Electrónica
Desde los experimentos en laboratorios de sonido por compositores venidos de la academia en los años '50 hasta la extendida escena de DJs y músicos que trabajan en diversas vertientes en nuestros días, la música electrónica ha sido uno de los campos más múltiples de las últimas décadas. Alojada primero en los círculos doctos pasó a la música popular con el empleo de los primeros sintetizadores análogos aplicados a la música pop y rock en los años '70, y luego ha viajado a través de los grupos "tecno" o "tecnopop" de los '80, las precursoras fiestas con DJs de fines de esa década y un horizonte de músicos y productores que desde los años '90 en adelante han multiplicado sus posibilidades. Entre la música más bailable y la más experimental, la electrónica se ha visto reforzada con el inicio de los sellos en Internet o netlabels que desde 2003 se han identificado sobre todo con esta música.
Sensorama 19-81 es el nombre con el que el músico Rafael Casanova empezó a grabar por cuenta propia en 2007, después de una breve temporada como guitarrista y tecladista invitado de la banda de pop rock Teleradio Donoso. Dedicado por su cuenta a la composición de música instrumental como guitarrista, tecladista y en diversas programaciones, Sensorama 19-81 sorprendió con las composiciones ricas en timbres y atmósferas de su primer disco, el EP de seis canciones Sensorama 19-81 (2007), y ha reanudado el trabajo con el disco de larga duración Retrato de un desconocido (2008) y la serie de cuatro piezas para guitarra con interferencia electroacústica Polaroyd (2009): un trabajo que lo mismo incluye instrumentos convencionales, efectos de sonido y grabaciones cotidianas para el propósito de construir historias sonoras.
Con estudios en Chile, Alemania y Francia, además de un fuerte vínculo familiar con la música (su madre es la destacada compositora Leni Alexander), Andreas Bodenhofer ha abordado la composición desde ámbitos inusuales, vinculados no sólo a su formación, sino también a sus diversas —y, a veces, atípicas— inquietudes. Entre sus marcas de identidad como creador están el apego a la literatura, como lo demuestra su trabajo de musicalización de poesía chilena, así como la disposición a cruzar su trabajo con el de músicos y vocalistas provenientes de mundos diversos. Bodenhofer ha realizado música para teatro, televisión, documentales y cine. Su obra fusiona, como pocas en el país, códigos del mundo audiovisual, literario y escénico.
Detalles fue el dúo que, de modo intermitente, asoció al chileno Andrés Bucci y la estadounidense Kate Simko, compositora y pianista que llegó a Chile en 2001 para conocer mejor la escena musical local. En un período de cuatro años, la dupla publicó dos álbumes y un EP con composiciones propias, además de trabajar en Santiago una serie de otras grabaciones que fueron apareciendo en distintos compilados o permanecen inéditas (algunas de ellas, con trabajo de mezcla a cargo de Atom Heart). La distancia geográfica dificultó más adelante la rearticulación del dúo.
Una de las más múltiples figuras de su generación es Andrea Ducci, conocida como Nea Ducci en su faceta de artista plástica y como Nea si se trata de música. Integrante desde 2003 de los grupos CHC, Yaia, Los Mono y Van, en ese orden, ha sido además DJ, productora de encuentros musicales colectivos y gestora de exposiciones, todos trabajos previos a su estreno formal como solista con el disco A lo hecho pecho (2009). En paralelo ha sido invitada también a grabaciones de músicos como Efectos Espaciales y Los Ex en los discos Efectos Espaciales (2008) y Pistola de plástico (2008), respectivamente.
Integrante del dúo de electrónica magallánica Lluvia Ácida y parte del colectivo Alpha Experimental Breaks, Héctor Aguilar utiliza el nombre de Polar en su ruta personal como creador. En ese línea paralela a la electrónica experimental y la investigación, ha explorado sonoridades del hip-hop, y corrientes rítmica del downtempo y breakbeat.
Esta sociedad a dúo es una de las vetas por las que buscar el trabajo musical del fundador de La Ley y Saiko, Rodrigo Aboitiz. Se trata de un proyecto de pop electrónico, a medias con el más joven pero experimentado Ignacio Redard. Su discografía hasta ahora ha sido una combinación de composiciones propias con reversiones de himnos discotequeros, aunque profundamente reformulados. Así, entre sus publicaciones se encuentran temas originales como "Parquet" y "Lo mismo", con una versión en inglés del clásico "Sin disfraz", de Virus, y otro para la seductora "Lobo hombre en París", de los españoles La Unión.
Artista visual y sonoro, además de investigador de medios y tecnologías, experimentador en los campos del collage, el dibujo, la pintura y el video, Iñaki Muñoz ha canalizado sus motivaciones musicales bajo los pseudónimos de Universo Error de Ahorcarte, Terciopelo de Esquizoofrenia y más determinantemente con el de La Bella Violencia. Su prolífico catálogo presenta una serie de discos propios de electrónica ambient y música experimental, con varios sellos independientes y netlabels, como Jacobino Discos, Pueblo Nuevo, Dilema Industria y Michita Rex, además de sonorizaciones para distintos proyectos de artes visuales.
