muñoz), utilizando materiales de sonido acústico y una poesía a menudo autobiográfica. También sicóloga de profesión, fue cultora del canto y la música desde la adolescencia, principalmente conectada con voces de mujeres desde el folclor de la argentina Mercedes Sosa a las cantantes de la tradición R&B como Aretha Franklin y Sade. Ha tenido vínculos con nombres como Paulo Rojas y Jaime Muñoz durante su primer período en la música. En los tiempos de la pandemia se trasladó a vivir a la sureña Palena, y desde allí completó el repertorio de un disco autoral que marcó otro momento en la cronología. Renacer (2021) presentó un cancionero sostenido principalmente en el ukelele y las percusiones.

Jeannette Pualuan

El triple frente vocal del grupo pop femenino Mamma Soul tuvo sus líneas bien definidas: Moyenei Valdés aportaba el carácter soul melódico a la banda y Misti-k el ritmo hip-hop de rimas y canto. Jeannette Pualuan, compositora, autora y cantante, se ubicó en la canción de raíz latinoamericana. Fue la misma característica que una vez retirada del grupo para iniciar la ruta solista expuso en sus propias composiciones pop en el disco Salviamialma (2004).