La vocación musical de Gabriel Vigliensoni se ha aliado a su gran capacidad de trabajo. Desde la adolescencia, sus intereses han tenido como principal guía la labor en recitales, producciones y grabaciones (colectivas o solistas), hasta que en la adultez tanta actividad ha llegado por momentos a desafiar la lógica de espacio-tiempo. Integrante en diferentes momentos de Lucybell, Los Mismos y Electrodomésticos, el tecladista se las ha arreglado para participar de varios proyectos musicales simultáneos y, a la vez, mantener una carrera individual como compositor y productor, desarrollada tanto en Chile como en Canadá.
Discos y proyectos digitales certifican el paso de Dr. Q por la composición electrónica chilena. El seudónimo fue elegido hacia 1998 por el diseñador Francisco Fábrega, profesional vinculado por años a la producción audiovisual, y que en conjunto con el DJ Fat Pablo decidió entonces dejar registro de su avanzada técnica sobre la programación y el manejo de samplers. Dr. Q (2000) fue el nombre de ese primer álbum, sucedido cinco años más tarde por Litoral, trabajado en esa ocasión como un proyecto solista de Fábrega. Además de un clima envolvente y de suave electrónica, del álbum destacó una lista de créditos que incluyó la colaboración de gente como Carlos Cabezas, Arlette Jequier y Rosario Mena. Sus voces se encajaron a las programaciones instrumentales ya compuestas por Fábrega, quien prefiere verse a sí mismo como un «ambientador sonoro», para el cual música e imagen surgen como parte de un mismo concepto. Dentro de su trabajo musical deben también contarse el disco Orquídea (2004), a dúo entre Fábrega y Miguel Tutera, y la musicalización de las obras teatrales Jesús se subió al metro (2002) y La señorita Julia (2003). Es suyo, además, el videoclip para "Lo mejor de ti", uno de los singles del aplaudido debut solista de Carlos Cabezas. En período de pandemia, subió a plataformas y una web propia un proyecto en permanente desarrollo: Bandas Sonoras para Películas Inexistentes es definido por el creador como «un estudio de luz, tiempo y sonido, basado en la contemplación de las cosas que ocurren a nuestro alrededor inmediato, en un lapso de tiempo, y su repetición a modo de mantra meditativo, visual y sonoro».
La doble militancia entre ser productor y músico solista no es frecuente en el panorama chileno, pero Mowat la ha llevado adelante sin interrupciones ni tropiezos por más de una década. Estudiante de Música de la Universidad de Chile, perfeccionó su formación en Berlín, donde sumó nuevas lecciones en composición y dirección de orquesta, y además se abrió a los primeros encargos de producción con músicos extranjeros. Han sido, sin embargo, la canción y la creación chilena los cauces más gruesos para su trabajo.
Músico, diseñador y fundador del prolífico netlabel de "música chilena de raíz electrónica" Pueblo Nuevo, Hugo Espinosa Chellew ha trabajado desde 2004 bajo el alias de Mika Martini, aunque más tarde asumió otro alterego como Franz Benkho, para abrir la vía a sus proyectos creativos. Su música generó improbables cruces entre electrónica experimental y sonidos e historias de pueblos originarios de Chile.
Rafael Pérez (DJ Raff) y José Antonio Bravo (Latin Bitman), con activas trayectorias en los ambientes de la música electrónica y el hip-hop, unieron fuerzas en 2013 para experimentar en un nuevo proyecto de esta naturaleza. RVSB, es el acrónimo de la expresión «Raff versus Bitman», que desde entonces ha identificado sus grabaciones y presentaciones conjuntas, siempre en paralelo a las activas agendas solistas de ambos.
Por la edad, este grupo pertenece a la generación de músicos chilenos iniciada a mediados de los 90: Supersordo, Maestro, Pánico, Yajaira o Congelador. Por el circuito, coinciden con las escenas alternativas de entonces hasta las de sucesores como Familia Miranda o Guiso. Pero Tobías Alcayota es gente demasiado inquieta para caber en los márgenes de una generación o una escena. Usaron cualquier instrumento y disolvieron sus fuentes originales en un estilo propio, y legaron una impronta de referencia. Como precisan, ‘‘no sólo nos interesa la música, sino todo lo escénico. Los tres nos unimos en este personaje que se ha ido armando con los años. No es literal, pero es importante sentirnos objetos de algo que se genera a través de los tres y no individualmente’’.
Artista visual y fotógrafo, Giorgio Gio Foschino ha sido exponente de una escena de electrónica chilena situada en el espacio del ambient, aquella música que trabaja sobre elementos como el minimalismo, la reiteración y la continuidad para crear atmósferas que no habitualmente no se ven interferidad por beats sino que crean un ambiente continuo. Gio Foschino es cofundador del sello discográfico Isla (representado gráficamente como I S L A), una plataforma que permitió dar espacio y visibilidad a una serie de compositores cuyo denominador común ha sido la llamada "electrónica intermedia", vale decir un punto equidistante entre las corrientes del ámbito bailable y aquellas definidas para la escucha. Entre 2015 y 2023 Isla surgió mancomunadamente con el también productor y músico Nicolás Alvarado (Fármacos), sobre todo a partir del trabajo que realizaron juntos como dúo IIOII. En paralelo, como nombre propio Foschino elaboró sus propios trabajos narrativos en esa misma línea ambient, representada en álbumes de breve y media extensión como Ambi (2018) y Aculeo (2020), publicados por Isla, y el largaduración Fin de mundo (2025), con el sello magallánico Eolo, un álbum que marcaría otra etapa creativa suya en su mudanza a Punta Arenas, de donde provenía su familia. En esos trabajos Foschino observó aspectos de la naturaleza, las geografías abismantes, el agua como símbolo del movimiento y el horizonte como símbolo de la vastedad.
El nombre de Uwe Schmidt excede con creces la escena chilena, y sus múltiples seudónimos deben pesquisarse no sólo en su natal Alemania, sino en cada foco significativo para la música electrónica global; de Tokio a Nueva York, de Buenos Aires a Goa. Pero el hecho de que Schmidt haya fijado por varios años residencia en Santiago de Chile (desde 1997, y en parte por el nacimiento de su hija junto a la tecladista chilena Cecilia Aguayo) lo convierte en un referente cercano, que además no ha cesado de establecer vínculos de trabajo con músicos y gestores locales. Su discografía es un mapa extendido (probablemente imposible de fijar al detalle), de fronteras móviles y disposición siempre dinámica.
Tras decantar el ímpetu electrónico que agitó las urbes de Chile durante los años noventa, fueron apareciendo trabajadores del tecno de referentes más amplios (hip-hop, pop, soul). Bitman & Roban es un proyecto representativo de esa nueva etapa del trabajo electrónico en el país. La dupla de Toto Bravo y Christian Powditch se fue afianzando no por su discoteca sino por su versatilidad, al ser capaz de componer música para situaciones diversas, no limitadas a la pista de baile. En su caso, el verbo «componer» es preciso: el dúo arma sus tracks según la lógica del cortar/pegar, mezclando códigos propios de la electrónica (uso de secuencias y programaciones) con ideas asociables al hip-hop, principalmente los samplers y scratches. El nombre de Bitman & Roban, que representa la idea del "beat" y del "robo" —o la apropiación de una música ajena a través del muestreo— también es una alteración fonética y gráfica de los superhéroes de la editorial DC Comics Batman & Robin.
La temuquense Marcela Parra es cantautora, pero al mismo tiempo poeta y doctora en Artes Visuales, lo que le ha permitido ampliar su creatividad desde que inició una carrera como solista, cantando en un serie de pequeños escenarios de Valparaíso hacia 2005. Sus canciones pop y folk mezclan la raíz del folclor sureño con la música celta, la música portuguesa y la poesía propia, en un encuentro que quedó expuesto desde su primer disco, Astronautas en la playa (2015). Con el tiempo su creación pasó a utilizar las herramientas digitales, sintetizadores modulares y otros medios para establecer una cantautoría desde la electrónica.
Los propósitos creativos de un músico como Juan Pablo Cáceres iban a estar mucho más lejos que su paso por el rock experimental como el primer baterista del grupo Yonhosago, del que se retiró en 2003 tras grabar Album 1 (descuento). Como ingeniero estructural y compositor contemporáneo, Cáceres se convirtió en un continuista de la tradición electroacústica iniciada por ingenieros-compositores como Juan Amenábar y José Vicente Asuar. Desde esa plataforma llegó a formar parte de los nombres de la generación de los 2000 que trabajó con formas como la “computer music” y fondos como el “tiempo real”.
Promovido desde los ensambles del histórico Ernesto Holman, Marcelo Peña es uno de los músicos y gestores más profundamente invoclucrados con la cosmovisión mapuche. Peña, originalmente baterista de rock progresivo, llegó a ser adelantado intérprete de percusiones del jarrón de greda que el ex músico de Congreso llamó metawe y que él reconsideró ortográficamente como metahue, el mismo nombre que bautizó su primer disco de música electro-étnica de inspiración mapuche, Metahue (2003).
El nombre de Mariano Pavez aparece en decenas de discos chilenos de rock, de pop, de metal o de fusión, pero también tiene un camino musical personal, que se plasmó primero en dos proyectos colectivos: EM 3,14 y Murciélago. Aunque en ambas historias, él era líder y gestor, solo el año 2012 resolvió presentar un disco solo con su nombre: 13 lunas es algo así como su debut solista, y donde puso canciones con un sonido menos rockero que sus trabajos anteriores. El 2014 grabó un disco con remozadas versiones de canciones de los '80, junto a una veintena de invitados, y el 2017 lanzó su tercer trabajo, reuniendo un poco su historia que ya se acerca a los 20 años de vida.